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Capplannetta y la buena suerte

Digamos que soy un tipo con suerte a pesar de mis circunstancias. No se imaginan de las cosas de las que he salido airoso. Llámenlo protección divina, llámenlo la suerte del inocente, llámenlo suerte de principiante. La gente se cree que lo cuento todo en esta web, pero no se imaginan las cosas que me guardo. En esta vida y, más siendo escritor, no se puede contar todo. Por mucho que lo que hayas hecho en un pasado haya prescrito, es por pudor, debo decir que me da vergüenza, a veces ajena, otras propia, pero no puedo contar de la Misa ni la mitad. Los árabes lo llaman baraka pero yo lo llamaría mera compasión de la divina providencia. Soy un hombre de secretos, pero mi buena suerte me ha dado mi merecido, no se crean. Yo creo que mi mejor suerte han sido mis padres, luego ya vinieron otras bendiciones producto de mi inocencia larvada. Y otra cosa de la que me sorprendo es la de los amigos que tienen agregados mis amigos cercanos y yo no los tenga a ellos agregados al Facebook habiendo compartido con ellos en otros tiempos una amistad, que yo creía sincera. Ellos me toman por loco, porque el hecho de que escriba, ya sea poesía o en esta web, lo ven ellos como una chaladura que me ha dado como a Mateo le dio por la guitarra. Estoy loco, pero soy un loco con mucha suerte, otros sosias espirituales como yo no han tenido esa suerte, y lo he vivido en carne propia. Antes ellos me elegían a mí como amigo, ya sea por conveniencia o lo que fuere, pero ahora el que elijo soy yo. No puedo escoger demasiado, la vida no me deja alternativas, ya que he pasado de ser un chaval con el que todo el mundo quería estar, a ser el gordo enfermo de los nervios que nadie toma en serio y no se molestan en comprobar si estoy loco, o quién coño soy. Porque dan mi locura como un hecho asegurado, no se paran conmigo a hablar y sacar de ahí sus propias conclusiones. Eso ha causado en mí que huya de la gente y me comporte de manera arisca, porque su inseguridad o mi inseguridad nos hace a los dos inseguros. Así es la cosa, y por eso digo yo lo de la protección de la divina providencia, porque ahora elijo yo amistades.