sóc Capplannetta 

Yo soy el muchacho impresentable que nadie espera a la hora de cenar. Yo soy el niño repelente que con su mirada de estatua pregunta a su padre por el significado de palabras nuevas. Yo soy el mozuelo patéticamente barrigón del que huyen los maricas en la trastienda. Yo soy el primo incómodo, el amigo en secreto, la vergüenza del hermano, el defecto heredado, el vicio inconfesable, yo soy el extranjero venido de la madre patria andando por Gamarra, sí, aquél al que ponían custodia, ya sea por antiguo Callao, Barrio 5, la sagrada Lima, y por cualquier sitio donde se oliera un inútil tufo de extranjero posible víctima de un vil atraco, yo soy el niñito retrasado mental al que sentenciaban la envidia y la ignorancia, yo soy el que iba con malas compañías, lo que automáticamente me condenaba a ser una mala compañía, yo soy el cínico, el hipócrita, el mentiroso, aunque nunca calumnié. Yo soy el fantasma hecho de carne en algún lugar cercano, aunque anduve yo tan lejano… Yo soy el drogadicto, el alcohólico, el sucio, el cobarde, si tienen algún adjetivo que añadir, díganlo ahora, cuando haya muerto sólo dirán de mí cosas buenas. Yo soy el yerno que no quiere ningún suegro para su hija. Yo soy el amigo que conoció a mucha gente, aunque amigo, AMIGO, solamente tuvo uno, su padre, es decir, mi padre. Yo soy el ojo derecho de mi madre (con permiso de mis hermanos), yo soy de mis hermanos el que ha hecho más por el sufrimiento de mi madre, ella siempre me perdonó, una madre es una madre, joder, qué guapa estaba en la boda de mi hermana, su sonrisa fresca como la hierba recién cortada. Yo soy el ejemplo que no siguió mi hermana, por eso la considero inteligente, inteligente y guapa, y tiene mucho saber estar. Yo soy el hermano grande de mi hermano, aunque él es mucho más grande que yo, en todos los sentidos, y más responsable, y es un padrazo. Yo soy el hombre irresponsable responsable de muchas calamidades, pero inocente de otras tantas que le culparon. Yo soy el adolescente que mentía diciendo que tenía un hermano mayor. Yo soy el chavalillo que decía que…bueno. Yo lo que soy es Capplannetta, LiooLi para mis collages, pero Capplannetta ¿i quina cosa vols dir amb que et dius Capplannetta? Doncs aixó, que sóc un Capplannetta.

LiooLi 33

carta para mamá

Querida Mamá,

 

Los colchones donde suelo dormir se han hecho duros e incómodos, las heridas en las palmas de mis manos se disuelven en suspiros que de manera efervescente ya no tienen el efecto analgésico que antes sí tenían, todas mis preocupaciones se convierten en tres ceniceros repletos de colillas y sorbo a sorbo en cada café puedo perder los nervios que ya de por sí también tenía, suelo escarbar en los sueños de algún vecino anfibio que viene a visitarme con sus pesadillas y me pone en un tercer grado que yo pronostico acabará mal. Estamos preocupados por ti, sí, mi Madame Bovary, sí, mi Madame Butterfly, sí, mi Anna Karenina, mi caramelo de crema de dulce de leche, mi antigua Cleopatra, mi Lucero con pelo rubio, estamos tan preocupados por ti que mi reino de paz se ha vuelto lánguido y espeso como un tren de chicle bobo al que le persigue una boca salivosa, ojalá el dolor de tu rodilla se evapore como los vapores chiquitos de un té de limón y hierbabuena, ojalá tus dolores de cabeza se hagan fugitivos de una revolución libertadora y toda la represión la encuentren escondida en los exabruptos exagerados de una chabacana que ni quisiera encontrarme, y lo de tu ojo, que no sea nada malo, le rezaré al niño Jesús, a la Virgen del Cobre, a la Virgen de Guadalupe, a la Virgen de Regla, no sé, a una estrella, a una flor, a la primera doncella que se emancipe del barrio, a los colibríes azules, a los verdes, a los amarillos, oh Mamá, no padezcas ni angustia ni calentura, no padezcas ni preocupación ni molestia alguna, dejaré de fumar tanto para que dejes de temer en mi primer infarto de miocardio, dejaré de beber café, que sí, por la retención de líquidos, que sí, también por mi hígado, recuerda, las promesas que se escriben son las verdaderas, las que deben cumplirse, no, no pienso hacer deporte, me veo ridículo corriendo y haciendo ejercicio con esas poses tan chistosas, cuando te mejores quiero que tú y papá viajéis, no sé, por el mundo, un crucero de esos, o ¿te imaginas? ¡Nueva York! Lo sé, lo sé, a papá le molesta el bullicio, o, no sé, París, Roma, Londres, ya hablaremos los hermanos, también depende del dinero que haya, tu hijo que te quiere: Cecilio.

 

Entrevista a Rodolfo Leiro (escritor y poeta).pdf

Rodolfo Leiro (primer plano)

Rodolfo Leiro (entrevista).pdf

la maratón personal

El reloj de Dalí (2)

Cuando era niño me aficioné al atletismo, incluso llegué a ganar una medalla de bronce, también otros trofeos por participar en maratones. Recuerdo que en las maratones cuando daban el aviso de salida yo -inocente de mí- empezaba con un breve pero glorioso sprint y para cuando llegaba a la meta llegaba exhausto. Eso sí, mientras que duraba el sprint siempre me ponía el primero, pero cuando llegaba a meta siempre acababa en los últimos puestos, recuerdo ver impasible como todos me adelantaban y yo más desmoralizado acababa la maratón. Mi padre, siempre consejero, me decía que no saliera a comerme el mundo al comienzo para terminar de los últimos, me aconsejaba mantener mi ritmo para hacer el sprint acercándome a la meta. Pues bien, a lo largo de mi vida también ha sido así. Sobre todo en literatura, recuerdo haber empezado por que quería gritar de rabia, pero simplemente era la pérdida de mi adolescencia, y fue entonces cuando publiqué un pequeño librito de cuentos en verso y rimados, por supuesto lo pagué de mi bolsillo, por supuesto fue un fracaso, y yo ingenuamente pensaba en otro cuento, en el de la lechera. Pensaba comerme el mundo, entonces desconocía lo que era dedicarte (por afición papá) al mundillo de la literatura. Quise hacer mi sprint al comenzar en mi primer libro y todavía estoy corriendo mi larga maratón personal, la meta no la veo, no sé ni siquiera si existe meta, a lo peor abandono el maratón antes de llegar a meta, cosa que nunca hice cuando me dedicaba de niño al atletismo.

consejos

Para ti, Hijo

Mi padre siempre me dice que no me tome la literatura y las artes demasiado en serio, que haga las cosas por afición, que no le ponga al amor por la cultura ni el sentido amateur, y mucho menos el profesional, el amateur, dice, cuando me publiquen un libro sin pagar por ello, después añade, el profesional, por lo menos hasta que no cobres por tu trabajo. Es el mejor consejo que me han dado nunca, gracias papá.

***

Mi tío Antonio, por consiguiente, me aconseja otra cosa importante: que sea yo mismo siempre, que no me dé ínfulas de nada, que recuerde siempre mi origen humilde, que recuerde también que siempre fui un cero a la izquierda para los estudios, también me dice que no reniegue jamás de mi pasado, sea este malo o bueno, sin lugar a dudas son los mejores consejos que me han podido regalar nunca, este y el de mi padre, ya lo dice Camarón en el poema musicado y escrito por Miguel Hernández, El Pez más viejo del río.

LiooLi (fugitivo de sofá)