Capplannetta reflexiona

Puede que sea pobre, lo que no soy es un pobrecito. Que aunque sea un simple diminutivo, en el argot de mi barrio ‘pobrecito” es lo más lamentable que pueda ser una persona, o quizá todo lo contrario, un ser digno de tenerle lástima. Da la causalidad de que yo que estaba predestinado a ser un pobrecito y me he quedado en lo de pobre, así, sencillamente . Lo que sí tengo es dignidad, y eso ha sido, creo yo, lo que me ha mantenido a flote. Y lo digo abiertamente, dignidad señoras y señores. Aunque también soy humilde, y sé de donde provengo.

Por muy raro que parezca tengo amigos que sí han acabado siendo pobrecitos. Viven con dignidad, pero hay cosas que son inevitables a los ojos de quien vio y quien ahora ve. En este mundo criticar a los demás es muy fácil. Se puede ser amigo y hacer favores, pero ser amigo al cien por cien es sólo para gente imprescindible. La vida da tantas vueltas que lo que dábamos por hecho hoy mañana puede ser lo contrario. Yo no creo en eso de tener muchos amigos e ir criticando a unos para que se rían otros, no soy esa clase de gente. Esta vida se compone de tantos matices que es bueno darse cuenta quienes se sacrifican y quienes no. Por ejemplo, se puede presumir de algo cuando de verdad se es. Es inevitable que los tiempos cambien, y hoy en día lo hacen a una velocidad de vértigo, pero en realidad el material en que consiste el ser humano es siempre el mismo. Porque los seres humanos somos muy complicados. Cada cual que viva como mejor le parezca, vivir, dejar vivir. La humildad se basa en tener el ego a la altura apropiada. 

Capplannetta y las danesas

En los San Fermines del año 2000 conocí a dos danesas bellísimas. Estaban de mochileras por España, al parecer empezaron por el postre. Primero bajaron al sur y después Madrid y luego Pamplona. Pero las chicas residían en un apartamento en Cornellá del Llobregat (Barcelona). Una se llamaba Nina y la otra Katty. Hablaba con ellas por signos o mi escaso inglés que, sin duda, desde aquella época se ha enriquecido. Las llevé a casa de mis padres y comimos paella y mi madre les hizo gazpacho andaluz, ya que era verano. Les encantó la comida, mi madre es muy buena cocinera. Después fuimos de vuelta a Cornellá y me dio una de ellas su email, le escribí un par de correos pero ahí se acabó mi historia. No hubo ni sexo, ni fiestas (salvo San Fermin) y no hubo apenas correspondencia. Recuerdo mi inglés desastroso, y las confusiones que les hacía pasar por lo mal que hablaba yo inglés. En una conversación les dije que tenían aspecto de chicas Playboy y que sólo le faltaban ears of rabbit y lo pronuncié mal, qué digo mal, horrible diría yo, y fue tan así que entendieron orejas de rabioso, o sea, pronuncié ears of rabish y hubo una confusión excelente entre ellas y yo. La verdad, soy un desastre en el inglés, ahora un poco mejor, pero por aquella época me remonté a mis pocos conocimientos que tuve en las clases adicionales de inglés a las que mis padres me apuntaron. En esas clases no aprendí apenas nada. No por culpa de la profesora, sino mía, la profesora me lo advertía: -Casimiro, aprovecha y aprende, que tus pobres padres están gastando un dinero para nada. Ahora me arrepiento, pero ya es tarde, tanto sacrificio sin ningún aprovechamiento. 

Capplannetta y los eliminados

Tengo a algunos familiares y amigos eliminados del Facebook y otras redes sociales. Siempre hubo un motivo porque los eliminé. El algoritmo de Facebook e Instagram te selecciona muy bien aquellos que deseas ver, y lo que no deseas ver ni en pintura. La verdad es que no uso demasiado Facebook y soy más asiduo a Instagram y Twitter. Tengo a una prima, a la que quiero, eliminada de Instagram y de Facebook. El caso es que cayó en un agravio comparativo. Era su cumpleaños, y aunque parezca infantil, la felicité y, sin embargo, recibí un Like pelao y móndao. La sorpresa vino al acabar la noche, tenía a gente que la felicitaba y le contestaba y le ponía corazones rojos como las amapolas, le contestaba alegremente, y yo pensé: -A esta tía debo importarle una mierda, así que la borré. He eliminado a mucha gente por estos agravios comparativos, me dan grima, porque si yo ocupo mi tiempo en felicitar a alguien no es para que me pongan un comentario o un Like, pero no acepto bajo ningún concepto que no me trate como a los demás, ¿qué pasa te avergüenzas de mí? ¿Te crees mejor que yo? ¿Esa persona a la que agradeces es más importante que yo? No, no lo puedo remediar. En Twitter es diferente, en Twitter los que me borran son ellos/as. Debo de tener un criterio que no merece nada al respecto, como dice mi amiga: Twitter me intimida, sois tan listos.. y tiene razón, la borregada va detrás del famosillo o del obsesionado con la última palabra, palabra de erudición pedante, palabra de sabelotodo arrogante y elitista. Pero esto ocurre en todas las redes sociales, están los influencers de los cojones que se creen gurús del nuevo milenio. Eliminados están mejor, así no tengo que felicitarles. 

Capplannetta y los tiempos nefastos

En época de plataformas y series de televisión me encuentro con el siguiente comentario hoy día 7 de enero de 2021: ¡qué fuerte empieza la nueva temporada de la teleserie 2020! Y todo viene por los acontecimientos de ayer en Estados Unidos. Estamos, sin duda, en unos tiempos nefastos, ya que hay muchos intereses en el mundo porque los americanos han dejado huella allí donde han querido. Por ejemplo, los ultra islamistas se estarán frotando las manos, también la oligarquía rusa, y también los chinos y otros muchos países más. No empezamos bien con 2020, y tampoco estamos comenzando bien en el 2021. Que la gentuza de Trump haya dado un golpe de estado en toda regla confirma que la bestia herida, que es Estados Unidos, esté empezando a agonizar, no porque vaya a morir, sino porque todo el sistema americano está haciendo aguas. Necesitamos eliminar el fascismo ilegalizando sus prácticas habituales. Y cuando intervengan reaccionariamente meterlos en la cárcel. Y esto, no sólo es problema de Estados Unidos, que más que nunca se tambalea, es mundial. La sombra de la política es alargada, y existe demasiada demagogia y populismo en USA y España y por doquier. Este nuevo mundo que estamos originando llegará a ser un lugar inhabitable. Si no intervienen la gente decente esto se acabará. Cayó el imperio romano, cayó el imperio español, ¿porqué no iba a hacerlo el estadounidense? Cuando me dio la noticia un amigo de que unos tipos habían tomado el capitolio y de que también hubo disparos, me dije: -serán unos cuantos paletos, pero he seguido los acontecimientos por Twitter y la cosa es seria. Vienen tiempos difíciles, no sólo con respecto a la pandemia, en lo político vamos de mal en peor. Al nacionalismo hipócrita hay que doblegarlo con diálogo, aunque a éstos fascistas se les doblega con la cárcel. Cuánta cárcel han sufrido los militantes de izquierdas, pues a pagarles con la misma moneda. La libertad se defiende democráticamente, y si éstos energúmenos no saben respetarla, pues que los juzgue un tribunal norteamericano. Todos tenemos una idea de cómo debe sentirse la gente de Estados Unidos, con sus aires de amos del mundo y del más allá. Es denigrante, como decía TVE y Rosa Montero por Twitter. Si esto no tiene solución en pocas horas irá a peor, ya que como se extienda por todo el país menudo 2021 nos espera. Y quisiera añadir que ya que son tan valientes y bloquean y sancionan a los países que van un poco a la contra, que sentencien a Trump por dar un golpe de estado ayer. 

Capplannetta y el amor paterno

No le he regalado nada a mis padres estos Reyes Magos aunque se lo merecen con creces. Ellos sí lo han hecho. Le he prometido a mi padre (aficionado a la fotografía y a la naturaleza) que esta primavera, un día de sol y si Dios quiere, iremos juntos a fotografiar paisajes y pájaros en su hábitat natural. Hoy las noticias dicen que Londres y otras ciudades se inundarán según un estudio científico debido al cambio climático. Digo esto porque mi padre que, es un gran naturalista, lo hemos comentado por teléfono. Recuerdo cuando tenía su huerto junto a un circuito de motocross en las afueras de la ciudad donde viven. La gran vocación de mi padre es la naturaleza. Conoce la hora por el sol, y sin brújula, de muy niño salía a cuidar rebaños de cabras y ovejas, y a veces hasta guardaba ganado porcino. Es un hombre en armonía con la Tierra. Ahora en invierno saca la perra que tienen mis padres y está poco rato, pero en primavera y verano dan grandes paseos él y mi madre por las zonas verdes del extrarradio de mi ciudad. Aparte de que es un gran amante de la naturaleza, repito, le he prometido lo de salir cámaras en ristre para compartir momentos con él. Es un padre extraordinario, aunque no le guste lo que escribo, él siempre tiene detalles hermosos para mí persona. Compartir con tu padre es un placer sencillo, solamente tengo que ir a buscarlo. Él siempre está ahí cuando lo necesito. Discutimos, como todos hemos discutido alguna vez con nuestros padres, pero pienso irme con él aunque sea por los alrededores de mi barrio. Antes hemos ido a coger setas, o a cazar pájaros de canto de mesa. Es bonito compartir. 

Credo de Capplannetta

Creo en los Reyes Magos (aunque me considere republicano), porque en ellos se suscita la ilusión de los niños sin infancia; creo en los perros, en casi todos, porque cuando muerden a los niños los sacrifican ante su tristeza; creo en los remansos de paz, porque en ellos reposa mi felicidad sin edulcorantes; creo en las divagaciones, porque mientras divago no hago nada y veo un mundo azul, como visto desde la luna; creo en Noam Chomsky, porque es un Moises con muchas tablas de salvación; creo en la virtud que sólo tienen las madres, porque regalan amor y siempre, siempre perdonan; creo en los milagros, y sobre todo creo en el milagro de nacer; creo en los bosques y en los montes de Venus, porque en ellos se divisa el origen de la humanidad; creo en los sueños de celuloide, en los sueños de Píxel, en los sueños de copy and paste, porque el apropiacionismo existe hasta allá en la coca-cola; creo en los lunes, porque no creo en la velocidad de los fines de semana; creo en Linus Torvalds, porque tipos como él hacen falta en este mundo; creo en la humanidad, aunque ésta me pague con todo el desprecio del mundo; creo en los delfines rosados, porque dicen que habitan en Youkali; creo en los sex-shops, porque aunque no lo practique sigo creyendo en el sexo sano; creo en las habitaciones verdes, porque en ellas se guarda la riqueza cultural de los documentales y los libros especiales; creo en Manolo Escobar, porque cantó la canción Madrecita, María del Carmen; creo en las raras naturalezas, quizá sea porque yo soy de naturaleza rara; creo en los enamorados, porque en ellos hay amor, con algunas excepciones ocasionales; creo en Dios, sí, no me da vergüenza decirlo, creo en él porque si no crees en Dios no entenderás todo lo demás; creo en la Gran Verdad del mundo, porque la Gran Verdad comienza por quererte a ti mismo para poder querer a los demás; creo en los puntos cardinales, porque nunca pierdo el sur si antes no perdí el norte; creo en los astros del firmamento; creo en los planetas; creo en las galaxias, porque pudiera haber vida más allá del hombre y su semilla de agua fértil; creo en mí, porque sí no creyera en mí no creería en lo que antes ya mencioné. 

Capplannetta y el regalo

Me han regalado una cafetera de esas de cápsulas, y la verdad, son muy prácticas. No diré quienes me la han regalado, pero aquellos que me conozcan sabrán quienes son. Recibo muy pocos regalos, por no decir ninguno, a lo largo del año. Y siempre me regalan los mismos. Yo también regalo, pero regalo libros, no sé si se los leerán. Desde que tengo la cafetera tomo unos cafés que no necesito ir al bar, pero a los bares se va a beber cerveza. Yo los cafés los tomo en casa. Mi hermano seguramente hará también uso de la cafetera. Entre tanto café que tomo, y de distintas variedades he tenido un poco de diarrea. La mental es de por vida. Bromas aparte. Aunque nunca dejaré mi cafetera eléctrica de toda la vida. Un regalo se hace de corazón y cuando es útil se agradece especialmente. Mañana vendrán los Reyes Magos y nadie podrá ver cabalgatas ni historias. Pobres criaturitas. Suena a tópico ya, pero este año ha sido un año de soledades. Yo tengo un montón de libros por leer aún, libros que no he leído porque he estado enfrascado en varias cositas que me van a venir muy bien para el futuro. Aunque estoy con algunas preocupaciones, me desarrollo muy bien en contar la verdad, y la cuento aquí. A tomar por culo la Navidad y todos esos chalados que creen en el espíritu navideño. La familia está bien, con más afinidad con unos que con otros, pero ha sido una Navidad tranquila. Ahora todo apunta a que va a nevar, yo le temo, el hielo que se forma es muy peligroso. Tanto para coches, como para peatones. A quienes me han regalado la cafetera debo pensar alguna cosa para compensarles. Alguna cosa que se queden boquiabiertos. No, no voy a salir a la calle desnudo con la nieve. Es una cosa que no va conmigo. Porque aquello comienza a encoger y se ríen todos menos tú. Aunque ya está uno mayor para meterse en tales travesuras o locuras siempre sanas. La mejor locura, la sana, esa de la que te desprendes del qué dirán, y de las opiniones de la gente cerril. De las insanas no hablaré, ya hablo demasiado sobre este tema. Cuando me pongo a pensar me digo que soy lo bastante responsable de lo que digo, aunque no me lea nadie, me conformo con que me quieran los de siempre.

Capplannetta y la poesía

Hace ya unos veinticinco años que un primo mío me dio a leer un libro. Fue por el año 95 del siglo pasado. El libro me impresionó tanto que decidí que yo quería hacer algo o acercarme un poco a lo que ese poeta decía. Encontré una poesía rimada y repleta de imágenes y metáforas deslumbrantes. Sé que es muy típico que el autor de ese libro haya logrado lo que pocos, y es que a partir de él emergieran otros poetas. Ese autor era Federico García Lorca, y el libro, el Romancero Gitano. Siempre he pensado que aquel que consiga con su ejemplo cambiar a las personas es una persona imprescindible. Federico lo era, por eso otros poetas han seguido su estela. Empecé a escribir poesía desde ese mismo momento sin haber leído a otros autores, pues Federico me impresionó tanto que sólo quería leerlo a él, luego vinieron otros autores, españoles, americanos y de otros muchos países. Pero fue Federico el que me cambió el magín como persona. Yo escribía con muchas faltas de ortografía y no puntuaba bien. Leí de una manera extraordinaria, con algunos me reía, con otros no lograba a entenderlos, debido a mi incultura y a mi falta de estudios literarios. Con el tiempo la afición se fue haciendo más y más placentera. Leer poesía me ha gustado desde que encontré a Lorca. Algunos los encuentro herméticos, otros relucen sus grandes galaxias poéticas. Un autor te lleva a otro, y ese otro a otros tantos, me atreví a leer ensayo, novela, ficcional o realista, encontré la autoficción, y poco a poco me convertí en un lector de poco fuelle con respecto a otros, pero tengo y leo libros, cosa que mis padres vieron con agrado. Me apartaron de la calle, de los vicios, aquel primo mío con un libro de unas ciento cincuenta páginas estaba consiguiendo lo que mis padres pretendieron desde siempre. Aquel viaje a Sevilla fue renovador, ya que encontré el aliciente ideal que le faltaba a mi soledad. Ya nunca más iba a estar solo, siempre me acompañarían mis libros, y se han convertido en mi manera de estar en el mundo. Quisiera ser una persona culta, leída y cultivada, aprender idiomas, pero la música desde que entró en mi vida me ha hecho un poco perder el tiempo que no dedico a la lectura. Escribía poesía utilizando el verso blanco, después me atreví a hacer algunas primeras rimas, pero esa labor me llevó años para perfeccionarla, y tengo que añadir que está mal vista dentro del mundo poético, se valora más una poesía de imágenes certeras y un simbolismo cercano a los lectores de poemas. No me considero ni un intelectual ni un catedrático pero puedo defenderme, pues he cultivado mi propio criterio plasmándolo con rigor y buen hacer. Como cualquier persona puedo equivocarme, pero debo de ser sincero y caminar sin falsa humildad, la humildad que me enseñaron en casa es virtud de corazones nobles. 

Capplannetta y zero que te espero

El cero a lo largo de mi vida ha sido mi número más fiel. Cero en matemáticas, cero en catalán, cero en ciencias sociales, cero en ciencias naturales, cero en informática, cero en lengua castellana, y en gimnasia un cinco pelao. No es una cosa de la que sienta orgullo. De grande, tras pasar un tiempo hartándome de comer, cogí diabetes, y tuve que tomar Coca-cola zero, mi cuenta corriente también es fiel al cero. Hasta que un día puse el internet en casa no imaginaba que me acompañarían unos y ceros en mi sistema operativo cifrado, después usé Twitter y siempre cero Me gustas, también en Facebook y en Instagram. Es una cosa que no me preocupa. A sabiendas de que mi vida está plagada de ceros tengo un coeficiente intelectual por encima de la media. A mí no me pueden decir que no sé hacer la o con un canuto, pues hago os de humo cuando me aburre hasta fumar. Lo que es importante que diga, que no me gusta la cerveza 0’0 alcohol. Tomo Pilsen, rubia Pilsen. No suelo creer demasiado en las cábalas ni en los números como símbolos, aunque sí, como a los chinos me repele el cuatro, aunque vivo en un bloque cuatro. El cuatro para los chinos significa desgracia y es un número de mala suerte, pero yo soy cero supersticioso. Me he pelado muchas veces al cero, y mi hermano opina que parezco un enfermo, y ahora me lo corto al dos arriba y al uno patillas y nuca. Pero me encanta el hachís doble zero, como diría Bart Simpson, me multiplico muchas veces por cero. Debería jugar a la lotería con algún cero entre los cinco números, en fin, mi historia con el cero es una verdadera historia de amor, historia verdaderamente duradera. 

Maldito serás, Capplannetta

Todos los años igual, cada lustro te pasa lo mismo. Maldito serás Capplannetta, maldito serás cuando entres y cuando salgas, que recibas todo el despreció del mundo. Que tengas que pedir para tabaco con un envoltorio cutre pidiendo amagado un café. Maldito serás, Capplannetta. Maldito serás, porque eres la escoria del mundo, lo que nadie quiere en su casa, maldito serás, ya que tendrás que hacerte el idiota suplicando un beso de un niño, nadie querrá recordarte, ni en las cenas de empresa ni en los funerales; y tu familia mascará una mueca-sonrisa a veces de lata, y otras de mercurio. Maldito serás en el hemisferio que pises, te negarán una perra chica y te llenarás de vacío, como un periódico amarillo, como un vaso usado. Que no tendrás una vida de alegría, que patearán tu culo unas mil veces por ello. Que te criarán entre algodones, y se harán lija, que nadie te negará nunca una impertinencia, porque maldito serás en el regreso y en la voltereta, que pisarás de sed el infierno, y que bostezarán los perros porque ninguno te quiere y andarán sacudiéndose porque no te exigirán ni una triste caricia. Te negarán cuando digas sí, te abrazarán cuando más acabado estés. Se morderán tus ganas por una sonrisa partida y te crucificarán el nombre las veces que el personal lo crea oportuno, y te señalarán con el dedo los detractores de tus poemas, te precintarán la cara con celofán adhesivo y como nada traes te negarán posada, te negarán nochebuena y te negarán compañía. Acabarás solo y parecerás un ogro ermitaño, te sacudirán la lengua del molaje decadente y te partirán la bilis los enfermos de la sal. Añadirán exiguas suertes los partidarios de la venganza y ya nadie vendrá en primavera.

Cibernética Esperanza_