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Capplannetta y la nostalgia

Tengo amigos a los que a mediados de los noventa les dio por la música máquina y siguen aún en sus trece. Yo no, tengo que decir que yo me quedé “pillado” en la rumba y el flamenco y ese es el tipo de música que escucho. La música electrónica una o dos horas está bien, pero no es una música en la que yo entre en conexión con los maquineros, y las veces que he ido a Valencia o por diferentes palacios de la máquina de la comarca catalana, me he quedado en los aparcamientos a la deriva, aunque en los coches también se escuche máquina. Cuando hablo de palacios, más bien eran templos del techno. Hablo de Chocolate, del 8, de la Nau-B3, del Escorpia, del Pont Aeri, y por supuesto del Xqué. En esas discotecas todo el mundo iba puesto de éxtasis, de speed, y de cocaína, era la fiesta, cuando la fiesta acababa nos íbamos de matiné. El éxtasis tiene una particularidad con respecto a otras drogas y es que fuerza el sistema nervioso, y los bajones son muy fuertes, aunque yo tengo amigos que de bajón han jugado al fútbol, qué locura. Y ahora que el tiempo ha pasado me quedo mejor escuchando la música tranquila y placentera de la rumba y el flamenco, a veces rap, y otras veces música latina, pero siempre en castellano, salvo la bossa-nova que es en portugués y en francés. Pero lo que más escucho es flamenco y rumba. Analizando bien los años de los noventa me quedo con el primer periodo, de los 90 a los 95. Lo he dicho otras veces. Íbamos a discotecas de ambiente rumbero y en aquella época tomaba alcohol y porros, pero con mesura. Lo que más me gustaba en aquella época era follar con tías. Pero los años pasan, y a veces mejoran o te hacen caer en plena decadencia. Pero en fin, vivir de la nostalgia es vida, al fin y al cabo. Tengo experiencias muy divertidas de aquellos años y muchas veces esa nostalgia me ha traído fantasmas de antaño. Pero me lo he pasado bien en definitiva. Me dan pena los chicos jóvenes de ahora con la mierda de la pandemia. Adoro a la juventud, aunque el reggaeton no lo soporte. Pero me gusta su predisposición para pasárselo bien, me recuerdan a mí. Espero no haberles aburrido con mis batallitas de pureta sin sábado noche.