La Bailaora

Ella está colocando unas gomas para hacer más flexible los zapatos para taconear. Vivimos en Santa Cruz, barrio sevillano por excelencia. Ha cosido las gomas a los zapatos de tacón con hilo grueso. Ahora, cuando baile con su traje de gitana, puede torcer los tacones.

Nunca se ha visto ni en Andalucía ni en toda España una bailaora como ella. Obnubila verla bailar. A mí cuando levanta los volantes del vestido me pone cachondo. Sí, me excita mucho. Las mujeres andaluzas son especiales, y más si son bailaoras como la mía. Se pone todos los adornos de gitana, su peineta, sus pendientes a juego, esos labios pintados, parece una Mona Lisa flamenca. Cuando más fantaseo es cuando baila, me pone a cien. A ella le gusta provocar. Levanta sus volantes mientras que los palmeros, los tocaores y el cantaor se embelesan con su arte, yo cuando la veo bailar con esa gracia, me lavo y hago el amor con ella. Es una bailaora con tanto arte que despierta deseo en los hombres, y en algunas mujeres. Se pinta la raya con un lápiz de ojos como una Cleopatra.

Para mi no hay otra igual. Es la mejor bailaora, y aunque provoque arremangándose las enaguas de su vestido de gitana ella es solo mía. Muchos han tratado de llevársela a la cama, pero ella les dice: —Cuidadito que tengo marío’. Y espanta a los moscones. Es buena en el baile, pero su talento posee sensualidad y provocación, ¿acaso no es el arte flamenco una pena apuñalada por la alegría de todo el cuadro flamenco? Ser flamenco es disfrazar las penas con la pureza del cante. Lo mejor de todo es cuando se arremanga el vestido y con sus tacones taconea al compás por bulerías, por tangos y soleares clavas’.

Capplannetta atado

Franco antes de morir dijo que lo tenía todo bien atado. Supongo que se refería al rey campechano. Pero lo que más me importa, lo precario de mi vida, tal y como está planteada la vida para los trabajadores, están atados pero bien atados. Que si la hipoteca, los préstamos personales, y todo este mamoneo de puertas giratorias y la clase política que se hace millonaria. Atado, y bien atado estoy yo. Para colmo de males utilizan mi nombre y mi teléfono para pedir préstamos y dejar deudas por donde quiera que van. La persona que utiliza mis datos no sabe o se hace la sueca pero no sabe quizá que puedo denunciarla por utilizar mis datos personales. Luego está el tema de los bancos. Me tienen asfixiado. Se debe tener mucho cuidado con esta panda de delincuentes. Comprendo que la clase trabajadora es la más perjudicada en este embrollo. Hubo un tiempo que tuve dinero, y eso fue cuando trabajaba en la Unidad Hermética. Ahora vivo con la ayuda de mis padres y un amigo, que siempre está dispuesto a darme su ayuda. Pero es un tema peliagudo todo lo que ha subido llenar el carrito.

Capplannetta anhela amor

Volver a ser joven, tantos puretas se han dejado la vida entre canijas verdades sin dueño…hay un aliento incauto para los hombres que ingenuamente parten hacia la aventura…la aventura de vivir, el idilio del amor, la cuestión porqué existir deja aquello que sin voz…un día yo monté al caballo bonachón y me pregunté ¿es digno vivir pidiendo limosnas al corazón? Hay calamidades al fin de cada historia del amor, hay un sesgo que nutre el fingir pues la vida es pura ilusión. Corazones yo amé, de los besos guardo doliente voz, es de patanes presumir las mujeres que nones son y otras que a pares no lo son, hay mujeres por las que existir sin regomello ni parangón…las cuestiones del sentir en el silencio que sirve para trasmitir un consuelo pues existe tanto dolor clavado en ti, como un recuerdo afín a la pose de beber la maldición al prescindir del color, cuando te abras al amor te entregarás al momento, se entregará toda entera la pasión y en la calle hay un perdón donde esperan mil promesas cantadas con el ritmo del tambor, una música empieza en ese momento del instante, a cada una suplicaste la flor impregnada de ternura para dos.

Capplannetta loco

Al mundo le importa poco que cada cual con su manera y su naturaleza se vuelvan locos. Porque el que está loco es el que hace más énfasis en la belleza creativa. Al parecer un loco es alguien que sueña despierto, un loco crea castillos en el aire sin pretenderlo. La razón es para hombres selectos. La locura es borrar para volver a reaprenderlo. Porque ¿qué es si no una otra manera de vivir? Ya no hay sanitarios como los de antes. Nietzsche murió de megalomanía. Paul Celan se tiró al Sena. Hemingway se pegó un tiro. Reinaldo Arenas tomó barbitúricos. No es mi deseo enumerar cuántos hay. Un loco tiene una cosa que no tiene el cuerdo, y es la melancomedia. Un loco es un hombre solo. Las mujeres le temen, la familia se cansa, y los amigos se alejan. No hay nadie que en conexión con la tierra, el sol y la luna haya perdido la batalla del amor. Un loco debe protegerse de tres ámbitos que lo juzgan. Uno es otro loco, después se ríe el ignorante, y en último lugar las personas tóxicas. Un lugar frecuente morada para los locos es la soledad seca.

Capplannetta y la realidad de los locos

Nadie de los realmente “cuerdos” imagina lo lento que es un tratamiento psiquiátrico. La parsimonia de los domingos se enciende como un cirio infinito y cansa tanto morir cada día… morir, lo que se dice morir, es nada más un poco. Cuando te vuelves un inútil para la comunicación tu única salida es la de escribir y escribir por el vertiginoso nudo de la soga que te aprieta. Pero no mata. A pesar de llevar una soga en el cuello no aprieta lo suficiente. El patíbulo está repleto de seres vengativos. Tú sólo has cometido el delito del derecho de nacer. Naciste sano, pero el destino hizo un trabajo de retorno a aprender aquello que no sabías, aunque no podrás quitártelo de la cabeza durante toda tu vida. Los locos morimos cada día, caes a la cama exhausto. Y te preguntas si tanta realidad es origen de tu paranoia, o es real como la vida misma. Los médicos te medican, caes en una espiral del centro hacia afuera y de afuera hacia adentro. Te señalarán, te partirán el corazón, pero tú debes ir dejándote llevar. Por la lentitud, por la prisa vegetal, por la parsimonia que te hace torpe y confundido. Escribes y escribes, y ese no es el problema. El problema es la incapacidad para comunicarte verbalmente. Vas hilvanando palabras tras palabras, como filas de hormigas en verano. Están todas abasteciéndose para el crudo invierno. La cigarra canta y canta. Pero en tu paciencia se basa la gran verdad de tu naturaleza. Una naturaleza distinta pero con similitud y confabulada entre la gente que conoces. Pienso que la gente es buena. A veces pueden tomarte por cretino y otras por alguien brillante. Pero la lentitud de medicarse, te hace llevar una vida dependiente de la sustancia de la esperanza. Una esperanza vacía.

Capplannetta y las guerras

No adelanto acontecimientos agazapados entre estas palabras de hueso y tierra. No soy yo el descubridor de lo que traen las guerras. No he vivido ninguna pero sé que las guerras traen una plaga de piojos que avanza como un ejército traidor. Las guerras traen el hambre, y dentro del hambre, la miseria, la carencia, la necesidad, la explotación y la precariedad con la que los dueños de todo amasijan el oro en los dientes de los muertos. Porque una guerra es muerte, paludismo, tuberculosis, sífilis, y hambre otra vez, y miseria por doquier. No pidas fiado pero el hambre te incita a pedir de rodillas fiado. Las guerras traen mugre antes, entreguerras y en la posguerra. Ay, la posguerra. Cartillas de racionamiento. Ricos del estraperlo. Mucha hambre, mucha mugre, y muchas ganas de estar vivo, pero ¿para qué vivir en medio de tanta inmundicia? De tanta infamia. De tanto chusquero que se acuesta con derecho de pernada con muchachas ojerosas y con hambre. Porque una guerra trae piojos, sí, pero trae ratas, escombros, peligrosos bombardeos, envenenadas aguas con veneno que coagula al escorbuto, a la peste negra, a ricos de la flema y asco de propina.

Capplannetta no vende

Para vender libros hoy en día debes tener, o bien un montón de seguidores, ser agasajado por un concurso o llevar una carrera de escritor notable que se acerque al baremo de ventas que las editoriales pretenden. Pero yo, que no soy un escritor famoso y apenas vendo libros, no tengo nada más que resignarme. Un buen escritor se define llevando a cabo cierta pulcritud y un pudor al que yo muchas veces he traicionado. Se puede llegar a ser escritor de culto y llegar a unos lectores que te siguen y les gusta tu trabajo. Aunque es muy difícil llegar a ser un escritor que venda sin antes haber tenido un éxito aunque sea modesto. Yo soy un escritor de muy pocos lectores, cosa que no me preocupa, pero mi sueño es ser un escritor notable, con mi propio estilo, y con un acervo compuesto por mi obra completa, cosa que no es fácil, aunque te sobre ambición literaria. Una cosa que he aprendido es a tener paciencia. La paciencia es una manera más de hacerse buen escritor, pues todo no es publicable. Pero la hora de la realización es el momento culminante de subir a una cima. La cima deseada.

Capplannetta verdinegro

Poemario Verdinegro es el título de mi reciente trabajo que voy a publicar, por supuesto, en Ediciones Vitruvio. Estamos a primero de mayo, día de las madres en España y el día del trabajador internacionalmente. El poemario que voy a publicar es de versos libres, y en él he puesto todo el empeño por resumir en pocas palabras partes de un submundo. Lo he llamado verdinegro porque es verde como la clorofila, como la esperanza, como la verde juventud y la verde vejez. Y negro, porque lo negro es bello. Negras son las panteras, los mirlos, la noche, y el número cuatro en la ruleta es negro. Negra es Nina Simone y negros son los ojos de las muchachas de Julio Romero de Torres. El poemario va dedicado a Juliana Mbengono, que ha escrito un prólogo precioso que incluyo en el poemario. Ella es verdinegra, verde, de verdad primera, como la primavera, y negra, porque es su color de piel. Gracias a Pablo me encuentro como un niño con zapatos nuevos. Miraré de presentarlo en un lugar que no puedo nombrar ahora. Ya lo sabrán con tiempo. Espero que acuda gente y que tengan ganas de leer un poemario que se lee de una sentada. No quiero adelantarles nada, prefiero ir sobre la marcha. No es que me haga de rogar, es que ni yo mismo sé el curso que van a llevar las cosas. Gracias a Juan A. Herdi, a Pablo Méndez, y a mis padres, ellos siempre están ahí. Quiero abrir la publicación con este post que es un preámbulo hacia no sé qué futuro me llevará. Lo importante es que tengo ilusión y me gustaría que tuviera una excelente aceptación. Hay poemas en prosa y otros en verso, pero aquí uso rimas en algún poema.

Capplannetta y el camionero

Tengo un amigo que lleva un tráiler propiedad de la empresa donde trabaja. Hablamos a menudo, y me dice por dónde va, me envía fotos y vídeos de las rutas por donde pasa. Hablamos de temas variados. Es un hombre noble e inteligente y me cuenta cosas que ha visto conduciendo ese terrible monstruo de carretera. La noche de un camionero es solitaria,y aunque tenga la radio y se pare en distintos lugares a comer o a repostar, siempre me cuenta algo interesante. Yo soy un animal nocturno, y él por su trabajo también lo es. La carretera tiene todo tipo de inclemencias. Si no es una tormenta, es una caravana, si no una caravana un accidente de un compañero. Los camioneros están muy solos. Deberíamos agradecer el trabajo que ejercen, pues gracias a ellos tenemos abastecimiento en los mercados, paquetes con fecha de entrega, etcétera. Me cuenta: —Tengo un termo con café y me bebo el termo cada noche. No lo cargo demasiado porque necesito dormir. Y yo le digo: —No sabes cómo te entiendo. La noche en invierno es larga, en verano quizá menos, pero en invierno es larga como las rutas que lleva de polígonos a almacenes. Lo mismo hablamos de nuestra adolescencia u otras veces hablamos de cualquier otra cosa. Empieza a trabajar temprano, y toda la noche con la “rosca” bajo control. Es un gato viejo y sabe que lo mejor para pasar la noche es el café y un poco de tabaco. Nada de estupefacientes. Los controles policiales están en los sitios màs inesperados. Este escrito es un breve homenaje hacia todos esos camioneros, o como ellos lo llaman, chóferes. Es de agradecer la noche tan larga y con la precaución de no dormirse al volante y respetar el tacófrago.

Capplannetta sense pesetas

Me gusta mucho vivir aunque vivir no sea nada fácil. Cuando detrás de los síntomas están los diagnósticos todo se vuelve lento y oscuro. Pero así es la vida. A ti, a mi, a vosotros, a los que la consumís a lo largo de los años, viene envasada, manufacturada, edulcorada, y parece casi artificial. Pero es un peso muerto que engorda cada lustro. Todos tememos en perder la cabeza. Perder la cabeza es abandonarte a la poca suerte. Y se escapa como un globo, como una bola de helado que cae al suelo, como un dilema que se te presenta sin quererlo. Este mundo pertenece a los que sin corazón se comen a bocados nuestra existencia. Y somos perdedores y ganadores en un mismo tablero. Hay que comprender que para muchos la vida es una broma pesada, y para otros una fiesta inacabable. Pasan los días y entre caprichos y desastres vagamos por los bulevares de la melancolía. ¿Y donde están los vividores? Esos que nos sacan la sangre gota a gota. ¿Dónde están los derrotados? Están mascando simulacros de permanencia ante unos espectadores que ríen de cualquier cosa. De cualquier débil. De cualquier noble alma cándida.

Capplannetta mal rapsoda

El día 23 de abril hubo un acto a través de Ediciones Vitruvio celebrando el día de Sant Jordi. El acto tuvo lugar en el centre cívic de Can Deu, en la zona de Les Corts-Zona Universitaria. Con la medicación que tomo ahora salivo y abro la boca. Algo parecido a como lo hacía Leopoldo María Panero. En el acto no me quité la mascarilla. Le tuve que pedir el favor de que Pablo Méndez (editor de Vitruvio) que recitara mis tres poemas particulares. Y también porque al leer en voz alta me trabo y soy un mal rapsoda. Rapsodas buenos: Jaime Gil de Biedma, Jorge Luis Borges, mi editor Pablo Méndez, y la verdad, a Pablo Neruda lo considero buen poeta pero un rapsoda muy peculiar, quizá lánguido, tal vez sobreactuado. Pero mejores rapsodas son los cantantes y los actores. Por ejemplo, Lola Flores, o Enrique Bumbury, Joaquín Sabina, y otros tantos hay por ahí. Ser buen rapsoda no es fácil. En principio debes de quitarte de encima la vergüenza y la timidez. También los complejos. Aunque para ser buen rapsoda no hay que hacer aspavientos ni sobreactuar demasiado. Serrat es un buen amenizador y buen rapsoda. Seguramente que padezco alguna fobia o miedo escénico.

Capplannetta y Linux

Hace años buscaba mi lugar en el mundo. Y hoy, a mis cuarenta y siete años me he unido a la comunidad Linux. Sin lugar a dudas estoy contento. Los más geeks se dejan barba y los nerds casi todos llevan gafas. Yo no sé programar, ni crear un código HTML y de igual manera tampoco soy un usuario aventajado, soy un Luser. Pero descubrir Linux ha sido una revelación. Ya dejé atrás las drogas, los noventa para mí fueron como los dos lados de una moneda. Ni buenos ni malos. El código Linux es como un largo poema de Shakespeare. Linus Torvalds para mí es alguien generoso, y no tiene un ansia desmedida por ganar dinero. El mundo debe ser un archivo Pangea. Un lugar con límites y con derechos, aunque también con obligaciones. La tecnología da pasos de gigante. Pero yo poco a poco voy andando mi camino sin tener que matar al padre de todo este sistema operativo. He ido aprendiendo desde cosas habituales en la informática hasta copiar y pegar códigos JavaScript. Ahora con Linux escribo, y hago cosas que con otros sistemas operativos ya hacía. Pero una actualización de Linux es de poco peso en bits. En Apple cada actualización es perder memoria. Microsoft tiene el monopolio de la informática. Yo digo viva Richard Stallman. Ojalá supiera programar y ser parte de la comunidad Linux aunque ni siquiera domino la wikipedia. Este mundo debe cambiar no solamente en ecología, también reivindicó Libertad para Julian Assange y Eduard Snowden. Hace tiempo que perdí contacto con los de Sociedad Cerrada. Quisiera llevar a cabo un ensamblaje con todo aquello que no pude realizar por estar casado. He aprendido la lección. Me gusta la fiesta, el software libre; los geeks y Nerds heredarán el mañana.

Cibernética Esperanza_