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Capplannetta a juicio (Fake-Blogger)

Al parecer sustraía imágenes de Pinterest sin conocer al artista y en qué lugar del mundo se tratara. Algunas imágenes las creaba él, ya que tenía conocimientos de fotografía. Coleccionaba imágenes para después utilizarlas en sus web-blogs y a modo de ilustración, no esperaba la que se le venía encima.

Cierto día le llegó a su buzón particular una carta en la que decía que tenía unos diez días para presentarse en el juzgado. Al principio pensó, seguro que eso es mi exmujer pidiéndome dinero. Pasaron los días y fue al juzgado. Tenía que declarar sobre fotografías que colgaba en sus web-blogs. Él declaró que las recogía de Pinterest, que no hacía daño, también que muchas las diseñaba él.

Con el tiempo volvió al juzgado a declarar y según las secretarias del juzgado, los artistas y dueños habían creado una asociación. La asociación contaba con gente de todo el mundo. Todos querían sacar tajada. Los artistas se pusieron de acuerdo y le exigían 6.528€. Capplannetta se quedó estupefacto. Él no podía pagar tremenda cantidad. Le sugirió al juez que quitaría las ilustraciones. Le dejó caer que él era apropiacionista. Todos echaron a reír. Y el juez contestó: -Déjese de apropiaciones o demás gaitas. Y añadió el juez: mi sentencia es simple: -usted paga el dinero exigido por los artistas, también quita las fotos de sus blogs ya que las fotografías tienen derechos reservados. Capplannetta enfadado le contestó al juez: -Yo no entiendo de derechos de autor y copyright, yo creo en copyleft y soy de izquierdos reservados. El juez contestó: -No sea usted chistoso. Sentencio que debe pagar la deuda para los artistas. Después tiene que quitar las fotos, por mucho que sea de izquierdas. En la secretaría del juzgado le darán información para pagar el dinero a sus dueños, después tiene que pagar la multa de 2.679€ porque los artistas que crean esperan ser pagados. Capplannetta se echaba las manos a la cabeza, hijos de puta!

Capplannetta empezó a quitar las fotos de los artistas. La web-blog tenía 1183 publicaciones, y una a una fue quitando. Cuando le quedaban más de la mitad se dijo: -Mañana más y. mejor. Y cayó exhausto a la cama. Iba a probar a ver si con tremendo problema se podía dormir. Se levantó y fue hacia el ordenador y se deshizo del blog, todo el trabajo de años tirados por la borda. Y dijo en voz tenue. Se acabó Capplannetta. Se acabó la tabla de salvación, el trabajo de escritura. Ahora debo pensar qué puedo hacer para no suicidarme. Y se quedó dormido. Maldita burocracia.

Reseña Literaria (Juliana Mbengono)

Cecilio Olivero Muñoz

Cibernética esperanza

Ediciones Vitruvio 2021

Las cosas nuevas, en ocasiones, nos causan rechazo y curiosidad al mismo tiempo, aunque sean muy buenas. Cibernética Esperanza, de Cecilio Olivero, en adelante Capplanneta, es un libro demasiado nuevo, no sólo porque lleve menos de un año desde que salió de la editorial. El contenido está estructurado y presentado de un modo muy poco habitual, tan poco habitual que el autor podría perderse buscando el hilo conductor sin darse cuenta de que ya lo tenía desde el prefacio.

Yo esperaba una “novela de auto ficción”, según la definición que hizo el autor. Pero, durante los últimos meses he estado leyendo una colección de más de 60 poemas y más de 60 relatos intimistas, sinceros y descarnados que, sin suspense ni anticlímax o clímax hacen que el lector siga pasando las hojas movido por la empatía y las emociones que despiertan las experiencias que narra el autor sin necesidad de un gran conflicto que se resuelva en las últimas páginas (igual que en la realidad, donde nadie espera resolver el mayor de sus problemas para vivir sin emociones ni desafíos, al contrario, convivimos con todo lo bueno y lo malo cada día) hasta que un día el lector llega al final y concluye que muchas películas basadas en hechos reales y muchos reportajes sobre la vida de los famosos son un montaje para vender.

En el séptimo verso del poema “Blogger nadie”, Capplanneta dice algo que ya es muy evidente: “[él escribe sobre] lo que le da la gana”. Es decir, sobre su coqueteo con las drogas durante su juventud y las consecuencias de estas en su salud y en su familia. Las otras cosas sobre las que le dio la gana escribir en Cibernética Esperanza son: su relación con internet que, si bien le hace sentirse a gusto hasta el extremo de alegrarse porque un hacker se haya metido en su sistema operativo, también le vuelve más solitario, es una tabla de salvación en la vida de un hombre cómo él; es decir, en la vida de mucha gente acosada por el tedio. Por último, está su relación de amor fallido con su exmujer y otros temas sueltos como “Los entierros sin tierra” o “Alienación y misantropía”.

Lo más conmovedor de esta colección de recuerdos-relato-poemas-reflexiones- etc. es la valentía del autor al decidir mostrarnos sus gusanos de seda, su intimidad, haciendonos pensar en la sociedad actual, fría y misántropa, después de habernos advertido que hablar de nuestras intimidades puede no ser del interés de un lector.

Posiblemente, Cibernética esperanza no es una autobiografía, pero resulta muy, muy difícil creerlo; desde el prefacio, el autor ya nos habla de sus experiencias en la niñez y en las últimas páginas, en el epílogo, nos sigue hablando de la relación con su exesposa. Tampoco es una obra de ficción, aunque el título de la primera de las cuatro secciones del libro sea “El pasado condiciona al futuro” mientras la tercera es “El futuro está escrito”.

Ficción o no ficción, novela, ensayo o poemario, o todo en uno solo, Cibernética Esperanza es una creación artística que confirma lo ya dicho: “el arte no se debe definir”.  Y es que, si se tuviera que definir el arte, estaría tan enmarcado que obras como Cibernética Esperanza no encajarían en ningún cuadro cuando son uno de los retratos sociales que todos necesitamos mirar y, posiblemente, nos encontremos pintados en él de algún modo.

Reseña Literaria-Juan A. Herdi

Cecilio Olivero

Cibernética esperanza

Ediciones Vitruvio, 2021

En 1985 el editor Enrique Murillo apuntaba el inicio de un cambio en el panorama literario español. Preveía la aparición de nuevos autores con historias que contar, narradores puros los denominaba, frente a los escritores que ilustran verdades preconcebidas mediante ejemplos y que constituyen, estos últimos, en gran medida, la tradición literaria española, tan dada al realismo. Estos nuevos autores, según Murillo, evitan en cierto modo la trascendencia en el relato y lo conciben como experiencia. Sin estar del todo de acuerdo con su apreciación, me parece que las categorías nunca son cerradas y ha habido de todo en todo momento en la literatura española, sí que es cierto que a partir de los ochenta se aposentan y surgen escritores que ya escriben de otra forma, los tiempos y la sociedad española son distintos, y hay nuevas influencias y vínculos con otras maneras de contar.

Pero además, en estos últimos lustros, desde poco antes del salto de siglo hasta ahora, creo que se están dando otra vez síntomas de renovación en la literatura. Hay que tener en cuenta el reto que supone la aparición de nuevos medios y hemos de asumir el predominio actual de lo audiovisual, reforzado por esas nuevas herramientas que parecen ya absolutamente dominantes en nuestra sociedad, y no sólo entre las generaciones más jóvenes. Desde luego, no creo que la literatura corra peligro de desaparecer, no lo estuvo con la eclosión del cine, no lo está hoy, pese a todo, y si lo está, será más por la excesiva comercialización editorial y por la no poca ramplonería desatada en nuestros días, con demasiados escritores más de pose que de esfuerzo.

La literatura actual ha de asumir en todo caso el reto que le permita seguir incidiendo, de ser algo importante, y esto pasa en mi modesta opinión otra vez por la experimentación y por el rigor, también por la necesidad imprescindible de ser penetrante y aguda. Como muy bien indica Enrique Murillo, y con ello estoy por completo de acuerdo, «todo relato que no produzca alguna forma de catarsis es un relato fallido».

Experimentación está habiendo bastante, es verdad. Aunque frente a ello haya una reacción de las editoriales a fórmulas en exceso convencionales, novelas y formatos que se repiten una y otra vez bajo una maquinaria de marketing que muchas veces es ajena a la literatura pausada y reflexiva. Imagino que toda época de cambio produce miedos a los saltos al vacío y tampoco las editoriales quieren perder oportunidades de negocio, pero esto es otro debate que no viene al caso, o tal vez sí, pero no tengo espacio suficiente para desparramarme al respecto. En todo caso, hay experimentación, algo que resulta imprescindible ahora mismo.

Claro que no siempre la experimentación sale bien. Pero creo que ahora mismo es de agradecer que se nos ofrezcan nuevos formatos, que se tantee con las palabras y los estilos, que se pruebe, aun cuando los resultados no siempre sean los esperados. En la literatura y sus procesos sí nos podemos permitir los experimentos; es más, son de agradecer.

Viene todo lo anterior a colación por este libro sobre el que pretendía escribir, que iba a ser una reseña, pero que al final me ha llevado por otros derroteros. Cibernética esperanza es ante todo uno de esos experimentos y tendrá sus claroscuros, quizá algunas rarezas, tal vez ciertas imprudencias, pero que apunta a una necesidad intensa de escribir con valentía, osadía y clamor. No es baladí recordar aquí que la escritura tiene mucho que ver con la vida. Es más, cada vez tengo más claro que no puede haber distingos entre literatura y vida, ni siquiera entre ficción y realidad. La verosimilitud forma parte de lo real, al fin y al cabo.

Una cuestión a solventar es cómo podemos catalogar este libro. Cecilio Olivero ha dicho alguna vez que se trata de una novela. Sin intención de impugnarle o de contradecirme a mí mismo, ya que vengo hablando tanto de experimentación, yo no lo creo. Combina prosa, introduce también poesía. Hay una narración temporal de hechos y unos personajes, más o menos reales o imaginados, si es que podemos apurar tanto en estos tiempos, y visto lo visto, los límites de la realidad y de lo ficticio. Pero me decanto más por el lado de la poesía. Aunque sólo sea porque me resulta muy evidente que Cecilio Olivero es un poeta, un animal poético, aunque a veces le dé por la prosa con resultados en mi opinión muy por detrás de su poesía. Pero ha experimentado con la prosa y el resultado le ayudará a sacar algunas conclusiones de su labor literaria, espero.

Aconsejo por tanto leer este libro como un ejercicio más poético que prosístico. Incluso la prosa es poética, aunque aquí he de reconocer que con resultados no siempre homogéneos.

Respecto al contenido, a todas luces no resulta fácil ni grato mantener el tipo ante lo que se cuenta. No es un libro amable que intente apaciguarnos ante la descripción de lo crudo que tiene vivir, del dolor y el desasosiego que entraña la existencia o incluso, cabe entenderlo así, la falta de heroicidad para el reto de luchar consigo mismo. No tranquiliza, sino que inquieta y algún que otro lector no quedará ajeno ante la figura del personaje o personajes.

Sin duda estamos ante un nuevo tipo de formato que nos invita a otros escenarios en esta sociedad del espectáculo global que estamos conociendo. Al menos es una oferta interesante.

Capplannetta y cibernética esperanza (ya a la venta)

Desde el 2012 hasta aquí han pasado muchas cosas en el mundo, digamos que esta novela poética publicada en ediciones Vitruvio en este año 2021, ha ido cambiando tanto de aspecto estético (lo digo por las diferentes portadas que ha tenido) y también he ido quitando y poniendo, y éste ha sido el resultado. Quienes lean la novela poética que no sólo habla de Internet, también habla de estigmas psiquiátricos, de desamor, de aventuras y anécdotas que le han ocurrido a Capplannetta. Bien, pues ya está a la venta. En el tramo 2012 hasta llegar al año 2017 la novela estaba estructurada pero le faltaba cierta definición. Estuvo en descarga gratuita todo ese tiempo. Sin embargo fue en Caracas (Venezuela) donde se publicó por separado dos partes que yo mismo uní y publiqué tanto en Amazon como en Bubok. He gastado demasiado dinero en llevar este proyecto a buen puerto. El proyecto Cibernética esperanza ya ha dado todo lo que debía de darse. En total ha tenido unas ocho portadas, también he cambiado la novela poética varias veces. Como antes dije, esta novela ha dado un giro de 180 grados. Pero una novela al ir a la par con las tecnologías, cada vez más a la vanguardia, ha ido mutando como un pájaro en verano, o una serpiente cuando cambia de piel. En realidad lo he pasado en grande. Ya está la novela poética en Amazon, también pueden solicitarla en sus librerías de confianza. Este proyecto ha tenido no solamente esfuerzo, también alegrías y tristezas aunque difieran los textos que yo mismo he seleccionado. Mi consejo es que la lean, si se lo pasan con ella como yo disfruté escribiéndola ya me sentiré agradecido. Aunque vean cosmonautas en la portada y contraportada no es ni ciencia ficción, tiene los pies en el barro.

Capplannetta es enemigo de sí mismo

Pocas personas me han hablado con la sinceridad y la valentía hacia mí persona como lo ha hecho estos días Pablo Méndez (el editor). Me soltó, así, de sopetón: yo creo que el peor enemigo que tienes eres tú mismo. Y tiene razón. Me ha demostrado Pablo que es bueno para elogiarte si lo has hecho bien, aunque también es bueno para decirte verdades como puños. Sí, soy mi peor enemigo. Y es que he aprendido de las constantes de esta vida sin experiencia alguna, nadie nace sabiendo. Todo me ha sobrevenido de golpe. Sin nadie que me aconseje, con muchos referentes a los que seguir o imitar, pero yo soy así, mal o bien me quiero, pero me tengo a mí mismo como mi principal enemigo que me hace cagarla en situaciones que pudieran ser mejores. O tal vez distintas. Pablo me ha hablado claro, conciso y no puedo enfadarme. Me tengo que conformar. Porque es una realidad. En las relaciones personales, que son las reales motricidades de esta vida, es donde tengo mis peores flaquezas, mis debilidades, y mi autoestima la pisoteo yo mismo sin pensar en ello. La verdad, es que no tengo demasiados enemigos, y sí por alguna razón tuviera alguno, no tendría noticias de mi existencia, es decir, que mi reacción sería ignorarle. Me gusta la gente sincera, que te dice las cosas a la cara sin esconderse. Pablo lo ha hecho. Y me parece un tío con una integridad como persona realmente excelente. Aunque mi lucha, mi verdadera lucha sea el tratarme con equilibrio y luchar contra mis miedos, la gente como me ha hablado Pablo es la gente que vale. Luego está la otra parte. Que es el tipo de perspectiva que tienen de ti gente como Pablo, o otra gente válida como persona, que prefieren otra cosa. Desde ahí radica mi soledad, no puedo culpar a nadie de su ostracismo hacia mí mismo, no puedo porque mi peor enemigo está claro que soy yo. Y tienen razón cuando prefieren otras amistades. Yo, mientras tanto, vivo en una soledad que muchas veces no es total por la bondad y la buena fe de la gente. La pregunta no es si el mundo ha sido bueno conmigo. La pregunta sería si he hecho bien las cosas en este mundo para que mis semejantes me quieran. Y no encuentro la respuesta. Porque me da miedo encontrarla, pero yo la sé. La respuesta es que no soy justo. Que no tengo empatía alguna con mis semejantes. Párate Capplannetta y ponte de una vez en el corazón del otro, pero lo intento, y persisto, pero no puedo. Y no puedo porque mi corazón pretende elegir la misma canción en la Juke Box para que la disfruten otros, y está claro que nadie disfruta, aguantan y resisten porque te quieren. Y está muy feo hacerles pasar por ese sufrimiento como árbol sin fruto. Por eso, lo mejor es hacer del olvido un olvido perpetuo, un olvido vacío,  y nada más. 

Capplannetta y Cibernética esperanza (cosechar lo que sembraste)

Ya han llegado, ya están aquí. Desde el 2012 hasta ahora mismo no tenía ilusión certera de lo que considero como colofón a un trabajo que aquí concluye. He sembrado para cosechar. Y pienso que esta es la obra definitiva de Cibernetica esperanza y estoy muy contento. En el 2012 que empecé a escribirla, pasada ya la experiencia de mi reciente divorcio, no imaginé ni por asomo, que me estaba entregando a una escritura que estará viva mientras yo viva o la modifique, le añada, le suprima, pero siempre desde el amor. Una vez me dijeron que era un libro poco habitual, que quienes me dijeran cosas malas de él estaban incurriendo en la envidia. Y puede ser verdad. Éste libro es una caja de mantecados navideños surtidos. No sabes si comenzar por mantecado de coco, o por el de limón, o tal vez, ir probando, a cada cual más exquisito. Es una parte de mi vida, eso sí lo tengo claro, de una vida mala a veces, y otras buena, pero una vida al final donde confluyen varios aspectos. No es la novela poética ni de un yonqui, ni de un enfermo psíquico, ni de un inocentón, y porqué no, y todas esas cosas a la vez entremezclando la soledad, el desamor, y la esperanza y el perdón. Son cosas, mejor decir valores, que mucha gente no los asimila bien, y yo les invito a que vivan este viaje personal entre el lector como cómplice y yo mismo. Yo mismo que desde algunos años atrás he ido tejiendo esta maraña especial de la que ni yo mismo puedo salvarme. Porque esta novela poética camina conmigo a través de un tiempo que cambia al unísono de la vida y sus desmanes, grandezas y avances, acaso tecnológicos o no. No, no es una novela de ciencia ficción; es una novela fresca, puede que a veces ponga puntos sobre las íes, o tal vez otras veces trate de hacernos ver un mundo presente del cual no somos conscientes. Aquí están mis libros, les aconsejo que esperen un poquito a que se pongan a la venta, y puedan sentirse arropados por sus páginas y por su personaje estrella, que soy yo mismo, Capplannetta, y soy ese charneguito que jugaba en los suelos de la casa de mis padres imaginando mundos, y soñando despierto con mis miniaturas, mis clips de playmovil, mis sueños de pegatinas y cromos donde yo ejercía mis primeros devaneos con el collage, lo que yo llamo ahora Mixturas. Espero que la lean y que disfruten de su lectura tanto como yo disfruté escribiéndola. Una persona cuando escribe un libro está poniendo ante el lector una mirada, otra manera de ver el mundo. Con un libro en tus manos puedes imaginar, ser cómplice del escritor. Hay ratos de humor y de tristezas, pero así es la vida. Todo tiene su tiempo, y repito, ahora es cuando debo cosechar, ahora que los almendros y los cerezos están repletos de fruto.

Capplannetta y Cibernética esperanza-III

En estas fotografías que les presento son portada y contraportada de la segunda edición de Cibernética esperanza y pronto saldrá en librerías de todo el país. Recuerden que la editorial será en ediciones Vitruvio. Debo agradecer a Pablo Méndez la confianza depositada en mí. Estoy deseando su distribución, aunque todavía está en imprenta. Puede que el libro ojeándolo a primera vista parezca raro, pero si se fijan en los nombres de cada relato narrativo o ensayo narrativo pueden encontrar cierta cordura y también cierto orden de continuidad, en este caso. Cuando me puse a escribir en el 2012 era un libro que combinaba prosa y poesía con la estructura de la novela: exposición, nudo y desenlace. Pero aunque siga esta manera de narrar encontrarán en él cierto énfasis en que la novela poética sea un cúmulo de flashbacks con avances y retrocesos. Y tengo que decir que no es una biografía aunque es toda autoficción. Espero que al lector le guste y tenga buena acogida. Esta novela poética tiene dos vertientes que son verso y prosa. No es un experimento. Aunque lo parezca. Espero guste tanto al lector avezado como aquel que se interese por la literatura posmoderna. Estamos en una nueva era. La era digital y el internet de las cosas. Ahora estamos sobreinformados y en esta era digital puede incluso que haya cierta distopía, o en el peor de los casos, seguramente van a cambiar las costumbres de seducción ante tales avances tecnológicos. Digo costumbres porque se van a convertir en todo nuestro modus vivendi. Estamos ante un nuevo paradigma de las relaciones personales, y de atomizadas personas que no sólo buscan compañía, también buscan evasión. Estoy deseando que la lean y que la disfruten. Espero que les guste, ya pronto en Ediciones Vitruvio. 

Capplannetta y Cibernética esperanza-2021-II

Ya he mandado al editor un archivo con todas las correcciones y él me ha enviado portada y contraportada, y puedo ahora avisarles de que va a ser un libro bonito. Cibernética esperanza es un libro complicado, pero yo creo en la gran inteligencia del lector. El editor me ha dicho que para la semana que viene estará en imprenta. Parece que sea el primer libro que publico, pero ya lo he dicho anteriormente, es un libro especial. Me lo publican en la colección PoesíaTatto. Ya le he advertido a Pablo que hará la presentación mi hermana. Yo no soy el típico escritor que los lectores esperan. Digamos que soy un escritor que debuta ahora, aunque haya publicado otros poemarios y otras cosas. No soy culto, pero mi cultura está focalizada entre varias causas, algunas perdidas, otras con victoria. El libro se lo dedico a mis padres. Tengo que agradecer a Pablo Méndez por abrirme las puertas de su casa. La verdad, quisiera conocerlo en persona. Lo conozco de llamadas y a veces he visto que es serio cuando debe serlo. Me gusta porque no es de ese tipo de gente que bromea y bromea y no te dice nada en serio, yo desconfío de este tipo de gente. Son gente que se ponen una máscara para parecer más cercanos y accesibles y después te putean. Me esperan vivir momentos de gratitud, de plenitud y de cosechar aquello que una vez sembré. No quiero adelantarme, pero va a quedar un libro precioso. Y literariamente es especial (repito). Tengo ganas de que me lleguen ejemplares y promocionarlo un poco. Pero para eso, creo, que mi hermana me ayudará. Está claro que yo sólo diré cosas buenas del libro, es obvio. Ya les iré avisando en sucesivas entregas. Pronto podremos disfrutarlo. Estoy contento, un trabajo excelente. 

Capplannetta y Cibernética esperanza-2021

Debe de haber mucho trabajo en Ediciones Vitruvio últimamente. Lo sé por algunas llamadas que he hecho con impaciencia por mi parte (mejor decir “demasiadas” llamadas). Tengo ganas de ver las pruebas finales y la portada que han elegido. Puedo decir que me he hecho muy pesado pero tengo tanta ilusión en este proyecto que lleva dando tumbos desde el 2012, y ya ha concluido. Cibernética esperanza es un libro muy especial. Cuando se pública un libro que ha sido embrionario tantas veces, que he añadido y quitado tantas cosas, para crear una obra redonda. No, no es el gran libro de esta década, pero tengo una ilusión de verlo en las librerías importantes que me he hecho un tanto pesado (repito). Ojalá se venda. El libro hablará por sí solo. Debo decir que he colmado la paciencia de Pablo, el editor, pero quiero alegar que ha sido por mera curiosidad. Pablo se ha enfadado. Ya no lo llamaré tanto, ya que a él especialmente no le gustan demasiado los emails. Cibernética esperanza es un libro que a veces es narrativa poética, otras veces es ensayo narrativo, a veces es poesía narrativa y otras veces es novela poética. Este libro es para gente marginada, para outsiders, también tiene su vertiente Loser, y es un libro de amor y desamor, anecdótico y transgresor, irreverente y ácrata, es para todo tipo de público lector. Tengo ganas de que salga a la venta, eso nos gustaría tanto a Pablo, como a mí. Es Capplannetta en su quinta esencia, la divertida, la desenfadada, la inverosímil. ¿Quieren saber porque llevo insistiendo en esta obra desde el 2012? Quien lo quiera adivinar que lea la obra, no sólo habla de Internet, habla de las fatalidades de la vida, de los pormenores de muchas causas que reviven en estos años, es una novela fresca e incisiva. Para mí son todo cosas buenas. Recuerden Cibernética esperanza en Ediciones Vitruvio del año 2021. Una historia vista desde diferentes ángulos. Y como apéndice la sustentan las webs/blogs www.capplannetta.com y también www.ciberneticaesperanza.com Es una novela que habla de escritores sin demasiado culturalismo. Es un compendio de flashbacks y flashes de ingenio, de espejos y trampantojos, de bajadas a los subsuelos, de subidas a las superficies, de vuelos, de tecnología, de fotos fijas flotando en el tiempo. Es una mirada, es pura esperanza. Léanla. 

Capplannetta y el movimiento

Soy un verdadero seguidor del movimiento Hip Hop. Lo prefiero en castellano, y con una buena base y unas letras buenas lo encuentro un deleite para los oídos, eso, sí hablamos de rap, que es una parte del movimiento. Me gustan los MC’s que mezclan con bases flamencas o algún tipo de coros flamencos. Me gusta el primer disco del rapero Haze titulado Crónicas del Barrio y también me gusta el estilo ecléctico de La Mala Rodríguez como, por ejemplo, su primer disco Lujo Ibérico y también otros posteriores como Malabarismo, Alevosía y otros. Temas buenos tiene La Mala Rodríguez de muy buena calidad en ese estilo suyo desenfadado y con esa voz peculiar, rapea bien la chica. También me gustan los discos de Calle 13 y Ana Tijoux. Me gusta esa mezcla de rap y rock transgresor de Molotov, mezclando instrumentos del folclore mexicano. Me gusta el género del Neo-Tango. Algunos grupos rapean, otros mezclan con música electrónica. Es un género bien estructurado desde el enfoque posmoderno. También me gustan raperos como Toteking, Frank T, y La Excepción, me gusta el último trabajo del Langui junto a Raimundo Amador, el tema es Plata o Plomo, es atractivo y una unión en yuxtapuesta posición entre guitarras y rapeo. Cada rapero tiene su estilo, también me han gustado temas de Sólo los Solo, donde mezclan los Chichos en un tema, lo encuentro original y una base cojonuda. Para aquellos que tengan bases y un MC que no tenga letras les recomiendo el libro Poemas con Nocturnidad publicado en el 2020 en Ediciones Vitruvio. El autor es Cecilio Olivero y en estos blogs pueden ver un enlace del libro. También pueden encontrarlo en su librería habitual. Es una manera de rimar donde muchos de los textos contienen un flow contundente y donde se tocan en cada rima temas actuales.