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Capplannetta y el sufrimiento gratuito

Ya tengo la edad necesaria para comprender los biorritmos que esta vida conlleva. Hubo un tiempo atrás que yo vivía como viven los hombres esos que no conciben que la vida sea un cúmulo de ciclos en los que hoy estás bien, al siguiente estás mal, y en el otro estás peor, no, no pretendo ser pesimista. Pero mi vida ha sido más feliz sin sustancias, y con una plenitud que nunca más tendré. He ganado en que he dejado aparcada la inocencia y la ingenuidad. Muchas veces me ha sorprendido, pero aunque a veces he salido tocado, otras veces he salido airoso. Hubo un tiempo en el que yo me imaginaba otra cosa de la vida, y al descubrir el verdadero sentido de la vida, he llegado a tener miedo a veces, otras he sufrido soledad, y otras angustia, pero he vivido otros momentos de diversión, de desmadre, de desaforada actitud. La vida no es fácil. Para nadie. Por que al que le pesan unas cosas a otros les pesan piedras que llevan a rastras. Pero he vivido de una manera licenciosa. He tenido suerte. Aunque no puedo negarlo, he visto a la muerte de cerca, en mis carnes y en la de otros lugares que quiero. Muchas veces me he preguntado, si este racimo rico en palabras no será si no mera charlatanería, pero he vivido lo que se dice La Vida Loca, y quizá haya pagado un alto precio por seguir el curso del espinazo del diablo. Los chicos de extrarradio vivimos adheridos el delito en las costumbres y en los años donde no temes nada. Al final todo termina como una mecha y explotan los cohetes y la tensión y  la algarabía marcan las directrices mientras que el miedo te espera. Cabe pensar, ¿qué se puede hacer con los chicos de extrarradio para que se enmienden y sean estudiosos y no unos pícaros? En el extrarradio sólo te queda una norma: no andar de chismoso y por ende no ser un chivato, ponerte a la altura de los demás y no andar con el canguelo. Pero cuando le has visto limar su guadaña a la parca te asaltan miedos y vives intentando hacer el bien, ya que cuando tus padres son mayores no te apetece nada propinarles un sufrimiento gratuito. Se debe dar paz a los padres antes que un sufrimiento.