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Capplannetta opina

Para ser un escritor con olfato literario es preciso no tener el olfato del buitre o del zopilote, que tienen buen olfato para la muerte. Pero esto no quita que no puedan tener cierto oportunismo, en muchas profesiones existe esta actitud. Y es que el escritor debe estar bien informado y tener un ideal que no le haga perder el norte (distancia adecuada) y no se debe intentar gustar a todo el mundo con una opinión. Sea ésta cual sea. No se puede mantener el criterio del Like. Nadie tiene la clave del éxito, y mucho menos, la manera de tener éxito literario, por mucho oportunismo que se tenga, por mucho que se escriba para una mente universal. Lo que debe de hacer cualquier escritor que se precie, es no repetirse, no ser resentido, y esto no quita que no pueda tener ambición literaria, pero la humildad es más valiosa que ser una lumbrera de la literatura. Se debe de leer mucho. Pero, en estos tiempos de sobre información no se puede estar en todas. Me rechinan los escritores que andan buscando fronteras, y éstos se hacen preguntas como ¿cuál es la frontera entre un audio de Whatsapp y un podcast? No existen fronteras geográficas en este nuevo mundo pangeista, pero mucho menos fronteras informáticas. La frontera entre un podcast y un audio de Whatsapp es una frontera evidente, pero eso para mí manera de concebir la escritura tal y como la conocemos hoy, no es problema de fronteras, todo depende de para qué usar un formato u otro si este no tiene los tecnicismos de ser una cosa o la otra. ¿Para qué sirve un audio de Whatsapp y un podcast? ¿Se trasmite información en ambos contextos? La respuesta es sí, pues cae la frontera. Es elemental. La cuestión de la literatura que debe ofrecer hoy día es si queremos consumir cultura de masas, cultura de élites o cultura de andar por casa. No nos pongamos filosóficos y tratemos de buscar elementos que confundan desde la estupidez pseudo intelectual, y la deformada manera de hacernos elitistas con estúpidos cuestionamientos sin importancia. Las tecnologías son parte de nuestra vida rutinaria. Es obvio que cada formato, cada aplicación tenga su funcionalidad dentro de los aspectos informativos. Demos paso a la nueva revolución y demos la bienvenida a cuestiones que ahora no tienen un marcado pulso coherente, para acabar trasmitiendo puntos que antes no se podían llevar a cabo. Las generaciones futuras ya marcan una frontera en que conciben la tecnología de manera diferente a los milenials, a la generación anterior que podíamos denominarla generación CD-ROM (generación XP o generación Linux), o la más vieja que es la generación Túrmix, más allá no son generaciones tecnológicas, digamos que juegan un papel centralizado en la revolución industrial. Es necesario que pensemos de manera pangeista, el mundo exige un planeta B, pero es inadmisible tanto esfuerzo paradigmático, es mejor luchar por la ecología y la tecnología. Estas dos vertientes juegan un papel esencial. No es un problema generacional, es un problema de conocimiento. 

Capplannetta y su temor a la guerra

Como enfermo psíquico que soy, le tengo miedo a la guerra. Eso me hace convertirme automáticamente en el ser más pacifista donde los haya. No es que lo diga por oportunismo, ya que sería un oportunismo mezquino por mi parte, lo digo porque tengo miedo de las guerras, como cualquier persona con sentido común. Pero este sentimiento radica en que en el hipotético caso de que estallara una guerra, ¿qué sería de mi estabilidad psíquica? Pues tomo medicación psiquiátrica desde hace muchos años, y el hecho de que estallara una guerra me desestabilizaría de tal manera que no vería otra salida mejor que la muerte. Recuerdo a los enfermos de un psiquiátrico en la ciudad Siria de Alepo, lo vi por televisión, aquello era el verdadero infierno. Debe haber responsabilidad entre los gobernantes, ya que el verdadero infierno sería lo que vi en esas imágenes en un reportaje de TVE. En las guerras termina el abastecimiento de medicinas, víveres y otras cosas fundamentales para que no predomine el caos absoluto o la ignominia por doquier. Una guerra mundial resultaría nefasta, al igual que una guerra civil, pero encadenar a un enfermo psíquico y mantenerlo amarrado es inhumano, y va en contra de los DDHH de cualquier persona. Sería nefasto para mucha gente que se medica para cualquier tipo de desequilibrio, ya sea insomnio, depresión o algún trastorno que lo haga vulnerable frente a la realidad de medicarse y de llevar una vida normal, y resulta obvio, ya que en una guerra, poco importa si es mundial o civil, pierde el ser humano la humanidad, valga la redundancia. Las personas debemos buscar la paz como algo sagrado. Desear una guerra es verdaderamente una locura, y no me refiero como enfermedad mental, sino como megalomanía. Locura innata. Cuando se hable de paz que se hable como un derecho inalienable, como un derecho fundamental. Debe ser igual de sagrado que las necesidades básicas de ancianos, niños y la población convaleciente. La paz es tan necesaria como el oxígeno y la ecología. Por eso dar asilo a un refugiado político es un acto humano y todo lo que sea salvar vidas humanas denotará que vivimos en un mundo donde la palabra humanidad es un valor en alza y no el dinero o las energías fósiles, que son las causantes del cambio climático y por ende la diáspora de millones de refugiados que sí tengan paz tan necesaria.

Capplannetta sabe que todo pasa

Ayer fue la presentación de mi poemario Poemas con Nocturnidad y medité tras las llamadas y mensajes de amigos lo efímero de la vida. Lo poco útil que resulta la vanidad en mi caso, y en el caso de todos los escritores. Tratar de tener soberbia a través de la fama o la gloria es algo estúpido y no tiene ninguna validez como materia sólida que se pueda comer, tocar o saborear. Es el tiempo tan efímero que recuerdo hace tres semanas que mi editor me daba la noticia de que ayer presentaba el poemario y me pareció algo lejano y hoy es mañana y mañana será ayer. Ya han pasado las felicitaciones y todo vuelve a su origen rutinario y acabará siendo un pequeño recuerdo fugaz en mí y en quienes con compartí ese momento preciso. Es una realidad que la fama no tiene ninguna validez para mí y ningún ser vivo. Llegará el día en que seré un manojo de huesos amontonados y seré como todos, un muerto entre todos los muertos. Ayer presentaba el poemario y no me ha llenado. No me siento vacío, pero tampoco me siento saciado. No es el típico atracón de chocolate. Lo que verdaderamente llena el alma es el amor correspondido. Porque un amor no correspondido es doblemente una soledad. Y yo que no soy una persona ilustre, pues más bien me siento adherido a mis semejantes y no soy ni peor ni mejor que otro. Me considero una persona que está en un mundo de egos, algunos egocéntricos, otros humildes y otros con ningún tipo de aspiración en la vida. Por eso es triste no luchar por algo, como luchar por un armario empotrado, un galán de noche, o un sueño para llenarte, vivir es palpar. 

Capplannetta atormentado

Se me cayó el alma al suelo cuando aquel doctor dijo de mí que era un ser atormentado. Y tenía razón. Por aquel entonces era una persona malogradamente insustancial. Los pudores cayeron desde que supe lo que aquel hombre pensaba, pensé en decirle, o aproximarle aún más a la verdad. Decidí ser bestialmente sincero, y no es que exagerara, tan sólo trataba de que él encontrara la pauta precisa a la que entregarme. Lo entendió a la perfección y me aumentó la dosis. Y es que no hay mayor enfermo que el que no quiere curarse, aunque la curación sea del todo artificial. Al principio pensé en ralentizar la velocidad de mis pensamientos, aunque tampoco quería parecer sedado. Y funcionó. Sí, funcionó bien y eso equilibró mi pensamiento respecto a mis miedos y mis paranoias. Lo que sí saqué de enseñanza de todo esto es que, caminar de manera vehemente es como pisar la cola del tigre, y digo esto, ya que andar velozmente por el mundo me ha causado ciertos vértigos unidos estos a tremendas dosis de adrenalina, pues para mí era como enfrentarse a un abismo. Y es que la pasión y la altura de miras se ven mejor desde la sosegada idea. El miedo se combate enfrentándote a él. Si tienes miedo desde la ignorancia no es el mismo miedo tras haberlo comprobado en sí mismo. Es así. Fue entonces cuando empecé a escribir Poemas de asfalto y velocidad, al controlar la velocidad de mis impulsos supe desde el primer momento que estaba en el camino de la estabilización. Es eso en definitiva, también la predisposición, la sugestión propia de un animal es la que nos separa del condicionamiento racional, y por mucho que te sugestiones si tienes el mapa del laberinto saldrás realmente airoso. 

Capplannetta presenta su poemario en Nuevo Ateneo online

El viernes día 5 de marzo a las 19:00 horas presento en https://www.nuevoateneoonline.com mi reciente poemario publicado en una editorial de poesía, editorial madrileña. Con mi gran amigo y poeta Pablo Méndez. El poemario que voy a presentar se llama Poemas con Nocturnidad y, la editorial, Ediciones Vitruvio, irá dentro del marco de la colección Poesía-Tattoo. El libro costará 11€ en la web y quien lo quiera comprar firmado tiene a partir de la fecha nombrada anteriormente esa oportunidad. Digo oportunidad porque el libro cuesta en librerías 12,60€. Lo pueden adquirir de la manera que crean oportuna, si lo quieren dedicado en la web y también si lo desean pueden comprarlo en la Casa del Libro y se lo envían a casa, o en su librería de confianza. Se vende en toda España. El libro consta de algo más de cien páginas y tiene cuatro secciones. La primera da el título a la obra Poemas con Nocturnidad, la segunda sección se titula Poemas que ya no conozco, y la tercera sección se titula Cyber Ideal, la cuarta Mixturas entre el Internet y el flamenco. Cada una de las secciones es distinta la una de la otra. La primera contiene la mayoría poemas rimados, aunque son poemas (algunos) muy narrativos. La segunda parte tiene dos o tres poemas en prosa y algún que otro poema no-rimado. La manera de rimar en la mayoría del poemario es en serventesio. Contiene dos poemas rimados que son esdrújulos. La prosa poética considero que tiene que aportar de un ritmo y una estructura repleta de metáforas que no dejarán al lector indiferente. La tercera parte es una crítica o una fotografía fija del aspecto del Internet. Son poemas sonetos polimétricos y algún poema narrativo en prosa y otros en verso, siempre respetando la métrica. Y la cuarta, y última parte son cuatro poemas en serventesio, dos canciones y dos sonetos endecasílabos. Se puede decir que es un buen libro, está feo que yo lo diga, pero es así. Encontrarán distintas perspectivas de ver la vida, pero siempre dentro de parámetros posmodernos y singulares. Sé que la rima te lleva sin quererlo a la cacofonía, y que el poeta huye de rimas interiores, pero si algo define a este libro de poemas es su musicalidad y que están escritos de noche.

Próxima presentación del poemario Poemas con Nocturnidad de Cecilio Olivero en Ediciones Vitruvio

La presentación se llevará a cabo por Pablo Méndez (editor) y Cecilio Olivero (autor), tendrá lugar en http://www.nuevoateneoonline.com a las 19:00 horas del viernes día 5 de marzo, están todos/as invitados.

Capplannetta have a dream

Sueño que por cualquier parte donde voy tengo amigos y nos saludamos sonriendo y con respeto. Sueño que no tuve pasado, que fui un adolescente tranquilo, y que a mis padres no di quebraderos, y sueño que tengo limpia la conciencia. Sueño que no tengo problemas, que puedo ser libre e ir de un lado a otro, y que me puedo costear una cocinera, y mi madre esté tranquila en su casa. Sueño que me voy al campo a coger setas con mi padre, que cogemos y cogemos, y que nos reencontramos en el coche. Sueño que voy con mi amigo, nos bebemos unas latas de cerveza, fumamos unos cuantos cigarrillos, y hablamos de nuestras cosas. Sueño que haya buen día normalmente, ya que las tormentas son pasajeras y podemos de nuevo empezar. Sueño con músicos en directo, que voy a teatros y a bibliotecas, sin botecito de gel desinfectante y sin mascarilla. Sueño que tengo dos hijos, un niño y una niña, pero como dijo Lole, los sueños son sueños, sueños nada más. Y sigo soñando, porque soñar es gratuito. Y sueño que corro libre, sin flato y sin cansancio ni fatiga, ¿por qué no? Sueño que me caigo y me levanto, que vuelo como en un sueño, sueño que no hago daño a nadie, que le digo adiós a la tristeza, y me como un dulce de nata y trufas, de fresas y nueces de macadamia. Sueño que voy a una fiesta con amigos, reímos y bailamos, cantamos y soñamos despiertos. Sueño que me llevo bien con mucha gente, aunque verdaderamente necesidad tengo, de soñar que me llevo bien con todos y todas. Sueño con ver luciérnagas en el campo, sueño con montar un caballo hermoso, sueño que canto como un pájaro. Sueño que abrazo a mis hermanos y nos vamos a un parque y reímos y hablamos de nuestras vidas. Sueño vivir sin obligaciones, sueño que no pasan los años felices, quizá vuelva a la adolescencia y decirle a mi madre te quiero, y a mi padre dame un abrazo papá. Sueño que no tomo medicinas, ni para la diabetes ni para nada, que soy sano, bello e inocente, tal vez como lo era en la adolescencia, pero todo ello es un sueño, un sueño grande, efímero, no quiero despertarme, por favor quiero soñar. Pues soñar no es malo, lo malo es no soñar y tengas que despertarte para entender esta curiosa realidad. 

Capplannetta y los pasados perros

Tiempo habrá para que vayamos como perros hacia la llamada del amo, aunque yo prefiera ser perro sin amo, ya que de nada soy yo amo, a mí no quiero que me domine nadie. Yo no quiero ser perrito faldero, tampoco perro de pelea, y no pasar frío como un perrito chico. Soy un perro hogareño y no ladro ni muestro mis dientes, me conformo sólo con gruñir ante la depresión. Una vez tuve un perro, un perrito faldero se puede decir, y cuando te acercabas a él con las dos manos en ademán de cogerlo te mordía sin reparo. Era un perro con trauma. De esos que son pateados de cachorro y cuando son grandes nadie quiere. Muchas veces me he sentido como este perro, pero a mí no me patearon de chico, yo mismo me pateé la existencia como un verdadero idiota que deja de quererse. Si no te quieres ni tú ¿a quién vas a querer? Eso suena a tópico, y a frase hecha que yo me he encontrado cuando de verdad quise querer. Son las paradojas de esta vida la que me llevan a amar a todos los animales, y si alguna vez hice daño a alguno, no sé si lo he pagado o estoy aún por pagarlo. Cuando no me quería nada cierta vez dije: -preferiría ser un perro a ser lo que soy, y de verdad no me quería nada. Pues es lamentable preferir ser un perro con lo bella persona que soy. Y está mal que yo lo diga, aunque mal está decir que esta vida perra es perra vida. Y para amarse como perros ya están La dama y el vagabundo, y eso era amor perruno, y no el amor que sintió por mí aquel perro faldero. 

Capplannetta: aprendiz eterno

Aprender, ya no para enseñar, sino para saber vivir. No dejaré de aprender, de las leyes de la vida, de las leyes de la justicia de mi país no puedo nada más que ser pesimista. La justicia mala la paga siempre el pobre. Para el rico existen ciertas prerrogativas penitenciarias. Pero jamás creeré en la ley del talión, aunque sí creo en las leyes de la naturaleza, la ciencia y en las leyes ortográficas y gramaticales. Lo demás me parece no sé si un chiste o me parece algo que da motivo a la tristeza. Siempre se aprende una cosa nueva, incluso de viejo. Lo que mejor se aprende es aquello que descubre uno mismo. Lo que peor se aprende es aquello por lo que desconocíamos totalmente y nos resulta inusual a la vez que contradictorio. Este mundo parte desde un cúmulo de sorpresas, ya que mientras aprendemos algo nuevo nos sorprendemos y esa sensación de sorpresa es lo que da sentido a la vida. El sentimiento de sorpresa en la literatura está constantemente, es el ingrediente más usado. Porque la sorpresa nos despoja de tedio y monotonía. No me fío de tres clases de gente, los que te piden dinero por adelantado, los que prometen y prometen y jamás pactaré nada con un policía. Esas leyes me las ha ofrecido la experiencia, sé que mucha gente no lo entenderá, otros dirán que lo he aprendido del cine, pero no, son cosas que he vivido, y no porque yo haya pactado con la policía, pero son parte de la ley, y sólo aquél que tiene padrino en la policía se apadrina. Tampoco pactaría con un banco, esa locura ya la cometí al haber firmado una hipoteca. Me gusta ser libre y no firmaría más ningún compromiso financiero.