mi calavera

Si mi calavera se perdiera en la tierra, hacedme el favor, y que no la encuentre el mundo, y que no la encuentre mundo, florecerán las rosas y las azucenas, florecerán, y el resuello se doblegará en un segundo de nada sin huella, de nada sin huella.

negro el 10

negro el 10 de Julio Cortázar.pdf

Hoy he tenido un sueño, un sueño en el que se me caían los dientes de la boca. Todos los dientes de la fila superior de mi boca se desmoronaban como piezas de dómino flácidas y blandengues en las que me quedaba mellado. Dicen algunos que el que se sueñe mientras duerme que se le caen los dientes es consecuencia o señal de que va a ser protagonista de un duelo mortuorio, o sea, que será víctima de una muerte cercana. La verdad es que el soñar eso me ha asustado, aunque sepa que todo eso del significado de los sueños sea una mera superstición y algo que carece de lógica y cae por su propio peso. Pero debo advertir que si por alguna razón fuese verdad o se hiciera verdad tal superstición aquí les dejo este poema de Julio Cortázar en el que se refleja todo lo que es la vida, unida ésta a la muerte que siempre está ahí agazapada tras los sueños o donde fuere que erradique la negra sombra que nos termina.

Los hijos de los días

la lectura

Escritores y más escritores, libros terminados, palabras que se esfuman, frases que se nos quedan grabadas, propias conclusiones, fórmulas distintas, engordar el intelecto, devorar el conocimiento, ansia por saber, esto es la pasión por la lectura, gozar el miedo, encontrar similitud, se acaba un libro y comenzamos otro, el saber no ocupa lugar, hambre de consuelo en el negro sobre blanco, reír cuando es preciso, diferenciar opiniones dispares, la lectura, qué gran invento y qué poco se valora.

La ciudad

Antes de emigrar a la ciudad todos me hablaban de lo fácil que era allí ganar dinero. Entonces me fui a la ciudad, allí esperaba encontrarme libertad sexual, esperaba ser independiente, y esperaba ganar dinero fácilmente. Llegué a la ciudad y allí también criticaban todos tu opción sexual, allí también era un esclavo, pues en las fábricas y en los mercados resulté siempre ser un número, una parte de una fría estadística. Llegué a la ciudad y ahora llevo ocho años en ella, y en esos ocho años yo no me he encontrado un peso tirado por la calle, la ciudad es un espejismo, todos hacen monstruo a esa ciudad sin alma, todos quieren llegar a ella. Lo que nadie te dice es que la ciudad te cambia y te deshumaniza, que guarda un núcleo artificial donde las naturalezas se asombran, la ciudad es un monstruo, parece de peluche, pero es la bestia que todos llevamos en nuestro interior más frío y desolado.

iRedes

El Imperio de los Sinsexo