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The End

The End sangrante

Es el final de este hermoso viaje y es el final de todos los largos bostezos que no obtienen oxígeno, no, que no obtienen el milagro que los árboles otorgan, muere el malo en este thriller de sello universal, agoniza el telón de mentiras en la noche que traspasa paredes, los buenos recobran su alegría como el que abraza un vaso de ruina sin saberlo, como el que da calor a una bombilla prendida, porque nada es gratuito señora, nada es en balde cuando aterrizan las plegarias en el mismo punto que reúne al sufrimiento, anestesiados andamos perforados por los moralistas que se empapan de aburrimiento, que renuncian a la risa abierta, disparan las trece balas a un Judas que no traiciona por miedo, el mundo es un aullido de alimañas y los finales felices se conservan enlatados, los finales felices los pobres los conocen por micras, al contrario del que almacena quilos de sollozos cosidos al silencio, encontramos el mar después de tanto tiempo sin buscarlo, encontramos bajo los adoquines la negritud eterna, la negritud omnipotente, celebramos cada semana que los niños encuentran su raíz de doble filo, celebramos que ahora es fecunda la justicia que se predica y se predice, es cuestión de frecuentar la fiebre del zero, es cuestión de renunciar a la asquerosa canción de Navidad, es cuestión de que todos quieran, pero los que no quieren pervierten la lágrima como diamante sucio de asco y poco más. Quisiera saber de tu sangre encendida en lo oscuro, quiero gemir de poesía ardiente por el nervio y el vaso sanguíneo, quiero copular con tu tristeza que está ahí afuera, quiero copular con tu soledad que está en tu adentro ciego, tan ciego como tus entrañas, quiero unir los pares con los nones y lamer la cuchara del placer inmediato, como al que con hambre a cada minuto recompone orgasmos en la carne de los relojes. Como el que alude a las flores del tiempo para disimular que es erial su sueño en las afueras.

The End

The end

Los lobos que no miran la noche ya no aúllan en luna llena, envidian la piel trasparente de aquel bocado ciego que se tragó alba distinta de madrugada, alba como migas de pan que tragan los peces de estanque, madrugada que ellos mismos repudiaban, por el dolor de una estirpe de bambolla que cambian su acento para no parecer provincianos, los lobos que no miran la noche son manada equipada con whatsapp y otras artimañas, para quitarle las usan, para arrebatarle otra costilla más a un Adán pensionista, que se encierra para siempre por que la vida desgasta, los lobos que no miran la noche envidian lo que nunca tendrán, quieren más de lo que necesitan, les gusta presumir ante lobos López y lobos García, los lobos que no miran la noche quieren despedazar la placenta de una mujer recién parida, llaman tonto a los que siguen el rastro vertical de las paredes, por que no conocen a lo que difiere de sus pulsos de nervio de sulfuro y electricidad del trueno, los lobos que no miran la noche culpan a quien no han mirado nunca, devoran una esperanza pequeña por que era pequeña y no llena sus hambres eternas, plagian de la aurora esbelta una sombra que tenían ensayada para estos casos, los lobos que no miran la noche quieren boda con amargados lobos corrientes, con lobos que ríen con media boca cerrada, con lobos que muerden al primer aviso, ya no tienen el amparo de la loba gris que se come sus rabias y las revienta con ganas, se muelen en recuerdos que no olvidarán, no prestan ni la tercera parte de lo que les pertenece, te arrebatan la paz con ardides de avispa, llevan años que callan por que les asusta la libertad del campo abierto en total primavera, criticarán tu esclavitud mientras la noche no miran, mientras la noche baila su juego de fuego y flor peligrosa, mientras los astros de las manos cogidos danzan la hermosura de una árabe canción, los lobos que no miran la noche no la miran ahora por que ya se cansaron, educados por una televisión que los nombra sin nombre y apellidos, los nombra por que la piel se dejaron otros lobeznos inquietos que cruzan fronteras como coyotes, los lobos que no miran la noche comulgan cuando han comido, prometen lo que después te quitan, quién sabe si esto que digo será verdad. Como decía Jim Morrison, todos los poemas llevan un lobo dentro, todos menos el más hermoso de todos, espero que salga feliz y reluciente como un niño sonriendo en el vestigio de un sueño, que salga inocente y travieso como un demonio divertido y risueño, o como un ángel que camina conociendo de canción en canción, si tú no das las pautas no podré seguirte, quiero volver allí donde nací.