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Capplannetta y Cibernética esperanza (cosechar lo que sembraste)

Ya han llegado, ya están aquí. Desde el 2012 hasta ahora mismo no tenía ilusión certera de lo que considero como colofón a un trabajo que aquí concluye. He sembrado para cosechar. Y pienso que esta es la obra definitiva de Cibernetica esperanza y estoy muy contento. En el 2012 que empecé a escribirla, pasada ya la experiencia de mi reciente divorcio, no imaginé ni por asomo, que me estaba entregando a una escritura que estará viva mientras yo viva o la modifique, le añada, le suprima, pero siempre desde el amor. Una vez me dijeron que era un libro poco habitual, que quienes me dijeran cosas malas de él estaban incurriendo en la envidia. Y puede ser verdad. Éste libro es una caja de mantecados navideños surtidos. No sabes si comenzar por mantecado de coco, o por el de limón, o tal vez, ir probando, a cada cual más exquisito. Es una parte de mi vida, eso sí lo tengo claro, de una vida mala a veces, y otras buena, pero una vida al final donde confluyen varios aspectos. No es la novela poética ni de un yonqui, ni de un enfermo psíquico, ni de un inocentón, y porqué no, y todas esas cosas a la vez entremezclando la soledad, el desamor, y la esperanza y el perdón. Son cosas, mejor decir valores, que mucha gente no los asimila bien, y yo les invito a que vivan este viaje personal entre el lector como cómplice y yo mismo. Yo mismo que desde algunos años atrás he ido tejiendo esta maraña especial de la que ni yo mismo puedo salvarme. Porque esta novela poética camina conmigo a través de un tiempo que cambia al unísono de la vida y sus desmanes, grandezas y avances, acaso tecnológicos o no. No, no es una novela de ciencia ficción; es una novela fresca, puede que a veces ponga puntos sobre las íes, o tal vez otras veces trate de hacernos ver un mundo presente del cual no somos conscientes. Aquí están mis libros, les aconsejo que esperen un poquito a que se pongan a la venta, y puedan sentirse arropados por sus páginas y por su personaje estrella, que soy yo mismo, Capplannetta, y soy ese charneguito que jugaba en los suelos de la casa de mis padres imaginando mundos, y soñando despierto con mis miniaturas, mis clips de playmovil, mis sueños de pegatinas y cromos donde yo ejercía mis primeros devaneos con el collage, lo que yo llamo ahora Mixturas. Espero que la lean y que disfruten de su lectura tanto como yo disfruté escribiéndola. Una persona cuando escribe un libro está poniendo ante el lector una mirada, otra manera de ver el mundo. Con un libro en tus manos puedes imaginar, ser cómplice del escritor. Hay ratos de humor y de tristezas, pero así es la vida. Todo tiene su tiempo, y repito, ahora es cuando debo cosechar, ahora que los almendros y los cerezos están repletos de fruto.