Capplannetta y las galaxias en las páginas

…Quisiera que el lector respirara de un cloroformo liberador cada vez que leyera un escrito mío, que lector y yo fuéramos una simbiosis de cinco sentidos, un derecho que él tiene como un asiento de pasajero en el avión de la conexión que evade frontera tras frontera sobrevolando el azul del cielo; quisiera tal vez una fiesta de astros en el firmamento de lo comprensivo, una galaxia que se derrama en la mente como una estrella que se licúa en un sacudir de perro mojado, galaxias y más galaxias fervientes de sol justiciero, un sol redentor perdido entre las páginas o un post en un libro o en un blog como este. Criaturas celestes que se lanzan a un cosmos irremediable, criaturas celestes que se abren paso entre la negritud de las galaxias, verdes várices de simulacro de vena y nervio reluciente, que se difuminan por las estrellas y se abrazan a amarillos esbeltos y rosadas nebulosas como sistemas nerviosos tragándose un elixir de neuronas que se estrellan en los abismos inmensos sin rastro ni rumbo que los sostenga, se mezclan los planetas y satélites alegres de soledad ultravioleta y letargo solar, porque somos como vías lácteas que se ramifican y son la misma cosa que raíces de galaxias que se gasifican de auroras boreales y páginas de poemas blancos que interiorizan el infinito y unen la cópula imperfecta de que mañana es hoy, y la mixtura es el futuro…