palabra de outsider (3) (la frescura de la banda Triana)

Es conocido por los seguidores del grupo sevillano Triana que su productor era Gonzalo García Pelayo, y que fue él quien los llevó a la (frescura) gran perdurabilidad que tiene el grupo mítico andaluz aún hoy. Al menos yo lo creo así, ya que además de ser un tipo muy inteligente es todo un visionario, e imagino que él, al escuchar las letras y la música del trío trianero, lo catalogó como música rock “inteligente”, salido esto de sus propias declaraciones a la prensa del momento. Al conocer al grupo se dio cuenta que eran lo más parecido en España a la mítica banda británica Pink Floyd. No sólo por su música atrayente y singular que lleva su magnífica impronta y su propia idiosincrasia, sino por las letras tan sugerentes y tan filosóficas de las que el grupo ha hecho alarde en todo momento, y eso es porque han sido talentosos en toda su discografía. Así es de cajón encontrarse con el hecho que después de tantos años desde la muerte en accidente de coche de Jesús De la Rosa Luque el grupo haya seguido una trayectoria inmortal y perecedera que no es de extrañar. Sus otros miembros del grupo han lanzado discos (Eduardo Rodríguez Rodway hizo un lanzamiento con sus propias letras y con otra banda bajo el nombre de Triana) intentando no apagar la llama del fuego de los Triana y no han tenido el éxito esperado, sus otros dos componentes Eduardo Rodríguez Rodway y Juan José Palacios (Tele) cada uno por su cuenta han intentado carreras en otros ámbitos musicales (repito), Juan José falleció hace unos años ya, en el 2002 para ser exactos, falleció en Alcorcón (Madrid) y Eduardo ha intentado resucitar algo que siempre estuvo muy vivo, tan fresco como una rosa, ya que considero que son un clásico, son un clásico porque su música no envejece, cada vez recobra más proyección, aunque el mundo del arte andaluz haya tomado distintos caminos con respecto a la banda del barrio sevillano, se hace buena música todavía; ejemplo: La Mala Rodríguez, SFDK, Tote King, y esto sin mencionar al flamenco y a sus vertientes más próximas a éste género. Andalucía sigue siendo un gran mosaico de arte, misticismo y atractivo natural, vamos, que tiene duende.

Cabe destacar su gran empeño, no sólo en las letras (gran parte de Jesús De la Rosa Luque), también de la música, y a eso sí que hay que agradecerle al productor Gonzalo García Pelayo su gran esfuerzo y talento para bien del grupo de rock andaluz. Cuando se necesitaba un coro con voz varonil para dar ambiente del medievo ahí estaba Gonzalo, también en otro tema necesitaron una voz con un gran do de pecho femenino (una voz negra), pues Gonzalo la traía, ya fuera un coro infantil, instrumentos asiáticos, como también el órgano que tocaba Jesús, un Hammond B-3 y un Fender Rhodes de 88 teclas y toda la caracterización que han hecho posible que Triana sea lo que es. 

un pájaro por corazón (3)

Foto pajaro muerto corazon 01

El día que me suicide me arrepentiré un segundo después de haberme suicidado, masticaré la sombra de mi ser por los pasillos palpando la horizontal cuesta de mi juventud sin opio ni abrigo, el día que yo me suicide seguirán con la revancha estúpida los buenos ciudadanos del Real Madrid y los buenos ciudadanos del fútbol club Barcelona, mutilarán la cumbre que les da emoción entre dos paralelas que pelean por un triunfo casi lejano, el día que me suicide los congresistas americanos seguirán con su lucha entre conservadores republicanos y demócratas liberales y yo no seré nada, yo seré una nada esculpida porque a mí se abrazará la derrota con un canto frío que me desmantelará las 24 horas en una esquinita apartado de todo, seguirán yendo a frecuentar las amapolas al trigo escupiendo sus semillas en la esperanza de un pan negro, el día que yo me suicide me habré quitado la vida, pero la vida seguirá el vértigo en la arteria del tráfico y del neón marchito, la ciudad será un infarto de sangre bombeada y todo seguirá su camino, su carretera camino de casa, para llegar al dulce hogar que huele a piel de melocotón y calma oscura en los rincones donde aúlla la noche con docenas de lobos, y la mortaja de los días peores se esfumará de olvido y otra vez abriré mis ojos, y otra vez daré un primer paso, y todo será migaja de tedio y tristeza, a menos que comprobemos que el sol se pone en pie a diario y como un asco del que no quiero tener memoria me esparciré en la bocanada de desierto y naufragio que los hombres contemplan a dos pasos, el día que yo me suicide mi hermano dejará de ser mi guardián ausente, y mi hermana se acordará entonces de que tuvo un hermano injertado en su recuerdo, el día que yo me suicide golpeará mi padre su destino de llaga eterna y se olvidará de mí de la manera más trágica, mi madre perderá la cabeza y preguntará a quien me conoció si me han visto en la pezuña de la adolescencia, preguntará y preguntará fuera de ella, preguntará a los infiernos de los parques y todos los domingos hará -si puede- mi comida preferida. El día que me suicide vivirá la dicha en los corazones que desconocen la manera que tienen la verdad y la mentira de ir las dos de la mano hasta que las diseccione el párpado abierto hacia el abismo. No, no se preocupen que no voy a suicidarme, todos en algún momento de sus vidas son unos suicidas y tal vez se suicidarían si no perdieran la vida con ello, sólo aquellos a los que ya no les queda ninguna esperanza son los que se atreven a hacerlo, pero se arrepienten cuando se disuelven de nada entre la nada, se arrepienten de suicidarse por que no tienen lo físico de las caricias, ni lo sólido de un abrazo o un beso, no lo hacen por que hay un lugar para las risas abiertas con amigos y con cerveza, con noche de verano y luz de luna, con canciones salidas desde los corazones que aman, se arrepienten de no haber hecho el esfuerzo de intentar vivir, y acariciar a tu madre y a tu padre, y besarles miles de veces en la frente, por que lo físico tiene remedio, por que lo metafísico es cuestión de intentarlo, por que el final está asignado para nosotros y vendrá sin esperarlo y sin quererlo, el final es una piel que nos abandona llevándose nuestro latido, nuestro suspiro, nuestro gemido en la aurora precisa. Por eso la vida con sus días malos y buenos es vida que nos gusta protagonizarla.