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Capplannetta ordenado

…Oirás mi nombre donde vayas, porque despertaste la mandrágora del silencio. Allí donde vayas, ya sean vegas o nevadas cumbres, en plazas y promontorios, en playas y prados, en ríos y en las calles escucharás mi recuerdo saliendo de la boca de mujeres y hombres. Dirás, te justificarås, mascando hielo enlimonado y yo me reiré ante el torrefacto negro como la muerte. Ya se acabaron los brindis al sol. En botica ya se venden medicamentos libres del síndrome de abstinencia, esto, que bien parece una broma macabra, repartirá medicamentos el especialista en miedos acuciantes. Ditirambos poetas fúnebres te volverán a piropear por las calles. Ya no hay testigos, hay grandes sádicos, hay grandes vampiros del metro cuadrado, hay lunáticos. Hay lugares donde caminarás descalza, y te hará una emboscada el rocío que llama de buena mañana. Entre la hiedra y la cicuta te haces tus caldos que oxidan el sumier. Partirán las torpes golondrinas, con sus patas cortas, al hecho imposible de volar desde el suelo. Siempre he sido ordenado. Mis libros ordenados por editoriales o autores, escondo en el marchito vacío de tus besos todo aquello que en ti pude ver. Tira por la sombra, dijiste. Y eso hice, y… Igual que destruí también fui yo destruido. La destrucción es justicia que compensa a los que son tus enemigos. Hay colaboradores del orgasmo que siguen tu rastro de magma en las alcobas de techumbre inalcanzable. Cogeré una escalera y cuando me ponga mi americana de piel te caerás desmayada como una aurora difuminada. Existe justicia divina. Tienes que salir adelante. Deseo que consigas salir de cualquier atolladero. Los agujeros son para liebres, ratas y conejos. Ven, ven, yo te daré consuelo. Pero no me pidas que como poeta te dé un consejo. Los consejos los dan los doctores y los ancianos. Vivir y morir. Eso es lo que siento yo. No soy especial, simplemente diferente. Me quiero apartar del te quiero. Siempre te recuerdo. Te recuerdo…marchita…