Capplannetta y el vecindario

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Pienso que he tenido suerte con los vecinos que tengo. Tengo intimidad, tengo respeto y tengo buenos vecinos, o sea, que son buena gente. En un bloque de apartamentos las paredes a veces oyen, y puede que te critiquen, no lo sé, pero el vecindario es muy digno, multirracial, multicultural, hay de todo tipo de establecimientos, hay los miércoles un mercadillo, la atención sanitaria de lo mejor de Sabadell, hay una biblioteca rica en contenido, es el epicentro de la cultura en el barrio, también hay un centro cultural, que lleva en lucha mi amigo Juni. En ese centro cultural yo he hecho una exposición, y en verano hay muchas actividades como conciertos de orquestas y alguna cosita para los peques como títeres, teatrillos, y talleres de lectura. Mucha gente opina de este barrio que es marginal y hay delincuencia, pero eso hay que vivirlo, estar en el barrio en su día a día. Vuelvo a repetir, la gente es buena y sencilla. Un vecindario es como un mundo, tiene sus comunidades, sus diferentes religiones y sus diversas nacionalidades, es una pedanía de Sabadell, pero está cerca del centro y está bien situado, se vive pacíficamente.

el vecindario

 Sabemos las víctimas que existen por maltrato en España. También nos dicen que denunciemos cuando oigamos cualquier suceso delictivo y sospechoso referente al maltrato. Pero lo que no nos dicen o nos enseñan es a vivir si te dejan sin trabajo y no puedes pagarte la hipoteca. Tampoco nos enseñan a no discutir irremediablemente cuando falla la economía en una casa. Hoy han discutido mis vecinos, a veces, quizá bastantes, discuto yo, y otros vecinos que tengo en el piso de al lado también tienen casi todos los días alguna rencilla. Pero hoy se han sentido discusiones mucho más brutales que las que yo pudiera imaginar, discusión violenta como nunca la escuché. Discusiones con niños llorando (penoso), con rotura de cristales (espantoso), con gritos y violencia extrema. Después, al poco rato, he oído las típicas ruidosas discusiones que tienen los vecinos de al lado. Discusiones típicas pero no tan fuertes como las de mis vecinos de arriba, claro está. He advertido cierta violencia innecesaria en estos tiempos que corren, no solamente por lo que nos cuentan los noticieros, sino por el ambiente que se respira, con esa rabia contenida que existe en todos nosotros. Yo todo esto lo atribuyo a la crisis que estamos respirando, a la rabia tormentosa de la que mamamos todo el día. El capitalismo es una tragedia, es un modelo económico que está destinado al fracaso y a la locura de la gente. En breve, por que esta máquina no parará, se producirá el colapso. El mundo, dice Manu Chao, es como un vecindario, y si este vecindario no comparte los gastos de comunidad se ahogará, se colapsará, se hundirá, o qué sé yo. Pero todo esto acabará mal. Acabará como esas familias que colapsan y acaban saliendo en los noticieros. Gran parte de la población de España vive muy bien, pero el otro resto no solo está esclavizado en sus puestos de trabajo, también lo está por las deudas, hipotecas y otras ataduras domésticas. El vecindario entero está en crisis, al edificio hay que hacerle varias reformas administrativas, pero también necesita de reformas generales. Reformas importantes, reformas que no pueden esperar. Y no pueden esperar por que solamente tenemos este vecindario.