Capplannetta esmorza amb mala llet

Escritura sobre la mala leche de algunas personas es literatura de personajes secundarios, mejor documentarse por el trino de canarios y jilgueros, que desde su jaula cantan al alba, yo solamente tengo una precaria vida social, precaria también es la vida laboral, ya que no te dejan ahorrar, quiero a mi patria de destellos de luz regresar, y ver al niño que fui, e indicarle el buen camino y que no se desfase, en este texto reparto la rodaja del sagrado derecho del pan, y abro mi casa al azul turquesa de la mar y que me enseñe a vencer el naufragio y resarcirme en la fatalidad, preciosidad remota desde Ibiza hasta Yucatán, lugares donde el mar es un personaje con un fondo que nos invita a soñar. No soy un bohemio pues me he vuelto casero, soy un puto anciano prematuro, entre mi locura de cama revuelta, y la frescura de mis sábanas nuevas. Fausto me presentó a Margarita, Romeo a Julieta, y Alonso Quijano a Dulcinea. No tengo riquezas, unos cuantos libros, el cariño de mi madre, el consejo de mi padre, y lo que quiera Dios que sea, soy un corazón roto, tengo barriga, estoy fondón, yo te podría hablar de lo efímero de la belleza, pero tú harás oídos sordos. Me regala la vida verdades tatuadas a la naturaleza, me alegra las siete partes que corté de una fruta sabrosa. La noche, qué divina la noche, que te mira de cerca, que te corta hierbabuena y romero y te lo regala de corazón, es como ponerse un clavel y de nuevo despertar. Sobre el egoísmo del mundo yo prefiero no opinar, prefiero descansar descalzo, intentaré no roncar. Intentaré otro camino entre despertares hacer mi hogar, y que digan los amigos ya si veo paz. 

Capplannetta y su lado quinqui

Guardo una gran fascinación por todo el universo quinqui, es algo parecido al que tiene recuerdos sobre sus tiempos en juventud de Heavy Metal. Recuerdo que cuando era Heavy un primo segundo mío me delató ante mis amigos heavys de que en mi colección de cassettes tenía cintas de los Chichos, y los Chunguitos, incluso Bordón-4. Tenía al Tony el Gitano, incluso a Camarón de la Isla, y de grupos heavys tenía Accept, AC/DC, Iron Maiden, y un largo etcétera. Al final mi destino me llevó a mi lado más quinqui, me iba todos los fines de semana a la discoteca Maggoty, en ella viví mi época más dorada. Recuerdo lo aficionado que era a las películas del Torete, con mi hermano veíamos las dos del Torete y la del Vaquilla. He hablado de esta parte de mí varias veces. Yo no he sido un chico estudioso. Dejé de estudiar para ponerme a trabajar. Con quien más me gustaba andar era con mi primo Paco, él tenía un SEAT 124 plateado, lo que en la jerga llamaban “fulaco”, también estaba de moda el Supermiraflori de SEAT, eran los años 80, fue quizá mi mejor época. Debo decir que mi primo al volante es muy habilidoso, mi primo Pera era un gran aficionado a la música de los Calis, con su amigo Ramiro cantaban su repertorio juntos. Antes he hablado de las películas de José Antonio de la Loma, está Yo, el Vaquilla, Los últimos golpes del Torete, y despuésestá Perros Callejeros, la primera y la segunda parte, luego está Carlos Saura en Deprisa, deprisa, siempre con la banda sonora de Los Chunguitos. Luego aparecieron las películas Pico 1 y Pico 2 de Eloy De la Iglesia. En fin, fue un cine que marcó toda una época para chavales como yo, de extrarradio. 

Capplannetta y ese redoble de tambores

Pienso, o pretendo sin éxito a veces, molestar lo menos posible al mundo. Me he dicho esta canción tantas veces que a veces sólo la silbo. Puede que haya días circenses de aquellos que anuncian un más difícil todavía. Entonces suenan en redoble de tambores toda una tentación al suspense, que muchas veces, más que suspense, es una cruel realidad. A veces, o muchas veces he pensado en el suicidio, se dice que hay muchas recaídas, yo lo intenté una vez, pero la experiencia fue tan mala que no he vuelto a intentarlo, quizá no lo haga por cobardía, o mejor decir, porque tengo apego a mi vida, con sus altibajos y sus certezas. Sería estúpido culpar a los demás de lo que me ocurre, cada cual sabe de la piedra que portea. Hay momentos que uno pierde hasta las ganas de consolarte ante un papel en blanco. La vida está repleta de sinsabores, aunque suene a tópico o frase hecha, siempre hay tiempo para la desesperación. A veces hay momentos en que te grita la sangre, y te hace una persona cegada por el resentimiento. Nunca se debe escribir en cinco ocasiones, la primera, enamorado hasta los tuétanos de una persona, la segunda, escribir desde el resentimiento, la tercera, sin tener un tema central en cual explayarte, la cuarta, cuando no sabes cómo empezar ni cómo acabar. Y la quinta, no se debe escribir cosas demasiado personales, aunque toda literatura es autobiográfica. Aunque estés verde como escritor o poeta y no seas un creador demasiado leído, tienes que leer aquello que te gusta, y que lo que lees no influya en lo que escribes, puedes caer en la repetición o en el plagio sin darte ni cuenta, pero siempre es mejor ser un epígono que caer al foso de la crítica hacia a los demás. En esta España no hay demasiada ayuda entre escritores, aunque sí mucho nepotismo. El nepotismo es ridículamente otra manera más de vender libros, aunque yo tengo mi propio criterio y siempre elijo aquello que me parece más contemporáneo, y si eso significa comprar toda su obra ante la fascinación de uno o dos libros primeros que has leído, te puede decepcionar algún libro del susodicho escritor, si no otro, un escritor te lleva a otro nuevo, es como tener amigos, unos te llevan a otros, como números Dunbar.

Capplannetta y los jirones del verano

A pesar de que ha sido en mí un largo mes de agosto, me gusta cómo encajo mis nuevos veranos desde que me divorcié, ya que son veranos plagados de días a gustos, como los colores. Mi madre me trajo su tablet y he estado releyendo o volviendo a lecturas pasadas, y encaramado a blogs activos y Twitter e Instagram (que por cierto hoy cumplen diez años). Facebook me sigue gustando desde que yo y mis hermanos hemos comprobado que aún dejan emitir en directo in Streaming y lo disfrutamos a nuestra manera. Creo que tengo razón cuando digo que las mejores estaciones son primavera y otoño, pero el verano tiene su encanto. Lo que sí es más oscuro y frío es el invierno, sí otoño evoca a ver cine por la noche, a partir de qué cambien la hora el próximo día veinticinco de octubre, ya sí que apetece ver series y películas también in Streaming, que por cierto, me ha llegado un boletín de una serie que emiten en Filmin llamada El libro de los negros, tiene muy buena pinta y ha sido premiada en distintos festivales de cine. Como integrante del consejo editorial de la revista literaria Nevando en la Guinea me interesa todo lo que pertenezca al continente negro, y a toda su prosperidad, hecho que viene en consonancia con sus reivindicaciones, que también deberían ser las nuestras, no como, por ejemplo, el Día de la Hispanidad, que también es el día de la Independencia de Guinea Ecuatorial, el Día de la Hispanidad siempre ha sido un paso atrás para nuestra raza llamada “blanca”, que ya que hablo del tema les recomiendo futuras publicaciones en Nevando en la Guinea con respecto al Día de la Independencia de Guinea Ecuatorial, y otros temas sobre el porqué los mulatos prefieren su cultura africana antes que la europea o “blanca”, es el caso, por ejemplo, de Bob Marley, mestizo o mulato que fue menospreciado por negros y blancos de igual forma, ya que los negros se burlaban en Jamaica de él por el hecho de ser mulato en el colegio, y sus raíces blancas no lo querían, lo despreciaban por el mismo hecho, pero fue fuerte y se dedicó a la música, y en sus canciones hace alusión a las libertades en general, pero en la cultura africana hace más hincapié. Sobre este tema nos hablará nuestra querida ondjundju (Juliana) en próximas entregas. 

Capplannetta y su nueva esperanza

Aran, mi toffe sabroso, mi sol renovado, mi esperanza nueva, quisiera decirte, hoy, ahora, en estos minutos marchitos, en esta repetida hora, que te quiero y te querré siempre, pase lo que pase, tengo mi pecho desnudo ante este canto redondo que afronta cualquier derrota. Niño bello, simpático truhán, no tienes la culpa de que tu madre sea vigilia y madre naturaleza, ojo avizor sobre ti, nube desbocada ante tu sufrir. Tengo muchas ganas de escuchar tu voz, pues ya te pones de pie, como un hombre frente a una verdad, Aran, mi valle nevado, mi niño sonriente, eres amapola azul en el invierno, y clavel rosado en el verano, eres un niño que nació pequeño, pero tus padres te cuidaron como a un gorrioncillo, y ahora eres hermoso como un mayo de sol y cielo celeste. Te quiero, mi príncipe chiquitín, mi lucero guía, mi espíritu repleto de mis nuevas esperanzas, te bendigo, a ti, a tu hermano, tus primos y padres, tíos y abuelos. Como ves tienes una familia que te quiere, mi bebé de turrón blando, mi espiga alta en el trigal, mi vergel más florido, puede que todo esto te parezca cursi y empalagoso, pero es lo que evocas cuando contemplo tus fotos, tu hermano también te quiere mucho, el guerrero Axel, por el que tiritan de miedo los demonios violeta. Te quiero, mi niño que ríe y ríe, te quiero en mis noches de ansiedad, en mis llantos más profundos, mi ángel carnal entre el naranjo y la azucena, te quiero mi sultán moro, mi dulce de crema, mi croissant de jamón y queso fundido, eres mi esperanza nueva, eres el tesoro de mi alegría, eres rosado y bello y haces burbujas con tu saliva asilvestradamente virginal. 

Capplannetta, un capgrós sense planeta

Si te hubiera hecho caso en todos esos consejos tan sabios me hubiera ido mucho mejor, no tengo fracaso, ni tampoco éxito, solamente soy propenso al terco error. Con mujeres he caminado, soportarme bien lo han hecho, algunas me traicionaron, al igual que yo a ellas, pero de ninguna abusé ni saqué algún provecho, y no todas fueron bellas. Amigos también tuve, de algunos, mejor ni hablar, otros han sido amigos de verdad, los hay que nos tratamos de usted, y los hay con los que comparto paz, risas y café.  Me mando yo solo al carajo, disimularme no es mi trabajo, a pesar de todo, me gusta pensar libremente, por eso me gustan los libros, la poesía que me evoque vivir y hacerlo frecuentemente, intento ver la vida de otra manera, las novelas me dejan aromas impregnados de otro lugar confín, la ficción es embustera pero te ayuda a resistir. Hay personas a quien tengo un gran aprecio, otras ni las busco ni creo en su gran desprecio, yo a mí muerte no pongo fecha ni precio, quizá muera sin despertarme, o me caiga del trapecio, o me muera al tropezarme, para la muerte no hay remedio, tan sólo basta con que la parca venga a remediarte. Que nada nunca nadie venga a mi paz con hambre, que nadie clave metal entre mi carne y mi sangre, que nadie, oídme bien, que nadie venga con la intención de orinar mi catre. No quiero muchos lujos, me conformo con no padecer necesidades, ¿para qué andar con tapujos e ir detrás de vacías oportunidades? Si tengo pendientes la risa y su jugo y hacer gracias alegres de estas siete verdades. Me caigo y me tiro al suelo, me desmayo y también me duermo, tengo arraigo y busco algún consuelo, en mis horas marchitas pongo la luz y el ingenio, entre dos posturas ando, pues a veces no toco nunca el suelo, me encierro en mi propio arresto, cuando quiero volar lo hago sin causar algún revuelo, me quiero y me detesto, me hago un conjugado gerundio pues evitando el trasiego, me hago y me rehago y me deshago en cualquier tugurio, otras yo me atribuyo soñar en tu piel y tu tacto de fuego, para herir al buen hombre siempre hubo una cara y una cruz, también mucho santurrón que dé bien el pego. Bofetadas me dio la vida, algún desengaño luego, pero nadie me verá que insisto en vapulear simple un triste ego ni balbucear un ruego tras pedirle que de tu virtud no tengan ningún apego. Hay mañana y hay madrugador, hay disturbio y masturbador, hay elogio y hay elogiador, hay parnaso y poeta sin olor, hay indicio y hay iniciado en el amor, hay vulgar tragedia y traje incómodo sin patrón, hay fraude y hay defraudador, hay poemas en prosa, aunque este rimado está cantado a media voz. Es mejor leer en bicicleta, que creerte un poeta, sin ser fiel y digno señor. 

Capplannetta y el final del patriarcado

En nuestras sociedades es necesario una igualdad de género que contemple aspectos como en el caso de la separación, con hijos de ambos cónyuges, y que existan las mismas leyes dentro del ámbito de la igualdad. Es necesario la igualdad de géneros, pero este paso necesario, que sirve en situaciones de parejas normalizadas, se dé con facilidad en otras realidades de la vida cotidiana, ya que en esto tiene mucho que ver la cultura familiar desde una perspectiva donde predomine el ejemplo y la educación desde jóvenes, desde la institución de la familia, que ya era hora de que fuese igualitaria, pero con los mismos derechos de custodia en caso de divorcio (repito), y en caso de convivencia las mismas obligaciones domésticas. Leí en Twitter que el personaje de Martin Scorsese era un misógino en toda regla por títulos salidos de su producción fílmica. Puede ser verdad, pero es una costumbre que ha estado muy arraigada en nuestra sociedad (sobre todo en Latinoamérica y los países del sur de Europa) en el gran tema del patriarcado, que es una total aberración y ahora no podemos borrarlo de un simple soplo, tan solo nos queda seguir luchando para abrir la brecha que nos identifique como iguales, y sin diferenciar distinto género. Estamos encaminados a la igualdad de géneros, a la idea de los matrimonios con hijos en parejas del mismo sexo, lástima que todavía nos queda mucho camino por andar. Y todavía hay injusticias como el acceso al mercado laboral de las mujeres, que deja todo un malogrado índice de injusticias ya sean por aspectos como la maternidad, el acoso en el trabajo o también sueldos más bajos que los del lado masculino. La lucha por la libertad en la igualdad de géneros viene siendo real y cada vez con más compromiso ético (con ciertas trabas) aunque esto parece que sólo sea un cambio en nuestra sociedad europea, y en algunos países de América del Norte, que no tanto, todo hay que decirlo. Tenemos que plantear el tema desde las escuelas, con la ayuda de padres y alumnos todos en consonancia. El hecho de la violencia de género es un tema que da para mucho, sin embargo quedan puntos por clarificar con la violencia de la mujer hacia el hombre, en algunos casos, y sobre todo la violencia infantil y de mujeres que es alarmante. 

Capplannetta and the autumn leaves

Que me venga a buscar el sol en estos momentos en que tanto lo echo de menos, ya que si no viene tendré que inventarme un amigo imaginario para que este cielo de otoño no se lleve mis penas como un ladronzuelo de pacotilla. El cielo de otoño es un océano que nadie quiere cruzar, la tarde es pequeña como un bebé sin dientes, y las hojas ocres provocan incendios allá en las plazas públicas. Pobre de los barrenderos que las quitan de en medio como un estorbo inútil de lo que somos antes del invierno. En el otoño huele a libros secos tras mojarse, huele a fragancias de leña y un humo espeso explica la verdosa culpa del musgo seco. Yo no quiero morir en otoño, pero vendrá la parca seguro y me querrá hacer un traje de pino, pero yo diré que no, que entierren mis cenizas ante una arboleda, para que pueda sentir pájaros cantando en el silencio de la muerte. Hubo una vez un hombre que murió en otoño, y no quisieron los sauces hacer un simulacro de desgracia, reproche que le dieron los alcornoques y se inflaron de cortezas dispuestas para el vino, ese vino que beberé en otoño, para desquitarme el gris lamento de los días opacos. Me encargaré yo mismo de expulsar al otoño y al invierno con música de cantares sin públicos, sólo estarán mis ojos mirando a la melancolía de los vientos iracundos, me absorberá una gota de tu recuerdo, que yo haré canción rimada, y las pastillas que ansiaba tomar en mi niñez no sean ahora rutina por la que escapar de libertades borrachas que odian los taberneros de la siega del tocino, ellos como malditos cielos de otoño, me avisarán de aquellas tantas veces que estuve tan muerto, la piel será fruta podrida. 

Capplannetta y el lucro de la soledad ajena

La soledad siempre ha sido motivo para darte a la lectura, al igual que hay personas que se dan a la bebida, a las drogas o a las tragaperras, también hay gente que se declara ratón de biblioteca y anda por ahí robando libros y se abandonan al refugio, nada estéril, de la lectura. También con esto de las redes sociales hay editoriales que nos tratan de vender sus libros, o sus clásicos con alusiones a la soledad, ya sea con referencias a Lorca, Ortega y Gasset, Cioran, Schopenhauer o Nietzsche. Siempre aferrándose a la soledad como reclamo sustancial del lector adolescente o aquel que empieza a ver la vida en negro. No digo que esté mal. Siempre es mejor hacerse un adicto a la lectura que un adicto al juego, o cualquier droga de diseño que lo saque de la rutina y el tedio de la soledad. Eso, para quienes se aburran en soledad, que esa es otra cuestión, mejor leer en soledad que en compañía siempre. Yo me refiero a esas horas que parece en las que todo tiene ahí su punto y final. Me refiero a esas horas de ansiedad, pues para vendernos libros o cualquier cosa siempre se ha usado una artimaña eficaz ante todo. Eficaz y poco dada a la conmiseración, es la ley de la oferta y la demanda, poco sentido le veo al hecho de ser clásico para usarte como moneda de cambio, mejor, antes que hablar sobre la soledad, mejor hablar del hecho de ser un ermitaño feliz y así todos contentos, pero no vende, ya que un clásico es todo un mártir, y todas las calamidades venden, pero en ese sentido, una vez muerto ningún interés tiene lo que hablen de ti, por ejemplo, la mala prensa que tiene Amado Nervo, el hombre ni siente ni padece, por eso, que es mejor estar solo que mal acompañado, para sufrir siempre hay tiempo en vida solamente. Y que para vender libros no es justo usar la soledad y ejemplos sobre lo que ha dicho fulano o mengano referente a aquellos que tienen miedo a ésta, es una cosa seria, yo me considero de parte de los solitarios, y no creo que sean estúpidos los que no saben estar solos, quizá los pobres sean los más solitarios, ya que la compañía televisiva no merece nada la pena.

Capplannetta y la vida en serio

Que la vida iba en serio//uno lo empieza a comprender más tarde”. Éstos son los primeros versos del poema de Jaime Gil de Biedma, No volveré a ser joven. Y tienen mucho de particular en la vida de la mayoría. Porque existen personas en este mundo destrozadas, y que siguen tomándose la vida tan en serio, que no hacen nada más que escarbar en el rastro o la estela que dejaron atrás. Yo, por ejemplo, me suelo tomar la vida muy en serio, normalmente, en cosas que para los demás mortales quizá no tengan nada de importancia. Pero para mí sí lo tienen. Hoy tienes un día bueno y de seguido vienen tres días de tormento, o viceversa, hay veces que estás en plena racha, y parece que eso no te lo pueda arrebatar nadie. Pero muchas veces se ha dicho, que damos importancia a las cosas menos importantes, tal vez, y no nos damos cuenta que las mejores cosas son gratis, y los placeres sencillos, son baratos para el bien que hacen a las personas. A veces comprendes que los momentos felices en familia son los que quedan marcados para siempre, por eso hay gente a los que la vida los destroza y es porque han hecho acopio de esos momentos buenos, y las personas se van, nos ahogamos en un mar de tristezas y de ansiedades y dan ganas de abandonar el combate antes que suene la campanilla. Porque esta vida no es buena para nadie, pero nos empeñamos en tener, somos tan acaparadores que no nos importa pagar por un objeto que tiene su uso limitado cinco veces su valor real, tan solo por tenerlo y decirnos, lo he conseguido, es mío. Y te olvidas de que detrás de ese objeto hay un sacrificio, y ese sacrificio es monetario, pero se alcanza el dinero con tiempo. Con lucha diaria. Unos desprecian a otros por cosas que los demás, y en especial esas personas que se desprecian mutuamente, son personas que no tienen derecho a reprochar nada a nadie. Y te das cuenta que la vida es corta, que felicidad y economía no van de la mano nunca, es mejor refugiarse en la familia. Yo sé que mi familia quieren que yo sea feliz pero luchan y luchan para que yo lo sea, y quizá yo sea un egoísta porque me olvido de la felicidad de ellos, busco y busco su felicidad pero siempre fracaso. Es como ese momento en que en la primera entrega de El Padrino está comprando fruta Vito Corleone e intuye que lo van a asesinar y sale huyendo gritando: -¡Fredo, Fredo! Pero Fredo es tan torpe que se le cae el revólver de entre las manos y ve a su padre herido de muerte tirado en el asfalto de la calle y gritando: -¡Papa, papa! Pues yo muchas veces me he sentido que en un momento crucial no pude salvar a mi padre de salir indemne.