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Capplannetta y el regalo

Me han regalado una cafetera de esas de cápsulas, y la verdad, son muy prácticas. No diré quienes me la han regalado, pero aquellos que me conozcan sabrán quienes son. Recibo muy pocos regalos, por no decir ninguno, a lo largo del año. Y siempre me regalan los mismos. Yo también regalo, pero regalo libros, no sé si se los leerán. Desde que tengo la cafetera tomo unos cafés que no necesito ir al bar, pero a los bares se va a beber cerveza. Yo los cafés los tomo en casa. Mi hermano seguramente hará también uso de la cafetera. Entre tanto café que tomo, y de distintas variedades he tenido un poco de diarrea. La mental es de por vida. Bromas aparte. Aunque nunca dejaré mi cafetera eléctrica de toda la vida. Un regalo se hace de corazón y cuando es útil se agradece especialmente. Mañana vendrán los Reyes Magos y nadie podrá ver cabalgatas ni historias. Pobres criaturitas. Suena a tópico ya, pero este año ha sido un año de soledades. Yo tengo un montón de libros por leer aún, libros que no he leído porque he estado enfrascado en varias cositas que me van a venir muy bien para el futuro. Aunque estoy con algunas preocupaciones, me desarrollo muy bien en contar la verdad, y la cuento aquí. A tomar por culo la Navidad y todos esos chalados que creen en el espíritu navideño. La familia está bien, con más afinidad con unos que con otros, pero ha sido una Navidad tranquila. Ahora todo apunta a que va a nevar, yo le temo, el hielo que se forma es muy peligroso. Tanto para coches, como para peatones. A quienes me han regalado la cafetera debo pensar alguna cosa para compensarles. Alguna cosa que se queden boquiabiertos. No, no voy a salir a la calle desnudo con la nieve. Es una cosa que no va conmigo. Porque aquello comienza a encoger y se ríen todos menos tú. Aunque ya está uno mayor para meterse en tales travesuras o locuras siempre sanas. La mejor locura, la sana, esa de la que te desprendes del qué dirán, y de las opiniones de la gente cerril. De las insanas no hablaré, ya hablo demasiado sobre este tema. Cuando me pongo a pensar me digo que soy lo bastante responsable de lo que digo, aunque no me lea nadie, me conformo con que me quieran los de siempre.