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Capplannetta habla sobre flamenco

APUNTES SOBRE FLAMENCOLOGÍA

¿Dónde están esos flamencos que no abandonaban los antros, los tablaos y las discotecas? ¿Dónde están los flamencos que ahora bailan reggaeton? Esos flamencos que juraron fidelidad a la calle de Los Lunares. Esos discípulos de Camarón y de Manolo Caracol. A cualquier artista se entregaban, ya fuese gitano o payo. Rompían el silencio entre repiqueos y sus palmas. Ahora escuchan tecno, trance, house. Se han olvidado de las rumbas, de los tablaos y bailes como el zorongo, zambras, verdiales, se han olvidado. No hay rastro ya.

Mirador de San Nicolás, están templadas esas guitarras que van a acompañar la saga de los Morente, con Soleá, con Estrella, con Kiki. También están los Habichuelas.

Andalucía es una mujer morena que baila echando a volar sus volantes. Flamenco, patrimonio de la humanidad. José Manuel Caballero Bonald, Félix Grande, Enrique Morente, Blas Infante. La música viva que es la flamencología es una cátedra esencial. No existe cosa más maravillosa.

Vendrán con la tierra por la cintura los nuevos flamencos. Los nuevos, los que fusionan, los valientes. Jerez de la Frontera, La Paquera, el Gasolina (padre) al que pude disfrutar en algún recital. Jesús Méndez, pariente de la Paquera de Jerez; en Málaga el Chaqueta, la Repompa, en Huelva Paco Toronjo. Desde Silverio Franconetti no se conocen seguidillas mejores que las de Manuel Torre. Camarón de la Isla es el duende, la hondura, todo un mito. Fernanda y Bernarda de Utrera, pueblo en la provincia de Sevilla en el que ha surgido más de un cantaor. Chano Lobato y sus alegrías, como también un gran repertorio flamenco, en el que la juventud ha bebido. Los Farrucos, una saga de flamencos de grandioso arte. José Mercé, y su bondad para dar oportunidades a los nuevos flamencos. Todos ellos herederos del flamenco. Sin olvidar a Diego Carrasco, ni a Esperanza Fernández. Nadie lo dirá en la vida como La Perla de Cádiz, Los Moneo, Pepe Marchena, el Chocolate, el Pele, Miguel Poveda, Mayte Martin, Duquende, el Niño Gloria, la saga de los Rancapino, cantan hijo y nieta. Todos estos flamencos curtidos por la vida de generosidad cultural de Andalucía. Diego el Morao, El Pali, con sus sevillanas por seguidillas. Raimundo y Rafael Amador, José Menese, los gitanos beben el reflejo de plata del Río Guadalquivir. Bailaoras japonesas, el Pollito de California, y su arte flamenco y yanqui. Los hermanos Mairena, Carmen Linares, el Cabrero, Sabicas, Lole y Manuel, en Sevilla Lole ha sido musa de grandes aficionados. Hay tanto para escuchar, para oír, que vale la pena que se pare el reloj a cambio de una soleá. José Soto y la saga de los sordera. Porrina de Badajoz, sus sobrinos Los Chunguitos.

Sevillanas, tarantas, bulerías, tangos, fandangos. La Niña de los Peines y sus hermanos Pavón, Márquez El Zapatero. Al toque Tomatito, Paco Cepero, Raimundo. Me dejo tantos en el tintero que me parece traicionar a aquellas voces que están en las plataformas. ¿Y todos aquellos que no están? La flamencología selecta es una delicia. Cantaores de mi querida Andalucía. Escuchen flamenco.

Capplannetta y los Grandes

Cuando publiqué Poemas con Nocturnidad en Ediciones Vitruvio, el editor, Pablo Méndez, me dio un listado de poetas, periodistas culturales y escritores a los que debía enviar el poemario para su veredicto bueno o menos bueno. Entre ellos había nombres como Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Antonio Gamoneda y otros poetas destacados y consagrados del mundo de las letras. Pero faltaba un nombre que me atraía más que ninguno. Ese nombre era el de Félix Grande. 

Mi poemario tiene un apartado dedicado al flamenco, y Félix era un gran flamencólogo y poeta. Yo ya sabía que Félix hacía años que estaba muerto. Me interesé por su obra, tanto la relativa al flamenco como la poética y la ensayística. Entonces me di de bruces con su hija Guadalupe (fallecida este año 2021 a los cincuenta y cinco años). Me compré su poemario Hotel para erizos. Me dije que esta chica tan bella y culta debió de haber vivido entre literatos y gente de la cultura madrileña y española en toda su quinta esencia. 

Sentí al mismo tiempo frustración a la vez que una visión de la vida un tanto angustiosa. Félix Grande murió en el 2014 y justamente después de siete años moría su hija Guadalupe. 

Me decanté por enviar mi poemario a otros escritores y poetas, no diré nombres. Sin duda advertí que los escritores y los periodistas culturales son muy poco cercanos ante poetas como yo, desconocido y sin ningún padrino en quien buscar una mínima protección para mi credibilidad como poeta. 

Félix era un gran entendido del flamenco, al igual que Caballero Bonald. Me lo dije a mí mismo: la buena poesía está en Madrid, que es también donde se puede disfrutar del mejor flamenco. Desde que estoy empezando a publicar mis libros han muerto mucha gente importante del mundo de las letras hispanas. Grandes de la literatura en castellano. Hace poco murió Almudena Grandes, sin duda una gran pérdida. Me encantaba escucharla en las entrevistas y demás coloquios sobre su obra llevada al cine. Era una persona sencilla, muy buena escritora. Los grandes escritores son aquellos que crean un criterio propio de la vida y el mundo que les ha tocado vivir desde el rigor, y dan su voz (la literaria) como testigo fidedigno de los que amamos con pasión la literatura. Por suerte hay personas que nos dejan su legado.