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Capplannetta y los buenos momentos II

Éste post es un homenaje a esos buenos momentos que la vida nos depara y por circunstancias ajenas a nuestra naturaleza no podemos disfrutarlos. Hay en esta vida momentos en los cuales te quitarías del medio, pero por muy mal que lo pasamos en el naufragio o en la tormenta, después, siempre viene la calma, y todo es paz y ves la vida de otro color. Yo he tenido momentos en los que las llagas en el corazón persisten de manera rutinaria. La felicidad está sobrevalorada me decía hoy mismo un amigo. Y yo lo suscribo. A veces nos equivocamos con las personas y exageramos de cara a la ignorancia, pero una cosa es cierta: no cambiaría mi vida por la de nadie. En algún momento he tenido un ángel bueno que me ha reinsertado en el camino del bien, y de la paz necesaria.

Existen momentos en la vida en que no te das cuenta de que te roban la cartera, la maleta o el ordenador personal, pero puede venir un alma samaritana y devolvernos el día arrebatado con una forma breve de simpatía. Debemos pensar que los buenos momentos son como huellas en la arena de playa y se borran solas al viento o al tiempo, que para el caso es lo mismo. Solamente nos acordamos de mayo cuando llueve. Si, por ejemplo, si nos falta el dinero, tratamos de encontrarlo. O cuando perdemos la Salud, o el amor. Nunca estamos felices del todo. Es parte de nuestra naturaleza, desde que el hombre se hizo sedentario. Ser para creer.

Quizá en un momento de mi vida perdí cosas en el camino, hablo de amigos, de cosas materiales sin importancia, pero a mí parecer lo que no hay que perder la cabeza y tener los pies en la tierra. Se puede ser como un niño de pañales ya en la vida de vejez, y se puede ser viejo de manera prematura. 

Capplannetta y los buenos momentos

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A veces existen momentos en los que estás triste y amargado sin saber porqué. A eso lo llamó un estudiante de psicología en su tesis hace muchos años Melancolía, y creo que es la palabra perfecta. Hay momentos en que no se aprecia bien la suerte que tienes al estar vivo porque parece que siempre nos falta algo, algo que necesitamos y no sabemos cómo denominarlo ni podemos resguardarnos de ese momento, pero se está triste y no sabemos a qué es debido. Cuánto echo de menos el estar con gente y disfrutar de cualquier cosa que en ese momento no la disfruté del todo y ahora te das cuenta y sí la disfrutarías, sobre todo ahora en verano. Nunca más desperdiciaré el tiempo con alguien tomándome una cerveza, o yendo a comerme un bocadillo, o en una boda donde estás con los tuyos. Pero la realidad es que nos acordamos de lo que teníamos justamente cuando no lo tenemos, y esa es la vida, tampoco es preferible esperar a que las cosas pasen, pues todo tiene su momento y si ha de venir vendrá. Ahora no se usa el término melancolía, se usa el término depresión. Aunque la depresión no sea ni por asomo igual que la melancolía, la depresión no se conoce en los países subdesarrollados, y es que es un mal de sociedades capitalistas e industrializadas debido al estrés y al exceso de insatisfacciones que tenemos aquí en el norte de los hemisferios agraciados por el dinero, que es maldito aunque necesario, desgraciadamente. Aprovechen los buenos momentos, reírse y divertirse, vivir en sociedad es parte de la felicidad, y dejémonos de flautas y de gaitas, piel con piel la vida es agua.