juerga en el parnaso

…Se reían el poeta Pedro y el sonetista Juan de la gran borrachera del laureado poeta Miguel, Miguel recitaba las Soledades de Don Luis de Góngora con pormenores y a cada verso era fiel, venía la noche con noséquién dando paso a unos bordones, borrachera que el tiempo erizó como un espigón y un brote de zarzal, cantaban la Zandunga abrazados Josep Lluis Montescull y Mari Mar, (resonaba allá al picat cançons del grup Manel, sonavan cap amunt i cap avall i li donavan trompa a Lluis Ricart, que el pobret estava malet i ninguna cançó li agradava i la inevitable engoixa el feia mal al cap), noche de charol y plata ennegrecida, noche sin camisón y sin contraseña en la guarida, tuya es mi vida, tuya es mi vida, oropeles como papel de aluminio y vida cruda, sentenciar el verbo y a darle chispa, a ritmo tremendón de la palabra desnuda, a voz y hasta sin voz con la garganta muda, se baila el tornasol, se baila la amable romancera en la cópula huesuda, bebemos de la cerveza que nos trae la vida que estornuda las páginas de Baudelaire como una boluda, animal pequeño e imberbe de placer mojado e insistente olor a interminable verso, se ha puesto en cuarentena a la verdad, y el llanto liviano se nos disimula, lluvia de risas, agasajos y besos, paraíso de sonrisas, improvisadas carcajadas y artefactos que se visten con la saliva, orgía de la alegría, puchero de carne gimiente y el oro puro en el vaho de la hermosura, el sol es el plano envolvente y la noche es una eterna travesura, donde se empeña en acudir la gente, parnaso de esta misma palabra que suda, ven al ruido de la milonga con tez testaruda, viene rota la balada rosa, en una copa con gotas de angostura, juerga en el parnaso, juerga y mercado de utopías, se sube el cromosoma de la lisura, con hoja al viento y sin aspaviento, frígida de espinas revienta la coraza mía, abrazo de amigo sabio y para la mujer buena un ramillete de verde ternura, donde se subirá la risa de ricura, donde la dicha ofrece su escondite en una parte oscura, y para el azul naciente, teatro, teatro y teatro y también una música que acurruca, ya cansados y exhaustos la paz los acurruca…

copyright

copyleft

Me río de esos poetas que tras haber escrito sus versos ponen el símbolo de copyright al final de estos. Como si hubieran inventado la Coca-Cola, o su palabra sea una propiedad privada, son ridículos. Creen que les van a arrebatar otros poetas sus verbos unidos a adjetivos como si estos tuviesen la solución a todos los problemas de la humanidad. Tienen demasiado desarrollado el sentimiento de legitimidad en pro de la propiedad exclusiva. Lo que ignoran es que hay tantos poetas o más que poemas en el mundo, y algunos de estos, no digo yo, no ponen copyright a sus palabras, las obsequian al mundo, o a las exponen para la gente, como si difundir sus poemas fuera algo así como regalar abrazos, o sonrisas, o besos al menos pintado. Estos no, estos son aún más generosos, regalan diminutas galaxias de palabras para que el mundo las reconozca cuando la verdad deje de ser verdad, para cuando el mundo deje de ser mundo, y no cobran nada por esto, lo hacen por que ser generoso es la única manera de que no te tomen por mezquino en este mundo mezquino, las entregan así para que las usen como quieran usarlas, de la manera que quieran o puedan, y así no terminarán en manos del vil capital, por que aquello que más se aprecia y después se regala es lo único por lo que vale la pena seguir luchando.