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Capplannetta luz y sombra (PROSIMETRUM)

Y tú tendrás un altar, y una estatua hecha con besos y reinarás sin mí, porque el mundo ya no es nuestro. ¡Ay! Tú eres luz y yo soy sombra. Recuerdo aquellos días en que venían de todas partes a ver mi luz de miscelánea sola, y un camaleón atrapaba arañas, también alguna mosca. Un retrato tengo de ti, un retrato que jamås se borra. He sido el tonto que la fiesta abandona, esa fiesta que ni me espera ni me asombra. Conozco las reglas del juego, un lobo viene a mí sin tu amor que fue una broma. Las bromas tienen gracia pero la ingratitud no se perdona. Y tú tendrás un altar, con tu vestido de novia, yo me moriré solo, porque todo el mundo sobra. El placer es muy caprichoso, a cualquier matarranas se otorga. Y tú tendrás un amor, pero como es mío palidecerán las orquídeas rosas. He sido bueno contigo, he sido bueno entre mil oscuras sombras, he visto dos diminutos pajaritos en la aurora caprichosa, he visto una jauría que destroza. He soportado la derrota, puder ser rey de América y lo cambié por honra. No por el detalle de perder, sino porque en América aprecian la derrota. Tengo mi corazón embargado, la plegaria en bancarrota. Quizá algún día te des cuenta que fuiste negra rosa que cuando aman ahoga. Un yunque en las fraguas me menciona, también los amigos de antaño, también me dejaron comer noches peligrosas. Yo tendré una excusa, una canción tonta, tendré un mañana de música y verdades en cada costra. Soy soledad a quemarropa, soy pecata minuta y también lisonja. Las palizas que me dieron mi corazón no las perdona. Tal vez no sea poeta, ni antes ni después ni ahora. Y tú tendrás una luz de luna en la que la sombra es un rival que me dice quiénes sobran. Te mostré blancas las cosas, porque tú tendrás un amor y un pañuelo de luces y mariposas. Ten cuidado con mi rabia, es la rabia que se acota. Yo no quiero gente como tú, quiero familia. A mis padres, a mis sobrinos y mí voluntad rota. Tengo el alma hecha pedazos. Y tú tendrås un hogar, un hogar y misericordia. Yo tendré la noche solitaria y las horas que me acompañan tan solas… no quiero nada tuyo. Me acostumbré caminando descalzo por ahora.

Capplannetta del ayer al hoy

Con tu lengua rasposa de gato me dabas medicamento oral y yo guarique mejor necesitaba. La sequedad de tu boca consiguió resguardar y que un caracol se metiera en su rosca de nácar. Yo nunca pensé que un Adán castrado era el espíritu que a mí me esperaba. La lluvia afuera era mi escena de hombre que dominaba la lengua única que placer te otorgaba. Lo que no llegó ayer llegaría mañana, pues como mujer de tu grande espalda mi lívido no inspiraba. Medicación oral a deshoras me encerraba. Un poeta debe ser el pájaro silvestre que se posa en todas las ramas. Y en tu camino de flor desflorada nunca me puse un sombrero y tu camino era de agua y solo agua. Por esa razón respeto el secreto que de ti me alejaba, pues pocas veces llegué a la cumbre, la cumbre donde el estaño se derramaba. Repudiabas mi beso de cielo, odiabas mi camisa blanca, y te alejaba mi aliento a tabaco, y otras promesas que fueron baladas. Yo nunca quise engañarte a pesar de que me mordían las damas. Pero yo por ser fiel te juré lealtad con el alma. Ahora soy otro Adán, sin Eva y sin ayuno al alba. A veces he sido embestido por mi torpe cárcel de jaula, y en otros momentos esperé la sopa boba que espera un mañana. Hoy soy latido rojo, tan rojo como la sangre, y esputo desde mi gemido de magma la gran tentación de la que tú renegabas. Hoy soy un mocito y un viejo, he aprendido a decir sí y desde luego. Soy preso de las carnes morenas que soñé desde mi temprana mañana. Ya no creo en misas, ni en Navidades sin eco, las luces son vegetales con guirnaldas que cuelgan del techo. No ofrezco promesas al aire, ni tampoco cuento cuentos, cumplo en dos mitades un abrazo, un beso blanco y un decente Nos vemos.