La ciudad

Antes de emigrar a la ciudad todos me hablaban de lo fácil que era allí ganar dinero. Entonces me fui a la ciudad, allí esperaba encontrarme libertad sexual, esperaba ser independiente, y esperaba ganar dinero fácilmente. Llegué a la ciudad y allí también criticaban todos tu opción sexual, allí también era un esclavo, pues en las fábricas y en los mercados resulté siempre ser un número, una parte de una fría estadística. Llegué a la ciudad y ahora llevo ocho años en ella, y en esos ocho años yo no me he encontrado un peso tirado por la calle, la ciudad es un espejismo, todos hacen monstruo a esa ciudad sin alma, todos quieren llegar a ella. Lo que nadie te dice es que la ciudad te cambia y te deshumaniza, que guarda un núcleo artificial donde las naturalezas se asombran, la ciudad es un monstruo, parece de peluche, pero es la bestia que todos llevamos en nuestro interior más frío y desolado.

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