Capplannetta y su hermano Joseico

Él es delgado, trabajador, prudente, noble, equilibrado, padre de familia, ejemplar, inteligente, habilidoso, atractivo, es aquello que pude haber sido si hubiese sido como él, yo soy todo lo contrario de este hermano mío, ya que yo he sido hijo primogénito, y a la vez, hijo pródigo. Defectos tiene, como cualquier criatura, no todo el monte es orégano, pero si tuviera que elegir entre su vida y la mía, elegiría mejor la suya, ya que es más necesario, tanto para la familia como para los que le absorben el tuétano, me refiero a banqueros y gente de esta calaña. Él es amigo de todo el mundo. Es responsable. Recuerdo una vez, en los campos de los contornos del extrarradio de la ciudad, apedreó a un chaval cazando nidos de avispas. En el barrio donde crecí odiamos a las avispas, no sólo porque nos han picado más de una vez, sino porque son insectos nada importantes para el reino animal, nos caen mejor las abejas, eso, sin lugar a dudas. Mi hermano es muy aficionado a la música electrónica, al Hip Hop y a pesar de que ahora está en paro, le encanta eso de tirar cable grueso porque le encanta visualizar conciertos. El muchacho nació para crear y crea música, aveces estridente, y otras veces fascinante. Es mi hermano pequeño. Yo para él soy su Tete, siempre me ha llamado así, me quiere y yo lo quiero a él: ¡Joseico, vamos a montar un spoken Word y mientras que tú pones música yo recito algunos de mis poemas! ¿Qué te parece? ¡Que te parece cojonudo! Pues adelante. No sin antes decir que es un manitas de la electricidad, de la electrónica, del sonido, tiene un gran oído musical. Es un gran conocedor de la anatomía musical. Es mi Joseico, mi disc jockey preferido, máquina total.  

Capplannetta y la mala gente

Se empeñan, porque le es fácil decir, que la gente es mala, todo el mundo lo anda diciendo. Y sí, la gente es tan mala que yo he acabado siendo un igual entre la gente. Porque la gente, a trancas y barrancas, va con su herencia de mala gente. Los buenos son santurrones, o tienen falsa humildad, porque la gente es tan mala que le decimos pobre gente. Y siendo pobre gente no se puede vivir, por eso dirán que la gente es mala, porque también es pobre la gente. Intentan sustituir a la gente, ya sea buena o mala, ya sea pobre gente, la intentan sustituir por robots y máquinas sin corazón, sin sentimientos, sin humanidad, y yo me digo, si la gente no dice nada, ¿por qué dirán que la gente es mala gente? Y es porque no se quiere la gente entre la gente, no se quiere en ninguna parte la gente mala, no se quiere en ninguna parte. A la gente les da por decir que esta vida es una trampa que puso alguien que es mala gente, sin embargo esa gente dicen que no es mala gente. La gente dicen que es buena gente o porque te moriste o porque trabajas, pero lo dice buena gente, ya que ellos piensan que nunca van a morir, y trabajar no trabajan. La gente no es buena ni mala, unos trabajan y otros dan su charla, la vida, y sólo la vida, es mala para la gente. Unos tienen buena vida, otros tienen vida mala, a nadie le dio por decir que pobre del que no trabaja, y su vida es tan mala que se pierde entre la mala gente porque no es ni bueno ni malo ni tampoco trabaja ¡ay, pobre gente!

Capplannetta y su primo Pera

Tuve un primo que falleció ya hace unos años, quizá sean doce años, pero siempre lo tengo presente. O mejor decir que lo recuerdo cada día que pasa. El día de Todos Los Santos se acerca. No quiero oportunismo escribiendo estás líneas en homenaje a él. He escrito mucho sobre este primo mío. Escribí un poemario elegíaco en estos blogs. Se llama No me lo creo o no quiero creerlo. Recuerdo mis vivencias con él, siempre me sorprendió lo largo de su lanzamiento de huevos. Los tiraba desde el balcón de su casa y llegaban allí donde estaban sentados sus amigos, en el pollete del parque. Tenía un corazón enorme, creo que el día 10 de Noviembre hace doce años que ocurrió. Al principio pensábamos que fue un suicidio, pero no, fue un paro cardiorrespiratorio. Repito, tenía un gran corazón, se emocionaba con facilidad, recuerdo que la última vez que lo vi le conté que escribía un poemario a mis padres, ¿quién me iba a decir que cambiasen las tornas y acabara escribiéndoselo a él?  Recuerdo que cuando éramos niños le quise regalar mi colección de mini cuentos de clásicos, ya que mi madre me compraba los fascículos del Libro Gordo de Petete. Le quise regalar mis cuentos preferidos, para que me perdonara el agravio cometido hacia su persona, éramos unos niños, y él no los aceptó. El otro día los encontré en una riñonera para bebés donde había algunos, unos veinte, y algunos sin páginas, esas fueron mis primeras lecturas. Si viviera ahora, con el paso de gigante que ha dado la tecnología, podría conversar con él, y la casa de mi tía sería otra cosa. No se debe hablar así, de personas queridas y fallecidas, ni para bien ni para mal, deseaba desahogarme. 

Capplannetta y los bestseller

Anteayer ha sido publicado este artículo en El País: https://elpais.com/cultura/2020-10-25/los-datos-secretos-de-la-industria-editorial.html. Y me ha impresionado mucho. En él dice que editoriales como Anagrama pasan muy de refilón, y una editorial que admiro como es Seix Barral no aparece ni en las listas. Da tristeza que libros tan importantes como los de Jorge Carrión, Alejandro Zambra y otros, no se mencionen. Al parecer el gigante Penguin Random House es el favorito para los lectores. Se vende mucho libro de texto. Pero hay que romper una lanza por las librerías de toda la vida, yo compraba libros en la Casa del Libro, te los traen, si no el mismo día, al día siguiente, y tienen ofertas de compras sin gastos de envío. Pero ahora no es el momento de comprar en una gran plataforma, es el momento de comprar en librerías locales, yo compro en la Llar del Llibre en mi ciudad, que es una librería local e independiente, aunque se llame como el grandísimo competidor que es Casa del Libro. Roberto Bolaño decía que cada lector se merecía su propia librería, yo apuesto por esta librería pequeña pero con grandes aspiraciones. Una persona como Jorge Carrión está muy involucrado con el tema de salvar a las pequeñas librerías, lean si no Librerías que va ya por no sé cuál edición, y eso no es todo, ha publicado un libro llamado Contra Amazon que es de lectura obligatoria y pone todo su empeño en crear historias en contra de ese gigante del monopolio literario que está haciendo tanto daño a la cultura de todo el mundo. Jorge Carrión, además de ser un grandísimo escritor, es un gran lector, y como tal sabe que la industria de la venta por Internet de Amazon, donde cualquiera tiene acceso, y está abaratando y monopolizando la literatura, de manera que se está convirtiendo en un gigante que menosprecia la cultura, y otras artes. Pero eso no quiere decir que él lo hace por cuestiones elitistas, él lucha contra el monopolio, en su libro Librerías nos habla de lo importantes que son las librerías y las bibliotecas y el mal uso que les estamos dando. Yo en mi librería local he comprado por Internet Guía de Mongolia de Svetislav Basara y el libro del que todo el mundo habla: Simón de Miqui Otero, pero éstos no están en las listas mencionadas en el anterior enlace. Yo he realizado compras anteriores en librerías locales, que tienen un gran stock y tienen información de primera mano, porque son lectores y conocen muy bien las editoriales, y no es que un escritor se venda mejor que otro porque existe cierto elitismo cultural, no, un librero te acerca aquello que tiene salida, ya que hay muchos tipos de librerías y todas, y digo bien, todas, te dan un trato agradable y personalizado. Cierto es que el marketing es muy influyente, pero habla la obra por sí sola, y una visión en tiempo real ayuda. 

Pido Piedad

Dedicado a Enric Casasses

¿Qué será de mi corazoncito echado a perder?
Esto es un grito desde el subsuelo,
una purga que soporta cada hueso del esqueleto,
de ese esqueleto anómalo que soy yo.
Me siento como un usado billete viejo,
a pesar de todo, el dinero es sólo dinero,
volátil, y a la vez tan necesario,
necesito no perder el aliento ni el resuello.
Tantas veces he llegado a pensar en serio
que mi soledad no es tu soledad,
he llegado a verme manchado, sucio, necio,
¿qué será de mi corazoncito echado a perder?
¿Qué será por Dios de éste miedo a quemarropa?
Que me destroza el equilibrio
sin respirar mar de tedio lento, lento tiempo,
que pierdo incauto derrochando
cada minuto a minuto que busco, indago,
en cada rincón de mi hogar y mi desgana.

Capplannetta y Juan Herrada Sabio

Las personas somos inteligentes porque alcanzamos a ver aquello que nos ocurrirá una vez hayamos partido del hecho en sí, y a veces, o muy pocas veces, solemos equivocarnos, salvo cuando incidan factores que se escapan a nuestro conocimiento prematuro de las cosas. A veces, un gesto, una actitud, un posicionamiento, nos hace ver cómo serán las cosas. Tengo un amigo que para mí es un hermano, y una vez se acercó por mi casa y en esos días yo estudiaba fotografía, que por aquella época era analógica, y recientemente me había comprado una cámara fotográfica, y al aparecer le dije: -Vienes en el momento preciso, pues te voy a inmortalizar. Y él, que es muy sonriente y simpático, me contestó: -¿Qué vas a hacer? ¿Ya te la has comprado? Y yo riendo le dije: -Sí, venga va, te voy a tomar unas fotos. Y cuando las revelé en el cuarto oscuro, me dije: -Casimiro, esta foto te volverá con los años. Lo que no intuía yo por aquellas fechas el paso tan descomunal que iba a dar la fotografía de analógica a digital. Y ahora hace unos días vino a casa a tomar algo y hablamos de la dichosa fotografía. Esa foto no es la que expongo en esta escafandra de la NASA, pero es otra que está positivada con una exposición muy breve en la ampliadora, parece dibujo, y éstos días me la envió y le encontré algunos errores, que ahora, digitalmente he podido rectificar. Todo momento se puede alargar en la vida, y más ahora que la fotografía ha dado este paso gigantesco. A veces pensamos en el porvenir y no lo creemos, a pesar y a sabiendas de que has leído algún artículo. Pero, yo no me arrepiento de haber estudiado fotografía analógica, me ha servido para entender el lenguaje de la digital, y ya los productos de laboratorio han pasado a un ámbito de fotografía más artesanal, pero se siguen usando. Hay momentos en la vida que rompes una foto y en un futuro, sin saberlo ni intuirlo, la echamos de menos, a mí me ha ocurrido el caso contrario, yo no he roto la fotografía de mi amigo, pues tengo los negativos, y él ha conservado la que le tomé aquel día y puedo, ahora, hacer cosas bonitas con la fotografía, pues la ha digitalizado,  en fin, c’est la vie.

Capplannetta no va de compras

Hace años que no voy a un supermercado para hacer la compra como debería. Me abastecen de productos de primera necesidad mis padres, lo han hecho y lo harán durante un tiempo más. Pero si no fuera por ellos en mi casa no habría comida. Ir de compras he ido desde que me divorcié una o dos veces, y de eso hace ya nueve años. No lo hago por motivos de salud, que también influyen, sino por mera economía. Antes cuando iba de compras cargábamos dos carros con todo lo que necesitábamos para pasar dos semanas. Y aún así mi madre siempre me ha comprado algún bocado exquisito que sabe que me gusta. Siempre han estado ahí. Mi madre, no es que me haya tenido y me tenga entre algodones, pero a los suyos les da todo lo que puede, y en tema de comida no me ha fallado, la verdad. Mi padre es de la misma condición, mi padre, es de aquellos que si te quedas con hambre y no hay más comida, es capaz de hacer comida expresamente para que no te quedes con hambre. Y eso que él ha vivido los años de la posguerra, unos años durísimos, pero él siempre lucha por los suyos. No es que pretenda hacerme la víctima, o presumir de padres, pero tengo unos padres buenos de verdad. A veces no me han llevado con ellos a comprar porque me conocen y saben que echo cosas al carro, pero ellos, aún así, me echan al carro las cosas que saben que me gustan, y últimamente se cortan un poco porque soy diabético, y no puedo hacer excesos con la comida. Ya no pico entre horas, y éste verano no he comido apenas ningún helado. Así es. 

Capplannetta and the wifi of my house

Puede parecer una locura de las mías, pero mi wifi es el corazón de mi casa, puede que en él ocupen su acceso gente extraña, puede incluso que parece que no hace, no dice, y no protesta, pero es algo vital en mi hogar. En mi hogar no hay ni joyas ni dinero ni objetos de valor, pero no puedo negar que me sienta muchas veces vigilado, incluso a veces como un accesorio más de ésta que es mi casa y qué libros sólo pueden hallar en ella. En este lugar quiero vivir tranquilo, no quiero ni ruidos externos, ni ruidos internos, ¿¡qué sería de mí si no tuviera mis libros y la música que me acompaña a diario!? Es lo único que me ata al mundo, estas dos cosas maravillosas, y escribir, me fascina escribir, post como este, en blogs como este, no me meto con nadie, quiero paz absoluta, pero sé que sólo la conseguiré cuando me muera, ahí sí voy a estar en paz, pero ¿quién sabe? Quizá no tenga paz allá donde van los muertos, da igual, vuelvo a repetir que mi wifi es el corazón de mi casa, él es usado por mí y por algún Pepito Grillo como el de Pinocho. Es fácil perderse en una nebulosa de miedo, asco y locura, pero hay que aceptar la vida tal y como se presenta, porque ¿con qué motivo me puedo cuestionar la compañía que tengo a diario? Y no voy a nombrar a Dios, es algo más cercano, más animal tal vez, menos urdido en menesteres de libre pensamiento. Del vivir he escrito, pero muchas veces escribo sobre el no vivir, que es otra cuestión más andariega y no tan fácilmente de entender. Este mundo es maravilloso, solamente se debe mantener la perspectiva intacta, también la longitud de miras. 

Capplannetta canta en Noviembre

Recuerda cuando eras cantaor de flamenco y lo bien que lo pasabas de tasca en tasca, alguna casa regional y algún tugurio cochambroso, recuerda porque recordar es volver a vivir soñando despierto,  recuerda esos gallos que te salían a veces, aprendiste, recuerda que aprendiste a dominar los gallos de gallo en gallo, había noches en que parecías a veces una pelea de gallos. Nunca supiste tocar palmas, tampoco el toque de una guitarra templada, sólo querías cantar, cantar y otras veces dabas el cante, pero bien, acuérdate cuando vino tu prima desde Alicante con aquel novio italiano, tan bien trajeado y con pinta de mafiosillo. Acuérdate de los tangais que montabas en Cerdanyola hasta las tantas de la madrugada. Te iba Camarón de la Isla, lo imitabas, lo ensayabas, hubieses querido ser José, pero no llegaste a nada. Ahora vas a cantar otra vez, en Noviembre. Prepara tu camisa estampada, tu pañuelo de seda en el cuello y tu traje hecho a medida en el sastre aquél que fuiste en Madrid, ahora vas a cantar de manera diferente, para gente distinta, recuerda que el tabaquismo te ha dejado muy ronca la voz, si te sale algún gallo no te pongas nervioso, ya aprendiste bien la técnica de respirar, a cantar se aprende cantando. No imites a Camarón, recuerda que él es inimitable y la gente, que lo conoce, lo notaría enseguida. No fuerces la garganta, busca un repertorio ameno, para todos los públicos, otórgales ese caramelo toffee que te ha dado Dios, encomiéndate a la Virgen de Regla, a la Verge de Núria, a María Lionza, a la Virgen del Cobre, a la Macarena, al Señor de los Milagros, a San Martín de Porres, y a todos Los Santos del mundo, como los toreros, en tu santuario, en tu altar repleto de estampas, en Noviembre cantarás. 

Capplannetta y los libros perdidos

He estado quitándole el polvo a la pequeña librería que tengo y me sorprendo de las cosas que me ocurren. Un libro que daba por perdido ha aparecido entre unas cuantos libros arrinconados que no leo, o ya los leí. Al encontrar el libro, que era Poetas en la Noche de José María Fonollosa me ha dado una gran alegría hallarlo, lo daba por perdido, ya que se lo presté a un compañero y él me dijo que no lo encontraba por su casa cuando se lo pedí, el compañero falleció hace dos años, y resulta que lo tenía yo en mi casa. Me he acordado automáticamente del compañero, hizo por mí grandes cosas, no me hubiera importado si lo tuviera en su biblioteca o en manos de su hija, era un gran amigo. El libro que no he podido encontrar ha sido un ensayo tan simbolista y famoso como Así habló Zaratustra de Nietzsche. Pero como dice mi padre: -Lo que no se llevan los ladrones se encuentra por los rincones. Y tiene razón. Ya aparecerá, y si no aparece puedo descargarlo en PDF en cualquier momento. Es un libro que lo compré barato, ya que lo compré en unos grandes almacenes. Gente cercana me habló de él hace unos veinte años y desde entonces se convirtió en un libro importante, pero ahora he hecho hueco a otros escritores más novedosos, y después tengo otras opciones de lectura, a través de la tablet, por ejemplo. Lo que sí he podido comprobar que al igual que tengo libros perdidos, también tengo libros regalados por el único amigo que me ha regalado libros. Él ya sabe quién es. Lo he citado varías veces en este blog. Quien regala un libro no sólo está regalando una historia, o una manera de pensar, está regalando a un compañero.