Capplannetta y los San Fermines

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Siempre me acuerdo de aquellos San Fermines en el albergue Oncineda en Estella (Lizarra) y los momentos mágicos que viví en ese año, allá por el 2001. Estuve también en Pamplona (Iruña) y a sabiendas lo cosmopolita de las fiestas, las recuerdo no sin recalcar lo que pude llegar a caminar, y con el agravante de sufrir unas verrugas plantarias que me dolían como si hubiera llevado piedras en las zapatillas metidas. Bebí vino, comí bien, y disfruté mucho. Vi a Los Barricada (grupo de rock pamplonica) y estuve en comunas de hippies de gente de todo el mundo al son de tambores y juerga, pero lo que más recuerdo fue mi estancia en el albergue, mi habitación era compartida por unos chicos de Madrid, y también unos estadounidenses que vinieron después, uno de ellos, con quien más migas hice, me decía a las 7:00 de la mañana que se iba a correr en los encierros a Pamplona y decía: – Runing,  yo runing. Cosa que entendí bastante bien porque era a lo que venían todos los norteamericanos. Me enseñó un ejemplar de Fiesta en versión inglesa, de Ernest Hemingway, y estaba muy ilusionado con correr delante de un toro. Le dije que tuviera cuidado, que tuviera más cuidado, no ya de los toros, sino con los tropiezos. Recuerdo que en Pamplona apunto estuvieron de robarme la cartera, y en otro momento la cámara de vídeo. Recuerdo bastante a Alfonso, me invitó a comer cangrejos de río, cogidos de manera furtiva, eran deliciosos. Hablamos de temas variados, pero lo recuerdo bien y con gran cariño. Siempre viajar es un acto que te reencuentras contigo mismo, y es una aventura donde nada es siempre seguro, al viajar casi siempre la seguridad es escasa. Pero la verdad está esperándote ahí afuera, verdad digo porque por aquel tiempo las cosas por Tierras Vascas no eran del todo lo buenas que se puedan desear, había terrorismo y mucho odio entre ambos bandos, tanto en el bando de españoles y el bando de los abertxales vascos. Fui con temor, ya que yo como “maqueto” estaba siempre en un lugar que no era el mío, casi siempre era el sospechoso, otros lo llevaban mejor, pero por mi osadía, acompañada de la euforia del alcohol estuve a veces con la muerte en los talones, vi muchas verdades, y quizá comprobara muchas mentiras, lo que sí hice es divertirme a mi manera.