9º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

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Capplannetta y la vida triste

Nos recoge la alegría como tránsito de escoba al que se adhieren las pelusas, y no somos conscientes de que somos febles, de que ésta vida acaba, se rompe, mientras en soledad cogemos los pedazos de sombras y tragos amargos. La vida nos contempla ausente y frecuente de esperanzas, en nuestros aniversarios y festividades consumimos todo el néctar de paz que el tiempo nos deje tragar, por eso el suicidio es una prisa por abandonar la feria y el tinglado, no nos damos cuenta de que la tristeza se resquebraja como el hielo, y andamos de puntillas por el miedo, mientras nos perdonamos la vida cada minuto. Puede que esta hora sea un lamento sólido pero cuando ésta nos pase se levantan orgasmos por el esqueleto, que es nuestra estructura que pisa. Caminamos, hacemos el milagro de sentirnos vivos otra vez más, mientras la muerte que, esclava del misterio, acudimos a ella, y un día morimos, y mientras morimos nacemos y nacemos al mundo, entre sorpresas y destinos acumulamos rabia, los unos contra otros, y todo muere sin esperarse, y caminamos hoy juntos y en el último suspiro, brindará la soledad su vinagre añejo, y distrae el azul primero, lo demás no importa, nos perdonamos porque el aliento se nos apaga, y por el ombligo de Dios nos late el pulso, qué ceguera maravillosa madre hasta perderla en la inocencia que se difumina, crecemos, sudamos el pan, y la derrota con su cara sucia nos achica el ego, el envoltorio.

Capplannetta en el jardín botánico

Llegado a este punto, arribado a la panoplia de magnolios que flores comentan, ahora te digo porque tú sabes porqué, te digo que siempre has visto mi longitud de miras, que sabías porqué lloran los abedules a nuestro paso, que me digan que vengo de centenarios olivos, y tú sabes porqué, que los olmos se nutran de lo sagrado de mi empatía, que tercos son los cipreses con su fruto inútil, más inútil que las agujas de los pinos que repliegan el bosque, de olores nuevos que tú sabes porqué, con sus piñas hacemos unas brasas perfectas y nos comemos la carne como pájaros del monte. Yo creo que no sabías y tú sabes porqué, que la cuneta está repleta de encinas y duros robles, me dirás que no californique en las ramas de la inapetencia, y tú sabes porqué, no pienso ir más a comer del madroño, tampoco del laurel desolado. No pienso más volver al otoño cuando el castaño se despide de sus amargas sustancias, yo quiero acucurrarme entre la hojarasca ocre como un alcornoque al que desnudan, y esperar a los abetos frondosos y perfumados. Lo sé, porque el ciruelo y el almendro saben también porqué. Que no me digan pinchauvas o que estoy en la parra, que no me hablen de orugas en celo, ni de nísperos secos delante de naranjos escrupulosos, no digo que no me asuste el baobab, y que me atraiga tanto, tantísimo, el legado de ébano que me da miedo conocer. Pues me atreví a acercarme al mango y me gustó tanto su sabor, que tú sabes porqué. No quiero que me entierren bajo un platanero, enterrarme en los cerezos en primavera. Yugo para la acacia rendida a mis pies, no quiero que vaya a la higuera ni de higos a brevas, y tú sabes porqué. 

Capplannetta y la psiquiatría moderna

Se habla poco de la psiquiatría moderna, tal vez por puro tabú, lo que sí es cierto es que ha avanzado muchísimo desde cuando a los enfermos les practicaban descargas de electro shock, o también había baños medicinales pero esto se remonta muy lejos, de lejos hasta que aparecieron Jung, Freud, y Lacan, los padres del psicoanálisis. El psicoanálisis es una buena terapia, aunque la efectiva es mediante medicación psiquiátrica. La psiquiatría se basa en contrarrestar la enfermedad usando filtros que te repelen efectos adversos que puedas tener en el proceso curativo, pero ocurre algo importante, y es que la psiquiatría es lenta (como la justicia en España) y es lenta porque tienes que dar pautas al paciente y éste proceso es muy lento, ya que es como un coche roto en el que vas descartando problemas hasta dar con el problema en cuestión, parece fácil, pero es una lucha permanente, sobre todo para el paciente. Por esa razón hay gente que no quiere ir al psiquiatra o simplemente no se quiere medicar. También por los efectos secundarios. En psiquiatría dicen que es problema el entorno en el que vive esta persona, aunque éste no es mi caso. Yo, después de haber estado en tratamiento durante algunos años, ahora estoy probando y descartando medicación para ver si doy con la clave, y esto resulta agotador. En fin, si quieren un consejo es que sigan la pauta prescrita por el médico, porque automedicarse trae problemas a medio plazo, puedes entrar en crisis o en lapsus de gran espacio de tiempo debido a que no has seguido la pauta prescrita por tu doctor o doctora. Yo sé lo que es sentirse bien, y por motivos que no diré, he dejado la medicación varías veces, ahora me toca dar con la tecla…Esperanza. 

Capplannetta y la alegría

El agua de la alegría es plena en las familias buenas y un chapoteo de un niño Dios con hierbabuena en la sopa. Poliéster, franela entre las costuras de un camisón, donde frecuentan la risa de las pequeñas dichas en la sombra del bosque azul donde canta el rossinyol, la mañana respira de sol a viva voz, de sol que hace girar a la tierra, y el firmamento es la paz preñada de luz y crisol. El agua es rumor de alegría descubierta en el jardín con rocío donde embelesa la flor, la alegría es una paella los domingos, es una siesta al mediodía, la alegría se  resuelve entre las cosas sencillas, una candela con patatas y chicharrón, son como pelusa que crece en la vida de alegría de lo grande del corazón, y el papel de colores mudo en el anfibio tornasol, la alegría es la libertad grande del cimarrón, cándida luz de niños que despiertan, si estás acostumbrada que se queden sin corazón hombres como yo; la alegría es una secreta delicia en las entrañas del mundo interior, es un cielo en la noche esbelta donde el grillo en su son llama a la hembra tocando el violón. La naturaleza baila la canción de la vida y la culmina de amor en acción, cuando animales y hombres alimentan la historia inmensa del amor, amor, amor sin cuestión, esa es la alegría perfecta de entre guasas de muchachas risueñas, y hembras con un pícaro picaflor. Es la alegría perfecta del que vive y también del vividor. Es la alegría que despierta amplia como una boca que encuentra la verdad del pescador. Es la alegría dispuesta de par en par como dos zapatillas al pie de la cama y del colchón, la gran verdad de la vida es la alegría. Y el que no sueña no tendrá alegría, alegría es comer, beber, dormir, gemir, gozar. La alegría es vivir, emocionarse, sentir, ver, palpar, la alegría es una repetida canción. 

Capplannetta y el castigo

Cuando era adolescente y llegaba tarde a casa mi madre me dejaba en la escalera del rellano como castigo, o sí venía tarde mucho antes que mi padre saliera del trabajo me dejaba en la escalera hasta que él me viera y me diera una paliza. Recuerdo las palizas de mi madre, aunque mucho más las que me daba mi padre, me estremecían hasta el sistema nervioso y me daban calambres en las piernas, me pegaba muy fuerte en la cabeza. También cuando me ponía con él a repasar las cuentas me gritaba, me decía: -¿cómo te ponen de deberes divisiones si no sabes ni multiplicar? Y yo no se lo he dicho nunca, pero yo no quería saber dividir, yo lo que quería es jugar a cosmonauta con mi casco de ciclista y soñar. Mi padre me gritaba (repito) y se desquiciaba explicándome las divisiones, pero yo no le hacía ni caso, había calculadoras y a mí no me gustaba pensar en cifras, yo lo que deseaba es que se bebiera el café y se fuera a la fábrica hasta las diez y media de la noche, ahora lo veo y siento pena, porque ahora soy yo el que le enseña cosas de informática. Mi padre es un buen hombre, antes se cabreaba más conmigo, ahora es un anciano aunque no lo aparenta. Si viviera conmigo le enseñaría todo lo que sé sobre ordenadores, no es gran cosa, pero ahora soy yo el que le grita, cuando me trae víveres a mi casa y me pregunta algo trato de explicarle y le digo: -No papá, esto no es así, el sistema operativo no es el programa ni la aplicación, el sistema operativo es todo el software general que se debe actualizar. Todo esto que acabo de decir se le crea un galimatías y el pobre se hace un lío, y me veo a mí mismo aprendiendo a dividir y dándome voces, y a veces se me escapa una cachetada y me dan calambres en las piernas, pero no, siento una gran ternura, y lo acaricio, y le digo: -Gracias papá, por regalarme tu tiempo para que no aprendiera a dividir. Lo siento. 

Capplannetta y la musiqueta

El otro día tenía puesto la música un pelín alta, sin auriculares, tenía puesto Emancipación-Instrumental de Osvaldo Pugliese, la música era un excelente bandoneón, y la siguiente canción era Goldberg Variations, BWV 988-Aria del gran Johann Sebastian Bach interpretado por Glenn Gould, y en el momento que iba a cambiarse de una canción a otra, dice el vecino: -Vaya, el vecino, un momento se cree en España y en otro es argentino, las Variaciones Goldberg tienen una cosa, y es que son pura armonía sensible y son tan lentas que son poco perceptibles al oído, por esa razón tenía la música alta, las Variaciones Goldberg se crearon como un encargo por el conde Herman Carl Von Keyserlingk de Dresde y que había sido fundamental para que el clavicordista de su corte Johann Gottlieb Goldberg, que era un buen alumno de Bach, se las ofreciera al conde, ya que éste padecía de insomnio y con ellas dormía, y el conde quedó tan agradecido que le ofreció a Bach una copa de oro que contenía un centenar de Luises de oro, o sea, el sueldo de un año de un cantor de Dresde. Cuando acabaron las Variaciones Goldberg el vecino dice: -Me da miedo el vecino, ahora se cree Hannibal Lecter en El Silencio de los corderos, en fin, la gente, que tiene poca sensibilidad musical, o ninguna, el caso es que no suelo ir escuchando las proclamas vecinales, prefiero ser argentino a veces, otras español, y otras alemán, como Bach. 

Capplannetta y el poeta camarada

Escuchando la Samba Da Bençāo de Vinicius de Moraes me hace entrar en un momento de paz, ya que Vinicius de Moraes, el gran creador de Garota de Ipanema, es un excelente creador de canciones. Ha ganado mucho dinero en vida, y supongo que ahora lo harán sus herederos. Es un tema con mucha fama en todo el mundo, y aún más en Estados Unidos, ya que ha sido versionado por Frank Sinatra, y otros tantos más. Me ocurre la misma cosa con el viejo Bob Dylan, todo un gran creador de canciones muy versionado. Dylan tiene un tema llamado The Man in Me que es la banda sonora del film de los hermanos Cohen, The big Lebowski y es una  comedia excelente, el Nota, ese personaje al que amas nada más verle entrar en la historia donde se le presenta como a un perdedor. Sin duda, siempre hay un buen creador de canciones, aquí en España hay varios, pero dos de ellos son Joaquin Sabina y Joan Manel Serrat, también hay otros tantos, pero para considerarlos poetas basta con introducirse en su música. Otro creador de canciones brasileño es Caetano Veloso y también su hermana María Bethania, tienen un vídeo en YouTube que se llama Foguete, y es un tema encantador. Todos estos escultores de la canción son siempre camaradas de poetas y del gran público que los quiere y los admira. Escuchen música, vean cine, pero también lean. 

Capplannetta habla de cuando le den el Cervantes

Cuando me den el Cervantes se lo dedicaré íntegramente a mis padres, por su sacrificio absoluto. Mi discurso se centrará en la locura de Alonso Quijano, y el porqué se enferma leyendo libros de caballería. Seguramente me concederá el premio la reina Leonor, eso, sin despreciar a su padre, que ya habrá abdicado. Las bases del discurso irán enfocadas a la locura y al porqué a los locos les da la manía de luchar contra las injusticias del mundo, como es el hecho de Don Quijote. Cuando me den el Cervantes liquidaré la hipoteca que me concedió el banco, y con lo que me sobre quiero hacer una fiesta, una fiesta en Torre- Romeu, entrarán todos aquellos que se portaron bien conmigo viviendo aquí. No piensen ustedes que pretendo ir de poeta loco, yo quiero ser un escritor oculto, y por eso cuando me den el premio Cervantes lo recogeré con una bolsa del McDonalds en la cabeza, como Thomas Pynchon en los Simpsons, pero yo  seré más sofisticado, si se me permite el término. Iré con una escafandra de cosmonauta. Lo tengo todo en mi cabeza. Me preguntarán los periodistas: -Señor Capplannetta ¿porqué se pone una escafandra de cosmonauta? Y yo les diré con mucha farfolla: -Por cuestión de protocolo ante la reina. Tengo pensado ponerme en el casco una entrada de micrófono y que ésta la conecten al salón de actos de la Universidad de Alcalá de Henares, está todo calculado.