Capplannetta decepcionado

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Aunque alguna vez haya escrito sobre Rosalía confieso que ha llegado a un punto en que me ha decepcionado, no como cantante de reggaeton, sino como cantante de flamenco. Se ha llenado de oro y lujos para ser una imitadora de Segunda de Beyoncé u otras y otros que hay por ahí. A Camarón de la Isla también se le criticó en su disco La leyenda del tiempo por fusionar el rock e introducir instrumentos no-flamencos, pero era flamenco, y revolucionó el cante, al igual que Enrique Morente fue criticado por introducir rock de Los Lagartija Nick en su disco Omega pero los dos, tanto el uno como el otro jamás se fueron de la esencia del flamenco por antonomasia, lo enriquecieron, pero el maldito reggaeton no, eso no es enriquecerlo, cierto es que sus actuaciones son puro espectáculo pero ya no se puede catalogar como flamenca, ha dejado la producción de Raül Refree para perderse en un esperpento con esas coreografías y ese oropel con que empalaga al más pintado. Me ha decepcionado su último disco, la he visto en actuaciones por YouTube y es verdaderamente nefasto. El reggaeton hace hasta mal al propio reggae, son músicas raciales y primigenias, al igual que el jazz contrapuesto es el jazz Free, es estropear la esencia misma de las cosas, es ensuciar el arte de mierda. No lo veo lógico que en su primer disco me dejara boquiabierto y en este último haya visto a otra artista diferente, es una aberración.

Capplannetta y el acto de autopublicar

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Acabo de quitar de las webs mis libros autopublicados y me he quedado tan pancho. Cierto es que en una gasté menos dinero que en la otra (no digo el nombre de ninguna de ellas) pero he gastado mucho dinero en imprimir los libros, ya que son elaborados en Venezuela, y el envío desde allá me costaría carísimo, pero debo decir que he gastado mucho dinero en publicar un libro físico; de Venezuela solamente tengo los PDF e imprimir un libro hoy en España no es muy caro si son muchos, y yo he publicado muchos, pero el precio se minimiza a mayor cantidad de ejemplares que imprimas, y no sólo eso, se paga por arreglos de cubiertas, se paga ISBN y se paga por cada servicio que contrates, también se paga hasta por el código de barras, un abuso. En Amazon no es así, en Amazon si la edición y maquetación de la tripa es buena y si tienes las portadas propias sale económico, hasta te proporcionan ellos código de barras e ISBN. Sé que existe mucha animadversión en contra de Amazon, pero hoy por hoy es la mejor plataforma. Luego están las plataformas que te dicen que publican gratis y que te llevas un porcentaje de regalías del 12%, cosa inusual en el mundo editorial, y le envías manuscrito, te pasan las primeras galeradas y un contrato que en el cual te dicen que tienes que adquirir un mínimo de cinco ejemplares a unos precios desorbitados (por eso lo de las regalías al 12%) y los adquieres y tu libro se queda sin vender porque está a un precio inaccesible para casi cualquier bolsillo. En fin, léanse un libro muy bueno de Gabriel Zaid donde se hace una magnífica crítica sobre la cultura y sus gastos, el libro se llama Dinero para la cultura, es buenísimo, a veces hasta te puede hacer reír. Lo recomiendo.

Capplannetta y el McDonalds

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Uno de mis placeres es la comida chatarra, o la comida basura, como quieran llamarla. Me gusta el Burgerking, Kentucky, Viena, Telepizza, Domino’s Pizza, pero la que más, es el McDonalds, ahí sí que no perdono. Mi pedido consiste en un McMenú con patatas normales y Coca-cola zero, tres hamburguesas con queso, McNuggets de veinte y un helado McFlurry de chocolates, aunque hace mucho tiempo que no voy, pero debo decir que para mí eso es comida, mala o buena, pero comida sabrosa. Ya sabemos que engorda, casi toda la comida de ahora, vivimos en la variedad del menú universal y hoy día engorda casi todo lo que comas. Que no es sana, vale, no será sana, pero está muy rica. Es que entrar en un restaurante McDonalds y ya te abre el apetito. Hay quienes en lugar de un McDonalds prefiere un restaurante chino, o japonés, o tailandés, o un Kebab turco, son comidas buenas todas, pero con respecto a la salud ninguna de ellas pasaría el examen, he dicho esas, aunque hoy día puedes comer en cualquier ciudad comida de todo el planeta y las hay de todas clases y maneras. Comida buena, la peruana, lo sé a ciencia cierta, también la española hace furor en el mundo. Una cosa que también me gusta aunque sea caro es los restaurantes vascos de pintxos, son caros, pero es buena comida. Pero comida buena la que hace mamá, la de toda la vida, esa es mi preferida. Coman donde coman, gocen. Se puede disfrutar de la comida con conocimiento saboreando las delicias que nos gustan.

Capplannetta and a birthday party

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Últimamente solo celebro mis fiestas de cumpleaños con mis padres, sin nadie más, solamente me regala mi madre, son los únicos que me quieren bien, cuando ellos no estén me iré a algún lugar para ser feliz a mi manera, menos mal que existe Internet. He dedicado el libro que saldrá publicado en breve solamente a mis padres, he puesto: A mis padres, por su sacrificio absoluto. Sé hace mucho tiempo que sólo los tengo a ellos y ese sacrificio que hacen constantemente por mí se lo debo pagar con paz y tranquilidad hasta que fallezcan. Muchas cosas que hacen por mí que no diré, pero a ellos les debo todo lo que soy. Mi padre, un hombre bueno, demasiado bueno, nada perezoso, enamorado de mi madre, inteligente aunque se lleva mal con las nuevas tecnologías. Mi madre, luchadora, trabajadora, madre excepcional, mujer de su casa, es muy coqueta aunque fiel a mi padre hasta el fin de ambos. Tengo una maravilla de padres. Se han sacrificado por mí siempre. Buenas enseñanzas, buenos consejos, mi madre es más práctica que mi padre y maneja mejor las nuevas tecnologías. No quiero daros el coñazo, pero mis padres son sencillos, honrados y buenísimas personas. He dicho antes que menos mal que existe Internet, en Facebook, Whatsapp y en Instagram me felicitan los conocidos. Tengo a un montón de familiares borrados, sé que no me quieren, yo tampoco a ellos, no es que sea un antisocial ni nada de eso. Soy distinto, soy yo y mis circunstancias, como decía aquel. Me consuela contar esto aquí, en este lugar, si me preguntaran que tengo de outsider diría: todo.

Capplannetta y las sombras

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Las sombras son sombras desde mas allá de la noche de los tiempos, las sombras de la nada las llamaban los poetas en épocas pasadas allí en el territorio del Al-Andalus. Las sombras son un misterio porque nacen en las cosas primigenias, sin las sombras no seríamos hombres; luz y oscuridad, ¡qué dos materias contrarias con alma de galaxia son las sombras! Las sombras pueblan de voces las flores que ha de conocer el alba, y en esas sombras se encuentra la madre aún pariendo de sollozos su esperanza lograda de carne nueva, el niño se decanta por llorar ante la luz y estuvo en la sombra de la vida nueve meses latiendo. Aurora que emerge esbelta entre los polos opuestos, clima de siete plegarias busca breve símbolo de luz de resplandor allá en la luminosa mañana, se entregan las sombras a la noche, y en el día son grises virtudes que el sol alimenta, cuerpos fatuos se esconden de la gran verdad sin templo ni efigie ni deidad, un cascabel rodando es el preludio de que hay vida adentro, de que es cierto, es la semilla de toda criatura, allá en las cuevas grandes y en las minúsculas, en los mares y toda la tierra es sombra. La luna, miles de veces verdad, se mide en la altura y otorga sombra a quienes la busquen, no dudéis que han de encontrarla, no dudéis que también el fuego será el primer protagonista del progreso del hombre, voz de los hombres, animales, pueblos del mundo, flores de los siete climas, fugitiva de desprecio es la hipocresía y la piedra quieta resulta ser verdad, el viento apaga los pequeños fuegos, pero a los grandes los convierte en infiernos. Sombra la de Fausto, sombra la de Alonso Quijano, sombra la de Jaun de Alzate, sombra la de Aureliano Buendía, sombra la de Dorian Gray, sombra en los cuatro puntos cardinales, sombra, magnífica sombra, sombra, sombra. Buena y mala sombra, el destino aguarda la buenaventura. Dios mediante.

Capplannetta y su primer poemario

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Ahora en septiembre se cumplen veinte años desde que publiqué mi primer poemario, debo decir que a estas alturas no lo hubiese publicado. El libro se titulaba El Grito del Arlequín, era una especie de poemario de cuentos, con siete u ocho poemas mal rimados y largos como día sin pan. Repito, hoy no lo hubiese publicado, pero lo publiqué y fui mal asesorado, era mi primer libro y me quería comer el mundo, pero el mundo me engulló a mí antes. Tuve que aguantar que me tildaran de Poeta de las razas, que cojeaba mi poesía y muchas cosas más que no diré por vergüenza. A lo hecho pecho, eso dicen, pero era un libro de un chaval joven que quería ser poeta (empezaba a serlo) aunque el hecho de ser poeta no se me puede atribuir ni ahora, ahora que mi poesía ha mejorado, ahora que estoy más leído (aunque no lo suficiente) y ahora que tengo experiencia en auto publicación, experiencia, que la dan los años, y la vida que enseña, maestra vida, y he llenado muchos cuadernos de tinta para acabar escribiendo ante una computadora. Pero de lo que más me alegro es que todo tiene su proceso, y todo escritor que pretenda escribir decentemente bien debe leer, leer, y leer, y hacer no poca cura de humildad. Han pasado veinte años pero sigo siendo el mismo, a veces peco de ingenuo, otras de soñador e iluso, pero bueno, son cosas por las que luchar, la escritura, he leído a los clásicos (no a todos) aunque me queda tanto por leer… La verdad es que no leo demasiado a mis contemporáneos publicados, en realidad leo mucho blog, escribo, pero trato de leer todo aquello que me parezca interesante, hace mucho que no voy a una librería, tampoco a la biblioteca, me suelo descargar PDFs por Internet, también compro, pero estoy orgulloso de mis libros, a ver si vienen tiempos mejores.

Capplannetta en la Taberna Fantástica

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Poco se habla, o tal vez poco se conoce, la gran obra de teatro La taberna fantástica de Alfonso Sastre escrita en 1966 y estrenada en 1985. Quizá sea porque el autor anduviera en sus últimos años entre “malas compañías”. Pues en sus últimos años anduvo con la izquierda abertxale, si consideran los tuercebotas que éstos son los malos; ni malos ni buenos, los ideales van en otra dirección, o a otro ritmo a la obra de un escritor o poeta, sea cual sea su raigambre o su raza. La taberna fantástica es un espejo fiel de la España analfabeta y también de su lumpemproletariado más enquistado en el norte de España, en las dos Castillas y en la Capital. Hablo en especial de la etnia de los mercheros, de los mal llamados kinkis, de aquellos que se dedicaban a hacer la quincalla, a hacer utensilios de menaje con latas y materiales fáciles en ese manejo del oficio marginal y hoy en día en desuso. Cuando hablo de mercheros también hablo de estigma social, de marginación, de jerigonza distinta, chapurrean entre el romaní y la jerga del lumpen, viven en clanes como los gitanos, y muchos son carne de presidio, y en algunos casos de reformatorio. Rafael Álvarez “El brujo” nos deleita (otra vez) con un monólogo que empieza con Mi vida es una novela y sigue en su papel de Rogelio “el hojalatero” y después sigue como colofón del monólogo el interpretado por Vicente Cuesta en el papel de “Carburo”, aunque también he visto la obra en el papel de “Carburo” a Juan Luis Galiardo; la génesis y la estructura de los dos monólogos, el de Rogelio primero y a la zaga el de Carburo, gozan de una expresión dramática que no nos deja indiferentes, refleja muy bien la vida de aquellos años de abusos y tropelías variadas contra la población más débil debido a la vida nómada y por parte de las autoridades de la época, fascistas y severas. La taberna fantástica es una brillante obra de teatro, que abre espacios para conocer tal idiosincrasia española, no es un mundo para hacer turismo ni para tomarlo con frívola distancia, pero sí relevante socialmente hablando. Hoy día los mercheros han dejado sus carros y su quincalla, algunos son afiladores, o los ves por los mercados vendiendo sillas o aparejos de cocina. Muchos son analfabetos, pero son astutos en los temas de la vida, y usan una picaresca adormecida por las vidas de confort algodonado y acolchados entreactos de modorra hipócrita como sobremesa que estamos viviendo hoy en día. Busquen en YouTube La taberna fantástica. La sugiero y anticipo luminarias de entendimiento y de conocimiento enriquecedor. Es todo un ejercicio antropológico de cómo han ido cambiando los tiempos, parafraseando a Dylan, y se sentirán con el privilegio de husmear en la vieja Europa más negra y en la huella que rastreamos aquellos que no nos conformamos con las historias de celofán y materiales sintéticos como el poliéster de gran hipermercado y rebajas de oropel, o el moderno nylon de desprecios ocasionales y decadencia que aparta y margina dentro de martingalas provenientes desde los aires de grandeza y ridícula superioridad del todo gratuita. Véanla.