Capplannetta de relax

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El verano, ya que tiene más horas de luz es ideal para relajarte y ver el mundo ya sea el World Wide Web o el mundo que camina. Pasar un verano fresquito, con una cerveza fresca y tumbado no tiene precio. O relajarte con un buen libro, o escribiendo o cualquier cosa de ocio o también de placer, ya me entienden. Los momentos de relax son momentos placenteros que llevan a la ensoñadora vigilia o al hecho en sí de estar ausente. Momentos de paz que muchas veces son pocos y duran menos. Y duran poco porque la vida no puede ser relax y placentera siempre. Debe haber tiempo para todo, aunque cada cosa, se disfruta mejor, en su momento. Sería muy aburrida siempre relajado, te atrofiarías. Es imposible relajarse con la televisión de ahora, aunque cada vez en mayor grado, cada individuo puede elegir qué ver en todo momento. Está YouTube o Vimeo. Existe la televisión por cable, existe Internet, bueno, qué les voy a contar. Yo recomiendo música como relajación. Te pones jazz o música clásica y puedes incluso quedarte dormido. ¿A quién no le relaja un sueño profundo con aire acondicionado o incluso el ventilador? Aunque dormir con el ventilador duelan las articulaciones, pero vale la pena. Eso es el verano, a mí parecer. Luego están las vacaciones, pero para una persona sencilla como yo, las vacaciones en mi piso son de lo más relajadoras. Un cerveza, música, las piernas cruzadas poniéndote comodón, qué más quieres, no tienes dinero pero eres rico. Sí, yo lo creo así. Los mejores momentos y las mejores cosas en la vida cuestan muy poco, a veces son gratis. También en invierno, tengan relax. Háganse ese favor.

Capplannetta y una curiosa realidad

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Recuerdo que cuando era un pipiolo de 17 años, allá por los noventa, el hachís que se fumaba en España era malísimo, y si subías para el norte aún era peor (salvo en Amsterdam, claro). Lo llamaban “apaleado”, era la manera gráfica de denominar así la última sacudida a la rama de la planta para sacarle el polen. Recuerdo que bajé por esos años a Melilla y allí sí  tenían buen hachís, pero claro, estaba el Estrecho de Gibraltar en medio. Mucha gente se queja de que los marroquíes se llevan las ayudas del estado, que cada vez hay más, y que nos van a invadir y que los hay también ladrones. Yo no sé, el caso es que desde que vienen los marroquíes en España se fuma el mejor hachís de Europa. Yo ya no fumo, pero el que fume debe saber que eso es parte de la globalización y en parte por la inmigración que vivimos en el mundo, también pasa con las drogas duras, se han devaluado. Yo prefiero estar al margen de ese mundo, es un mundo de falsa amistad, está tan  podrido o más que el dinero. Yo cuando fumaba me ponía muy colocado, el caso es que se me notaba bastante que iba fumado. No pretendo dar el coñazo, todos sabemos lo perjudiciales que son las drogas y lo mal que sientan a según qué naturalezas. Intenten ser felices al natural porque si te pasas te pesará. Quizá la inmigración haya traído gente de otros países, esta gente puede ser “mala” alguna, también habrá que sea buena, yo no soy nadie para juzgar pero c’est la vie.

Capplannetta como personaje

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He mirado en Google cuánto cuesta un traje espacial y me he caído de culo. El traje completo cuesta en Estados Unidos unos 10,4 millones de dólares. Un precio demasiado alto para una persona como yo. Mucha gente que me sigue y otra que encuentra mi web/blog en la World Wide Web se preguntará ¿y por qué Capplannetta? Capplannetta es un mensaje en forma de caleidoscopio que me inventé hace años. Digo caleidoscopio porque guarda diversos mensajes en catalán, no es mi lengua materna, pero soy de la tierra, de la Terra en dins, ya que soy de Sabadell y vivo al extrarradio de ésta, y me considero muy admirador de Joan Oliver, también conocido como Pere Quart (su pseudónimo) que también era de Sabadell. Capplannetta es un pseudónimo, sí, aunque en realidad me llamo Casimiro Oquedo Medrado.  Capplannetta también tiene su significado más claro en que fui capgrosso (cabezudo) hace años y en mis perfiles de redes sociales pongo capgrosso sin planeta. Esto podía valer como significado, pero el catalán es muy rico y puede que tenga más significados. Mi escritor me está llamando la atención porque dice que hablo de mí demasiado, de verdad, no lo soporto. Es una persona solitaria que vive en los mundos de Yupi y vive con un pudor para que no le relacionen conmigo que da asco. Cuando hablo de mí no lo hago para dar culto a mi persona, lo hago para desahogarme y así enfatizar con un público lector que pueda verse reflejado o que a través de lo que cuente aquí rompa estigmas y tabúes con respecto a la sociedad. También quisiera hablar de los astronautas, los astronautas viven un silencio y una lejanía del planeta que me interesa. Un astronauta pasa meses e incluso años en misiones por el espacio. Esa es la soledad que me interesa, la de tener soledad porque la misión lo requiere, es como una obligación que impone El Progreso. Internet también me interesa, la Internet de las cosas, la inteligencia artificial, los avances tecnológicos, la programación, etcétera. No soy un hacker. Soy un personaje de una novela, una novela que habla de Esperanza, de una Esperanza Cibernética. Tengan paz y progreso.

Capplannetta y el amor perruno

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Hace años que no tengo perro, el último que tuve murió atropellado por un conductor temerario. Se llamaba Teco, aunque lo trajeron mis padres para hacerme compañía, no pude atenderle como se merecía y pasó a manos de mi hermano y su familia, hasta que le ocurrió el fatídico desenlace. Era de raza Chihuahua, muy arisco al comienzo, después nos agarremos cariño el uno al otro. También tuve otro que se llamaba Urko, que se llevó mi exmujer a Perú y por allí anda, me dijeron que ha sido padre varias veces. Lo recuerdo en la tienda de animales siendo un cachorro como era de juguetón y tenía una gracia especial ese perro. Después creció y pasó por varios cortes de pelo, éste es un Yorkshire que cambió de patria mientras yo acababa con mi matrimonio. También tuve otro en casa de mis padres, Rocky se llamaba, vino ya crecidito a casa y con un trauma, si te acercabas a él con las dos manos gruñía y hasta podía morderte. De joven su persona preferida de la casa fue mi hermana, mi hermana se independizó y yo que tuve que volver a la casa de mis padres por motivos que no diré, pues volví con mi recién esposada mujer y estuvimos allí cerca de un año más o menos, y a mí Rocky me quería mucho, pero al que más quería era a mi padre, ya que era el que lo sacaba a pasear, se pirraba por la calle. Recuerdo una vez que lo arrinconaron tres Bóxer babosos y apunto estuvieron de zampárselo. Era un canelo, un perro sin raza, pequeño y negro como la noche. De pequeño, en mí más tierna infancia, tuve un perro grande y bueno que se llamaba Sultán. A él lo sacrificaron porque estaba repleto de garrapatas y temían que algún niño saliera con alguna de ellas, y descubrí entonces lo que el ser humano puede ser de bruto y estúpido. También sacrificaron por mi amor perruno a un perro parecido a Rocky pero callejero, ya que me mordió y me tuvieron que vacunar de la rabia y el tétanos, no quería que lo sacrificaran, y menos por mi culpa, yo me opuse, aunque no hubo manera, la autoridad había sentenciado al pobre animal. Ahora hay una nueva perra en casa de mis padres, se llama Kira, y es una canelo, pero es bonita, blanca y muy juguetona. Admiro a la gente que cuida bien de los animales y de la naturaleza, son personas con arraigo a la tierra donde pisan y denotan una sensibilidad que hace tener la esperanza de que otro mundo es posible.

Capplannetta de purísima y oro

La mejor canción que habla de lo difícil que fue la posguerra en España la ha compuesto Joaquín Martínez Sabina, más conocido como Joaquín Sabina. Sabina es un gran compositor, pero además de componer escribe muy bien, les recomiendo su libro de sonetos Ciento volando de catorce, ahí podemos comprobar su gran talento como poeta. La canción de la que hablo es De purísima y oro, es una canción que no le sobra ni le falta nada, es un retrato fiel, una crónica desde el Madrid de la posguerra. Usa como personaje en la canción a Manolete, el gran torero muerto en la plaza de Linares por una cogida. Pero voy a ir más allá, no sólo es la mejor canción que se haya escrito sobre la posguerra española, es una de sus mejores canciones de todo su repertorio. Sabina es un canalla, un ojo avizor, un gamberro de las palabras, canta verdades, es un espejo su repertorio, es grande. La canción es también una reivindicación a todos esos represaliados por el franquismo y que durante cuarenta años estaban sin voz, ocultos y oprimidos por una represión fascista. Se debe tener en cuenta que el traje de toreo de purísima y oro es morado como el tercer color de la bandera republicana, y es un símbolo poético de gran calado. Escuchen a Joaquín, léanlo, disfruten de su poesía, de su música. De su arte.

Capplannetta y el mundo que nos queda

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Además de la deforestación, la pobreza del mundo producidas por las desigualdades y el cambio climático nos queda un mundo cutre. Para nada culto, para nada igualitario, mucho desierto, mucho populacho con ganas de hacerse visible, y un mundo imposible. Digo éstas palabras que ya las dijera Jaime Gil de Biedma en una frase distinta a la que yo uso. Nos queda una tele realidad cutre sin interés alguno para aquellos que pedimos más, que no nos conformamos con esto, que queremos otra cosa, que no perdemos la esperanza, que esperamos que esto se salve, ¿por qué? Por que la vida es bella pese a todo. Hay cosas que la hacen interesante. Por ejemplo, se sabe o se conoce que los inmigrantes tienen muchos hijos, y si estos son el futuro de nuestras sociedades, ese, y solo ese, es el miedo del neofascismo que impera en los países industrializados y ricos. No pretendo dar el coñazo, pero tenemos que defender la educación y que el futuro del mundo sea lo más competente posible, y no digo competitivo, que ya lo es, me refiero a eficiencia, a sentido común, y sobre todo, más social y más justo. El mundo que nos queda tendrá, quizá, otro color de piel, pero qué importa el color que pueda tener si tiene el cerebro en blanco. Y uso la palabra blanco, no aludiendo al tema racial, también pudiera haber usado encefalograma plano, pero no, este no es el caso, me refiero a un mundo banal, un mundo hostil, siempre en lucha contra realidades que nos incomodan. Se debe aprender a convivir, y lo digo yo, que soy divorciado, pero esa es la única verdad que debe interesarnos. Debemos derrotar al ansia de poder, a la avaricia, al amasijo de dinero que almacena la gente y es por eso, por esa misma razón, porque se intuye, porque se palpa, porque si no hacemos algo ahora el mundo, tarde o temprano, hará crack. Porque la razón de que la gente se aísle y no reivindique su legítima voz es la tontería edulcorada en la información, en los estados cegados, en el egoísmo; puede que parezca que los inmigrantes tengas más derechos, pero es precisamente ese el motivo, porque son los más débiles. Y débil también soy yo, el ser humano en sí es feble, se evapora, se muere, y la felicidad de los parques será la de ancianos solos ocupando bancos esperando sus hijos a que la palmen para obtener una vivienda, ya que existe precariedad, esa es la palabra, un mundo cutre y precario nos espera como no hagamos algo ahora.

Capplannetta y los San Fermines

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Siempre me acuerdo de aquellos San Fermines en el albergue Oncineda en Estella (Lizarra) y los momentos mágicos que viví en ese año, allá por el 2001. Estuve también en Pamplona (Iruña) y a sabiendas lo cosmopolita de las fiestas, las recuerdo no sin recalcar lo que pude llegar a caminar, y con el agravante de sufrir unas verrugas plantarias que me dolían como si hubiera llevado piedras en las zapatillas metidas. Bebí vino, comí bien, y disfruté mucho. Vi a Los Barricada (grupo de rock pamplonica) y estuve en comunas de hippies de gente de todo el mundo al son de tambores y juerga, pero lo que más recuerdo fue mi estancia en el albergue, mi habitación era compartida por unos chicos de Madrid, y también unos estadounidenses que vinieron después, uno de ellos, con quien más migas hice, me decía a las 7:00 de la mañana que se iba a correr en los encierros a Pamplona y decía: – Runing,  yo runing. Cosa que entendí bastante bien porque era a lo que venían todos los norteamericanos. Me enseñó un ejemplar de Fiesta en versión inglesa, de Ernest Hemingway, y estaba muy ilusionado con correr delante de un toro. Le dije que tuviera cuidado, que tuviera más cuidado, no ya de los toros, sino con los tropiezos. Recuerdo que en Pamplona apunto estuvieron de robarme la cartera, y en otro momento la cámara de vídeo. Recuerdo bastante a Alfonso, me invitó a comer cangrejos de río, cogidos de manera furtiva, eran deliciosos. Hablamos de temas variados, pero lo recuerdo bien y con gran cariño. Siempre viajar es un acto que te reencuentras contigo mismo, y es una aventura donde nada es siempre seguro, al viajar casi siempre la seguridad es escasa. Pero la verdad está esperándote ahí afuera, verdad digo porque por aquel tiempo las cosas por Tierras Vascas no eran del todo lo buenas que se puedan desear, había terrorismo y mucho odio entre ambos bandos, tanto en el bando de españoles y el bando de los abertxales vascos. Fui con temor, ya que yo como “maqueto” estaba siempre en un lugar que no era el mío, casi siempre era el sospechoso, otros lo llevaban mejor, pero por mi osadía, acompañada de la euforia del alcohol estuve a veces con la muerte en los talones, vi muchas verdades, y quizá comprobara muchas mentiras, lo que sí hice es divertirme a mi manera.