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Capplannetta y la verdolaga

Por la senda de este nuevo mundo me encontré con la verdolaga, me di de bruces con ella más bien. La verdolaga se extendió por mi camino hasta que al final comprendí que las espinas están en cualquier parte. 

Afanoso estaba por encontrar la verdolaga, me hice amigos y enemigos, muchos despreciaron mi mirada de asombro. Otros hicieron acto de presencia en mi búsqueda, mi sí fue tan espléndido que el asombro corrió por todas las miradas y por los rostros de la gente. 

Muchacho, tienes que aprender que lo que haces a los demás te lo haces a ti mismo. 

La verdolaga es una planta curativa pero también es un tropiezo que buscamos desde que por la mañana nacemos. No es voluntad ni tampoco un lugar, es quererse a sí mismo, la verdolaga quieta será testigo de la macadamia de la noche. Allí donde hay un hombre completo nace la verdolaga. Allí donde hay una mujer luchadora crece plena la verdolaga. Las mujeres, que se llenan de aires sensuales cuando ellas quieren. Una mujer que se entrega a un hombre es una bendición. Los poetas debieran subrayar este aspecto. Los poetas y todos los hombres que aman. En el momento de extender la noche su saya oscura es cuando se abren las carnes para ser poema. La verdad del hombre y la mujer se acurruca en una cama, y solamente ellos deben administrar ese secreto. Con el silencio, con el respeto, con la caricia. Un día encontraré la verdolaga que siempre soñé. Seré el centinela de mi pueblo, seré hombre insomne que vive por la quietud de la paz, en cualquier estación, a cualquier hora, seré el amplio corazón que custodia a todos los hombres que conocen la verdolaga.