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Capplannetta y su primer poemario

Hoy he tenido momentos de alegría. Un amigo me ha recordado un primer libro que publiqué más malo que un enemigo envidioso. Pero me ha gustado recordarlo. En ese tiempo estaba muy verde como poeta y aunque me contaron lo del Cuento de la lechera, no estuve bien asesorado. Yo empezaba a leer y acabé un poemario en versos endecasílabos blancos. La temática era incluso mala. Entonces o un poco después empecé a comprender que la poesía era algo más que unos versos de corte ripioso. Hoy me han mandado la portada en fotografía, la contraportada y la dedicatoria gracias a mi amigo Txema. Me alegra que lo conserven por que se editó en noviembre del 1999. Me alegro de que amigos lo tengan presente. Es un libro inocente, de un poeta verde (repito) y pagado de mi bolsillo. Mi padre y yo pedimos un préstamo de 450.000 Pesetas. La mitad fue para pagar una multa, y la otra mitad el poemario. El poemario me recuerda a esa época, es como un espejo. Yo era inocente, y quería cambiar el mundo. Pero esa era mi ingenuidad. Los poemarios malos también tienen que ser leídos. De los errores se aprende. El poemario se llama El Grito del Arlequín. En ese tiempo estaba disperso y me dio la vida tal varapalo que me creía un payaso veneciano del siglo XIV. Tengo todavía poemarios. Los salvé de las llamas. Les cogí presto por el esfuerzo que han tenido mis padres siempre para mí y mis hermanos. La portada la diseñé yo. Es de lo único que me siento orgulloso. Me ha cambiado mucho la vida como poeta, y como escritor. Cuando un esfuerzo es en vano se hace más importante. Tal fragilidad que no quieres que se rompa.

Capplannetta y su primer poemario

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Ahora en septiembre se cumplen veinte años desde que publiqué mi primer poemario, debo decir que a estas alturas no lo hubiese publicado. El libro se titulaba El Grito del Arlequín, era una especie de poemario de cuentos, con siete u ocho poemas mal rimados y largos como día sin pan. Repito, hoy no lo hubiese publicado, pero lo publiqué y fui mal asesorado, era mi primer libro y me quería comer el mundo, pero el mundo me engulló a mí antes. Tuve que aguantar que me tildaran de Poeta de las razas, que cojeaba mi poesía y muchas cosas más que no diré por vergüenza. A lo hecho pecho, eso dicen, pero era un libro de un chaval joven que quería ser poeta (empezaba a serlo) aunque el hecho de ser poeta no se me puede atribuir ni ahora, ahora que mi poesía ha mejorado, ahora que estoy más leído (aunque no lo suficiente) y ahora que tengo experiencia en auto publicación, experiencia, que la dan los años, y la vida que enseña, maestra vida, y he llenado muchos cuadernos de tinta para acabar escribiendo ante una computadora. Pero de lo que más me alegro es que todo tiene su proceso, y todo escritor que pretenda escribir decentemente bien debe leer, leer, y leer, y hacer no poca cura de humildad. Han pasado veinte años pero sigo siendo el mismo, a veces peco de ingenuo, otras de soñador e iluso, pero bueno, son cosas por las que luchar, la escritura, he leído a los clásicos (no a todos) aunque me queda tanto por leer… La verdad es que no leo demasiado a mis contemporáneos publicados, en realidad leo mucho blog, escribo, pero trato de leer todo aquello que me parezca interesante, hace mucho que no voy a una librería, tampoco a la biblioteca, me suelo descargar PDFs por Internet, también compro, pero estoy orgulloso de mis libros, a ver si vienen tiempos mejores.