Capplannetta y los perfectos

Existen personas a las que, no sé si por afortunadas, o porque éstas son tontos de remate, se les puede endosar el adjetivo de perfecto. Y no es que sean perfectos porque son destacados entre los mortales, son perfectos porque son superficiales, dan culto al cuerpo, a sus cuerpos, y todo lo que esté lejos de su visión superficial del mundo para ellos es motivo de risa, también se puede dar el caso en el apartado intelectual, pero éstos, aunque pedantes, no dan tanto asco como los perfectos superficiales. Su perfeccionismo parte de clichés y estereotipos todos basados en la televisión y las buenas costumbres que han adoptado de familias que con el tiempo se vuelven putrefactas, gozan unos años de tiempos inolvidables, de amores intensos, de prosperidad basada en espejismos y con cierta fecha de caducidad, que a ellos, no les preocupa bajo ningún concepto, se ríen de los gordos, de los que piden limosna, se ríen de los débiles, como también se ríen de los que no son como ellos. Éstos son inmortales, y proliferan como plagas a las que los menos guapos, los menos todo, estamos castigados de por vida. Son tan creídos y remilgados, que parece que tengan una mierda debajo de sus narices permanentemente, y esto les hace pensar u opinar que los desgraciados somos los demás, pero éstos están tan sugestionados por la tele basura y el adonismo cutre de la publicidad que en playas, piscinas y otros lugares de ocio, son asiduos haciendo el postureo repetitivo de hacer fotografías o selfies como si de una postal se tratara. Se hacen fotos con poses mirando al mar, como que en están en idílicas playas en familia para presumir de que tienen un alto nivel de vida, y lo que sí tienen es unas deudas que reactivarán para diciembre y en dicho mes la postal de rigor será otra con una bonita sonrisa y el resultado de una familia feliz aparentemente. 

Capplannetta y la capacidad de estar solo

Tener la capacidad de estar solo e intentar, de una vez por todas, no joder al prójimo. Escuchas las noches de verano y oyes el lugar de algarabía de las plazas públicas y las alamedas, escuchar el ruido de motores de coche, escuchar, por ejemplo, ese mundo del cual tú un día formaste parte, y ahora, alejado y disperso, como un amor que no quiere a ti entregarse, como una imagen que se disuelve en la memoria, no quiere ser parte de lo normalizado. La capacidad de estar solo es la de vacunarse, curarse, protegerse de las sombras y los ocultos bosques negros allá en la opacidad de la noche más sutil, más silenciosa, las gentes se van a sus quehaceres y a sus sueños remotos, aunque quedas tú por rendirte a los brazos de Morfeo, y cuando ya la noche está en calma, vienen a tu descuido a visitarte los fantasmas del ayer, y la noche se torna convulsa, fragmentada de ecos y aullidos de medianoche. A veces es mejor encontrarse solo, ya que en tus obligaciones no hay ninguna obligación que de ti dependa, no hay espejismos de estar acompañado por personas a las que le eres indiferente. Personas ocasionales que, a ratos, mientras van consiguiendo lo que van buscando, son extrovertidas y amables, cuando ya han logrado su propósito se vuelven indiferentes. Así es en muchas circunstancias que me llevan a pensar: sé egoísta, piensa en ti; como un perro herido busco la tranquilidad y el sosiego, no hay ya lugar para la clemencia hacia tu persona por parte de tus semejantes. Así es el metrónomo que nos marca el tempo en nuestras horas de soledad. La locura no debe de guarecerse demasiado en los entresijos de tu alma, mejor apartarla, como una mosca negruzca y asquerosa. Solamente nos queda escuchar el tic tac del metrónomo. Solamente eso. 

Capplannetta se revuelca en el salmo verdadero

El Salmo Verdadero proviene de unos textos que leí del gran poeta Antonio Machado, en el “salmo verdadero” me gusta revolcarme, ¿que porqué lo digo? Porque según Machado es la verdad suprema que tiene el pensamiento libre sin “coitus interruptus” que emerjan desde el exterior. Es el hecho de estar tú solo o en compañía, en sintonía con la verdad sin cortapisas. Cuando se goza del “salmo verdadero” se halla el cuerpo en total paz que emana efluvios. El “salmo verdadero” es una Pangea sin límites ni fronteras, es fértil y está plagado de dicha y plenitud. Podemos afirmar que Salmo Verdadero es aquello por lo que los hombres completos e incompletos luchan y sufren sus rutinas diarias. Es aquello que buscan las gentes para en éste revolcarse como en un pajar para entregarse uno a los deleites del amor, o es la paz verdadera de cuando se lee una galaxia renacida de universos compuestos por ilusión efervescente, y legítimas auroras verdes, que con su Luar extremo en la noche de los tiempos parte con la alegría nuestro rumbo indómito, repleto de naufragios y guerras molestas que se hunden en el interior de nuestros sueños y despertares. De, también, nuestros corazones de río susurrando el milagro del agua en movimiento, agua que corre desde el manantial de la cordura. De la legítima cordura que todos merecemos. El Salmo Verdadero es tan sagrado como el agua que ha de beber el ser humano, es la percepción, la luz de gas, la fuente como figura de un florilegio alucinante, el “salmo verdadero” es el hermoso canto puro de las palabras que no son palabras, de la dicha cuando es verdad. No es agua estancada ni presencia que no lo apague, es la brisa en la orilla del mar y la vocación que los ángeles manchados pierden, es el desflorado momento de los sueños en calma, es la mixtura limpia, lisa, consagrada a la libertad, la libre idea, la carne desnuda despojada del afuera, del futuro presentido. 

Capplannetta y la simbiosis perfecta

Piensa en cualquier cosa que quieras pensar, pero sobre todo, piensa lo que te causa dolor. Intenta luchar para vencer a los pensamientos que te duelen y piensa, otra vez, el porqué has llorado. Porqué de esa melancolía acompañada de tedio que llevas sobre los hombros como una carga imposible. Estas palabras no pretenden ser fragmentos de autoayuda, estas palabras van dirigidas a tu ansiedad, a tu tendencia a la derrota, a tu inercia hacia el vacío constante. ¿Por qué crees en esa liberación a través de impulsos que sólo a ti te perjudican? ¿Por qué asocias una cosa con la otra, aparta el dolor, y asocia lo bueno con lo mejor, lo no tan bueno con lo posiblemente mejorable? No eres una máquina, sientes, y el sentimiento es tu gran poder, aunque creas que lo más fácil sería evaporarte, trata de realizarte una conciencia sin peso, siempre ligera como una pluma, trata de resignarte y ser auto compasivo. No tengas miedo, más allá de la muerte no hay nada, y no habiendo nada tampoco hay sufrimiento. Debes aprender a darte paz a ti mismo desde una óptica positiva, lo negativo es un lastre, no pienses en el sufrimiento del otro, piensa en el tuyo y podrás entender el sufrimiento de los dos. En este mundo no existen enemigos si uno no los busca, piénsalo. 

Capplannetta reo de medianoche

El murmullo de afuera se cuela adentro, y lo de adentro se filtra afuera. Es un recíproco reencuentro con las palabras que se dicen, y se implican en tu vida, y es que es muy fácil hablar, es muy fácil criticar lo que no se han tomado la molestia de conocer, de crear vínculos, de trazar una aventura en un recóndito lugar de las afueras. Me considero reo o cautivo las veinticuatro horas del día, pero en la madrugada soy reo de mi pasado, él vuelve como un muerto descompuesto y apolillado que te dice ven, ven, tengo esa paz que te gusta, yo le doy esquinazo y me voy asustado,. Solamente quiero paz, cuando te pisan con últimas palabras satanizadas te ahoga la ansiedad y todo el mundo que buscas dura muy poco, la subyugación de un libro que te abre galaxias, la libertad de tomarse una copa de vino, la paz de una siesta después del almuerzo, la libertad que supone irte al monte y andar por sus caminos que no van a Roma, van hacia la respiración total. Uno llega a una edad en que quedó muy atrás la barra de un bar, el irse de discotecas, las fiestas en la casa de alguien, pronto seré reo fugado del tedio, ahora estáis avisados. 

Capplannetta habla del particular mundo editorial

Ahora es imposible vender libros desde una editorial pequeña, ya que los comunity manager promocionan a través de las redes sociales a escritores totalmente desconocidos para el pequeño público lector. Utilizan Facebook, Twitter, Instagram pero eso no parece ser suficiente. Si unimos ahora que los algoritmos ejercen como editores en un mundo de plataformas donde la lectura, tal y como la conocemos, está en peligro, muchos son los que así piensan, en la era de las plataformas como Amazon, y demás plataformas in Streaming están monopolizando el número de lectores, sin contar el boom del audio libro y el podcasts están haciendo mella en la palabra escrita como tal. Ya Gabriel Zaid nos vaticinó en su libro Los demasiados libros que había mayor número de escritores que de lectores, y también, que se publica tanto en el mundo que sería imposible leer todos los libros que se publican, y auto publican. Aunque ahora ocurre un fenómeno de editores que coeditan libros, y en eso están en gran desventaja con las grandes editoriales de siempre, éstas, clasistas o elitistas, que también venden sus libros en plataformas como la iBook Store de Apple, dejan a escritores como yo, con una novela publicada en una editorial pequeña que no ha vendido nada este año y se publicó en noviembre de 2019,  ha vendido casi nada de libros, y no porque sea una novela mala, yo así lo creo, pero yo puedo hablar maravillas de mi novela y puede que los lectores lo crean o no, ésta última opción sería la más recurrente, porque soy un autor desconocido, con una novela desconocida publicada en una editorial desconocida, y eso es un agravante que me reduce al ámbito de cero lectores. Y si ya nos asomamos a las confinaciones por el coronavirus, y al gran éxito de la literatura Chick Lit (literatura para mujeres adolescentes), ya que las féminas son las grandes lectoras de este mundo literario. También es muy recurrente el culto a algunos lectores que han innovado, o se han hecho famosos con menesteres ajenos a la literatura, como también existen poetas y escritores de culto porque son realmente buenos. No citaré ninguno de ellos, pero seguro que los que me lean tienen un autor de culto del que compran todo lo que publica, yo lo he hecho y no diré de cuál, pero he comprado todos sus libros o casi todos. Estamos en la era del algoritmo como editor, y mucha cosa que se publica en Amazon tiene una calidad ínfima. No obstante, les diré el nombre de mi novela publicada en Editorial Avant, se llama Cibernétic@ Esperanza. Está en casi todas las librerías de España.

Capplannetta ecologista

Tengo un coche a gasolina que seguramente contamine menos que un diésel. Pero, de todas maneras, contamina más que un coche eléctrico. El otro día vi en Twitter un anuncio de un coche eléctrico y en el que te ofrecían cinco años de batería garantizada y la instalación en tu casa o parking del cargador eléctrico para tu coche. Y no era demasiado caro, con la carga completa tenía incluso más autonomía que un coche de gasolina o diésel con el depósito lleno. Me quedé fascinado. Lo único, o el único problema es que no tengo un duro, ya quisiera yo, pero sí alguna vez cambio de coche optaría por un coche eléctrico. La energía fósil es un lastre, para el planeta y para todo aquel que tenga que ir a repostar cada vez que se vacía el depósito. Yo no soy gran conductor, pero no tengo un coche lujoso, o de mucha potencia, es un coche, digamos, que para andar por ciudad. Es práctico, sencillo y me gusta bastante. Ya tuve un coche grande, para más señas un mono volumen y a cada momento tenía que ir al taller, además, creo que los coches con demasiados gadgets son más propensos a averiarse. Además es de obligación perentoria que hagamos algo por el planeta con respecto a las emisiones de CO2, es de vital importancia, también sería importante que se hiciera en el aspecto aéreo. Tengo a mi cuñado que es mecánico y él lleva un coche grande híbrido, pero yo lo veo como una hipocresía, él mismo ha tenido que reciclarse estudiando el sistema de los coches eléctricos. Verdaderamente es el futuro que nos toca vivir, por el bien de todos y el de nuestros hijos. No podemos dejar el planeta en este estado para cuando ya sea demasiado tarde, es preferible curarse en salud y comprarse un coche eléctrico, y vivir sin contaminar apenas nada. 

Capplannetta anuncia: próxima publicación de Poemas con Nocturnidad en Ediciones Vitruvio

Hace unos días que he firmado en Ediciones Vitruvio la publicación de mi poemario Poemas con Nocturnidad, el título es una larga historia de amores y desamores, de realidades y desengaños. Todo poemario escrito tiene una historia y una trayectoria que lo justifica. El poemario es la justificación que ahora tengo, como un derecho inalienable de acostarme cuando yo quiero,  y escribir, oír música, leer o ver una película, o para emborracharme de nostalgia si fuese preciso. Pero éste no es el caso (la nostalgia digo), ahora lo que importa es crear una poesía que guste al lector, y si no gusta, es a mí a quien debe gustar como primera excusa. En Poemas con Nocturnidad he puesto el empeño de rimar de varias maneras, aunque sin perder el ritmo, y la musicalidad. Hay poemas rimados en serventesio la mayoría, también hay una Oda, y un poema rimado y esdrújulo, también sonetos endecasílabos, y algún capricho experimental. Lo importante es que son narrativos, y según me han dicho, huyen de la cacofonía. También un par de poemas en prosa, y más sorpresas encontrarán en él. Espero que guste. El lector de poesía es exigente, sé que un poemario rimado corre el riesgo de que lo tilden de cacofónico o de epígono. Ese es un riesgo que he tratado, siempre, de eludir. Espero que los que lo lean lo hagan con agrado, y que no se aburran, las imágenes y las metáforas creo que no son escritas por nadie, aunque quién sabe, la palabra puede ser parecida en un mismo idioma, aunque en distinta lengua sea otro poemario, depende del traductor, o de cómo sea la estructura del poema. Espero que tenga buena acogida, aunque todavía falta tiempo hasta que salga publicado. 

Capplannetta y lo opcional

He optado por no ver ningún telediario, de ninguna cadena de televisión. O hablan de Catalunya, o del coronavirus, o bien, sesgan la noticia según les convenga a un canal u otro, dependiendo de la vertiente política. No voy a encasillar canal por canal como un crítico verdugo, pero estamos en una época de fake News donde la desinformación reemplaza según les convenga a los directivos televisivos. Prefiero Twitter, aunque prefiero informarme sobre el apartado cultural, detesto el panfleto deportivo, y también el panorama político, que como ya se ha dicho otras veces es una farsa. Prefiero ver en televisión un programa de cocina que uno que repase la actualidad, sea ésta cuál sea, da igual que sea noticia sobre sociedad, sobre economía, sobre el estado sanitario, o sobre cualquier debate insulso sobre cualquier tema, me creo más un documental sobre países en guerra, que son todos desoladores, que un noticiero infumable, sobre todo si es de Telecinco, es lo que en el documental llaman la videocracia, o la desfachatez garrula de la era postberlusconi. Echo de menos mucha televisión de antaño antes que la que se ofrece ahora. Lo único que me complace es la gran variedad y versatilidad de la televisión actual, si no te gusta algo puedes sustituirlo por algo de interés. En fin, cambian los tiempos como decía Dylan, pero a pasos agigantados. 

Capplannetta y la tumba de los mitos

Después de los mártires del rock muertos a la edad de veintisiete años que dejó su poso de estrellas en la memoria colectiva de los carcas como yo, pues ya no hay mitos como los de antes, en realidad ya no hay mitos. El glamour de las estrellas del rock, del pop o del soul ha llegado a su fin. Ni Marilyn Monroe interesa ya, los mitómanos se han extinguido y una plaga de milenials nos hunde bajo sus costumbres nuevas. Se perforan, se tatúan y se hacen el harakiri mientras siguen a mitos Manga dibujados en píxeles romanticones y se hacen otakus, o lo que es peor, hikikomoris como egos influyentes de Peters Pans sin Campanillas. Los mitos de ahora son epopeyas japonesas de samurais rosas y con la cara amarillenta debido al mísero sol que toman. Las gestas épicas de los Anime embelesan a estos chicos de hoy. La mitomanía se esfumó con Amy Winehouse y ya David Bowie murió de viejo. Porque está claro que los mitos han de morir jóvenes y dejar un atractivo cadáver. Las pegatinas, y la cultura pop, ha sido suplantada por el copy and paste, y los cantautores mueren viejos y con garraspera. La eternidad de los mitos ha sido devorada en unos minutos. Las migas y demás pelusa se ha arrinconado entre el roúter y la antena colectiva. Ya no creemos nada más que en las empalagosas historias Disney y en los preámbulos de la era de las epidemias pangeistas, ahora se remplazan la moda de accesorios por la moda de las mascarillas a juego, o aún peor, en los pormenores chovinistas de unos cavernícolas que rehúyen del arte rupestre para convertirlo en arte de la aventura de los parques temáticos y los conciertos con distancia de seguridad, nos invaden las máscaras, la medicina biológica hace furor, los chinos siguen subiendo mientras compran lingotes de oro e inventan coches eléctricos, el único lugar respetable serán los ebooks, y las vacunas contra el coronavirus serán una panacea a la que los pobres del mundo no tendremos derecho, Hollywood exhibirá series y miniseries como influjo a tanta parsimonia porque el bostezo de la mala diversión se reemplazará por sueños de oropel, papel couché y monigotes del star system.