orgullo hecho venganza

Besé en la pura blancura de la inmensa cruz escondida en la Biblia, y con palabras de ella yo te dije cuál era mi temor para que de mí tuvieras la compasión, compasión como un trozo de pan que luchas por obtenerlo, compasión para calmar el frío que soñolienta al invierno, pero en tu corazón movía la cola el orgullo, un orgullo que frente a la Biblia desnudo ha de estar, orgullo de mente y de corazón en cada lado de la balanza su peso molesto en el equilibrio viene a contrarrestar la duda perpetua con el orgullo de piedra, piedra sobre piedra, piedra dura, piedra que pesa cada día más, ahí está esa pared levantada con piedra, piedra que un día polvo será, al igual que ceniza, estos magmas se entienden, estos elementos saben la verdad, sí un día yo levanto un muro de piedra, vendrá una tormenta y todo se lo llevará, si yo levanto muros como criatura terrestre la primavera fecunda con sus flores de clima brotará desde la sangre remota y traspasará el subsuelo y el suelo, si el muro es tan alto como el orgullo de Mr. Prodigue y la zarza encontrará su cimiento y su zenit y al año o al lustro lo hará vegetal, todo con la prisa de un Dios natural, besé en la pura blancura de la inmensa cruz escondida en la Biblia, y yo te confesé mi temor, venganza fue carne cuando el reproche fue mi temor, la venganza fue tuya, el orgullo también.

palabra sobre palabra

 

…Palabra sobre palabra, frase que lleva a otra frase, ¿De qué sirven las palabras? ¿Qué función tienen estos vericuetos verbales? Si un clavo saca a otro clavo, ¿una palabra sustituye a otra que tajante es la verdad? Si como dijo aquél poeta, sólo me queda la palabra, ¿de qué sirve el palabreo indigno sino manchar como si tal calumnia saliera por nuestra boca? ¿Si saliera por nuestra boca una mentira que dicen es ficción, sí por nuestra boca saliera un poema con el verso en blanco, o bien un soneto triste o una negra maldición? Todo es palabra del diccionario, indicio de haber contado antes de un epistolario, punto final en un epitafio, la breve pregunta de un cuestionario, una Oda dedicada al malfario, ingrediente en un recetario, un amor de abecedario, un galimatías en extravagario, un relato panfletario, una novela por reseñar…

cerca y lejos del paraíso 

…Eras tan niña y a la vez tan mía que miedo y deseo eran caminos que yo andaba con la fragilidad de una amapola, tu gemido lo esculpía con mis manos y para hacerlo fecundo con mis sentidos (todos) ambidiestros, ambidiestros que trabajaban en un muro mágico donde lo que yo daba, con la misma mitad se me devolvía, y los dos corríamos por la playa hasta llegar hacia las luces de algún otro pueblo avistado desde la orilla, y los dos desnudos cometíamos otra locura más, la locura del mundo edulcorada, queríamos ver gente para dar fe y dar cuentas de que habíamos asesinado al pudor, los dos desnudos lo habíamos dejado agonizando en la orilla de la playa. Vimos dos pescadores y mientras ellos recogían pescados escuálidos nosotros veíamos fuegos artificiales y nos moríamos de la risa, vivir el amor en esos días era como hacer huir a un moralista con el pene congelado con el miedo que provocan las carcajadas ardientes como una llameante risa asustando a una beata sucia de casposa moralina, y huía la humanidad, nos expulsaban del paraíso para encontrar el nuestro a nuestros pies de desaforados niños en celo preadolescente, de ese que marea y perturba el deseo de sexo en corazones latiendo como caballos galopando, tom, tom, tom, tom, tom, la ciudad era nuestra y el plan de invadirla de rubor lo habíamos perpetrado desde la noche en el mar para una ciudad nueva…

cuestión de náufragos 

…Pero todo fue naufragio, se oxidaron las bridas de toneles fantásticos y vendimos el oro por una porca miseria, nadamos en contra de los malditos anfitriones y nos echan a patadas del barco antes de que huyan todas las ratas grises, todo fue naufragio, todo fue agua de un mar sombrío, rompimos todas las cuerdas que amarraban en los maravillosos puertos y vimos los peces muertos en el preámbulo de la playa, hacia un mar de gaviotas sucias que conocen el gasóleo corrupto y la mitad podrida del marisco que no conoce lonja, la tormenta ayuda al naufragio, lo ayuda porque es el óbito del cielo, a perpetrar su voluntad de ahogados marineros sin tierra, maldecimos a nuestro casero, nos envenenó con un coñac de esclavitud, bienvenidos nos dijeron, no se despidieron cuando nos llevaron a este naufragio…