Capplannetta y la diversidad del idioma

En Argentina se ha dado un hecho del que deberíamos aprender los españoles. Mi amigo, poeta, periodista y emprendedor, Rolando Revagliatti, ha realizado una obra titánica. Ha entrevistado a más de cien escritores y poetas argentinos como el que no quiere la cosa. Aquí en España se ha dado el caso de las antologías donde siempre aparece la alargada sombra del nepotismo. Debemos aprender de la generosidad de otros lugares para ser un país donde los escritores y poetas no se lamenten ante el elitista sesgo que en estas tierras campa y compite. Demasiadas envidias. El suelo argenta, además de poseer una larga tradición poético-literaria, es un lugar donde las librerías (algunas) abren las 24 horas del día. La poesía en Argentina es diversa y fuera de juzgar si es en algunos casos buena o mala, se concibe la literatura en los famosos cafés y entre la diversidad cultural que tienen. No quiero resultar provinciano ni tampoco iluso, pero es en Argentina donde desde al tango, devenido este de la milonga y el candombe tiene cierta riqueza cuando en lunfardismo se enriquece aún más la lengua que nosotros académicamente llamamos americanismos, y es un error, deberíamos conocer más sobre las jergas, los dejos, las músicas y los acentos entre las lenguas hispanohablantes. En toda América Latina existe una riqueza lingüística responsable de que muchas veces en el diálogo entre sudamericanos y españoles no entendamos bien los vericuetos de la lengua. Reivindico una mayor fijación entre lenguas y dialectos, propios de la diáspora europea del siglo XX a tierras americanas. En definitiva, nos mejoraría la unión entre pueblos y haríamos, como ya se hace en la música, un lenguaje de Ida y vuelta. Al fin y al cabo todos en el planeta somos mestizos.

Capplannetta waiting for the miracle

Al principio era una obsesión. Andaba escribiendo las palabras justas que fuesen en número capicúa, después, con el tiempo, huía del número 4. Eso ocurrió cuando en un bar de chinos le dijeron estos que no era buen presagio. Que el número cuatro motivaba a supersticiones, ya que lo creían como mala suerte, muerte, y malos augurios. Pero el número 8 era totalmente lo contrario. El ocho era símbolo de suerte y prosperidad. Por este motivo en China en las olimpiadas del 2008 tiraron la casa por la ventana. Pero para él, un número capicúa era síntoma de que la suerte estaba cerca. También creía en el número 33 ya que este número es la mayor posición en una logia masónica. El treinta y tres para él eran una buena señal.

Quizá buscara la piedra filosofal o como un alquimista pensara en crear oro con pociones mágicas. Pero esperaba el gran milagro. Aquel por lo que los antiguos templarios buscaban como el Santo Grial o la Sábana Santa. Esperar el milagro, qué torpeza, el milagro invita a salir en su búsqueda. A realizar actos de buena fe donde la Divina Providencia elige sus mejores hombres y mujeres. Esperar el milagro es luchar por encontrar la fantástica gran verdad que todos los hombres deben conocer. Trazar un mapa humano donde la desfachatez de los que tildan “fugitivos del deber” sean aquellos que están corrompidos por su lengua viperina. Se debe huir, antes de la mala suerte, se debe huir de las personas tóxicas y de los zafios.

Hubo una vez en que el mundo era y sigue siendo un gran nombre palíndromo. El nombre es TENET. En ese nombre está la verdad de que todo se ha de dar sin pedir, se da por generosidad humana.

Capplannetta odia la televisión

Odio la televisión porque es un medio de comunicación que carece de ética y nos venden desde miserias de famosos de bambolla hasta la servidumbre de los telediarios. La televisión de ahora no es educativa, si quieres buena televisión debes pagarla. Cierto es que TVE es una televisión que se acerca a lo que yo llamo “decente”, sin embargo los otros canales son soeces y chabacanos, sin principios éticos ni morales. Se necesita una televisión rica en contenidos culturales y que no aburra. Con contenidos sanos, que no creen alarma social, que no sea un espectáculo de poca monta.

También se puede afirmar que algunos canales televisivos sean el espejo útil de nuestras miserias y de nuestra propia decadencia. Dentro de la televisión, entre bastidores, pueden no-ver la desfachatez y la mentira vestida de solemnidad y falsa rigurosidad.

Estamos aprendiendo a manejar la televisión como una obscena cultura del espectáculo. La televisión aburre, pero sabe a quienes tener insomnes y entregados hacia la vanidad, el oropel caduco y la parrilla de contenidos amarillos, de prensa sensacionalista, donde rondan la demagogia y donde se vanagloria la incultura como algo normal, como el pan nuestro de cada día.

La televisión de ahora invita a que la gente no vea ni los telediarios, usa maneras de hablar propios del populacho, y este no es el problema, el problema viene cuando dejamos a nuestros hijos educarse con la televisión. Debemos inculcar la cultura, desde todas sus disciplinas, como un bálsamo curativo. No pongamos la caja tonta como un tótem que sirva de niñera y de educador. Utilicemos la televisión como un aparato informativo pero no vincularlo hacia la infancia y la preadolescencia. Creo que en eso juegan un papel importante los programas culturales, el cine y el YouTube, siempre y cuando omitamos el fake news y el spam yermo.

Capplannetta y el remake como plagio

Existe mucho cine remake como también mucha literatura. Y también uniendo las dos disciplinas, cine y literatura, hay mucho material por escoger, y entretenerse. Desde Don Quijote hasta Hamlet, incluso empleando las vidas de escritores como lo son Miguel Cervantes Saavedra o el gran Willian Shakespeare. También pintores y cineastas han hecho sus propias influencias en ocasiones acertadas y en otras no tanto. El remake como obra que aporta otro prisma distinto al originario. Es por ejemplo El Hacedor de Jorge Luis Borges y el remake que publicó en Alfaguara a Agustín Fernández Mallo donde se pone en tela de juicio, ya que la viuda de Borges lo denunció como plagio, y la editorial tuvo obligatoriamente que quitarlo de la venta en librerías. Yo pude conseguir un ejemplar nuevo. Lo guardo como una reliquia, y es que a mí siempre me ha atraído el apropiacionismo. Por eso todo el material que figura en mis webs/blogs es copyleft. Y digo en broma que tengo los izquierdos reservados de manera irónica, por que nunca me ha gustado la c de copyright. La veo como proveniente de gente mezquina, a pesar de que hasta los setenta años desde la muerte del autor sus obras no están en dominio público. La cultura libre no debe ser gratis, pero el autor, por muy poco dinero que este tenga, debe ser generoso. Y más cuando se trata de un trabajo que tiene su raíz en el Internet. Pero en el caso del remake, en la música se denominan versiones, en la pintura apropiaciones, y en el cine y la literatura, incluso también en el teatro el remake es una idea fantástica. Yo no creo que sea una intención de plagio. Lo veo como un apéndice a la obra del autor originario que arroja más contenido a la obra. Después está el tema de apropiarse de párrafos literarios o de Internet para enriquecer aún más la obra en sí. Al igual que los remake en las obras literarias tienen el inconveniente de ser definidos como plagios, yo no lo veo así. Para mí es algo honorable, siempre y cuando, mencionen la fuente del texto, ya sea fragmento o obra. Aunque el copyright sea un gran censor de lo que debiera ser la literatura. También están los autores con obras falseadas, pero eso es otra historia, aunque no sea lo mismo. 

Capplannetta y el síndrome del nido vacío

Quizá tengan razón aquellos que llaman como “Síndrome del nido vacío” a las primeras discusiones en pareja. Yo me emancipé a los treinta años, aunque existe gente de más edad que no lo ha hecho todavía. Vivir solo no es fácil, pero cuando el nido deja de ser nido quiere decir que tus padres prefieren tener una jubilación tranquila. Yo soy un náufrago de un barco donde el interés y el desinterés han hecho mella en mi “nido” y se ha llevado por delante a padres y lo que eso conlleva. Vivo en la casa donde yo discutía con mi ex y no guardo un grato recuerdo. Eso me condujo al divorcio definitivo. No soy una víctima, y tampoco el último y el primero que se divorcia. Yo, antes de separarme, aunque las discusiones llegaran a estados críticos, jamás le puse la mano encima. Aunque esa etapa de mi vida la haya olvidado, no perdonaré el agravio hacia mis padres. Quizá haya llegado al punto de empeorar mi enfermedad, pero no puedo culpar a mi ex, aunque ella haya dejado trampas furtivas, el hecho es que le tengo lástima, pero más lástima me dan mis padres. Ellos no han disfrutado de casi nada en la vida. Y quizá sea el hermano con mayores debilidades. Pero puedo ser pobre, pero no un pobrecito. No guardo rencor a nadie y tampoco soy un resentido. Pero las cosas son a veces culpa de los dos cónyuges y de ninguno. Quizá sea por la incompatibilidad de caracteres, pero aunque hayamos perdido los dos, he aprendido mucho acerca del matrimonio, pero no de mi matrimonio fracasado, sino con el de mis padres. Mis padres para mí son un ejemplo de armonía y el hecho de comprenderse y compartir.

Capplannetta y las bases insumisas

Si pretendes escribir en serio poesía tienes que hacerle la pelota a todo periodista cultural, también a críticos y poetas que todo lo saben. Pero ahora estamos en una balanza donde si escribes elogiando, como si escribes para ganar concursos, tu gesta será imposible. Pero un poeta, por el hecho de ser premiado, o reseñado por algún famoso intelectual, conociendo el nepotismo bárbaro que existe en el mundillo literario, acabarás por hacer favores no correspondidos, y la mayoría hará oídos sordos, eso, si no te vapulean en la crítica o reseña que esperas para vender tu libro. He conocido gente que para vender en Amazon se ha creado distintos perfiles y cuentas para poner varios comentarios que incrementen las ventas. Yo no quiero ganar placas de ganador o finalista, o terceras menciones injustas porque odio los concursos y en el gran libro Singularidades de Vicente Luis Mora define bien cómo es la cosa, aunque lo necesite (el dinero de un premio) no voy a ir de trepa pidiendo favores a quienes no se lo merecen. No es resentimiento, es pura lógica andar ninguneando aquello que bien se conoce. Lo esencial en la escritura es escribir bien, ya que es una carrera a largo plazo que algunos abandonan.

Es un halago ganar un premio con todo lo que eso conlleva, y también una responsabilidad. Muchos ganadores de primeros premios en ciertas ocasiones acuden a la falsa modestia, unida esta, a la falsa humildad. Pero una pregunta: -¿No es verdad que existen tantos libros que hace de esto un galimatías que permite un agravio elitista? Los suplementos culturales han sido reducidos a escribir reseñas o entrevistas a poetas o escritores que tienen alguna influencia con el periódico. O escriben artículos o tienen estudios superiores, y eso me provoca cierto sinsabor. Ganadores de premios literarios son algunos epígonos de pacotilla. También se da el caso de chovinismo en dos vertientes, la una, nepotismo dedicado absolutamente a gente del país, y también ocurre con escritores reconocidos que se contradicen. Según el país donde se encuentren y le hagan la entrevista de rigor dicen una cosa u otra, y se delatan ellos mismos a través de un criterio cínico. Es hacerse el interesante con opinar y al mismo tiempo, un merodeo al chovinismo masturbador. Aunque lectores de grandes editoriales tienen un gusto literario con cierto sesgo personal que te diferencia.

Capplannetta y las editoriales necesarias

Acabo de leer una entrevista realizada a Elena Medel (que guía el rumbo de la editorial La Bella Varsovia) y el otro día vi el documental sobre mujeres poetas Se dice poeta (21 poetas nacidas entre 1974 y 1990) y me parece fenomenal que las mujeres publiquen poesía buena. Voces como Raúl Quinto, Unai Velasco y el jovencísimo poeta Mario Obrero van a publicar o están ya publicados en La bella Varsovia. También Luna Miguel y Marta Sanz. Considero que esta editorial ha realizado una cosa estupenda dentro del gran abanico de la poesía contemporánea española. Editoriales como .Visor, Aguilar, y Calambur y otras editoriales más han ejercido un liderazgo que define o pone en tela de juicio el poco riesgo para publicar a poetas de cualquier edad o género, incluso nada conocidos. La adquisición de La bella Varsovia por el poderoso sello Anagrama anticipa el buen estado de salud que tiene la poesía española. Anagrama que ha publicado en su catálogo narrativa y ensayo, vemos ahora que apuesta por la poesía. Esto a mí me parece excepcional. Pero existen editoriales como Ediciones Vitruvio o El Gallo de oro que tienen un catálogo atractivo. En Ediciones Vitruvio, que lleva publicando poesía desde 1995, siendo una editorial seria y que no guarda ningún atisbo de temor a la hora de publicar a diferentes voces del panorama poético actual, al igual que El Gallo de Oro, que también publica a escritores noveles. En Ediciones Vitruvio hay autores de poesía jóvenes y no tan jóvenes. Incluso se publican clásicos de la poesía internacional. Pablo Méndez (editor y poeta) ha estado siempre vinculado al nuevo presente poético, ya que como Elena Medel, y otros editores han optado por la poesía fresca y novedosa. En el catálogo de Vitruvio encontramos a Alfonso Berrocal, a Manuel Lacarta, a Eugenio Rivera, y autores conocidos como Luis A. De Villena, Carmen Conde, Justo Jorge Padrón, Nicolás Guillén, Antonio Gala y Jimmy Giménez Arnau. Pero es en mujeres donde debe ser rico un catálogo. Y el de Vitruvio lo es publicando a poetas como Ana Vidal Lagares o Isa Pérez Rod, Rosa María Echeverría y a poetas actuales ya adultos como Pedro Alcarria y Javier Olalde, entre otros. Cabe destacar que han ampliado el catálogo a la narrativa y al ensayo con gran entusiasmo. Y debido al COVID han hecho presentaciones de libros de poesía mediante videoconferencia al que se han apuntado la mayoría de editoriales. La pandemia ha incrementado las ventas de libros y esto quiere decir que las editoriales especializadas en poesía han visto mercado atractivo en Latinoamérica. También en otros países del continente europeo. Para mí es un motivo de alegría que la poesía vuelva a tener la relevancia que merece. No creo que llegue a términos como la narrativa o el ensayo, pero podemos albergar esperanzas en que el lector se declina por la poesía, y lo más maravilloso es que las mujeres tengan el merecido reconocimiento que ellas merecen actualmente.

Capplannetta and Milestone

MILESTONE

Miles Davis es sin duda el trompetista afroamericano con más personalidad del siglo XX y todos los tiempos. Su trompeta de latón galvanizada en cobre posee un sonido inconfundible. Odiaba que denominarán lo que él hacía como Jazz. Tuvo problemas con la ley por ser de raza negra. Cuando le dieron la medalla de las artes en Francia, al bajar del avión dijo con cierta retranca: -¿qué ocurre con ustedes que no han visto a un negro de clase media?

No se sorprendía por que en Europa admiraran su manera increíble de crear silencios y notas sostenidas con su trompeta. Sin duda asombró a Dizzy Gillespie y Chet Baker por sus solos de trompeta. Tenía una personalidad introvertida y con fuerte poder de seducción, tanto en un escenario como en persona. Grabó un disco sobre el concierto de Aranjuez llamado Sketches of Spain, adelantándose al disco de John Coltrane Olé.

Su nombre real era Miles Dewey Davis III. Nació en Alton Illinois un 26 de mayo de 1926. Y murió en el 1991 en Santa Mónica, California. Él solía decir: para mí decir Jazz es decir negro. Su problema era la cocaína. Pueden encontrar en YouTube su entrevista y concierto Miles Ahead. Homenajeó a Pablo Picasso, realizó bandas sonoras para películas. En Francia lo apreciaban mucho. Su discografía es tan amplia y tan variada que de él podemos decir que era un genio, tuviera la personalidad que tuviera. Su disco cumbre es Kind of Blues. Fue íntimo amigo de Charlie Parker, The Bird, como lo llamaban músicos en el backstage. Miles Davis es todo un referente musical, por lo cual deberían homenajearle en los Estados Unidos.

También es importante recalcar sus grabaciones con Charlie Parker ‘Bird’, también con John Coltrane, Chet Baker. Tiene su peculiar versión del clásico Autumn Leaves. Era amigo de John Lennon, y actuó en todo el mundo. Con su voz ronca lograba que la trompeta hablara. Murió de neumonía. Fue un hombre genial pero lo genial no tiene nada que ver con la personalidad.

Capplannetta reniega de la misantropía

Sus amigos le daban consejos. Sal y diviértete. Eres joven para estar solo. No te encierres entre cuatro paredes o te volverás loco. Y Capplannetta decía a todos que sí. Que jamás sería misántropo. Ni un hikikomori. Tampoco misógino, mucho menos homófobo. Él quería gustar a todo el mundo, y eso es una jilipollez. No se puede gustar a todo el mundo. Y más si eres un hombre de ideas fijas, aunque las ideas fijas parezcan una locura, él las tenía. No es que fuese impertinente, pero a él lo que le gustaba era tener la conciencia tranquila. Y eso no es malo. Digamos que es una virtud poco frecuente en este mundo. Aunque se puede vivir con la conciencia tranquila siendo un hijo de puta, aunque su madre sea una santa. Pero hoy en día un hombre de principios está infravalorado. Lo mejor es hacer el bien y no mirar a quien. Algunos se corrompen con esta máxima. Pero hacer el bien y no ser rencoroso siempre gustará a las personas buenas. Hay misántropos que son, bueno, mejor decir no son, porque como no se relacionan nadie sabe como son. Aunque hay mucha gente que echa la llave y se aísla del mundo. Se atomizan. No hay culpables, solamente hay una diversidad que nos hace distintos, y eso es lo maravilloso de todo este meandro. Porque vacunarse contra el mundo encerrándose es lo que los amigos de Capplannetta no quieren. Pero ¿lo hace por enfermedad o a modo de supervivencia? Los amigos insisten. Sal, diviértete, hazte el socarrón con según qué personajes y quédate con los amigos que valen. Aunque te tragues tu propia mierda, pero siempre es mejor eso a permanecer aislado del mundo. Y no sólo eso, sino que eres joven todavía.