Capplannetta y las obviedades

Cuando se pretende decir algo referente a las obviedades, se debe tener en cuenta que las obviedades más acuciadas son parte de la muerte la mayoría. La muerte es tan obvia en el ser humano que es lo único en lo que nadie está exento. Cuando se dice de alguien que ha fallecido, por ejemplo, que tenía muchas ganas de vivir, eso, en definitiva resulta una gran obviedad. Todos tenemos ganas de vivir, unos más que otros, aunque los suicidas, personas que decidieron dejar de vivir, como es obvio, están en la tesitura de haber perdido la esperanza. Perder la esperanza es el sentimiento más nefasto. Quien espera desespera, y perder la esperanza es equiparable a tocar fondo, y hay gente que no lo puede evitar.

Existen cosas por las que preferible es vivir sin pensar en la muerte, una, la libertad de pensamiento, la otra, hacer aquello que te guste. Se puede pasar un día malo, pero la esperanza radica en que mañana puede ser un gran día. Ningún día es igual, y en muchos hay un luminoso sol pero en otros no lo hay. Es parte de la vida. Es obvio que todos tengamos ganas de vivir, y por ende, no hay mayor libertad de pensamiento que la de estar solo o en consonancia con aquellos que la prefieren. La soledad es otra obviedad, ya que se ha hecho mucho énfasis en que las personas estén solas.

Han demostrado un esfuerzo aquellos a los que no les da miedo la soledad voluntaria, ya que elegir soledad es elegir ser libre. En un mundo cada vez con más trabas burocráticas, económicas y civiles es obviedad decir que no podemos eludir esas tres premisas. Son parte de nuestra vida. Cuando estás alejado del mundo y gustoso estás de vivir en soledad, ciertas frustraciones tienen todos aquellos que no tienen la ventaja de la vida metafísica, o en conexión global. A las finales, todos nos convertimos en amantes de la vida cuando nos ocurre el hecho en sí de estar enfermo.

LITA CABELLUT ANTE CRITICONES DE BAMBOLLA

No voy a citar al hombre en sí, ya que lo haría protagonista de una publicidad que no merece. Desprestigiar a una artista como Lita Cabellut es fácil, pero no gratuito. Sin duda le queda mucho que aprender sobre arte contemporáneo a este zangolotino de tres al cuarto. Cuando te invitan a una bienal en Sevilla, o donde sea, se puede hacer performance bajo la impronta propia, como firma que vende en el mundo.

Lita Cabellut es un referente no sólo para la cultura gitana, sino para todo el panorama artístico. Yo como diseñador apropiacionista he creado mixturas a raíz de cuadros de Lita Cabellut. El fulano, por no llamarlo de otra forma, se da un protagonismo intentando crear polémica de dos artistas catalanas. Una, Lita, y la otra, Rosalía. Las dos son vapuleadas por este charlatán de coleta trenzada. Es, sin duda, un tuercebotas con aspiraciones de influencers de baja estola. Es un crítico sin ninguna pizca de interés artístico. Critica a la Cabellut, también lo hace de Joan Miró, pero éste polemista no sabe, que los artistas, ya sean catalanes o de donde sean, tienen un legado, una generosidad de la que él no puede hacer alarde.

Un Lita Cabellut no es un póster de peluquería. Siendo así, tan acentuada su ignorancia, este chaval quiere darse una notoriedad de la que pone al desnudo su poca educación artística, y ceguera artística. Cuando se implica a una artista de la talla de Lita, ya sea en la bienal sevillana o en cualquier evento de alto copete, criticada injustamente junto a Rosalía; da a entender que desconoce tanto sobre arte posmoderno como provincianista y provinciano que es el charlatán.

Al parecer también pone en duda su gitanidad. Ser gitano no es levantarse una mañana y decirse o proponerse ser gitano. Lita se define como gitana y mujer adherida a la tierra. Ha puesto ante coleccionistas su gran criterio artístico. La ignorancia evidente de este buitre sobre la profesionalidad ajena, resulta ser un entendido de bambolla.

Es prácticamente ignorancia buscando el cheque Google. Ser influencer hoy en día es fácil. Lo difícil es lo que hace Lita. Un arte único del que algún epígono artístico ha intentado imitar. Sin duda, quienes conozcan la obra de Lita Cabellut también conocerán su sello de autenticidad. Su arraigada estirpe de pintora y escultora, junto a sus performance como sus libros de artista sin parangón. Es de entender que un ignorante hable, pues como dijo Hemingway, se puede aprender a hablar en tres años, aunque a callar son sesenta años aprendiendo. No merece ni una palabra más, es pura ignorancia.

Capplannetta & Capdesuro

Podría ser un alcornoque que descubrió el arte y la literatura a una edad tardía. Pero no pretendo aburrir a quienes me lean. La literatura, y en especial la poesía, son bellas artes. Debido al cerebro de corcho de algunas cosas paso el relevo a Capdesuro (cabeza hueca). No es falsa humildad, ni tampoco estupidez. Es un cambio de aires que llevaba durante mucho tiempo en un proyecto embrionario. Han pasado cosas en mi vida buenas y otras nada de buenas. Aquellos sueños que compartimos en el pasado se han ido desmoronando con el tiempo. Existe una creencia en la que los sueños se comparten al desnudo y eso es contraproducente. He huido de según qué alimañas. De déspotas fanáticos de la última palabra. Aún tengo esperanzas de futuro. Pero las esperanzas y la fe a veces no germinan de palabras. Sino de silencios y desmayos matinales. Tengo planes de futuro y gracias a la generosidad de algunas personas mi esperanza se ha renovado. Los bancos me tienen atenazado. Debí haberles hecho caso a mis padres. Ellos me dieron consejos, y uno de ellos es no deber nada a nadie y menos a un banco. En fin. Es mentira que el trabajo dignifique, a veces es indignante. Es mentira que la vida tenga un final feliz. La vida acaba mal, tan mal, como la soledad y la muerte.

Dos eminencias del arte en la mirada de Jisbar

En el arte moderno o posmoderno no es nada nuevo que dos eminencias del siglo pasado sean referentes hoy. Una es Frida Kahlo, y el otro, Salvador Dalí. Frida Kahlo con sus autorretratos repletos de simbología y lealtad consigo misma trazó un innovador modo de mirar la vida. Es curioso que Frida haya quedado como la verdadera artista mítica que fue y matrona del Street Art al contrario de Diego Rivera (muralista y con ideales proletarios). Frida era, a mi modo de comprender el arte, toda una heroína del autorretrato por antonomasia. Y es de prever su principal lugar en el arte actual, con su precario vínculo hacia ninguna vanguardia evidente durante aquella época de entreguerras, revoluciones y encuentros con la “pelona” de manera su-(frida). Sin duda Frida es la precursora del arte callejero, aunque también del autorretrato, y la grandeza y fascinante originalidad de su arte adelantada a su época. Ser artista por entonces no era fácil. Y más si se era mujer. La Kahlo era una mujer con gran talento, eso es evidente, pero toda su vida, su vida difícil y doliente, acondicionó su manera de concebir un arte revolucionario y heterodoxo. Ella optó por pintar su cuerpo y su alma ya que era lo que más conocía debido a su larga estancia en cama. Pero un arte de puertas adentro no fue previsible que se convirtiera en referente como Kobra (muralista callejero brasileño) y el gran Basquiat, relevo indiscutible del arte callejero y un giro de tuerca descubierto por Andy Warhol.

Sobre Andy Warhol se ha hablado y se seguirá hablando en Estados Unidos y en todo el mundo, a pesar de lo fácil que resulta la serigrafía a día de hoy, y llevada a cabo por gente como Banksy y sus discípulos con igual talento en este siglo actual y decisivo para el cryptoarte.

Entre serigrafía y cryptoarte se encuentra Salvador Dalí. Un gran revolucionario del impresionismo y el surrealismo, con grandes influencias en la época nuclear como metáfora de lo que sería un acontecimiento precursor del arte posmoderno actual. Dalí, con la ayuda de Gala, atomizó, y digo bien, atomizó mediante vanguardia y visionaria perspectiva, todo un comienzo itinerante entre impresionismo y cryptoarte (repito) siendo un icono del actual cryptoarte, del Banksy más contemporáneo actualmente, y el pop art de Warhol y también de Basquiat. Aunque el arte daliniano le deba mucho al surrealismo y a la era atómica. Es el de Dalí un artífice del dadaísmo sin pretenderlo como Basquiat, un serigrafísta de gran innovación, y un pop art anticipado que en Estados Unidos causó un tremendo furor.

Hablamos de precursores como Frida Kahlo en el Street Art, y que desemboca en Banksy, el art Brut de los outsiders callejeros (o no). Y el cryptoarte, que ha causado fascinación y se han puesto las obras a un precio tan desorbitado como un Van Gogh o un Picasso. El cryptoarte le debe mucho al pop art y a la fotografía posmoderna. Mientras en Frida Kahlo su tema principal era ella misma, en Dalí se hacía cierta tendencia al realismo y al pop-art más vanguardista.

Estos dos artistas que aquí les muestro recreados por el artista JISBAR, son todo un compendio de homenajes al arte en distintas vanguardias pasando desde Frida Kahlo y la actual Lita Cabellut, y el pop art junto al cryptoarte de Basquiat, Warhol y desembocando en el cibernético Dalí.

Parece que en arte todo sea como una herencia de innovadoras propuestas como el Rey Dalí o la Diosa Frida. Los hijos llegan a ser lo que son porque han tenido unos padres influyentes. Padres que durante su vida muchos se han hecho ricos en economía y otros han crecido artísticamente. Hablo de artistas actuales aunque cada uno beba de otras fuentes diferentes. Hablo de Lita Cabellut, de Banksy, de JISBAR, de Kobra, de George and Gilbert y un largo etcétera prodigioso.

Capplannetta y los obstáculos

Con la nueva ley de identificación de doble factor en la comunidad económica europea, se quiere o se pretende, ponerle al campo llaves. Están todos muy preocupados con la ciberseguridad del ciudadano o del usuario. Pero a mí parecer, se debe de tener cautela de los software espías y los grabadores de ID’s, IP’s y demás contraseñas. Parece que les interese tener cogido por los huevos a usuarios. Todo es una gran falsedad. Te dicen que no es aconsejable tener una misma contraseña para todos los sitios, pero no protegen contra los software maliciosos, o los espías a través de tus propias cámaras web. Es todo tan complicado. Imagino que la tecnología es una batalla más que nos engaña con el individualismo pero no es eso lo que los usuarios desean. Lo que desean los usuarios es cierto feedback con la gente, y una recíproca comunicación. Aunque yo diría, que lo que les interesa es mantenernos alienados. Yo sé que tengo mis dispositivos invadidos de troyanos y no troyanos, gusanos, hackers de negro sombrero y demás gente que nos separa cada vez más de la idea pangeista y ensamblaje de una comunidad libre de elementos disuasivos. Hoy en día es complejo hablar de pangeismo. Pero ¿quizá en un futuro no sea una quimera o una ilusión de unos cuantos? En fin, ver para creer. Es el tema que hay que trasladar al mundo. ¿Libres? ¿De qué?

Capplannetta & Kira

Tengo una compañía que no habla aunque sabe pedir lo que quiere. Ella es tranquila, blanca con orejas ocres, y una mirada de buena que sorprende a todo el mundo. Se llama Kira y cada vez que voy a casa de mis padres se pone muy contenta. Está siendo un duro invierno para ella y para todos. Pero esta perrita es un amor que siempre te será fiel, que no te decepcionará, aunque a veces se cague y se mee en el suelo. Los que tienen animales lo comprenderán. A veces se le coge más cariño a un animal que a según qué personas. Es fantástica.

Capplannetta y los libros flotantes

Ahora estamos en una era digital en la que el papel sigue siendo un objeto o artefacto de fetichista. El libro impreso no se perderá, aunque el libro electrónico, ya sea en sus distintos formatos, es una cosa ligera que merece ser de calidad. Ahora las librerías y las bibliotecas son digitales. Ya no se necesita mucho espacio para tener una librería bastante abundante. Tanto en calidad o como literariamente sea un ahorro de espacio, en una tablet de 200 gr. y 10 pulgadas de pantalla. La verdad, escribir, leer y ver vídeos y cine, como también escuchar música, se han convertido en un tema digitalizado, y en formatos que en los noventa eran algo impensables. La comodidad de la que dispone el mundo digital no sólo es en ebooks, Mp3, y películas que puedes videar en Streaming también. Está el hecho de coleccionar cryptoarte. El cryptoarte que está empezando a ser un valor al alza en el mundo del arte y el coleccionismo. Yo creo, que esta nueva era en la que vivimos es un prólogo de lo que el futuro nos deparará. También, se ha pronosticado la pérdida del sol, ya que es un astro. Eso haría del planeta que viviera en una noche eternizada. En definitiva, poca esperanza y a la vez mucha.

Capplannetta y la paternidad

Desde ya digo que prefiero no ser padre. Me conformo con mis sobrinos. El hecho de que yo fuese padre me haría o me causaría, no ya de bebés, sino ya de adolescentes, cosas como que no me quieran y, si me quieren, me harían, tal vez, de aborrecerme debido a mi vida en tramiento crónico. Cosa que no guardo en secreto. Pero tener hijos es una cosa que te crea un compromiso al que debes dar ejemplo, y yo no soy un ejemplo. Me como mucho la cabeza al respecto. Ser padre no es gran cosa al fin y al cabo. Quizá para algunos sea felicidad, pero para mí y mi circunstancias, sería como tener un enemigo en casa. Mi experiencia siempre me ha dejado fuera. Ahora estoy en una relación en que los dos tenemos claro que no queremos hijos. Los hijos son algo complejo, quizá se parecieran tanto a mí y a cosas de mí mismo que detesto, que sí se parecieran a mi persona me daría como el sabor de una comida que se te repite. Serían un calco reflejo de las cosas que odio de mí mismo. No es que no me quiera, no pretendo ser padre porque me quiero bien y no quiero sufrir. Hace tiempo que lo tengo claro.

Capplannetta detesta

Una de las cosas, junto a otras, que más detesto es la lentitud del wifi. Pero también me molesta la burocracia digital, lo he dicho ya antes, ahora lo suscribo. La lentitud de un Internet malo es como la parsimonia del domingo. También detesto el hecho de registrar aunque registro mi trabajo. Nos tienen cogidos por los huevos o por las webs. Una cosa que me aparta de la vida social es la misma que cuando estaba gordo, y es esas peripecias que tienes que afrontar con la banca (ahora digital y telefónica). No tengo ni mierda en las tripas, he dejado el tabaco por pura economía, también para no molestar a mi vecino. Ahora ya estoy en la recta final de mi síndrome de abstinencia. Dejar el tabaco (repito) no resulta fácil. Se dejan mejor otros vicios antes que el tabaco, como por ejemplo la comida como la sal o la azúcar. Dicen los que saben que la mala salud aparece por lo que nos metamos en la boca. Eludir el recuerdo del tabaco trato de tenerlo, pero me complace decir que mi novela avanza a pasos de tortuga. Mejor un avance, lento y gradual, que escribir por escribir. No se puede forzar a la máquina. La burocracia digital es cada vez más insegura y más compleja. Recordar contraseñas es un acto de seguridad pero hace aguas. Hace aguas constantemente. También presentarse a un concurso es algo que debes hacer si quieres ser publicado en las grandes editoriales aunque algunas veces pagues por ello. De momento no hay seguridad en ninguna parte pero tampoco hay demasiados peligros. Escribir, corregir, hacer correcciones de estilo si son pertinentes, registrar la obra, buscar editor. En fin, que ahora todo el mundo quiere dinero, ¿dónde quedaron atrás aquellos hombres que iban con americana de pana? ¿Dónde acaban nuestras esperanzas por el hecho de ser publicados? Volvemos a la martingala de la poesía rimada y los elitistas publicando premiados en concursos importantes.

Capplannetta: víctima de lo que escribe

¿Soy víctima de lo que escribo o es que no trasmito lo que el lector quisiera oír? Con esta premisa me mantengo perdiendo el tiempo languideciendo de puro hastío. Si un lector confunde una regla de oro, que es no alejarse demasiado de su realidad, y la otra, es no merodear demasiado en la imaginación. Empezamos a bregar en la batalla de los amantes del aire embotellado o los egos masturbadores de la no-ficción ya que si no hablan de ellos mismos ¿de quién van a hablar si no? Muchos aconsejan no escribir en papeles mojados, mucho menos ser panfletario. Si durante el proceso de escritura, te aborda la impaciencia por llevarte el gato al agua e intentas creer que vas a ganar fijo un concurso, con el cual habías soñado, no te queda otra que perder ante un fallo perdedor. El no lo tienes seguro. Sólo tienes que estructurar bien la idea, y elaborarla, manufacturarla como una pieza de hierro que te impregna de olor a herrumbre. Que te prepara para la negación, ya que decir sí es a veces un juego complicado. No te quedes mirando las musarañas. No pierdas el tipo si caes. Levántate e inténtalo de nuevo. Nadie conoce a nadie mientras te caes dormido en un letargo de franela o poliéster. Pierdes la cuenta las veces que has tragado el polvo. La gente te conoce a leguas. Mucho antes de empezar a balbucear el primer prolegómeno. Un ámbito común donde las mujeres son diosas y tú eres bufón de la corte siniestra de los derrotados. Si para hacer el ridículo sólo hace falta que tú lo creas, pues es un buen comienzo ya que tienes personalidad. Pero si das importancia a lo que piensen de lo que tú piensas perderás la dignidad y la realidad será la que te has prefabricado. Ahora es el momento. Avanza, la victoria será tuya. Muchos perdedores han ganado de insatisfacción a insatisfacción. En fin, al final todos lamentamos el camino trazado siempre, algunos no.

Cibernética Esperanza_