un día de boda

Ana se atormentaba de que llegara el día de la boda de su hermana. Siempre había pensado que era la preferida de su madre, su padre prefería a la hermana de ésta, aunque el hermano también era bastante querido, en fin, solían decir los padres: ¿qué dedo de la mano derecha te cortarías? Aludiendo así a las preferencias en los hijos, pues ellos decían quererlos por igual a los tres. La familia por parte del padre eran considerados como gente de  estudios, con cierta cultura y tenían un criterio sobre Ana nefasto,  ella los llamaba lobos. La familia de la madre era más sencilla, aunque no eran analfabetos, pero eran menos cultos, Ana era considerada por todos como una antisocial. Pero eso a Ana le importaba poco. Tampoco tenía mucho roce con sus hermanos, solamente se juntaban para Navidad, y sólo algunos días señalados.

 Los primos paternos sabían que Ana los llamaba lobos, así que ellos la llamaban a ella cordera. Ana tenía una disputa con el mundo y lo más cercano en su vida eran sus familiares, aunque ella mantuviera las distancias. Y por fin llegó el día de la boda de la hermana de Ana, ella estaba nerviosa, fingía normalidad, este día de boda era muy esperado por familiares y amigos. Cuando llegó Ana al vestíbulo del restaurante, que disponía de una gran capilla para la boda, la mujer de su hermano mayor le dijo a su hija y sobrina de ésta: -Ya viene por ahí la loca. Ana la llamaba la raspa de pescado, debido a su delgadez, decía u opinaba que tenía muy poco que aportar a este mundo. Después de haber maquillado a la hermana pasaron a hacerse las fotos de familia y por supuesto no estaba en la foto ni la raspa de pescado ni el novio de la hermana, con quien se iba a casar en breve, era obvio que no estuviera todavía el chico por superstición nupcial. Solamente salían los tres hermanos y sus padres. Ana estaba acomplejada porque le había salido demasiada grasa en los glúteos debido a los antidepresivos que tomaba, ella estaba feliz de que saliera en la foto solamente su parte delantera, ella era guapa, sensual, leída. La casó a la hermana un cura franciscano, todo muy bonito, pero a Ana no le quitaban ojo, decían: -¿habéis visto el culo que ha echado Ana? Y una de las primas dijo: -Que está mal de los nervios. Y todos callaron en seguida. 

Llegó la hora de ir al restaurante que estaba justo al lado de la capilla donde la casó el cura franciscano. Ana pasó cuatro horas interminables, todo el mundo la observaba, le decían la cordera sin ninguna conmiseración con su estado psicológico. Ella les dijo yo me considero Agnus Dei, Agnus Dei (cordera de Dios en latín) y se reían todos los primos, que con risas despóticas, le señalaban el trasero, o hacían ademanes de que estuviera loca, los padres de ésta observaban la escena serios. Ella no se podía ir, ya que había contratado la hermana de Ana servicio de autocares para que la gente brindara con alcohol y pudiera divertirse sin que tuviesen que conducir bebidos. Ésta decidió salir al exterior  a fumar, mientras estaba afuera vino un chico delgado con gafas y le dijo: -No estás cómoda ¿verdad? Y Ana le contestó: -Pues la verdad, no mucho. Ana le preguntó: ¿tú que eres familia del novio? Y el chico contesta: -Perdona, no me he presentado, soy primo del novio, me llamo Alex. Encantada. Igualmente dijo él. Le dijo el chico: ¿Bailas conmigo? Y dijo Ana: -Me da vergüenza, y él le replica: -Pero porqué, si eres preciosa. Ella bailó con Alex hasta que vinieron los autocares, los padres de Ana estaban felices, porque ella  estaba feliz, y a veces los padres son un reflejo de los sentimientos de sus hijos y les duele lo que a ellos les duele. Las primas y primos de Ana los miraban asombrados. Cuando se marchó Ana en el autocar el chico le pidió el número de móvil, ella se lo dio, le dijo su padre sonriendo: -Anda mi pequeña, ha ligado. Ella le dice riendo: -Es un buen amigo, papá. Y el padre, que era muy divertido, le dijo: -Ay, el amor, qué bonito es… Y Alex que se iba en otro autocar le gritó por la ventanilla: -¿Cómo te llamas? Y ella hizo vaho en el cristal y puso su nombre con el dedo. Alex se fue ilusionado. 

Capplannetta adolescente

Apreciados lectores, soy Ana, y Capplannetta me ha dado permiso para publicar en su blog sobre un comentario que ha visto hoy, al trasladar su blog a un nuevo dispositivo que ha comprado. Capplannetta tiene este blog desde Junio del año 2008. Y en el blog escribía y escribe sobre cualquier cosa que le pasara por la cabeza en ese momento. Estamos en julio del 2020, él ya tiene sus cuarenta y cuatro años, y sin embargo, encontró el siguiente comentario fechado del 2012, que no era tampoco un jovencito, pero como si lo fuese. De mente era joven y tolerante, pero en el 2012 él tenía treinta y seis años, no era un crío, aunque tampoco escribía tan bien como él creía por esa época. Época de confusiones y mal entendidos. Recuerdo que una vez que venía ebrio le dio una patada a cada papelera de plástico que iba encontrando a su paso hasta llegar a su casa, efectivamente dejaba su rastro de basura por todo el trayecto. Ahora escribo yo por un tiempo en su blog (repito), en él se escribe y se escribía prosa y versos, él lo llamaba ¿(ahora)? Su bitácora de mares tranquilos, antes, lo llamaba su banco de pruebas digital, qué flipado, ni que fuera un mecánico de la Ferrari. Pero Capplannetta por esa época estaba recién divorciado, felizmente divorciado, aseguraba él. La chica del comentario tiene más edad mental que Capplannetta siendo de menor edad que él. Las chicas, que como yo le digo a  él, suelen estar por delante un paso que los chicos. Capplannetta se puede denominar adolescente incluso ahora, que tiene cuarenta y cuatro. Recientemente ha encontrado éste comentario, que no había visto en la vida, o quizá no se acuerde, tantas cosas en la quijotera te hacen perder el oremus. Éste es el comentario, lo firma una tal Cristina:

He llegado aquí por curiosidad de ver qué escribe alguien que se autodenomina poeta y se atreve a criticar un programa cultural precisamente dedicado a la poesía. Esperaba encontrar a un verdadero poeta y me encuentro con unos versos que parecen escritos en plena adolescencia, sin ritmo, sin profundidad y más aún, lejos de lo que es un poema por lo que más lejos si cabe de ser poesía. Una lástima, confiaba en encontrar alguien con criterio suficiente para criticar a los demás. 

En el mensaje se dice que Capplannetta criticó un programa, ¿dónde sería el programa? ¿De radio? ¿De televisión? ¿Por Internet? Bueno, no sé, el caso es que lo pone de vuelta y media, lo ha dejado con un palmo de narices. ¡Qué par de cojones tenemos algunas tías! Algunas de ellas más que hombres que yo conozco; no, no hablo de Capplannetta, aunque lo que me llama la atención de él es lo cobarde que resulta para unas cosas y lo valiente que es para otras, pues dice que le da miedo el bullicio de gente, y después coge el tío y  conoce a la tal Ella por Internet, después se va al Perú a ciegas y se casa celebrando su boda prácticamente con desconocidos, y todo eso completamente solo. Hay que ver qué raros son los tíos. Nunca dejarán de sorprenderme. Son tan raros como perros verdes. Pero ustedes se preguntarán el porqué me ha dejado escribir por un tiempo este blog donde se cuece un mundillo que no va conmigo. La respuesta no la hay. En este mundo no todo son certezas, también hay incógnitas, quizá haya más incógnitas que certezas. Eso no lo podemos saber hasta encontrar la raíz del porqué ocurren las cosas, nada sencillo. Aunque yo ahora escriba estas líneas, no puedo sacar conclusiones en muchas cosas referentes a Capplannetta. Como por ejemplo, se llama Casimiro, pero él no quiere que le llamen por ese nombre, y a mí me hace reír, porque el nombrecito se las trae, y tampoco quiere que le llamen Casi, la primera por que es un adverbio y una preposición, y la última porque existen otros nombres parecidos con la misma preposición, por ejemplo: Casildo, o Nicasio. En fin, le diremos Capplannetta, que esa es otra historia. Porque Capplannetta según él tiene varias connotaciones en su significado, ya digo yo, vida de incógnitas.