misantropía

soledad 0'0

Dedico este pensamiento a los mal llamados misántropos, misántropos como dicen que era don Pio Baroja, otro misántropo que me viene a la memoria es Miquel Bauça, los dos magníficos escritores. Yo creo que para ser misántropo hay que tener una razón de peso, la una: haberte desengañado de la mezquindad humana, la otra, y muy común: haber comprobado que nada ha cambiado en la insulsa y a la vez vanidosa humanidad, por suerte, no todos somos así. También existe esa legión de superficiales adictos a repetirte tus defectos más que tus virtudes, a veces he llegado a ser un gran misántropo, tanto, que recluirme y a la vez que ausentarme han sido una actitud que los que me desean lo peor no lo han notado apenas, luego están los que a base de criticar a los demás son felices en su mundo nimio, sin afectos y repleto de miserias. Yo les deseo a todos mis semejantes que salgan, que hagan deporte, que se reúnan, que sean alegres con amigos o sin ellos, pues no hay mejor misantropía que la de huir nada más que de aquellos que no te convienen, o te sobran como no lo hace el vil metal.

TAXI DRIVER Y YO

Me identifico con Taxi Driver, es una película atractiva donde me reflejo como en un espejo. Me identifico en Travis, en su eterna noche monótona, en su soledad de neón y cine porno nocturno, en su locura de armas ilegales y en sus obsesiones de polución y prostitutas con cara de muñecas. La noche eterna en Taxi Driver es un espejo tendido en el alfasto mojado de mi ciudad universal, mi ciudad maldita y plagada de soledades en cada individuo, en cada mirada, en cada media sonrisa. La soledad de Travis es tan reconocible por mí que me lanzo a pensar que toda la película desprende un realismo desde una perspectiva locuaz y moderna. La enfermedad de Travis es el insomnio y la soledad enfermiza, es la noche reflejando sus charoles en los bulevares donde Travis se trastorna. Los chulos, los yonkis y las meucas se entrelazan y gimen sollozando el aullido de su nocturna marginación en la desesperada ciudad insomne. Enfermedad, depravación, soledad asqueante, rutina de taxímetro. Maridos cornudos obsesionados por negros que poseen a sus mujeres, mujeres solitarias que se dan a la bebida, luces encendidas en el tránsito monocorde, cloacas que humean la vanidad del mundo, negratas que visten de azul con sombreros con pluma y llevan gafas de sol entre nocturnidad. Pistolas Magnun 44 y vísceras de inmundicia para homosexuales depresivos. Semen en los asientos traseros y negros que presagian la noche, la más oscura de las noches en los corazones que no sueñan, y no sueñan por que la ciudad los escupe, maremagnun de soledades y reflejos en el asfalto de ciudad despreciativa que no puede dormir por que vive de mentiras tras una única verdad, la verdad de que somos hojarasca que ni da ni recibe, solamente se condena entre mezquina sombra plagada de egoísmo y vanidad certera repleta de inhumanidad.