Juan A. Muñoz Fuentes (In Memoriam)

Tite Juan astronauta

Creo que es ahora el momento, el momento idóneo para decirte aquello que no te dije en vida. No fui ni al crematorio, ni a verte al hospital. En realidad no era muy consciente de que estabas tan enfermo. Pero bueno, quiero recordar los bellos momentos vividos contigo, que han sido muchos. Recuerdo nuestras tertulias con vino blanco y cigarrillos. Recuerdo haber ido a buscar rebollones en la temporada, y lo generoso que eras conmigo. Me diste en vida muchos libros. Libros que conservo con gran estima y aprecio. Eras un hombre de campo, de bosque. Te gustaba la naturaleza en tierra firme, no veo justo que tiraran tus cenizas al mar, yo hubiese tirado tus cenizas a un bosque donde se escuche el jilguero, el chamariz, el ruiseñor, donde eras libre. Salías a buscar espárragos trigueros y venías con un manojo enorme. ¿Recuerdas aquel día en que nos cayó un rayo a unos cinco metros de distancia? Una bandada de patos encontramos más tarde que marchaban desde la balsa del campo de golf hacia el Parc Catalunya. Te gustaba trastear con las plantas, tenías muy buena mano, estaban hermosas y vivaces. Te enfadaban los silencios cuando hablábamos por teléfono. Lo veías como un gasto inútil. Recuerdo cuando me llamabas nebot y te reías con esa risa fresca que daba gusto contemplar. ¿Ves? Al final no fue nadie a tu funeral, tantos amigos que iban a buscarte y luego en las malas ninguno de ellos estuvo. El que sí estuvo fue el David, el rubio de la sala de máquinas. Bueno, yo tampoco fui, no puedo hablar. Pero yo, ya me conoces, no soporto ningún funeral, ni de amigos ni de nadie. En fin, espero que seas parte de la naturaleza, aquella que tanto amabas y tanto te apasionaba. Vuelvo a repetir, eras hombre de campo, y amabas la naturaleza, te encantaba estar rodeado de árboles, y cómo dijiste, viviste tu vida a tu manera, y eso es lo esencial de la vida, vivir los momentos como a uno le gusta vivirlos. Pasaste momentos malos, pero fuiste tú siempre, en lo bueno y en lo malo.

plegaria

Mi abuelo Jose (sencilla)

In Memoriam, José Muñoz Ramos.

No lloraré más tu muerte
Porque sé que tu reguero de vida
Es de libélulas brillantes de azules y amarillos naturales,
Sé que tu reguero de vida ha amamantado
De luces de alegría las viñas de mi sangre,
Los lugares por donde tú pasaste
Me hacen arrastrarme frente paredes
De manera verticalísima,
No lloraré tus zapatos nuevos, y tus cassettes
Me seguirán ante esta batalla blanda,
El hombre no es hombre sin su muerte,
La canción que nutren las auroras
Vendrán a recogerte con sus sábanas limpias,
Será, como doblar la ropa de cama,
Aunque morías en una camilla ante la solemnidad
Del oxígeno y el técnico tensiómetro,
Qué feos son todos los ataúdes,
Lleven cruz o estrella de David,
Con lo bonito que es ver la acequia en su chapoteo de mujeres bebiendo del licor que traen los autobuses
De otros pueblos, de no sé qué lindes,
El páramo donde lo sudaste es un secarral ahora,
Te diré, que los aviones traerán la partitura de tu suspiro, traerán los camiones grandes la anestesia de tu sueño a media tarde,
No lloraré más tu corazón destrozado, un infarto, es un infarto, toda la familia convulsiona tu hora, a la hora de tu hora, amén.