Capplannetta y las sombras

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Las sombras son sombras desde mas allá de la noche de los tiempos, las sombras de la nada las llamaban los poetas en épocas pasadas allí en el territorio del Al-Andalus. Las sombras son un misterio porque nacen en las cosas primigenias, sin las sombras no seríamos hombres; luz y oscuridad, ¡qué dos materias contrarias con alma de galaxia son las sombras! Las sombras pueblan de voces las flores que ha de conocer el alba, y en esas sombras se encuentra la madre aún pariendo de sollozos su esperanza lograda de carne nueva, el niño se decanta por llorar ante la luz y estuvo en la sombra de la vida nueve meses latiendo. Aurora que emerge esbelta entre los polos opuestos, clima de siete plegarias busca breve símbolo de luz de resplandor allá en la luminosa mañana, se entregan las sombras a la noche, y en el día son grises virtudes que el sol alimenta, cuerpos fatuos se esconden de la gran verdad sin templo ni efigie ni deidad, un cascabel rodando es el preludio de que hay vida adentro, de que es cierto, es la semilla de toda criatura, allá en las cuevas grandes y en las minúsculas, en los mares y toda la tierra es sombra. La luna, miles de veces verdad, se mide en la altura y otorga sombra a quienes la busquen, no dudéis que han de encontrarla, no dudéis que también el fuego será el primer protagonista del progreso del hombre, voz de los hombres, animales, pueblos del mundo, flores de los siete climas, fugitiva de desprecio es la hipocresía y la piedra quieta resulta ser verdad, el viento apaga los pequeños fuegos, pero a los grandes los convierte en infiernos. Sombra la de Fausto, sombra la de Alonso Quijano, sombra la de Jaun de Alzate, sombra la de Aureliano Buendía, sombra la de Dorian Gray, sombra en los cuatro puntos cardinales, sombra, magnífica sombra, sombra, sombra. Buena y mala sombra, el destino aguarda la buenaventura. Dios mediante.