Capplannetta y la música

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Debo admitir que consumo más música que literatura, también más que cine. La música para mí es un ramillete de fragancias que lindan con la droga sana que se convierte en una melodía. Bach nunca dejó de componer y sus partituras se usaban para envolver carne, es hermoso escuchar las variaciones Goldberg, es placidez, es paz musical, es un regalo del santo Johann Sebastian Bach. La música suspira de efluvios ancestrales de los que el hombre no puede olvidarse. Ya que la echa de menos en todos los momentos especiales; para el sexo, para una reunión de amigos, para una fiesta, o simplemente para degustarla en un concierto. La música se simboliza con un piano, con dos violines o guitarras en cruz, también en notas musicales, la música siempre espera y siempre está presente. Conducir un largo trayecto es una comunión con la música y es un verdadero deleite cuando ésta se une a la velocidad. Existen infinidad de géneros y yo los abrazaría a todos en un momento de camuflaje de camaleón con el arcoíris, la música es lucha y también salvación, es la quinta esencia de los sentimientos que se deciden transmitir, es un cúmulo de sensaciones y cada instrumento es una voz desde el oriundo conjunto de naturalezas muertas que sobreviven a la artesanía del hombre, una voz femenina es la delicadeza del remanso perfume que se oye como una trasformada bendición, la música nos conecta, es la catarsis perfecta de los momentos, es el rumor convertido en susurro entre arrullos, zambras de esfuerzo que transpira e inspira, el zorongo de contrabajos tocados con fuertes dedos de raza, es un bandoneón que llora de nostalgia por una patria, es una inmortal plegaria de emociones.