dicen que dijeron sobre el jazz

Astros del Jazz 1

El jazz, la música jazz, toda la libertad de expresarte y además de eso poderlo hacer de una manera coherente, todos los momentos tristes quedan volatilizados escuchando una masterpiece de alguno de estos genios que ahora diré, Dizzy Gillispie sabía que Chet Baker había tocado con Miles Davis y Charlie Parker, y Dizzy, un tipo hábil e inteligente, le dijo a Miles, he visto tocar a un chico blanco llamado Chet Baker con los de Bird (Charlie Parker) y es fantástico, y enseguida Miles que lo conocía dijo, -eh! Tened cuidado con ese tío, es un bicho, ya ves lo que son las cosas, hubo un tiempo en que se juntaron unos músicos excelentes en la historia de la verdadera música americana, coincidieron Chet Baker, Dizzy Gillispie, Charlie Parker (Bird), y el gran Miles Davis, imagínense a Chet Baker haciendo dueto con Billie Holliday, eso sería estremecedor y a la vez el gran espectáculo de la historia del jazz, también se ha hablado bastante de Thelonious Monk, Thelonious llegaba a un punto del espectáculo que se introducía o lo poseía tanto la música que entraba en un extraño trance, la gente se reía, unos decían está como una cabra, llévenselo, pero la gente inteligente lo dejaba en ese extraño trance y cuando se disponía otra vez a tocar las melodías que salían de sus manos eran prodigiosas y maravillosas, a mí de Monk me gusta una portada de un disco editado en Estados Unidos, no sé si en España, que salen unas caricaturas, o una especie de dibujo de unos negros tocando jazz y unos nazis siendo torturados, pero no por los músicos, por el jazz, lo más maravilloso de Monk era su esposa, por que conociendo su enfermedad mental, los problemas que ella causaba, lo cuidaba, lo seguía a cada espectáculo, y lo mimaba, no quiero que piensen que era una mujer negra sumisa, era verdadero amor por su marido. También es sabido que Chet Baker se suicidó en Amsterdam, al parecer Chet venía a Europa a menudo, y en Amsterdam encontraba aquello que buscaba, mejor no decirlo, mejor no decirlo, que se quede como una palabra hiriente que viendo los ojos del corazón ya no duele tanto, o duele menos, por que se sabe que no es maldad, es algo como el rastro de un andar por un camino, y ese caminar resulta irremediable y forzoso, o necesario, la droga, ya está dicho, está en las calles y estos genios del arte contemporáneo la tomaban para liberarse, a veces el artista necesita de algún Maná, ya sea una copa de vino o unas risas con amigos, la vida de los artistas no es un camino de rosas, combaten entre su consciente y su subconsciente, son como palabras nunca dichas o nombres nunca dichos que son como objetos, los usamos, les damos vida, pero lo que realmente perdura es lo que del corazón emerge, lástima que algunos usen los buenos sentimientos del corazón bajo la máscara del nombre ofensivo como un arma arrojadiza que destruye el jazz, la libertad, de los corazones, pero también es un error ir por el mundo haciendo daño y que todo quede como que aquí no pasa nada, sí que ocurre, sí que ocurre, oigan, de veras le digo, que sí que ocurre, quizá se derramen más vidas en el río de la derrota por el aquí no pasa nada que por lo que se dice o avisa cuando a tu corazón lastiman, mierda de vida, vida de vicisitudes y razones para marcar una raya en el agua, hagamos jazz, mezclémonos, es la única manera de llamar vida a la vida. La única razón por la que vale el sacrificio de estos genios todo el sacrificio sufrido.

Monk

deleite musical

Chet Baker es bueno con la trompeta, es delicioso y coherente, pero Miles Davis es más hábil, más sorpresivo, aunque es una maravilla escuchar Autum Leaves con esa delicadeza, la versión de Chet Baker es más ligera pero menos melancólica y genial. De Billie Holliday diré que su sostenido en las notas, su improvisación y su anárquica forma de llevar la melodía la hacen carismática y conmovedora, y de Charlie Parker qué decir? Que es genial, tanto en bebop, como con violines, como haciendo swing, Chet Baker canta suave y profundo como el amor oscuro, como el amor imposible pero con la certeza de que el amor existe, suavidad y tragedia, todos conocieron las drogas, todos conocieron esa virtud que tienen los músicos de Jazz que son famosos nada más para una minoría, salvo Miles, ninguno llegó a llenar estadios, pero una cosa es segura, he pasado momentos preciosos cuando escribía escuchándolos y a la vez que ellos hacían alguna maravilla de las suyas yo hacía otra, cuando he amado con su música, cuando haciendo mis collages me he encontrado con su noche ambarina o azul o quizá verdosa oscura como las botellas de cava, este es mi homenaje, va por ellos, por su música, por sus momentos de soledad, que de alguna manera, también fueron los míos un poco. Me encanta escuchar Jazz en la noche, en la noche absorbo los fantasmas y me los bebo como un trago de vino en el deleite de la noche más larga.