fragmento adolescente

Original del pueblo

Cara al sol con el brazo derecho extendido a primera hora de la mañana, entre el calor de las primeras pólvoras de la mañana, pólvoras instantáneas de los salvadores de una patria escuálida, calor que no se puede reconocer como tal, era refugio, era cueva fría que resguardaba de una tormenta fría, era sumisión, era miedo, miedo y sólo miedo. Cartilla de racionamiento, mugre en la tienda de comestibles, quioscos que te daban la espalda, manos callosas y explotación infantil, estas son las cosas por la que un Dios de media noche no soñaba, un padre alcohólico, madre enferma del alma. ¡A veces quisiera saber porqué te arrancaron la infancia de un zarpazo! Ropa de domingo, la que le sobraba a los demás, pantalones sin trabillas, remendado hasta en la postura y hasta en la impostura, cinturón que invadía tu vientre de adolescente pueril e imberbe, ¿qué apetito tuvo Dios sobre tu alegría que te la arrebataron sin previsión? Falange, domingos de misa y padrenuestro, una mancha de negrura con grises desgastados en los mostradores sin golosinas que poder ofrecerte en la alegría de los domingos largos y eternos de las tardes de cine de barrio, si es que se podía. De niño ya tratabas con bestias de carga y algún bestia sin corazón, huevo frito al natural, leche frita y piñonates duros de tratar, te arrebataron la infancia y en su momento la lamían los perros como un dulce inoportuno, los perros, hambrientos y voraces, la arrancaron de su gominola azul a bocados y tú te fuiste, te fuiste desde tu miseria en ese pueblo mojigato y reverente que no te dio oportunidad alguna, ahora eres del Barça, però no ets soci, mejor parecer que volver a ser.

melodía en el bosque negro

Melodia en el bosque 00

Tengo la noche abierta a mis pasos, mientras que recuerdo tu olor de gata sucia de lluvia, me aprieto a la noche suspendida en mi sueño poliédrico, acarreo la música del siglo XX, saboreo el jazz en el ámbar de las medias luces, en las mieles de los crepúsculos en playas desiertas, el ámbar de la noche bebe de mi güisqui y yo lo mezclo con el caramelo de la obsesión, me digo, mil veces me digo, el ámbar de la noche con ojos de hueso, con ojos de vacío y bola de ping-pong, la noche se abre y también se cierra en la mitad meridional de lo que no se piensa, la noche da la vuelta como un calcetín y es alegría el pájaro que revolotea por los rincones de la nada, así, como un corazón de nadie y, así, quiero ser siempre yo.

Ya he llegado, por fin, a vuestros aposentos. Ya no tengo cadenas ni oro con que solventar mis culpas, me he dejado tres años oscuros y mis zapatos están nuevos, a golpe de Spotify y algún animalito del bosque he podido dejar mi fe y mi buena esperanza intacta, al fin el amor suele ser un naufragio cuando desgastados los abrazos se funden con la miseria, la miseria y la mugre son primas hermanas, ¿dónde estuvo la gran sociedad de mis ojos cuando estuve tan solo? El bosque huele a mujer desnuda, sin embargo son ángeles los que crean tan cerrado oxígeno en pos del leñador dormido, no quiero ni discusiones, ni combates a cuerpo Tierra, quiero volver a mi paz en ruinas, a veces las ruinas son ensalzadas y visitadas, siento un escalofrío, no estás en mi cama, y el vacío que has dejado se quema, se quema como un manojo de sudados billetes.

Una paloma me dijo que los mejores creadores nacen del barro, del barro con el que moldearon a Adán, agua y tierra, barro del que se nutre la prisa vegetal bajo el silencio, que es tiempo de arcilla con ruido incoloro, barro, cuando palpo tu magma de mujer que huele a tierra labrada, simiente en pelota de arcilla lanzo contra mis poemas de carne marcada, por que cuando en el ombligo marcado por mi cordón umbilical me separaron de mi madre exhausta nacieron tres breves semillas que me caracterizan, la bondad, la compasión y la empatía, parecen la misma cosa, pero no lo son cuando hablo con mi soledad en el barro. Barro desde el que tú me hablas.

retrato de New York

New York, velocity blue

Millones de fotos sepia, el súmmum del vintage en el asfalto perdido, entre adoquines perdido de ciudad con quimeras resbaladas en las promesas frías y en los edificios de acero que claman el grano de un click inoportuno, o una noche con un Marcel Duchamp aburrido o extasiado, millones de fotos Agfa que perdieron el aliento de bromuro entre los 70’s y los 90’s se buscan en las cajas de zapatos y en los baúles de años perdidos que huelen a alcanfor y se despiden del sueño que huele a caminata, y ahora millones de fotografías digitales que se enamoran del músculo de pixel y sudan su orgasmo con labios carnosos que sugieren un beso mordido por las mandíbulas flojas que los soñantes cruzan como zombies en la literatura de la imagen. De la imagen a todo color, parece pose o puesta en escena. Este breve repaso por la fotografía y su historia no es casual, y esta fotografía de un cuadro de un artista que se apellida Francés no es ninguna otra casualidad, los dos fragmentos de este poema han querido ser parte de este poema, y no yo he sido el que los ha elegido, ellos me han elegido a mí como poeta y han preferido ser fragmento de este poema. Este poema es un poema de amor, un poema de amor dedicado a la ciudad de New York, sé que esto me hace parecer un provinciano newbie obsesionado con la ciudad, pero pueden estar en lo cierto y pueden pensar también que sí visitara la ciudad de New York iría a todos esos sitios donde siempre van los turistas, sería el típico turista que frecuenta el MoMa y la Estatua de la Libertad. Circularía entre sus taxis amarillos y quizá alquilara alguno, rememoraría Taxi Driver, Manhattan, a Andy Warhol, al viejo Lou Reed, a Allan Ginsberg y su aullido edulcorado, a Bob Dylan y su etapa de músico urbano, emularía a Iggy Pop tomando café y fumando con Tom Waits y su voz ronca y quebradiza, preguntaría en inglés con acento andaluz por el Greenwich Village y no me entendería ni el judío Edgard Solomon, a pesar de que procedía de una familía que conocía el ladino, además de la Toráh, la cábala y los poemas místicos de Willian Blake, o sea, un descendiente de judíos expulsados de España, un Sefardita, pero todo esto que cuento no es posible, por que los sefarditas no suelen llamarse Edgard Solomon, quizá sí se llamará Abishai Cohen, pero ese nombré me suena, quizá sea ese contrabajista judío que canta algunas canciones en ladino, pero todo esto es una excusa, es una estupenda excusa para hablar de New York sin parecer un newbie, o quizá sea una excusa también para unir el fragmento introductorio y la fotografía del pintor y artista sobre New York apellidado Francés y no parecer así que soy un fulano provinciano que utiliza cualquier reserva para exponer obra de otros en poemas que yo me invente, y tal vez sea está la excusa para que este poema hable de New York y así yo no parezca ni un fulano provinciano ni un newbie. No sé, podía seguir así hasta que amanezca.

apuntes de un aficionado al naturalismo

Aire-Agua

Cuando tenga una pareja seria la voy a hacer reír lo máximo posible, sin ser un payaso permanente, sin ser empalagoso, quiero que nuestra relación sea algo que la haga emocionarse constantemente. Incrementando la alegría, en sus momentos idóneos, afloran los sentimientos tan a flor de piel que vienen a ti las cosas como golosas abejas al polen de las flores, cuando vienen demasiados moscones es cuestión de verlos con otros ojos, pues ninguna presencia es molesta si esta no da muestras de lo contrario. Cuando vomitas de empache hay presencias que se alejan y otras se quedan junto a tu vómito alimentándose de gracia, el vómito por empacho es ser sinceramente honesto, sin ningún artificio, sin ninguna hipocresía, valga tal redundancia, quiero hacer llorar de risa a quien quiero, prefiero eso a hacerles llorar de vacío insatisfecho y que ni sepan por lo que lloran. Las abejas cuando crean miel quiere decir que han vomitado por empacho de polen y ese vómito es la dulce miel, libando el polen de las flores el ecosistema avanza en su proceso vegetal, y es por eso que brotan los frutos, las flores, la primavera, hacer realidad la primavera en tu vida no es fácil, es cuestión de ser concretamente lo que tu naturaleza te permite ser que seas.

39º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

 

NELG niños y palomas

39º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

a la hora de tu partida

Vomito Floral 01

A la hora de tu partida cayeron de mi pecho una fiebre fratricida, un espolón del diablo y dos secuelas con tendencia suicida, a la hora de tu partida se avivaron en mi pecho una Paloma de fuego herida, trece simientes de enebro y un sueño que exigía su salida, a la hora de tu partida las moscas vinieron a mi tremenda caída y se pusieron casi enfermos unos niños que no entendían tu partida, se extinguieron los recuerdos y su lugar insiste la cosa vacía del no echarte de menos. Ay, tremendo bataclán que deshilacha la cuestión de tu partida, para entenderlo se entiende como se entiende sin saberlo una lucha que de cruda es carne molida, un policía me exigía una mordida, y cuánto lloro escuchando risas en las peluquerías.

Motel Freud

Sidmung Freud reflejado en un espejo 00

En mi vecindario se escuchan conversaciones entremezcladas unas con otras, menudencias de voces que allá lejos parecen disueltas como un ingrediente en una comida que no comerás, yo las escucho y para nada se establece una comunicación concreta, da placer cuando vienen los vecinos a las 6:00 de la mañana, entre el frío y el cansancio evidente me coagula el placer de no estar afuera, como un calor propio en el que yo acurruco mi soledad, una lucha de algodones y de almohadas calientes en las que burlarte del invierno es una invitación al placer inmediato, la mejor droga del mundo, el placer es cuestión de no pisar según qué cristal tras haber roto una botella, el placer es que se te caigan las chinchetas de tus pósters y sortearlas todas con éxito en el suelo del sueño huérfano de realidad.

Haz deporte, mantén tu línea, no ingieras según qué alimentos, hago esto todos los días de la semana, pero sigo estando solo, es más, cuando más en forma estoy, cuando más esculpida tengo la belleza, más solitario estoy, quizá sea por que me he vuelto algo selectivo, selecciono a todas esas personas en tres grupos, los que están en forma en unos, los que merecen estar solos por que yo lo digo en otros, y el grupo que más me gusta es el que están en forma y además son más divertidos que nadie en otro, podéis llamarme egoísta, podéis llamarme segregador, incluso podéis llamarme inhumano, pero yo, al insulto que menos le hago caso es aquel que me tilda de ciego, odio a estas personas por que dicen que a mayor belleza física mayor es también la ceguera con la cual hago mi selección. Estas personas merecen estar solas por que yo lo digo.

Movía el mentón de un lado al otro porque le daba cierto placer redundar de forma compulsiva debido a las anfetaminas que tomaba normalmente, se mesaba el cabello un largo instante de manera repetida debido a la reiterada razón que lo expulsaba del paraíso racional, arrastraba el pie como si le pesara porque le pesaban las culpas de una causa sin causa aparente, se rascaba detrás de la oreja porque fue ese lugar en el que le señalaron los dioses lo que se oía aunque sin evidencia alguna. Toda locura tiene un por qué, las causas que hacen evidente una manía en la presencia del loco no son sino el atrezzo de su pensamiento.

MAN IN SPACE

Yuri Gagarin

Tener un nombre en desuso, no cambiar mi acento andaluz, y nacer en un barrio de extrarradio son las mejores cosas que me han ocurrido en la vida. Lo primero, para que me confundan con la tierra profunda, esa tierra antigua de la que muchos reniegan, no, nunca he pretendido ser un hipster, ni un esnob, ni un lumbreras; lo segundo, para conocer mejor la hipocresía de esta España, que ignora más que sabe; lo tercero, para darme cuenta quien finge luchar por una ideología que iguale a las clases sociales, la mejor gente, la sencilla, y como gente sencilla no he conocido a nadie que a mis padres iguale.

***

La vida te ha dado tanto palo que ya no te atreves a hacer ninguna travesura más. Te gustaría, viejo amigo, saltar de locura en locura, quisieras malgastar tu vaso de güisqui y estrellarlo en la acera como solías hacer, en la de sitios que lo hiciste y por ello no te dejaron entrar nunca más en sus antros cochambrosos. De adolescente no eras así, para ti tenían límite todas las cosas, hasta ponías el pulgar como frontera cuando te pedían un bocado de tu bocadillo recién hecho. Para ti las cosas tenían un límite y el amor te removió tu cabeza bien amoblada, como un naufragio del que prefieres olvidarte, naufragó tu orden en el desorden, el alcohol y la droga provocó lo demás, en una tormenta, apareció tu ira, una ira que jamás hubieras conocido si no hubieses tirado abajo las alambradas de tus límites fronterizos con la noche loca. Has pasado por toda clase de tribus urbanas, te conoces al dedillo todos los cuentos chinos, por supuesto no eres un simple luser, tienes madera de capitán de ningún barco, sabes del nepotismo y de todos esos lamers que se ríen de tu sencillez de extrarradio, pero ignoran que conoces el designio de tu naturaleza, que la noche de los tiempos no está tan lejana, que la vida es desechable como una jeringuilla, como una usada y sangrante jeringuilla, taponada por la sangre coagulada, tan usada que ya da asco repetir hasta el bombeo, que la vida es una puta de nadie, que se va con cualquiera, con quién le salga rentable, ahora miras las risas desde adentro para afuera y te da asco el peligro de los gritos como relámpagos, gritos como relámpagos, como flashes en un destello de luz de gas, con luz de cuchillo y arma de fuego, con sed de venganza y juego de rabias. Sabes que todos los libros, todo el cine del mundo, toda la música de la tierra es una compacta noche pequeña fingida de purpurina donde iban las estrellas tan en serio, que donde hubo estrellas se suplantó la purpurina y esas estrellas en serio bostezan porque más allá de ti mujer no hay nada, aunque busques como un loco, aunque leas todos los libros de la tierra, que los trenes en la noche pueden tener apagadas las luces de sus vagones, el cine es cuestión de tomártelo en serio, como la vida misma, que cualquiera hace chistes con la ínfima mediocridad de lo absurdo, que la vida es mentira es epílogo repetido, adentro, afuera, más allá, más acá, en todas partes, que tú mujer provocas todas las guerras y también las victorias, abrazadas con el puño fuerte, abrazadas para que no se escapen, que todo es cuestión de tener un momento, para ponerte gomina en la cabeza y el cabello de punta, una chaqueta de cuero obsoleta y esperar la tragedia, esperar el naufragio, y empezar otra vez, empezar lo antes posible. Como cuando eras adolescente, entonces no te importaba dormir en el raso por un amor que no valiera apenas la herida. Pero lo hacías, aunque le quitaras la paz tranquila a tus padres.