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Capplannetta y los años noventa

Los años noventa para mí pasaron tan deprisa que tengo que considerar que fueron unos años donde lo analógico y todo lo que nos vino heredado desde los años sesenta, setenta y ochenta, en los años noventa toda esa postmodernidad que nos vino heredada de nuestros padres se dio a la fuga entre motocicletas Derby y discotecas donde empezaba el CD-ROM a inmiscuirse en nuestras vidas a la par de que el disco en vinilo daba sus últimos coletazos. Recuerdo que las VHS dominaban el acto de ver buen cine y en vídeo clubs y demás lugares empezaron la gran sangría comenzando con el DVD o Blu-Ray, y el MP3 que en algunos reproductores sonaban un cúmulo de grillos sinfónicos debido a que la tecnología no estaba tan bien aplicada hasta que Steve Jobs nos presentó el iPod y entonces, por aquella época, era como asesinar al padre de todo ese mundo repleto de creatividad y modas donde todo el mundo creaba de la manera más artesanal posible.

Sin duda ese mundo de celofán y negativo Agfa, ese mundo de fotografía de cuarto oscuro, y de VHS estaba apunto de extinguirse, aunque no nos diéramos cuenta del fenómeno que vendría tras Appel, Microsoft e IBM. Me refiero a Linux. En efecto ahora la tecnología ha olvidado toda aquella herencia de discotecas y coches Ford Fiesta y SEAT Ibiza para convertirse en lo que ahora estamos viviendo. Ahora, entre pandemia, y otras novedades tecnológicas, hemos dado un paso de gigante mientras todo el arte y la música y el cine ha tomado cierta particularidad en la industria del ocio. También, cabe decir, que ya no sólo leemos libros en papel impreso, sino que también podemos leer libros publicados en tiempos decimonónicos y verlos ahora como cosa normal en la que la devaluación en el precio de ebooks y el Internet de las cosas son más accesibles. La era digital ya está aquí. No hemos roto el cordón umbilical ni hemos matado al padre, pero el recuerdo del sistema analógico perdura en nuestras vidas. Y yo pienso que es una gozada el Internet, aunque también lo es el acceso a la subcultura sin barreras. Quizá las cosas más deplorables sigan sacando la cabeza en esta era digital. Pero seamos optimistas. El Progreso es un hecho, influyendo en otras disciplinas.