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Capplannetta es enemigo de sí mismo

Pocas personas me han hablado con la sinceridad y la valentía hacia mí persona como lo ha hecho estos días Pablo Méndez (el editor). Me soltó, así, de sopetón: yo creo que el peor enemigo que tienes eres tú mismo. Y tiene razón. Me ha demostrado Pablo que es bueno para elogiarte si lo has hecho bien, aunque también es bueno para decirte verdades como puños. Sí, soy mi peor enemigo. Y es que he aprendido de las constantes de esta vida sin experiencia alguna, nadie nace sabiendo. Todo me ha sobrevenido de golpe. Sin nadie que me aconseje, con muchos referentes a los que seguir o imitar, pero yo soy así, mal o bien me quiero, pero me tengo a mí mismo como mi principal enemigo que me hace cagarla en situaciones que pudieran ser mejores. O tal vez distintas. Pablo me ha hablado claro, conciso y no puedo enfadarme. Me tengo que conformar. Porque es una realidad. En las relaciones personales, que son las reales motricidades de esta vida, es donde tengo mis peores flaquezas, mis debilidades, y mi autoestima la pisoteo yo mismo sin pensar en ello. La verdad, es que no tengo demasiados enemigos, y sí por alguna razón tuviera alguno, no tendría noticias de mi existencia, es decir, que mi reacción sería ignorarle. Me gusta la gente sincera, que te dice las cosas a la cara sin esconderse. Pablo lo ha hecho. Y me parece un tío con una integridad como persona realmente excelente. Aunque mi lucha, mi verdadera lucha sea el tratarme con equilibrio y luchar contra mis miedos, la gente como me ha hablado Pablo es la gente que vale. Luego está la otra parte. Que es el tipo de perspectiva que tienen de ti gente como Pablo, o otra gente válida como persona, que prefieren otra cosa. Desde ahí radica mi soledad, no puedo culpar a nadie de su ostracismo hacia mí mismo, no puedo porque mi peor enemigo está claro que soy yo. Y tienen razón cuando prefieren otras amistades. Yo, mientras tanto, vivo en una soledad que muchas veces no es total por la bondad y la buena fe de la gente. La pregunta no es si el mundo ha sido bueno conmigo. La pregunta sería si he hecho bien las cosas en este mundo para que mis semejantes me quieran. Y no encuentro la respuesta. Porque me da miedo encontrarla, pero yo la sé. La respuesta es que no soy justo. Que no tengo empatía alguna con mis semejantes. Párate Capplannetta y ponte de una vez en el corazón del otro, pero lo intento, y persisto, pero no puedo. Y no puedo porque mi corazón pretende elegir la misma canción en la Juke Box para que la disfruten otros, y está claro que nadie disfruta, aguantan y resisten porque te quieren. Y está muy feo hacerles pasar por ese sufrimiento como árbol sin fruto. Por eso, lo mejor es hacer del olvido un olvido perpetuo, un olvido vacío,  y nada más.