Poemarios en versión pdf (ideal para iPad/iPhone)

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 Rutina en la Lluvia _sonetos_

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Media foto de los dos (2) 

ARCO

He estado viendo un documental en www.rtve.com sobre la feria de Arte Contemporáneo ARCO. Me parece obsceno la tribu de vampiros que coleccionan arte, que compran aquello que les remueve la entraña ensuciándolo con el tufo del dinero. Es importante que el arte vuelva a las cavernas. Mucha gente se queja de que este año ha afectado la crisis con respecto a la adquisición de obras de arte. Pero en esa perspectiva no están las instituciones, que además de ser las que tienen más espacio en ARCO, son las únicas que en estos momentos se lo pueden permitir. Cada vez que fundan una nueva edición de ARCO aparecen el rey con su manera de andar, esa manera de andar de ese hombre, que parece que le aprieten los zapatos, aparecen la reina, con su porte de mojigata culta, aunque en realidad es otra vampiresa más. Y hacen comprender con su presencia real lo que se ha institucionalizado ARCO. Tanto que ahora solamente los bancos, los museos financiados por las comunidades autónomas y otras instituciones pueden comprar arte, “ese arte que les remueva las entrañas”. Existen cosas que merecen la pena como arte contemporáneo en ARCO, aunque otras son una tomadura de pelo. Los coleccionistas, vampiros que lo único que les interesa es amasar obras de arte mezquina y obscenamente, (amasar y amasar) contemplan la tragedia del artista, contemplan la víscera de la cual está hecha la obra, mercantilizando con ella, regatean de tal manera cuando negocian que más que arte parece una feria de ganado ya ejecutado. Por ello es natural que el arte pierda su valor, por que la Cultura 2.0 ya se ha impuesto. Ahora el arte no es tarea tan ardua cuando antiguamente lo trabajaba Andy Warhol o Picasso, ahora todo se está digitalizando. ¿¿De qué materia van hacer ahora sus telas esos artistas que se inventaban una nueva técnica para lanzarla al mundo?? Los coleccionistas comprobarán que su esfuerzo y su dinero no les ha servido de mucho. Esas vampiresas caprichosas capaces de hacer un pacto con Satanás con tal de tener un cuadro de un artista famoso. La música está reinventándose como manera de venderse, el cine pronto lo hará, la literatura también lo está haciendo, nos queda el arte. Las galerías privadas no se publicitan en Internet, pero pronto van a tener que hacerlo. O los artistas les tomarán la delantera y lo harán ellos mismos. La cosa es vender, vender y vender, vender vísceras que a la postre sirvan de excusa para redimirles la culpa de la locura que otros, que no pueden comprar arte, sufren a diario su ración de sufrimiento y derrota diaria. ¡¡¡Buen Provecho Señores, que se les indigeste!!!

Miradas

A. Zambra sobre Pavese

Avatares Kafkianos (Gabriel Zaid)

Eloy Fernández Porta(Cómo escribir despues de GH2)

Grados de inteligencia (G. Zaid)

Todos los libros a la mano (Gabriel Zaid)

BASURA

En plena era del neoliberalismo más salvaje lo único que crece de manera más desaforada es la basura. Disminuyen los sentimientos, disminuye la humanidad, disminuye la compasión, aunque no para de crecer la basura. Los extrarradios custodian vertederos que son monstruos en constante expansión. El consumo se acrecenta y los cubos de basura alargan su sombra como pretendiendo erguirse y hacerse más visibles que nosotros mismos. Antes, recuerdo que lo que cabía en una bolsa de basura era solo una parte del enorme bolsón que ahora llevamos al container. Los vertederos invaden nuestras ciudades y en ellos se pueden encontrar cosas que la gente tira sin ningún atisbo de arrepentimiento y ninguna carga sobre las conciencias, tira aquello que ya no hace servir, o no cree que le sirva. Cuando era chatarrero nuestra primera visita obligada siempre era al vertedero municipal. Allí podías encontrar materiales como hierro, plomo, aluminio, y demás metales. Pero lo más asombroso era cuando encontrabas ropa nueva con etiquetas con una pequeña tara, juguetes con alguna pequeña rotura, alimentos sin caducar . ¿Nos desprendemos de lo que no usamos o de lo que nos sobra? Compramos y compramos compulsivamente, sin olvidar a veces que lo necesario es lo que siempre dejamos como en último lugar a los intereses que de verdad no priman tanto. En mi casa ya no usamos bolsas de basura normales, usamos las que antaños usaban en la industria. Envoltorios, plásticos y cartones, papel de celofan, y algo de basura orgánica, aparatos eléctricos y demás basura. Siempre el mismo monstruo, siempre nos adelanta en la forma en que crecemos, ya no como personas, sino como máquinas consumidoras de hombres. Somos antropófagos. Mientras que algunos hacen crecer la basura, otros la achican un poco llevándose aquello que no parecía necesario, pero que sí lo era.

9º Número de la Revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

9º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA