siempre seré culpable

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Llama que su lucha converge
de luz de aguja y caricia vacía,
dicen que viniste lustrosa a verme
cuando la tarde era vainilla todavía,
era escasa luz para estar presente
tras el carnaval donde todo valía.
Viniste emperifollada a verme
y viste como las hojas caían
del árbol más erguido y potente
que ahora ni para leña ya valía,
viste mi imagen en tu frente,
la viste porque te perseguía,
allí vieja, precaria y ausente,
allí cuando ya nadie la quería,
¡Dios! Te hiciste tan de repente
fabricante de palabras podridas
que era del todo frecuente
que a ti se acercara el agua fría,
morías conmigo en la mente,
se te abría la carne donde yo gemía,
con que fue leve la lucha siempre
no fue breve esta canción herida,
no enseñarás con nadie membrete,
ay, si fuera testigo algún hijo en vida,
si yo soñará aquel día que dije vete
dormir sí que sería vulgar pesadilla,
si hallas a alguien que logre quererte
guárdalo en una jaula entre varillas,
dile que lo quisiste tener siempre
para amarlo día y noche, noche y día,
que sólo os separe la muerte
y que lo tienes preso por culpa mía.

Porque en esta vida siempre hay culpable,
hay lacayo, tocayo, vasallo, payo, embaucador,
existen besos que algunos salen en balde,
otros son tortura de inquisidor,
unos no los merece nadie, quizá una madre,
otros son infracción de un distraído peatón.

adiós, amigos adiós

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Adiós, amigos adiós, me iré con mi jaula de cuervos gravitatorios por la senda oscura del desmayo, adiós, amigos adiós, no quiero que vengáis a mis funerales donde el llanto es un limón que se olvida en el frigorífico, por supuesto, podrido, adiós, amigos adiós, que no me queráis no es gracia de bien nacidos, ni de mal nacidos tampoco, es de la oportunidad vacía de las sonrisas que huyen, adiós, amigos adiós, las fotografías en blanco y negro serán extranjeras en el límite ciego de los tiempos en boga, adiós, amigos adiós, quise ser un poeta de la madrugada pero tengo que conformarme con la luz precaria de mi linterna, adiós, amigos adiós, llevo una rosa púrpura entre mis dedos mojada de escarcha, adiós, amigos adiós, la luna me amenaza con abandonarme y dejarme con un kilo de suspiros sin resolver, adiós, amigos adiós, cuando en New York pongan el árbol de Navidad yo me quedaré buscando en los nidos del pasado cuál fue la razón de que me abandonarais, adiós, amigos adiós, yo solamente me he comportado con la naturaleza de los relojes y he movido la cabecita como un autómata, adiós, amigos adiós, no os vayáis, temo por la salud de mis huesos precarios de azúcar, adiós, amigos adiós, el barro trazará una frontera para que el cemento y el musgo sepan de la soledad, adiós, amigos adiós. Ahora alegraos los malditos, compadecedme los que me queréis de verdad.

cuidado con el perro

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Cuidado, tened cuidado, os aviso,
con el peligro, con el peligro,
con el miedo tened cuidado,
que te paraliza el siglo,
te deja enterrado de pasado,
te pudre el corazón de amigo,
cuidado, tened cuidado,
de cuando entráis, de cuando iros,
te entierra los pies en barro,
te frena hasta el delirio,
el miedo es un artefacto
que en todo halla peligro,
el miedo es un puño cerrado
que llega tarde a cualquier sitio,
es perder cualquier pelea
con la flojedad del martirio,
es pisar descalzo una culebra
y muerda aquello que piso,
es morir muy despacio, tan despacio…
es la mujer que nunca te quiso,
cuidado, tened cuidado,
cuidado con lo que digo,
enfrentaos al miedo traspasado,
huid cuando hay delito,
pero si no habéis hecho daño
erguido caminad erguido,
dejad las lágrimas sin paño,
atravesad las ruinas del destino,
camisa con alfiler guardado
y no encontrar su punta en designio,
cuidado, tened cuidado,
cuidado con el cautivo,
se cansa la cárcel del apresado,
se cansa el tiempo de estar vivo.

acusación

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Me dicen si soy yo el culpable del escarnio entre la noche y el día, el payaso poeta que usó la figura poética de “las agujetas se van” en un poema gastronómico, me preguntan si soy el dedo inquisidor que culpa a sus semejantes de cualquier manera, afirman que soy el borracho aquél que arruina las fiestas de familia, me acusan de ser el farsante que no tiene remedio, el que maquilla su orgullo, el ingrato, el efervescente, y no, no soy ese, soy ese que se queda en las casas cuando todos se van y enciende las luces de toda la casa, soy la clemencia, la comedia, el drama, el Dios dirá, el que paga la factura de un vecino en crisis que te tiene la luz pinchada, el agotador, el acusica, el tragón de oscuras flores de duelo, el impostor, el que vino de Marte, el que se va los martes, aunque no se case ni se embarque, soy LiooLi, el torturador de monosílabos.

vicio

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Vicio, Vicio, Vicio, el vicio lleva la cara de Sid, tiene la forma de una cajetilla de Marlboro, se esconde entre las cajas de vino Don Simón, ¿me das unos acortantes hermano? Y se sumergen en una sesión de ultraviolencia, porque la violencia es un vicio pendenciero, cada día por televisión, cada noche en nuestros sofás, sí, ahí, donde nos masturbamos y donde damos unas caladas a un pitillo, porque el vicio está ahí, esperando, para hacerse fuerte tal vez, comer en el McDonalds es un vicio, echarte desodorante hoy es un vicio, el vicio asqueroso de escupir en la calle, donde cruzan dos hermanos arrastrando sus mochilas, donde nos permitimos hoy pisarla y respirar el aire de la calle, aire contaminado, aire viciado, porque la religión es el opio del pueblo, no sé quién lo dijo, pero el opio es un vicio, y de los peores, vicio, vicio, vicio, víctima, víctima, culpables, la cerveza es un artículo de lujo, me dijeron hace poco, y yo lo creo, porque un artículo de lujo es un gramo de cocaína pero el mismo vicio es un café recién levantado del descanso, y no valen lo mismo, y no son la misma cosa precaria en la que despertarte, vicio, vicio, vicio, voy a fumar, disfruten de su vicio, pero no mueran o no padezcan en el intento, entonces todo deja de ser vicio para acabar siendo pesadilla.