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A propósito de Baldomero

En mi poemario nuevo Prosimetrap hablo de un personaje con una vida corta y confusa. Trágica y demencial. Este personaje se llamaba Baldomero. Su recuerdo me ha acompañado desde que se fue hace unos años. Muchas veces vivimos una vida que no nos pertenece del todo. Esa fue la vida de Baldomero. Una vida entre locura y desapego a su propia autoestima. Cuando vivimos una vida que no nos pertenece del todo admiramos un mundo que es siempre una quimera. Una equivocación tal vez. Baldomero era una persona en su adolescencia carismática y a la vez equivocada. Salía cuando tenía dinero y eso suponía hacer pasar a su madre muchos disgustos y decepciones. Era un enfermo del alma. Una persona equivocada en su planteamiento como vida, un camino de tropiezos y risas de la gente, y un desenlace triste. Me tengo que reservar ciertos episodios que no quiero desvelar, aunque tampoco quiero causar a nadie agravios y malos recuerdos. Baldomero era su propio enemigo, una infancia y una vida sin padre, su madre, bueno, su madre estaba desbordada. Este escrito va por separado del poema en prosa escrito en mi poemario antes nombrado. La vida dejaría de tener lágrimas si no fuéramos los verdaderos hijos del mar. Todo lo salado escuece. Escuecen las lágrimas, el sudor, y la orina. Escuecen como el mar su agua salada adentro de los ojos. La vida duele y escuece. Escuece y se lamenta lo que no nos pertenece. Muchas veces no nos pertenece la vida, aunque sea nuestra. Puede ser parte de lo que hemos elegido. ¿Era Baldomero un desgraciado, o un loco de la vida? La incógnita suele ser para los ángeles niños. Para el pan de los inocentes. Para el salubre ingrediente de la derrota abrazada por Baldomero.

Chévere

Pueden llamarte sudaka, chiriguti, o payopony, y tú como si soñaras de la misma manera les llamarás Madre Patria y te pondrás una escarapela con la bicolor como estandarte. Dirás ¡viva Perú carajo! Y a mí me parece chévere que os mantenga la Madre Patria. Vuestro trabajo os cuesta. Trabajáis de lunes a domingo y sólo queréis prosperar. A veces son banderas tricolores las que nos llaman gachupines. María Lionza y Malinche están en su altar junto a Simón Bolívar. En Santo Domingo dicen que está Colón descabezado, también Pizarro sin cabeza, y dicen de Hernán Cortés que tenía sangre caliente. Tierras condenadas a Cien años de Soledad. Él hambre de tu pueblo y la violencia no es algo que nos coja por sorpresa, los oligarcas y las maras dominan el cielo unos, y el infierno los segundos. Chévere sería que tuvierais paz y seguridad ciudadana. Que los serenazgos, los guachimanes y los guardaespaldas no valgan la pena. Blindados también viven los señores que perpetran el miedo porque no se fían de nadie. Si hay dinero hay mambo. Si no hay dinero chachachá. Entre gallos de pelea el espolón manchado está de sangre. Rolex de imitación producen sarnosa urticaria.

Crónica sobre la utopía mental

Buscar tu libertad mediante el chabacanismo y la intolerancia es siempre utópico. Tratar sin conciencia a las personas es un arma que se dispara por la culata. La utopía mental es sin duda buscar la libertad tras un lenguaje que te crea más enemistades que amigos. La literatura, la filosofía y, en definitiva, las humanidades, son una buena válvula de escape. Es evidente que nadie es libre. Pero ¿a qué llamamos libertad? Una cosa es Libertad y otra muy diferente el libertinaje. Yo si no fuese por la escritura, la lectura y mis mixturas no me quiero ni imaginar lo que sería de mí. Hoy la utopía mental nos lleva a realizar un autoanálisis sobre qué andamos buscando. Libertad, ¿libres de qué? Las consultas psiquiátricas cada vez son más frecuentes en pacientes y en trastornos ocasionados por muchos factores externos e internos. Es un crimen psicológico tanto para el replicante como para el receptor de la gran verdad de la tierra. La verdadera vergüenza del mundo es la esclavitud, aunque el cautiverio sea forzoso, no deja de ser la base y la quinta esencia de nuestra incomunicación. El fracasado pide ayuda, el desplazado pide ayuda, y el marginado pide ayuda. Yo me digo: —¡Ayúdame a ayudarte! Y es imposible. No sabes cómo, ni cuándo, ni por qué. El ser humano busca su libertad de una u otra manera. Pero eso nos hace parecernos. Aunque en un disfraz arlequinado que lo que a alguno le falta, al otro le sobra, y viceversa. La vida está repleta de trampantojos e insinuaciones sugerentes de cómo afrontar el camino. Es todo complicado pero no imposible. Yo quisiera ser más benévolo con mis semejantes pero siempre hay algo que me lleva a meter la pata de la manera más estúpida.

El sueño del ciego

El hombre o la mujer ciega sueña que ve si ha visto al nacer, crecer hasta quedarse ciego. No tiene porqué ser negritud la visión del ciego. Jorge Luis Borges veía en su ceguera un mundo amarillo. Por eso habla de tigres en algún texto. El ciego sueña que se comunica telepáticamente. En el sexo onírico en muchas ocasiones eyaculas. Es un placer que rara es la vez que ocurre. Pero cuando ocurre es una maravilla. El sueño es como levitar en lugar de caminar, salvo cuando huyes de algo mientras tienes un pesadilla persecutoria. Soñar, por ejemplo, que ríes como en un vestigio de feliz vivencia onírica. El ciego soñando vive y convive con un placer que solamente tiene en el sueño. No tiene la mirada perdida, a veces todo el mundo sueña alguna vez que bailas, o cantas, y recitas. Sueño crónico es soñar durmiendo aunque también despierto. Goya sabía mucho de malos sueños, de pesadillas y fantasmas plasmados en Las Pinturas Negras. Un soñador es aquel que espera un porvenir. Y decía Ángel González: …y lo llaman porvenir porque no viene nunca… y tenía bastante razón, es un verso ingenioso y certero. Soñar despierto a veces es cáustico. Otras veces es raro, surrealista, o loco. Existen sueños premonitorios, o los famosos Déjà vu. Soñar es un placer para todos los discapacitados y los que sufren de alguna carencia. Nadie habló mejor del sueño que Lorca, Federico en su verso dice: …nadie puede abrir semillas en el corazón del sueño… es todo un aviso para soñadores, infractores y los que esperan el milagro. No hay más realidad que esa. Federico era un visionario. Pues lo que se sueña es muy diferente de lo que ocurre realmente. El verdadero sueño es aquel que completamente se hace realidad, eso es lo que nos da grata esperanza.

Risas en el cine

Las risas cuando ves comedia o algo que tiene gracia no son risas como, por ejemplo, las enlatadas. Son risas puras, contagiosas y son muchas veces una música que es como parte de la banda sonora de la película. Hace tiempo que no escucho esas risas, y es que no voy al cine. También hay cosas en el cine como el hecho de llorar o de alegría o de tristeza. Pero lo mejor, sin duda, son las risas verdaderas viendo películas graciosas. Tengo como preferencia las risas en el cine antes de las risas malvadas que recuerdo me han dedicado algunas personas. Yo no soy un actor, pero soy un fingidor que finge mientras los demás ríen. Yo no quiero ese tipo de risas, pues me lastiman. Pero me gustan las risas en el cine tal vez porque no son contra mí. Las risas que más odio es la de los déspotas. Son risas que resultan verdadera maldad. Me gusta que se rían de mí conmigo, pero no me gusta, detesto totalmente, las risas maléficas. Son risas que dañan, aunque son parte de la existencia. Soy tímido debido a ese tipo de risas dañinas. Una vez fui con mi hermano estando yo casado todavía y vimos Torrente: Misión en Marbella. Y en la película sale como unos sudamericanos se meten en la casa de Torrente, y éste dice: —Los sudacas se os da una mano y cogéis todo el brazo. La gente reía, yo no reí pues mi mujer por aquel entonces era sudamericana. Mi hermano me miró con compasión y con cierta pena por mí. Esas risas, eran racistas y xenófobas. Aprendí muchas cosas de aquella experiencia. Por ejemplo, que la xenofobia es producto de la ignorancia y también es cosa de ceporros. Rían sanamente.

Memoria de pez

A veces me suele ocurrir, sobre todo cuando estoy nervioso, que me olvido de lo que realmente quiero decir, o pierdo el hilo de las conversaciones. Me pasa muy a menudo con un amigo por teléfono. Es evidente. Estoy mal de los nervios. Y eso me crea varios problemas de la memoria. Pero hay una cosa que no puedo olvidar. Son las fechas de los cumpleaños de mi familia más cercana. Estoy medicándome y creo que tienen efectos secundarios respecto a esta situación. A veces me viene alguna idea para plasmarla en mi bitácora y como me distraiga acabo por olvidarme. Me acuerdo perfectamente de cosas que no debiera acordarme. Y tengo una mejor receptividad con los libros que con los audiolibros. Son cosas que tiene la vida. No siempre tengo la misma capacidad de concentración para unas cosas u otras. Me causa cierta frustración este tema. Por eso suelo hablar de manera pausada, y pensar bien lo que quiero decir. Es un problema que arrastro desde hace algún tiempo. Pero bueno, es mejor perder el hilo de una conversación que decir una tontería como una catedral. A veces quisiera recordar cosas pasadas y las recuerdo desde mi perspectiva. A veces no coinciden los recuerdos con los de un amigo. Cada uno ve la feria a su manera. Hay cosas que no quisiera recordar pero las tengo grabadas a fuego en mi cerebro. Son cosas que no me hacen bien. Me causan inseguridades y miedos o fobias a raíz de éstas. No quisiera recordar por ejemplo hechos que he vivido, y que me atormentan o me causan cierta vergüenza o algo de inseguridad. La efectividad de algo puede tener síntomas adversos o, por el contrario, recuerdos gratos y placenteros. Pero ocasionalmente no puedo quejarme, esto no es un drama, es un síntoma que me causa absurda ridiculez.

Intenciones literarias

Voy a dejar de publicar al menos durante tres años. Me quiero dedicar a la lectura. Sin lugar a dudas mis lectores no me van a echar de menos pues no tengo ninguno. Necesito equilibrio para leer y a veces no es la situación tal y como uno querría. Seguiré escribiendo, pero no voy a publicar durante una buena temporada. Soy lo peor de la poesía, tengo un güipil de derrota de este camino donde no dejo de aprender. Tengo un gran maestro que es sincero, bella persona y me ha sacado de varios apuros. Los amigos son lo único que puede quedar después de que te falten tus padres. Pronto mis padres celebrarán sus Bodas de oro; ya son mayores, aunque se cuidan. Publicar con ansia es contraproducente. No se debe forzar la poesía pero tampoco la edición. Editar un libro es siempre motivo de ilusión y alegría. Tengo proyectos literarios de los que no deseo hablar aquí. Pero al menos (repito) no lo haré durante tres años. Me dedicaré a este blog, que es mi bitácora de mares tranquilos. Al provenir de hundidas naves y varios naufragios puedo decir que la literatura y, más aún la poesía, me han salvado la vida. No es fácil escribir, eso lo sabe cualquiera que dedique a ello con ahínco. Por suerte tengo pocos pero grandes amigos que en su trato para conmigo son comprensivos y generosos. Publicar te puede encauzar a profundas decepciones. La vida está repleta de ellas, ¿por qué no iba ser también en el mundillo literario? Escribir en tablet es una verdadera delicia, pero más lo es cuando la poesía te visita. He escrito bastante pero sigo en la brecha, me sirve de manera terapéutica. Yo no quiero gran cosa. Solamente paz e inspiración al crear.

Vista demasiado cansada

Tengo la vista demasiado cansada, y para leer me tengo que poner gafas de cerca. Alguna errata pueden encontrar en mis blogs sin que yo lo percibiera. Tengo la vista cansada, y tal vez la mirada, aunque no el corazón. Lole y Manuel interpretaban una canción que decía así: —Cuando tú te vas, cuando tú te vas, te llevas mi sangre corriendo detrás (…) Es sin duda lo que nos ocurre a muchos cuando por cosas que no se pueden omitir, ni excluir ni impedir. Que, al fin y al cabo, son las tres la misma cosa si nos paramos a comparar. Escribo, leo y me conecto con mi tablet. Justo ahora lo estoy haciendo. El caso es que no valgo para otra cosa. Y creo, que no hago ni bien ni mal. Pero yo sigo impertérrito en mi labor literaria. Acabo de publicar un texto de Juliana Mbengono en Nevando en la Guinea. Recomiendo que lo lean. Es justo y certero. Yo no valgo para mostrarme en público ni para hablar delante de la gente. Tengo miedo escénico. La verdad es que antes sí podía hacerlo. He dicho esto mismo varías veces ya, pero me gusta subrayarlo, porque para mí es muy importante. Con respecto a los blogs diré que estos son primordiales para mí. Mucho mejor que las redes sociales. Que por cierto, se han divorciado de los blogs. Se han monopolizado. Yo creo que voy a dejar de usarlas. No me aportan nada. Lo único que me aporta bastante es la música, YouTube, el cine y la literatura. Leo a autores contemporáneos. Cosa que ellos no hacen conmigo. Pero no me importa. Tengo la literatura y sobre todo la escritura en mi impronta y en mi manera de ser persona. He luchado mucho por esta causa. Otra causa que creo imprescindible es la estigmatización con respecto a la salud mental. Son mis dos causas en las que creo con empeño. La justicia de los hombres es una cáscara para los locos y los pobres, y por el contrario, la pulpa, la miel y el beneficio para los ricos. Pero esto que digo no es nuevo. Ahora estoy de promoción de mi libro Prosimetrap de poemas en PROSIMETRUM y también versos blancos y algún poema rimado. Todavía creo en la poesía. La soledad me encamina a ella. Como decía Felix Grande: —Escribimos libros porque tenemos miedo.

La gran verdad del amor

Y yo que creía que el amor era otra cosa. Creía en mi inocente juventud que el amor era confianza, fe ciega, y ser algo más que amigos. Así de simple. Pero no, el amor es más complicado y aún más potente que todo lo que yo creía. El amor es entregarte por entero, caminar desnudos entre mar y tierra, ser realmente bueno, ser cómplice, amar y ser amado, tener la mente clara. Pero por supuesto que el amor es confianza, fe ciega y ser algo más que verdaderamente amigos. La gran verdad de la vida es difícil para las almas cándidas. Si tu madre no te enseña a desconfiar de la gente mala, la vida te lo enseñará con creces. La confianza se otorga al que lo demuestra noche y día. El amor, amor a la familia, amor por los amigos, pero el amor de pareja no es una comedia romántica. Es algo serio. Que conlleva sacrificio, orden en el caos, la esperanza, la alegría, nos hace tontos pero qué bueno es querer y compartir. Que te quieran para que recíprocamente se disfrute de los postres del buen amor. El amor es la entrega absoluta. Es una ruleta. A veces se gana y otras se pierde. Lo que se debe procurar no perder la cabeza. Si amas demasiado puede ser arriesgado, pero el amor es asunto de valientes. Aunque a veces temblemos de miedo comprensible. El amor es bonito. Dos personas que se aman son una persona que camina el uno junto al otro. Amor, quien lo probó lo sabe, decía Lope de Vega. Y es cierto. No hay nada incomparable porque esa gente que dicen que es la inercia y el motor del mundo tienen razón.

Sobre “Alguien voló sobre el nido del cuco”

En la película basada en la novela homónima de Ken Kesey Alguien voló sobre el nido del cuco, en inglés, One Flew Over the Cuckook’s Nest (1975). En la escena anterior de cuando van a realizarles un electro-shock descubre Jack Nicholson que el Indio gigante puede hablar, que no es mudo, tampoco sordo, tal y como finge ser en el Hospital Psiquiátrico de Oregon. Entre ellos mantienen un diálogo mientras esperan el reseteado, y el indio le dice a McMurphy: —(…) mi padre bebía y no era él quien bebía de la botella, era la botella quien bebía de él (…) y en otra parte del diálogo dice: …no lo dejaban tranquilo… Esa suele ser el motivo de los hechos que muchos hombres se tiran a la bebida, o se vuelven locos, o se tiran a la droga, y en algunos casos al tren. Es mejor dejar vivir y que te dejen en paz. Es una esclavitud en cubierta. Es todo un mensaje a los señores del abismo interior. El indio (no quiero hacer spoiler) resuelve la situación respecto a McMurphy. Muchos pacientes del psiquiátrico se alegran de la actitud del indio. Esta película es esencial para esa gente que ha estado ingresada en psiquiátricos. Es la vida loca.

Vida Caprichosa

Es tan caprichosa la vida como la inercia del humo, o como el azar del bingo. La vida me ha enseñado que la paciencia es la primera regla del escritor, y que las cosas no ocurren cuando uno lo desea. La vida tiene sus porqués y es como un sueño que no aflora del todo o se esteriliza como una semilla hueca, que no germina, y por supuesto, muchas veces no hay cosecha. Sí deseas algo, no esperes, olvídate y deja que ocurra sin pretenderlo. El deseo es un polvo insatisfecho, en el que no hay orgasmo si no muestras interés y predisposición. Nadie tiene las claves ni el secreto de la vida. La vida es un misterio y ese misterio es muchas veces una causa fallida. No hay nada nuevo bajo el sol. En el Eclesiastés se explica bien la cosa. No hay nada nuevo. Estamos acomodados a la vida de confort que ofrecen en los medios. Vida oropelada de bazofia sentimental y telebasura. A algunas personas nos ocurre que buscamos algo más. Que cada día aprendemos y necesitamos seguir alimentando el aprendizaje de nuestra propia identidad. La vida es como un capricho que apetece casi siempre.

Humanos

¿Qué tendremos los humanos, qué tenemos los humanos? Pues a pesar de lo que nos pesa andamos y andamos, andamos y tropezamos, aprendemos mientras caminamos, nos miramos, nos vemos y nos amamos. Nos emocionamos, una balada cantamos en este baile de vida y muerte bailando. Los humanos duramos mientras sonamos. Los humanos somos fuente, peregrinos y adoramos a alguien que no conocemos, por escritos, pergaminos y legajos sabemos que lo sagrado es un hecho cuando estamos bien acompañados, ¿qué tendremos los humanos, qué tendremos los humanos? Que somos tan diferentes y a la vez somos primos y casi hermanos, en este mundo hay payos, negros, árabes, gitanos, indios y asiáticos. En este mundo hay conocidos y extraños, ¿qué tendremos los humanos, qué tendremos los humanos? Pues sabemos lo que queremos pero a veces no lo logramos. Los humanos somos budistas, hebreos, musulmanes y cristianos. Todos bajo un mismo Dios a veces en la vida luchamos mientras sudamos, sudamos y respiramos, hidrógeno y oxígeno, ¡qué somos seres humanos! Hay buenos y malos. Poco importa la raza, la religión o si pecamos, poco importa la baza, la canción y el simulacro. Pues la vida es milagro en ensayo. Un ensayo general que ataviados. Hasta el día del estreno, en el secreto nos amamantamos. Pues la gloria no sabe a nada, gozamos también lloramos, amar es vivir y pasar buenos ratos, la vida puede ser un lastre, una puñalada en el costado, puede ser que los humanos la mayoría desnudos estamos. ¿Qué tendremos los humanos, qué tenemos los humanos? Vamos besando manos, porque lo malo en vida pagamos, vamos caminando y amamos, porque el amor es lo más puro que en los días atravesamos. ¿Qué tendremos los humanos, qué tenemos los humanos? Pues somos raíz, también tallo, somos flor, polen y afloramos. De estar vivos nos alegramos mientras todos soñamos. Somos andando.