Archivo de la etiqueta: liooli

una cátedra en rumba catalana

el ventilador

Hace tiempo decidí encadenarme al venerable oficio de escritor, pero me echó para atrás el nepotismo y la falta de lucidez de mis amados escritores, sí hombre, aquellos con quienes comparto una generación, después pensé que para llegar a ser buen escritor por mi cuenta debía ser también ratón de biblioteca, pero me dije a mí mismo que para nada sirve tener mucha teoría a cerca de una cosa u otra si en realidad todos aquellos que han leido y releído no llevan a la práctica aquello que saben, solamente se atreven a dibujarlo en su mente. Después con el tiempo pensé en hacerme poeta, quizá mal poeta, pero me dije que ni la poesía ni la filosofía ofrecían lo que prometían. Ahora me amarro a aquello que verdaderamente soy, yo, tengo una cátedra en rumba catalana, conozco sus secretos, conozco sus leyes y la he disfrutado en su esplendor, allá por el año 1992. Pero los provincianos desconocen que para ser culto en una cosa no hay solamente que entregarse a ella, hay que amarla con todas sus consecuencias, sean éstas cuales fueran, y a eso pocos se han atrevido en las facetas antes señaladas. Pues el escritor es vanidad, el ratón de biblioteca un pobre solitario, y el poeta un mentiroso, pienso que es mejor entregarse a una cátedra como la rumba catalana, eso sí que es gozar de la vida.

En la fábrica

En la Fábrica

Se levanta los días laborales a las 4.30 manque le pese, los pobres nos curamos las heridas como los perros, se le escapan dos sueños celestes y uno rosa mientras se despierta, se toma el café, se lava, se peina y se afloja, pero sigue su curso, como río que no piensa su pulso de agua, el tráfico revienta su aurora y la ilusión la abandona, pasar ocho horas mientras el sudor baila en la fiebre, mientras, ella maquina de sola, se pone la radio, por aquello de la rutina espesa que aflora, entre máquinas, motores y otras voluntades de frente la acosan, ruido de metales, esclavos sollozos, suena la sirena y el almuerzo la hace roca, ella es mi madre, pasó de trabajar de niña a seguir trabajando ante su vida toda, ya se van con el silencio una pequeña galaxia en su esfera de horas, y un montón de pensamientos que a ritmo sin compás le dan la esperanza corta, madre, ¿quién te quitará tu callo, tu pena y tu solitaria cadena? Ella me dice: Hijo mío, pa’ trabajar la sangre es roja, yo le digo: Madre, te siegan el desmayo y la salud no es de goma.

Amor de madre

Quiero hablarles hoy de alguien muy, muy especial para mí. Esa es mi madre. Se levanta los días de trabajo a las 04.30, siempre sin quejarse, siempre sin rechistar. Trabajó desde muy niña, guardando cabras, ayudando en las labores. Ahora tiene Facebook, pero rehuye de tener conversaciones debido a sus faltas de ortografía, ya que dejó la escuela a edad temprana. A mí y a mis hermanos nos ha dado estudios, nos ha mantenido y a veces ha sufrido, quizá demasiado. Por motivos que no diré aquí me demostró que me apoyaba en todo lo que emprendiese, si tenía algún problema ella me lo solventaba. Cada vez que llega al trabajo de madrugada me avisa que ha llegado con un mensaje de texto por móvil. Nadie entiende por qué calla mi madre, mi madre calla para dar concesiones, tiene miras a largo plazo. Ella es una niña, una niña grande, el amor a los hijos para todos debiera ser igual, no se puede ser frío con un niño. La quiero mucho, no solo por su ayuda, sino por que para mí lo es todo, se defiende muy bien con las nuevas tecnologías, tan bien que controla su smartphone a ciegas casi. Madre, ¿por qué esta vida es tan asquerosa? ¿Por qué a veces no avanzamos y caemos exhaustos a la cama rendidos? Madre, ¿por qué confiamos en aquello que se nos ofrece, que creemos que es nuestro, y después nos lo arrebatan como cualquier cosa? Madre, siempre recordaré este día, el día que me devolviste al camino. Recuerdo un día en que estando en un restaurante en Lima de comida española pusieron una canción, la canción fue de Manolo Escobar «Madrecita, María del Carmen» y lejos de ella,me emocioné de tal manera que fue irresistible sostener las lágrimas, Mi madre se llama María del Carmen, te quiero Madrecita, María del Carmen. Te quiero.

Mi heroína personal

Ya me quedas muy mayor, quizá estés muerta, pero Gena Rowlands, ayer te vi interpretando un papel maravilloso, y eso…, que me enamoré de tu personaje, ¿o quizá me enamorara de ti en ese tiempo de tu vida? No lo sé, pero tu feminidad, tu gracia improvisada, tu papel de mujer fatal, de mujer descontrolada, para mí ya te has convertido en heroína, pongo a Bowie en tu honor, la canción de «Heroes», me gustaste mucho, brindo por ese papel, por ti que lo interpretaste, por la satisfacción de un trabajo bien hecho, salud.

Bette Davis (Sol Nocturno)

Bette Davis es la estrella de la noche, por eso fuma, con la niebla se mezcla su humo, New York no recuerda a su estrella que no es guapa, ni rubia platino, ni con ojos bellos, ni con labios carnosos, Bette Davis es atractiva cuando interpreta, los espejos se suicidan, las estrellas empiezan a tener el hábito sucio de fumar, los galanes la temen, nadie le pide autógrafos, los directores están a sus pies, ella no es diva, ella es estrella de la noche, tan estrella, como un sol nocturno, y todo por que su acojonante personalidad, que a nadie deja indiferente, refleja en la pantalla tanta naturalidad que es una de las mejores actrices de Hollywood. Bette, me gusta tu atmósfera de tabaco rubio, me encanta tu ambigüedad, me encantas cuando fumas, me gustas por que eres auténtica.

El miedo es libre

El miedo es libre y sus represores también, el miedo es libre y los que lo fomentan también, el miedo es libre y sus artífices también lo son, malditos aquellos que están a un paso de ventaja de las soledades futuras, por que son cómplices de la patraña que los hace seguir la luz del lucero ciego, el miedo es libre y sus progenitores también, dices, chiquilla, de cara a la galería de Facebook que ya eres libre, que estás pasando tus mejores días, que no necesitas aquello que amaste, y yo te diré: Eres libre ¿libre de qué, de quién, dónde? Dices estar pasando tu mejor etapa: Ahora, cuando más desgraciada eres, ahora, que vas como una sonámbula escarbando la alegría de los que todo ignoran, dices todo eso para hacer daño a quien amaste, y lo haces por que sabes que todavía lo amas, y él te ama. La mentira del mundo es simple, tan simple que se huele con un tufo a leguas de la razón, a leguas de lo que es verdaderamente libre. Tienes miedo a que desmonten tu verdad, pero el miedo es libre, pues venga un café para todos, y enseñemos las debilidades de cada uno, que es la mejor manera de ser libre. Un libre idiota, que desnuda mientras se tapa, que su miedo se hace rabia, que no tiene libertad. El miedo es libre sí, cuando la soledad lo acompaña.

outsider

Una manada de outsiders recorren las calles, quieren disparar balas con los blisters de sus comprimidos, todos los días escalan el hielo, todos los días absorben miradas culpables, como vampiros que escapan de castillos imposibles, una manada de outsiders recorren las calles sedientos, no buscan culpa, tampoco absolución, saben que para ellos no existe un mañana, que la mañana y la noche son repetición, patean las calles como manada disuelta, ¿quién sabe si la cura de los normales es la necesaria? Pues ellos buscan cura como los demás, pues ellos también la buscan entre plagas de anti-escrupulosidad, recorren los bares para resolver magnicidios, recorren ciudades para reparar constelaciones, una barra de un bar es un templo de outsiders, una ciudad entera los resguarda en el quizás, se han comido las mantecas de lozanos hombres de bien, han escurrido baberos de los que ignoran paternidad, vacíos adentro y afuera, por eso son outsiders en su lado literal, mañana ya es tarde y hoy ya no digamos, una manada de outsiders recorren furtivos las calles, con su prisa habitual, los esperan en algún sitio, quizás resuelvan el enigma de la noche en los ojos que se ven pero al cruzar, una manada de outsiders reniega de esta hambre pero con tanto pan para migar.