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Capplannetta y los amigos verdaderos

He tenido suerte en la vida con respecto a las amistades. Soy hombre de pocos amigos, pero mis amigos empezando por el señor de Bidaxune y siguiendo con Juan Herrada Sabio, tengo un amigo al que no veo, le llamamos Ferretero, ya que tuvo una ferretería pequeña y allí íbamos a hacerle compañía. Después está mi amigo Pablo Méndez, que es amigo, mi editor y un poeta excelente. La vida pone en tu destino alguna china en el zapato, de la cual, si sigues andando te tropezarás. Pero si optas por la soledad y las amistades verdaderas siempre agradecerás al azar como parte de una certeza que ha sido beneficiosa para tu camino. Tengo amigos con los que estaría toda una vida, incluso les invitaría a mi mejor güisqui. Pero existen conocidos que no invitaría ni a un café. Yo puedo resultar tóxico, pero lo que me conmueve es que no es que yo haya elegido a estos amigos verdaderos, sino que ellos también me aceptaron como parte de su vida de infortunios, desventuras y también para los momentos buenos. Tengo amigos con la cabeza tan bien amoblada que tienen hijos con padres orgullosos, ese, es el caso de mi amigo Juan Herrada Sabio. Es gran padre, un buen hijo, y aunque no seamos aficionados al mismo equipo y diferimos en ideales políticos, somos amigos nada interesados. Dedicar un libro es una cosa seria. Yo he dedicado libros y portadillas a amigos de verdad, otros, quizá, no lo merezcan tanto, pero siempre puedo llamarles para lo bueno como para lo malo. Los mejores amigos son aquellos que pasas un rato agradable, que saben encajar cualquier embate, y son amigos para siempre. Esto me recuerda a la banda sonora de los Juegos Olímpicos en Barcelona 1992. La canción rumbera del grupo Los Manolos, Amics per sempre.

Capplannetta en motocicleta

Cuando era adolescente me compré una motocicleta, bueno, en realidad era un ciclomotor a dos tiempos. Era de la marca famosa en Catalunya Derby, digo lo de famosa porque la sede de esta marca de motocicletas está en Mollet del Vallés. Era el modelo Derby Variant. Mi madre quiso que me la comprara a regañadientes, en realidad el tiempo en el que tuvimos motocicleta yo y mi hermano mi madre fue la que más sufrió. Cada vez que sentía una ambulancia se ponía muy nerviosa. Lo que hacíamos con las motos era muchas veces como convertirnos a nosotros mismos en diseñadores de nuestros propios vehículos. Le trucábamos el motor, la tuneábamos a nuestro gusto. Cuando salíamos los chicos de mi barrio y yo llevábamos a algún chico amigo nuestro de paquete, como se suele decir, ya que sus padres por miedo se negaban a que tuvieran moto. Ponían la excusa de que había autobuses. Aunque, a decir verdad, yo todos los accidentes que he tenido han sido muy cercanos al barrio donde residen mis padres. Una vez nos fuimos a dar un paseo en motocicleta un amigo y yo. El amigo era y es como un hermano, Juan se llama. Paseábamos para vacilar a las niñas y dando vueltas por donde ellas andaban, quemando y malgastando gasolina tontamente, pero en aquel tiempo te daba todo igual. Íbamos este amigo y yo dando vueltas con mi moto por el barrio, y yo llevaba el casco protector obligatorio en el brazo. De repente nos pasamos un semáforo con la luz ámbar y nos arrolló un automóvil que venía con exceso de velocidad carretera abajo. Eran dos chicas. Nos acusaron de pasarnos un semáforo en luz roja y nosotros a ellas de ir demasiado deprisa. Hicimos el parte de accidentes y los vecinos comenzaron a curiosear y se montó todo un espectáculo en torno al accidente. La suerte fue que no intervino la policía local, entonces no había Mossos de Esquadra. Este texto que parece costumbrista y carece de interés viene a colación de lo peligrosas que son las motos, ya que los coches no las respetan. En invierno pasas un frío tremendo. Cuando llueve no puedes ni conducir bien. Pero aquel día, yo y mi amigo volvimos a nacer. Así, como suena. 

Capplannetta y Juan Herrada Sabio

Las personas somos inteligentes porque alcanzamos a ver aquello que nos ocurrirá una vez hayamos partido del hecho en sí, y a veces, o muy pocas veces, solemos equivocarnos, salvo cuando incidan factores que se escapan a nuestro conocimiento prematuro de las cosas. A veces, un gesto, una actitud, un posicionamiento, nos hace ver cómo serán las cosas. Tengo un amigo que para mí es un hermano, y una vez se acercó por mi casa y en esos días yo estudiaba fotografía, que por aquella época era analógica, y recientemente me había comprado una cámara fotográfica, y al aparecer le dije: -Vienes en el momento preciso, pues te voy a inmortalizar. Y él, que es muy sonriente y simpático, me contestó: -¿Qué vas a hacer? ¿Ya te la has comprado? Y yo riendo le dije: -Sí, venga va, te voy a tomar unas fotos. Y cuando las revelé en el cuarto oscuro, me dije: -Casimiro, esta foto te volverá con los años. Lo que no intuía yo por aquellas fechas el paso tan descomunal que iba a dar la fotografía de analógica a digital. Y ahora hace unos días vino a casa a tomar algo y hablamos de la dichosa fotografía. Esa foto no es la que expongo en esta escafandra de la NASA, pero es otra que está positivada con una exposición muy breve en la ampliadora, parece dibujo, y éstos días me la envió y le encontré algunos errores, que ahora, digitalmente he podido rectificar. Todo momento se puede alargar en la vida, y más ahora que la fotografía ha dado este paso gigantesco. A veces pensamos en el porvenir y no lo creemos, a pesar y a sabiendas de que has leído algún artículo. Pero, yo no me arrepiento de haber estudiado fotografía analógica, me ha servido para entender el lenguaje de la digital, y ya los productos de laboratorio han pasado a un ámbito de fotografía más artesanal, pero se siguen usando. Hay momentos en la vida que rompes una foto y en un futuro, sin saberlo ni intuirlo, la echamos de menos, a mí me ha ocurrido el caso contrario, yo no he roto la fotografía de mi amigo, pues tengo los negativos, y él ha conservado la que le tomé aquel día y puedo, ahora, hacer cosas bonitas con la fotografía, pues la ha digitalizado,  en fin, c’est la vie.

Capplannetta pasa un día especial

Hoy he comprobado que aún tengo amigos, a pesar de que dejé de buscarlos. No es que tenga amigos, yo tengo muchos hermanos, como dice la milonga. Tener amigos es saludable. Todos aspiramos a tener amistades, relacionarnos, y disfrutar de la vida. Mi hermano es mi amigo, y mi amigo, mi hermano. Es bonito encontrar a los viejos amigos y recordar anécdotas del pasado. Yo no soy huérfano de pasado. He tenido amigos buenos y amigos malos, pero siempre he tratado que me enseñara algo cada experiencia vivida con mis amigos. Cuando no te relacionas te vuelves huraño, ermitaño, introspectivo, tienes un mal concepto de la gente. La buena gente está en todas partes, también la mala, pero es importante saber estar y saber con quienes estás. Después de haber vivido una vida de disparates, de aventuras y desventuras, una vida de grandes decepciones, como también grandes alegrías, pero con los amigos de verdad bastan unas cervezas, tabaco y un poco de simpatía y cariño y pasas un día total. O mejor decir especial. Hoy ha sido un día de esos. De vez en cuando va bien soltarse las riendas. De este día puedo decir algunas cosas al respecto que tienen que ver con el reencuentro. Reencontrarse con viejas amistades lleva como añadido que recuerdas momentos inolvidables y el pasado te coge por el corazón, y las risas y el disfrute está asegurado. Tener amigos, qué gozada. A veces eres tú el que pone un muro de dos metros de grosor entre la nueva vida que te ha tocado vivir. Para amigos está mi hermano, Juan Herrada Sabio. Los dos hemos cambiado. La vida a veces te pasa factura, entonces es cuando son importantes los amigos. En realidad existe buena gente.

Capplannetta y el hecho de exponer

En todo el tiempo que llevo trabajando en mis Mixturas (collages) he expuesto dos veces. La primera vez fue en La Capella de Can Gambús, hice unos plafones de distintos tamaños (ahora no recuerdo el número) pero había desde tamaños grandes y pequeños, en total sólo vendí uno,  por 25€. A la inauguración vinieron gente de Santa Coloma de Gramanet, mi amigo Juan A. Herdi cuando éste residía en Barcelona, vinieron familiares, y las socias de cuando mi hermana tenía la asesoría de imagen, la exposición fue concurrida, brindamos con cava. Aunque imprimir y crear los plafones me costó caro, no diré el precio, pero caro. Después realicé otra exposición en el Centro Cultural de Torre-Romeu. Era una exposición donde yo exponía poemas cortos y mixturas, esta vez en papel pequeño, recuerdo que nos dejaron las superficies donde poder colgar el papel fotográfico, que enganchamos con chinchetas. Nos dejó las superficies el partido político de Unidas Podemos en Olot. Eran carteles rígidos para publicitar al candidato de la alcaldía de Olot, en Catalunya es En Comú Podem. A mí me vinieron bien. Y todo gracias a mi amigo Juni, de aquí del Centro Cultural de Torre-Romeu. Vinieron a la exposición varios amigos y familiares del barrio donde yo antes residía con mis padres. Vino mi hermano, Juan Herrada Sabio, y teníamos de todo  en la celebración, hasta mi amigo Juni (Juan Sabat Reyes) se trabajó un proyector acondicionándolo para poder visualizar unos vídeos con mis Mixturas. Bebimos cerveza, comimos, lo pasamos bien. 

Capplannetta y la amistad

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Muchos amigos he tenido a lo largo de mi vida, algunos los perdí en el camino, como semillas huecas que no germinan, otros, los llevo en mi corazón, y otros los conservo, los cuido (aunque a veces no esté a la altura de lo que conlleva una verdadera amistad), y si no los cuido como quisiera es un error que llevo a rastras como el que se ata una gran piedra al lomo. Muchos de ellos me han regalado libros (también soy una especie de ratón de biblioteca) y otros me han demostrado su amistad con creces, aunque tengo un amigo que me lo ha demostrado en las dos ocasiones mencionadas anteriormente, se llama Juan A. Herdi. Es un amigo verdadero, inteligente, buen conversador, leído, políglota y un gran admirador de la Edad Media, es un amigo del que tu madre está orgullosa de que lo tengas, también otros, pero este en especial es respetuoso, cumplidor, hace favores varios, y es vasco, aunque es un gran latinista. Conoce bien la lengua francesa y la portuguesa (aparte del euskera), sabe mucho de política, y sobre todo y lo más importante, yo lo admiro. Después tengo otros amigos que me han regalado libros, de todos guardo un buen recuerdo, no sólo por su amistad, sino por que han puesto en mis manos lectura. Luego tengo otros amigos de infancia, también tengo amigos conocidos recientemente, como Juni, este amigo también hace favores y me hace de vez en cuando alguna visita. Los amigos son como las plantas, necesitan de cuidados y de atenciones, tengo amigos del barrio y muchos más que tendré a lo largo de mi vida, pero los amigos verdaderos que tengo son estos, también está mi hermano, Juan Herrada Sabio, y también un hermano de sangre, mi hermano José. Éstos dos últimos que cito, los quiero mucho, mi hermanico, con el que me llevo tres años, es un fuera de serie, muy inteligente, con mucho oído para la música. Me dejo muchos en el tintero, pero es así la vida, ¿qué sería de la vida sin amigos? Sería una verdadera pérdida de tiempo, aunque respeto a las personas que no tengan amigos, hay personas entrañables que no tienen amistades, es duro, aunque yo paso muchas horas solo, y algunos que cito aquí no les veo desde hace meses, otros, desde hace años, pero siempre están en mi recuerdo. Yo creo que las personas solitarias valoramos mucho más la amistad, resulta grato sentirte agraciado por ese don tan valioso. Un don de los dioses.