Capplannetta paralizado

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A veces te sientes paralizado sin saber porqué. Tienes hambre pero no te apetece comer, tienes ganas de nada pero puede contigo todo, te resignas y te echas a dormir, llevas media hora tumbado pero te das cuenta que no es sueño, estás paralizado, tienes congoja, tienes miedo a que algo quiebre, fumas y fumas y piensas lo estúpido y sucio que es el vicio del tabaco. Te pones a leer y no puedes concentrarte, abandonas, te pones a mirar una película pero no te la crees, entonces, algo necesitas, está claro que sí, pero qué, cómo, dónde, cuándo, porqué. Estás paralizado, otros lo llamarían como que estás “aplatanado”, otros, dirían que estás con la “paparina” y en algunas partes de Sudamérica dirían que estás “huevón”, pero esto nos pasa a las personas muy seguidamente, diría que no es carencia económica, ni ningún tipo de enfermedad, tampoco es que no tengas una vida normal, simplemente es lo que a todos nos pasa y es insatisfacción perpetua, tedio, precariedad.

Capplannetta y la obesidad

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Muchos justifican su obesidad por lo mucho que comen, otros por cierta vida sedentaria, yo cuando tenía veintiocho años empecé a echar tripita, ya que me fui de vacaciones un verano, primero a Benasque, allí junto a un río no te podías apenas lavar, después decidimos irnos a la costa, debido al frío que hacía en plenos Pirineos. Nos fuimos a un camping en un pueblito de Girona, en Tossa de Mar, y al llegar al camping yo me fui directo a la ducha, pero había un problema, no tenía calzado para las duchas del camping, cuando llegué a las duchas la que no estaba embozada estaba sucia, pero tantas ganas tenía de ducharme que me metí en una ducha con unos dedos de agua. Cuando llegué a Sabadell empezaron a salirme una especie de callos en la planta de los pies, pero los callos crecían y crecían y tuve que ir al podólogo, el podólogo me dio el diagnóstico: al parecer no eran callos, eran verrugas plantarias y eso era contagioso. O sea, que tenía que ir al podólogo cada miércoles a curarme las malditas verrugas, el podólogo se portó muy bien conmigo, no dejé de ir cada miércoles, me echaba unos líquidos abrasivos que me dejaban inmóvil toda la semana, al podólogo iba en coche, mi coche por aquél entonces. Al final el podólogo se sinceró conmigo: -Chaval, esto no se te quitará si no es con cirugía. Me tuve que gastar más dinero del que había gastado y quedarme quieto hasta que las heridas cicatrizaran, eso, y no dejar de ir a la consulta cada miércoles, parecía ser que todas se habían curado menos una que el podólogo denominó en tono gracioso “la africana”, también por lo que “tuvimos” que luchar para eliminarla, estaba llegando la navidad y el doctor me dijo que ya estaba curada, por fin, había pasado un año, ya no me tenía que echar esos líquidos abrasivos que quemaban y ya no tenía que vendarme los pies cada vez que me duchaba, ya estaba curado, aunque con la medicación psiquiátrica y mi tiempo de inmovilidad me hicieron engordar. Y aquí estoy ahora, con una enorme barriga, pero también, con un gran corazón. Ahora cada vez que me noto la molestia de un callo le temo por si volvemos otra vez a las andadas. En fin, ahora estoy gordito pero soy dichoso.

Capplannetta y la amistad

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Muchos amigos he tenido a lo largo de mi vida, algunos los perdí en el camino, como semillas huecas que no germinan, otros, los llevo en mi corazón, y otros los conservo, los cuido (aunque a veces no esté a la altura de lo que conlleva una verdadera amistad), y si no los cuido como quisiera es un error que llevo a rastras como el que se ata una gran piedra al lomo. Muchos de ellos me han regalado libros (también soy una especie de ratón de biblioteca) y otros me han demostrado su amistad con creces, aunque tengo un amigo que me lo ha demostrado en las dos ocasiones mencionadas anteriormente, se llama Juan A. Herdi. Es un amigo verdadero, inteligente, buen conversador, leído, políglota y un gran admirador de la Edad Media, es un amigo del que tu madre está orgullosa de que lo tengas, también otros, pero este en especial es respetuoso, cumplidor, hace favores varios, y es vasco, aunque es un gran latinista. Conoce bien la lengua francesa y la portuguesa (aparte del euskera), sabe mucho de política, y sobre todo y lo más importante, yo lo admiro. Después tengo otros amigos que me han regalado libros, de todos guardo un buen recuerdo, no sólo por su amistad, sino por que han puesto en mis manos lectura. Luego tengo otros amigos de infancia, también tengo amigos conocidos recientemente, como Juni, este amigo también hace favores y me hace de vez en cuando alguna visita. Los amigos son como las plantas, necesitan de cuidados y de atenciones, tengo amigos del barrio y muchos más que tendré a lo largo de mi vida, pero los amigos verdaderos que tengo son estos, también está mi hermano, Juan Herrada Sabio, y también un hermano de sangre, mi hermano José. Éstos dos últimos que cito, los quiero mucho, mi hermanico, con el que me llevo tres años, es un fuera de serie, muy inteligente, con mucho oído para la música. Me dejo muchos en el tintero, pero es así la vida, ¿qué sería de la vida sin amigos? Sería una verdadera pérdida de tiempo, aunque respeto a las personas que no tengan amigos, hay personas entrañables que no tienen amistades, es duro, aunque yo paso muchas horas solo, y algunos que cito aquí no les veo desde hace meses, otros, desde hace años, pero siempre están en mi recuerdo. Yo creo que las personas solitarias valoramos mucho más la amistad, resulta grato sentirte agraciado por ese don tan valioso. Un don de los dioses.

Capplannetta sobre el acto de releer tu obra

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Parece un acto de vanidad el hecho de releer tu obra, pero en realidad es un proceso por el que pasan todos los escritores, ya sean profesionales, o aficionados, poco importa eso, si quieres que tu trabajo tenga calidad en cuanto a presentación y estética tu obra debe pasar por una corrección, tanto a la hora de escribirla, como también antes de publicarla, es así, y cometes erratas, imagínense si no hubiese correcciones. Yo he aprendido a publicar una obra con el paso de los años, y con el paso del tiempo he aprendido también a cómo editar, corregir y elaborar un buen trabajo para que quede limpio, es necesario, también, saber decirle a los maquetadores como quieres tu trabajo, debo dejar claro que todo ese trabajo es un larguísimo y difícil proceso, y muchas veces se tiene cierta impaciencia por ver tu trabajo publicado, pero es una labor que conlleva un curso por el que nuestro trabajo debe pasar, queramos o no, toda realización artística debe tener su buena presencia, hay diferencias, por ejemplo: en algunas editoriales se pone el texto en el lomo conforme esté direccionada la portada, de manera que se pueda leer de manera horizontal si el libro está con la portada de cara, en otras editoriales se suele poner el texto del lomo de manera que el texto da la espalda a la contraportada, es algo curioso, pero es según la forma que tenga el editor de la obra llevarla a cabo, no depende de otros factores como nacionalidades, depende del editor, eso creo. Pero en Alemania si es costumbre embalar los libros con plástico transparente, he recibido libros de allí envueltos en plástico, también lo sé por los libros comprados por mí en la editorial Galaxia Gutenberg, que al parecer eran alemanes, hoy ya en otras manos.

Capplannetta y el vecindario

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Pienso que he tenido suerte con los vecinos que tengo. Tengo intimidad, tengo respeto y tengo buenos vecinos, o sea, que son buena gente. En un bloque de apartamentos las paredes a veces oyen, y puede que te critiquen, no lo sé, pero el vecindario es muy digno, multirracial, multicultural, hay de todo tipo de establecimientos, hay los miércoles un mercadillo, la atención sanitaria de lo mejor de Sabadell, hay una biblioteca rica en contenido, es el epicentro de la cultura en el barrio, también hay un centro cultural, que lleva en lucha mi amigo Juni. En ese centro cultural yo he hecho una exposición, y en verano hay muchas actividades como conciertos de orquestas y alguna cosita para los peques como títeres, teatrillos, y talleres de lectura. Mucha gente opina de este barrio que es marginal y hay delincuencia, pero eso hay que vivirlo, estar en el barrio en su día a día. Vuelvo a repetir, la gente es buena y sencilla. Un vecindario es como un mundo, tiene sus comunidades, sus diferentes religiones y sus diversas nacionalidades, es una pedanía de Sabadell, pero está cerca del centro y está bien situado, se vive pacíficamente.