ofrecer mi canción

Es mejor ofrecerte con ese grado de distinción antes que esperar de la gente un concepto macerado, y enfrascado en una máscara remojada en alcohol. En este mundo empiezan mis latidos donde terminan tus intereses, tú prefieres a un reducto escaso ofrecerte, yo prefiero que tarareen mi canción, y repetirla unas cuantas veces, no por ser pesado ni por aparentar erudición, es para tener perpetrado a quienes gustarle y a quienes no, eso que siempre he repetido en la plaza, la sinagoga, la silla eléctrica o mi habitación, he sido muchas veces el diferente, me han usado como un juguete, me han usado como pedazo de pequeña ilusión, me han usado como presencia ausente, han pisoteado a veces mi canción, pero yo me he limitado a cantar mi canción de siempre, y a veces la he retocado según fuere el receptor, he pasado de cantar del “submarino amarillo” a el “camino verde”, he dejado de cantar un bolero crudo pero siempre bajo mi canción, sin dudas he sido diferente, que nadie me levante la voz, unas veces rojo de fresa ácida he sido, otras me volqué bajo el azul crujiente, he ganado, pero más veces he perdido, no me llevo nada bajo el sobaco, lo cojo prestado un momentico, lo devolveré cuando sea precisa la ocasión.

el porqué de la cuestión

 

De niño ves la locura, pasas de largo sin percibirla, ya de adolescente, la ves sentada a tu lado, la miras, te ríes de ella, y al llegar a casa le preguntas a tu madre: -Oye mamá, ¿por qué se vuelve loca la gente? Y tu madre te contesta, por que la vida es así, enfermas de los nervios y con los años se va agravando la enfermedad, ya sea por las drogas, el alcohol, o las manías, ¿te quedó claro, hijo? Le contestas falsamente que sí, pero no, no te quedó nada claro. Hasta que te la encuentras a la locura cara a cara, mirándote e imitándote en todos tus movimientos, te imita al principio, después te hace suyo, poco a poco te hace más y más suyo, hasta devorarte ya acabado, entonces es cuando lo entiendes, te sometes a la locura, en un principio son las drogas, después es el desamor, luego la falta de empatía de las demás personas, comprendes que ese trío han hecho mella en ti, las drogas te dejan sin neuronas, el desamor te cría los piojos de la derrota, la carencia de empatía de las demás personas te quita la vergüenza de rascarte en público por el picor de los parásitos, después sin reparar en ello, ves al mundo reírse de tu figura escuálida y repleta de piojos y efectos secundarios debidos a la toma de medicación psiquiátrica, entonces ya te das por entero a la decadencia y empieza la megalomanía.

orgullo hecho venganza

Besé en la pura blancura de la inmensa cruz escondida en la Biblia, y con palabras de ella yo te dije cuál era mi temor para que de mí tuvieras la compasión, compasión como un trozo de pan que luchas por obtenerlo, compasión para calmar el frío que soñolienta al invierno, pero en tu corazón movía la cola el orgullo, un orgullo que frente a la Biblia desnudo ha de estar, orgullo de mente y de corazón en cada lado de la balanza su peso molesto en el equilibrio viene a contrarrestar la duda perpetua con el orgullo de piedra, piedra sobre piedra, piedra dura, piedra que pesa cada día más, ahí está esa pared levantada con piedra, piedra que un día polvo será, al igual que ceniza, estos magmas se entienden, estos elementos saben la verdad, sí un día yo levanto un muro de piedra, vendrá una tormenta y todo se lo llevará, si yo levanto muros como criatura terrestre la primavera fecunda con sus flores de clima brotará desde la sangre remota y traspasará el subsuelo y el suelo, si el muro es tan alto como el orgullo de Mr. Prodigue y la zarza encontrará su cimiento y su zenit y al año o al lustro lo hará vegetal, todo con la prisa de un Dios natural, besé en la pura blancura de la inmensa cruz escondida en la Biblia, y yo te confesé mi temor, venganza fue carne cuando el reproche fue mi temor, la venganza fue tuya, el orgullo también.

palabra sobre palabra

 

…Palabra sobre palabra, frase que lleva a otra frase, ¿De qué sirven las palabras? ¿Qué función tienen estos vericuetos verbales? Si un clavo saca a otro clavo, ¿una palabra sustituye a otra que tajante es la verdad? Si como dijo aquél poeta, sólo me queda la palabra, ¿de qué sirve el palabreo indigno sino manchar como si tal calumnia saliera por nuestra boca? ¿Si saliera por nuestra boca una mentira que dicen es ficción, sí por nuestra boca saliera un poema con el verso en blanco, o bien un soneto triste o una negra maldición? Todo es palabra del diccionario, indicio de haber contado antes de un epistolario, punto final en un epitafio, la breve pregunta de un cuestionario, una Oda dedicada al malfario, ingrediente en un recetario, un amor de abecedario, un galimatías en extravagario, un relato panfletario, una novela por reseñar…

cerca y lejos del paraíso 

…Eras tan niña y a la vez tan mía que miedo y deseo eran caminos que yo andaba con la fragilidad de una amapola, tu gemido lo esculpía con mis manos y para hacerlo fecundo con mis sentidos (todos) ambidiestros, ambidiestros que trabajaban en un muro mágico donde lo que yo daba, con la misma mitad se me devolvía, y los dos corríamos por la playa hasta llegar hacia las luces de algún otro pueblo avistado desde la orilla, y los dos desnudos cometíamos otra locura más, la locura del mundo edulcorada, queríamos ver gente para dar fe y dar cuentas de que habíamos asesinado al pudor, los dos desnudos lo habíamos dejado agonizando en la orilla de la playa. Vimos dos pescadores y mientras ellos recogían pescados escuálidos nosotros veíamos fuegos artificiales y nos moríamos de la risa, vivir el amor en esos días era como hacer huir a un moralista con el pene congelado con el miedo que provocan las carcajadas ardientes como una llameante risa asustando a una beata sucia de casposa moralina, y huía la humanidad, nos expulsaban del paraíso para encontrar el nuestro a nuestros pies de desaforados niños en celo preadolescente, de ese que marea y perturba el deseo de sexo en corazones latiendo como caballos galopando, tom, tom, tom, tom, tom, la ciudad era nuestra y el plan de invadirla de rubor lo habíamos perpetrado desde la noche en el mar para una ciudad nueva…

cuestión de náufragos 

…Pero todo fue naufragio, se oxidaron las bridas de toneles fantásticos y vendimos el oro por una porca miseria, nadamos en contra de los malditos anfitriones y nos echan a patadas del barco antes de que huyan todas las ratas grises, todo fue naufragio, todo fue agua de un mar sombrío, rompimos todas las cuerdas que amarraban en los maravillosos puertos y vimos los peces muertos en el preámbulo de la playa, hacia un mar de gaviotas sucias que conocen el gasóleo corrupto y la mitad podrida del marisco que no conoce lonja, la tormenta ayuda al naufragio, lo ayuda porque es el óbito del cielo, a perpetrar su voluntad de ahogados marineros sin tierra, maldecimos a nuestro casero, nos envenenó con un coñac de esclavitud, bienvenidos nos dijeron, no se despidieron cuando nos llevaron a este naufragio…

el agujero 

Muchas veces me he preguntado por aquella inocencia y antes de meterme en el agujero he hablado con los topos miopes y ellos me dijeron que llevaba las llaves en mi corazón, pero a veces mamá las cosas no salen bien, salen torpes y torcidas como la artrosis del mundo, de igual talante, con la misma presencia, quisiera haber tratado de ver mi futuro aunque sería imposible que yo hubiese zarpado un velero hacia el agujero, muchas veces me he preguntado por la inocencia del pájaro jilguero y con los años lo he visto en jaulas, jaulero enjaulado, atrapa, atrapa tu nombre de pila y lánzate hacia la aventura, pues en la aventura está el poeta joven y no en la sucia promesa que lanza el novio ante el sacerdote, esclavo de mi paciencia, he contado los minutos arañando la pared del fondo, y he preferido siempre volar al sur, quizá Toumbuctú tuviera una gran sequía negra, y los vegetales alimentos se obtuvieron de la guerra de la clorofila, donde amputados miembros sin sol ya en sus bocanadas empiezan a percibir canciones, canciones que están en un altillo de anaqueles imposibles, me meteré en el agujero, muchos dijeron tú mismo, me meteré en el agujero, allí veré a los rosados flamencos con su pico negro roer la aurora, y veré a las cigüeñas maulas pasar de estación en estación. Cuando me falte Dios quiero aventura, para ver los paraísos de Ipanema en la alegre canción que a todos quiere, y se queman, se queman, las palabras que en su momento dije y que el vecino estúpido aún me recuerda, como los versos que se lanzan al viento no quieren volver con su padre, porque dizque su padre no comprende ahora la tragedia cuando la poesía les cagó encima.