Capplannetta y un nuevo camino en el que andar

Ayer hice una breve incursión por la web www.nuevoateneoonline.com de Ediciones Vitruvio, que es donde se publicará mi nuevo poemario Poemas con Nocturnidad y la experiencia con libros como Méster de Poesía del poeta Vicente Valls Haendel y el poemario En las entrañas de los locos sólo vive Dios por Nathalia Sesma de Pablo Otero, me ha dejado perplejo. Hoy es la presentación de Madrid, 2020 (pandémica y celeste) del poeta Pablo Méndez con ilustraciones de Eugenio Rivera, seguramente no me perderé la presentación a través de la web antes mencionada. No me he perdido ninguna de las dos anteriores, y sin duda, tal y cómo está el patio esto irá a más. Aunque quieran negar la mayor con excusas cínicas y sin credibilidad. No es lo que yo deseo, por mucho como sea yo y mis circunstancias. Pero en fin, es una buena manera nueva de presentar libros interesantes deleitando a la gente con la mejor poesía. Os tendré informados de cuando será la de mi poemario, aunque yo no asista por cuestiones que algunos ya saben. Aunque firmaré ejemplares a quienes lo adquieran, cosa que yo agradeceré. 

Capplannetta y el esperado otoño

Yo soy de aquellos que piensan que las mejores estaciones del año son otoño y primavera. Las demás son estaciones con temperaturas extremas y hacen que la gente no esté cómoda, aunque mejor que el invierno, prefiero el verano. Recuerdo la canción Autumn Leaves, la versión de Chet Baker, creo que lo he dicho otras veces, es buena, pero la de Miles Davis es apoteósica. Es extremadamente sensible. Montones de intérpretes han versionado esa canción, como la letra, como instrumental, pero los mejores intérpretes son trompetistas, ya que la canción tiene una melodía que es inigualable. También hay otras canciones que se han versionado instrumentalmente y cantadas han mejorado, me refiero al tema Europa de Carlos Santana, es una canción idónea para bailar abrazados. Pero tiene una versión cantada por la cantante Eva Ayllón que es un deleite. Volviendo a la canción Autumn Leaves es necesario decir que la primera versión, la original se llamó Les feulles mortes y la compuso Jacques Prévert y Joseph Kosma, luego la hizo famosa por Yves Montand, y después se hizo estándar en el mundo del jazz y se ha americanizado. De igual manera que The Girl of Ipanema en la versión de samba que conpuso Vinicius de Moraes (poeta y diplomático brasileño) se llamó en portugués Garota di Ipanema y se ha versionado en jazz y también se ha estandarizado de una manera asombrosa. En Latinoamérica hay grandes compositores de canciones, el territorio es enorme y han nacido desde norte a Sur grandes compositores. Por ejemplo Agustín Lara, José Alfredo Jiménez,  esos en México, y en Venezuela Simón Díaz con su Bamboleo, y más al sur hay excelentes compositores Rubén Blades, Facundo Cabral, Amparo Ochoa, y toda la música que se crea allá y acá es música de Ida y vuelta, ya referido por mí en otros post. 

Capplannetta en el extranjero

Salíamos Ella y yo a comprar en los mercados del Callao, en la zona de Estibadores. Había uno cercano pequeño, no muy concurrido, y el grande, al que accedíamos en Moto-Taxi. Pero normalmente íbamos a otro más cercano. Compramos lúcuma para hacer marcianos, compramos mangos, maracuyá, y compramos pollo. La señora que vendía el pollo era una señora rolliza y cortaba el pollo con gran habilidad, se notaba que llevaba tiempo haciendo esa labor. Le dice Ella: – Córtame la pechuga en filetes para hacer milanesas. Las milanesas las rebozaba con galletas de soda machacadas. No usaban pan rallado como en el hemisferio norte, en España para ser más concretos, la señora que nos vendía el pollo le preguntó a Ella: -¿De dónde es tu amigo? Y Ella contesta: -De España. La mujer del pollo me miró y me dijo: -Por culpa de los españoles es porque hay tanta pobreza acá. Y yo le repliqué: -No creo, señora, los españoles hace mucho que nos fuimos de estas tierras. Y dice la señora: – Sí señor, se llevaron nuestro oro, abusaron, asesinaron, hicieron destrozo por todas partes, eran malos. Yo le dije: -Bueno señora, yo no tengo nada que ver. Y la señora apunta: -Sí señor, son ocho soles. Yo le dije:-La culpa es de los políticos a quién vota la gente del pueblo, todos son ladrones corruptos y mafiosos, y la señora asentía, pero se notaba que tenía esa idea arraigada en sus pensamientos. Nos fuimos Ella y yo saludando a la señora. Ella me decía: – No tengas miedo, pero la gente de mi país tienen un mal concepto de los españoles. La mayoría son cholitos que vienen de la sierra a buscarse la vida a las ciudades grandes. Es mala la ignorancia, pero puede ser que aquella mujer no estuviera del todo equivocada. En las veces que nos reuníamos con los familiares el tono despreciativo eran apelativos como: cholazo, serranazo, incluso había por televisión una serie que se llamaba La Paisana Jacinta donde era objeto de burla la gente andina, la serie era de humor, vale. Pero se pasaban, el personaje de Jacinta era tonto, necio, metía la pata siempre, en fin, que era utilizada como burla y risa. A mí no me gustaba. Pero los sobrinos de Ella todos la veían y se partían de la risa. Incluso en la prensa chicha habló una congresista andina declarando que ellos no eran así. Ahora en la distancia comprendo que los mismos mestizos de la costa se ríen y se burlan de los mestizos de la sierra, y al fin y al cabo, todos son mestizos en definitiva. Me acordé de la canción que cantaba Amparo Ochoa que se llama La maldición de Malinche, en esa canción se hace alusión a que existe cierta hipocresía entre la gente blancona del centro, y los mestizos del lugar, es como una jerarquía racial. Tendrían que resolver ese problema primero y después todos los demás.

Capplannetta pasa un día especial

Hoy he comprobado que aún tengo amigos, a pesar de que dejé de buscarlos. No es que tenga amigos, yo tengo muchos hermanos, como dice la milonga. Tener amigos es saludable. Todos aspiramos a tener amistades, relacionarnos, y disfrutar de la vida. Mi hermano es mi amigo, y mi amigo, mi hermano. Es bonito encontrar a los viejos amigos y recordar anécdotas del pasado. Yo no soy huérfano de pasado. He tenido amigos buenos y amigos malos, pero siempre he tratado que me enseñara algo cada experiencia vivida con mis amigos. Cuando no te relacionas te vuelves huraño, ermitaño, introspectivo, tienes un mal concepto de la gente. La buena gente está en todas partes, también la mala, pero es importante saber estar y saber con quienes estás. Después de haber vivido una vida de disparates, de aventuras y desventuras, una vida de grandes decepciones, como también grandes alegrías, pero con los amigos de verdad bastan unas cervezas, tabaco y un poco de simpatía y cariño y pasas un día total. O mejor decir especial. Hoy ha sido un día de esos. De vez en cuando va bien soltarse las riendas. De este día puedo decir algunas cosas al respecto que tienen que ver con el reencuentro. Reencontrarse con viejas amistades lleva como añadido que recuerdas momentos inolvidables y el pasado te coge por el corazón, y las risas y el disfrute está asegurado. Tener amigos, qué gozada. A veces eres tú el que pone un muro de dos metros de grosor entre la nueva vida que te ha tocado vivir. Para amigos está mi hermano, Juan Herrada Sabio. Los dos hemos cambiado. La vida a veces te pasa factura, entonces es cuando son importantes los amigos. En realidad existe buena gente.

Capplannetta saluda a sus callos

No me gusta comer callos, sin embargo yo tengo dos callos muy certeros en cada extremidad. Se puede tener callos de trabajar conduciendo un camión, se puede tener callos de rozar varillas de hierro trabajando en encofrados, se puede tener callos trabajando de feriante, se puede tener callos de trabajar de chatarrero, pero no se puede tener callos de hacerte pajas, la dureza de la carne no es sensible a la dureza de la vida, a no ser que tengas callos en el corazón, al hacer de chapero en un antro, en la calle, la oscura y fría calle, también se tienen callos de cocinar anticuchos en plena calle, como si las cañas cortadas pincharan en el sazón de un corazón de ternera. Yo tengo unos callos distintos. Callos de pincharme día a día detrás de los cañizares, en los sótanos, en los trasteros, escondido, siempre escondido. Como si fueses un maldito que se esconde de la migaja y la salpicadura, de la mañana preñada de aurora, de la gente que te confisca y te juzga la palabra como un triste don nadie al que le supera un don dinero. Callos, durezas, rozaduras, llagas, estigmas, aunque nada de todo eso venga acompañado de las palabras sagrado, felicidad, prosperidad y ambulancia, las ambulancias sí acuden, a por ti, puto yonqui enajenado. Puta escoria sin futuro, puto hijo plagado de maldita desesperación. Tener callos en los brazos no es malo, también tienen callos Los Santos y los beatifican como a dioses del lamento. Callo, en cada brazo, un día pruebo una vía y al otro día pruebo con otra, y pasa el tiempo, y te salen mordazas en la carne, esa carne tuya, nacida de tu vientre, madre, callo, piel que se resiste a ser blandura, resplandor de sangre persigues contumaz y ebrio de ceguera, ¿para quién tu callo que cicatriza? ¿Para qué esa secuela como un zapato desgastado? Llagas también tiene el eccehomo, llagas y callos tiene un vía crucis de los peregrinos a pie, llanta que golpea en el bordillo, coágulo que exige suyo la ceniza, comparación ferviente de la noche sin sueño, emperatriz puta que ignora a la corte de castrados, gusano de resentimiento quien deja en paz lo ya tan muerto, madre de los perdones, entera de sufrimiento y lágrimas que no salen, maldición prieta de sístoles y diástoles que no se ven en simples cardiogramas. 

Capplannetta y la nueva normalidad

Es lamentable comprobar que el ser humano es contumaz y siempre vuelve a caer en el mismo tropiezo. Vemos a los políticos con toda esa retranca y con intereses espurios, y nada tranquilizantes. Nos mienten, nos manipulan, unos lanzan balones fuera sin rasgarse las vestiduras, para nadie la culpa, para nadie el mochuelo. No voy a ponerme a favor de unos colores políticos, pero lo que llaman “nueva normalidad” no tiene nada de normal. Ves a los políticos dando ejemplo con la mascarilla y la llevan personalizada según sea el color político. A mí ellos no me dan pena. Es un paripé chusquero. Otros celebran fiestas a pesar de que en otros lugares las han cancelado. Me refiero a Barcelona y la fiesta La Mercé. Nos quieren hacer ver que es todo muy normal. Incluso algunos oportunistas ganan dinero vendiendo el kit vuelta al cole anti COVID-19. Es parte del capitalismo. El kit lleva una bolsa de plástico con el nombre del niño y está equipado de gel desinfectante y una mascarilla, comprado a los chinos al por mayor. Muchos niños no van a la escuela, hay mucha psicosis y la gente está desinformada. Ha salido a la palestra una chinita diciendo que tiene pruebas de que el COVID-19 se ha diseñado en un laboratorio. Es todo muy normal. Está todo controlado. La gente tiene miedo. En las redes sociales cada cuál cuenta la feria según su punto de vista, el de un familiar, o de un compañero de su hijo. A mí lo único que me da pena ver a toda esa gente con su mascarilla viviendo esta mierda de “nueva normalidad “ que nos venden, ver, por ejemplo, a esos viejitos que han sufrido nada más que calamidades en sus vidas y los ves con sus mascarillas aferrándose al último cabo del naufragio universal. 

Capplannetta y los altibajos

La vida está repleta de altibajos que en muchas ocasiones no los administramos bien, o los vemos con cierta frivolidad al respecto, pero considero que son parte de nuestra rutina, si no la vida no tendría sentido. Todo esto que acabo de escribir sé que suena a topicazo, aunque muchas veces los altibajos están en todos los aspectos de la vida moderna, y aún más, si es posible, referentes en las relaciones humanas. En un bar vi un cartel en el que ponía: Hoy hace un día estupendo, ya verás como algún gilipollas viene y te lo jode. En fin, puede que no sea un mensaje políticamente correcto, o diplomáticamente mejor decir. Se puede sentir por aludida parte de la clientela, o quizá, toda la comitiva de parroquianos del bar en cuestión. Pero una cosa es segura, no sé si el gilipollas es el que se da por aludido o el mismísimo dueño del bar. Ya que tiene un tufo de bar de cochambre y mugre que no se lo quita nadie. Pero, en lo que se refiere a los altibajos, es muy habitual culpar a la gente, ya sean minorías o clases desfavorecidas, de los problemas que ocasionan gentes con ese tipo de eslóganes tan bien paridos. Es para ponerle una estatua en una plaza pública para después dejarle sin cabeza, que es como dicen que está Francisco Pizarro en su sepulcro. En Latinoamérica es muy habitual usar calaveras porque dicen que espantan a los ladronzuelos, que es lo que hace también el dueño del bar antes mencionado, espantar con ese letrero a todo tipo de visitantes, incluso a los más listos y honrados. Ya digo que al bar no volví más, ni falta que me hace. A lo mejor el gilipollas es el dueño. 

Capplannetta y los cambios improvisados

En noviembre del 2019 salió publicada mi única novela al día de hoy titulada: Cibernétic@ Esperanza, en la Editorial Avant. La novela tiene un cambio que hice a última hora. En definitiva los cambios de última hora no son malos si éstos merecen la pena. Cambié el lugar donde Capplannetta se desplaza en el apartado de Desenlace. Puse, en lugar de un punto de América del Sur en el que Capplannetta se desplaza, lo puse en el  hemisferio sur, que es verdaderamente el lugar concreto desde el cual Capplannetta se desplaza de un sitio a otro. No quiero hacer spoiler aunque también diré, que no sólo cambié el lugar donde voy de un lugar a otro, también cambio el personaje. Hablo de mi amigo Leo Finkelstein. Y hablo de él porque en la trama de la novela tiene más lógica hablar de Leo que de los personajes que hablaba en un principio. Ustedes se dirán: -¿y eso a qué viene ahora? ¿Por qué el cambio de un personaje a otro? La explicación tiene mucha lógica. Además de que favorece a la trama de la novela, se debe a que a veces nos creemos que una amistad será para toda la vida, y te equivocas sin saberlo, tal vez ni tan siquiera sospecharlo. Pero es así la vida. El mundo gira y gira, y da muchas vueltas a lo largo de una vida. A veces crees que vas a tener amigos para siempre, y cuando los necesitas, no atienden a tus atenciones o llamadas de auxilio. También quité un monólogo anti independentista catalán tan sólo porque me indignó el juicio a los presos políticos catalanes que hicieron el referéndum del 1-O, y creí por justicia y ética personal que era necesario quitarlo. Un trabajo literario puede tener cosas que una vez publicado ya no tiene oportunidad de rectificarse porque la vida gira (repito). Por eso es bueno que una obra repose y se lea y se corrija antes de que salga a imprenta. Y con la experiencia corriges errores que ya cometiste otras veces, y eso te enseña a tomar medidas para no acabar improvisando sobre la marcha. Ahora voy a publicar otro poemario, se llamará Poemas con Nocturnidad (Ediciones Vitruvio)y si no lo corrijo o no lo reviso sería una falta de respeto al rigor que exige el lector, pero aún más, sería una traición a mí mismo como persona con criterio que sé que soy. Hacer cambios es bueno, ya no porque la obra perdure, que esa es otra cuestión, ya que nada es eterno, pero sí con el hecho de crear algo que tenga presencia, personalidad propia, y rigor literario. Es preciso contar con la complicidad del lector cuando estás contando una historia. Yo no me arrepiento nada de los cambios improvisados que hice, lo que sí tengo que reprocharme es no haber hecho las cosas bien desde un principio. Cuando tienes que ser meticuloso es como si saltaras por las azoteas de la vida sin ningún control y cuidado alguno. 

10º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Capplannetta y los libros encontrados

Puede sonar a pedantería, o tal vez, a falsa humildad, pero muchas veces he recogido libros de la basura. A algunos les parecerá extraño pero tirar los libros a la basura es como quemarlos, me recuerda a Farenheit 451, una novela distópica escrita por Ray Bradbury; el escritor estadounidense vendió los derechos de la novela escrita en 1953, considerada una de sus mejores obras, fueron los británicos quienes la llevaron a la gran pantalla en 1966 y como director fue, nada más y nada menos, que François Truffaut. En la película y en la novela los bomberos son los que se encargan de quemar los libros. Bueno, después de esta aclaración, quiero seguir diciendo que tirar un libro es algo que debería estar prohibido. En el Quijote se queman libros, que se encargan de ese menester el barbero y el cura, por algo sería que Don Miguel de Cervantes escogiera tales personajes para ese empeño. Yo no me considero un gran lector, pero antes que quemarlos tendrían que saber que pueden venderlos en una librería de viejo, que los compran por peso, creo, no sé, no he vendido nunca ninguno, pero éstos libros se donan a un colegio, o a una residencia de ancianos, o a una cárcel. Pero ¿tirarlos? Yo tengo libros sobre cualquier tema, libros que nunca me leeré como por ejemplo Cómo se lo decimos a los niños, sé que el título es hasta ridículo de lo sumamente obvio que resulta, aún así no lo tiraré, antes lo regalo. Regalar libros es un bonito detalle. Tengo una prima que me regaló una colección nueva de escritores del Siglo de Oro español. Los libros son en tapa dura, preciosos, pues tuvo un detalle del que estoy agradecido. Los que quieren librarse de libros por hacerle espacio al cuarto de los niños deberían saber a parte de lo de las librerías de viejo, que existen unos trasteros de alquiler que por un módico precio mensual y razonable puedes almacenar los libros leídos. Lo que es triste es una casa sin libros, una casa con decoración naif, o vulgar, o quizá con un toque kitsch, o muebles rústicos con amplias estanterías con jarrones o figuritas industriales o souvenirs de países exóticos, pero ningún libro, ni siquiera del Doctor Estivill, es una señal de que han viajado mucho por el mundo pero lo conocen bien poco. Me encanta esa gente que toma como excusa el hecho de viajar como el hecho de conocer. Sí, es eso viajar, conocer. Conocer y viajar son cuestiones que te alejan del chovinismo. Y es preferible tener esa parte de aventura en total trayecto permanente. Hay que ver buen cine, buenas lecturas son un deleite para la imaginación, escribir es un placer, comer bien es necesario y es otro placer, como dormir bien, y luego está el sexo, no es el lugar ni la voluntad, es lo que depende de con quién se haga. Si se hace con la persona adecuada es un acto inolvidable, al contrario, es un mal recuerdo.