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Capplannetta odia el mundo

Ha acabado por fin ya la Navidad. La Navidad es una farsa con sonrisas de goma y alegrías plastificadas. Esta Navidad me he vuelto loco. Costumbres que tiene uno. Me pregunto por qué la Navidad es tan repelente y tan difícil de digerir. Para los niños inocentes es una incitación desde pequeños ante el capricho y el materialismo manipulador. Ellos son felices. No seré yo quien les agüe la fiesta. La Navidad y el agosto son fechas deprimentes. La una por la hipocresía tan enorme, la otra, por el hecho de decir me voy de vacaciones, aunque sea a un pueblo de mala muerte. Pero la Navidad es motivo de hacer muecas, actitudes y gastos que la hacen como magia de pacotilla. Feliz Navidad dice y se desea toda la cristiandad. Entre la Semana Santa, la Navidad y el asqueroso agosto nos volvemos apáticos sin lugar a dudas. La Navidad dicen que es mágica. Que se lo digan a esos abuelos que vivieron Guerra y posguerra. Es un exhibicionismo parecido a bodas, comuniones y bautizos. Tengo una amigo que en estas fechas señaladas se apuntan al fin del mundo. Los singles como yo abandonamos la liturgia navideña cuando ya va borracha la Peña. Pero cuando he vivido en pareja me he convertido en un tontorrón con deseos pueriles para mimetizarme con la borregada. En Navidad amontonas deudas y solamente por el hecho de hacer al mundo feliz mientras que durante el año te han puteado. Vivo la Navidad con mi sonrisa de goma por no aguarles las fiestas a mis padres y sobrinos. Que la Navidad tiene dos alegrías. Una cuando empieza y la otra cuando acaba. La televisión es cómplice de esa Navidad de felicidad edulcorada. Ya dejamos la sonrisa guardada en el trastero polvoriento.

Las discusiones y Capplannetta

Un día hábil o festivo, pudiera ser de los corrientes, en cualquier casa se hace amo el lodazal. Como si con un reproche provocaras una riña familiar, como si en una reunión en la comunidad abrieras la boca para tocar la mella, la llaga, la paz. Un día de los comunes, sin prevenirlo, sin culpable alguno, llorarán los vecinos tú desigual manera de aullar. Se critica lo más fácil, se apropian de tu dignidad, te patean el hueso y te apuñalan con cristal. Un día cualquiera, inoportuno y señalado vas a la consulta del médico y te asustas de que un muchacho te culpe de su mal. Hay días para los cuales partir peras del peral, hay fines de semana que se juntan para comer la proteína y lo que venga detrás. Un día peculiar acabas en un hospital, y te atan por portarte mal. Te pisa la frente el tabernero, te golpea el guardia de seguridad, te envenena la sangre una égloga vecinal. Se pelean los escritores por un discurso demencial, se cuecen habas en cualquier lugar. Un día singular se forma una reyerta plural, pues los hinchas de un equipo de fútbol acaban de ganar. Hay mujeres con un par, y hombres que no juegan ya, hay adolescentes apaleados que acuden al dentista por una rotura dental cuando venía borracho del cierre de aquel bar. Cuando todos duermen no se sabe lo que es escuchar un grito yugular que a una chica la despierta sin más. Entender por cada día que una riña, una voz quebrada, una paliza en cualquier lugar, acaba siendo barrizal, acaba siendo escarnio carnal, en algún lugar hay asesinatos contra gente de paz. La violencia engendra más violencia, eso dicen y es verdad. Violencia hay en la Biblia, auto sacramental.

Capplannetta apuesta por la soledad

Tanto llegué a quererte que soy el cuadro daleao de mi casa. Me he revolcado en los campos, me he creído ser rey del mundo y también me he creído ser un mendigo de lo que nadie habla. Mi suerte es la suerte del principiante. Aquel que jugó a la ruleta del amor y se sintió ganador en el diez negro, pero la apuesta era el treinta y tres, la dejé escapar por jugar en las dos caras de una moneda. Y al mundo digo que escapé del potro de tortura. Escapé de mujeres que decían quererme, pero ninguna me quiso tanto como mi madre. Esta vida es para reírla. Por muchas penurias que el destino propine. Nadie tiene la culpa que las flores se marchiten. Arrancarme esta hiel que destruyó mi alegría. Evapórense las palabras que son un tabú al pasar de página. Vuelvo para estar solo, igual que solo moriré. Como todos los años siempre pierden los fallecidos. Aquellos que nos dejan en la miseria sentimental de los vacíos. No quiero equivocarme con sueños que no me pertenecen, me pertenecen las sombras y los altos del camino. La vida es una rutina que toda se repite, como los amores en primavera, como las erratas de lo escrito deprisa, tras los finales del drama. He leído los libros que dicen que hay que leer y sólo me gustaron aquellos que de los que probé y lo supe. Este invierno de veinticinco grados sólo había existido en el Caribe, ahora se entenderá lo que tantas veces han repetido y han hecho oídos sordos. No quiero ser agorero, ni tampoco un fanático de la última palabra. Me conformo con sentir el estigma de los que se creen libres entre los locos, ya que soy un loco sin ser libre de nada. Fue Ella la que entonó un Manteca. Dizzy Gillespie llenaba de aire su boca como un globo. La vida gira en torno a los solitarios hombres que invierten, que tienen papada y panza, que desnudan su torpeza con una cadena que te ponen en el cuello y nadie es testigo, o casi nadie, de los azotes que se dan cada día. No existe nadie más sagrado que aquel que toca fondo. No hay nada sagrado, nada más que el nacimiento y la mortandad. Quien te quiere hoy es posible que mañana te desee la muerte. 

Capplannetta y los Grandes

Cuando publiqué Poemas con Nocturnidad en Ediciones Vitruvio, el editor, Pablo Méndez, me dio un listado de poetas, periodistas culturales y escritores a los que debía enviar el poemario para su veredicto bueno o menos bueno. Entre ellos había nombres como Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Antonio Gamoneda y otros poetas destacados y consagrados del mundo de las letras. Pero faltaba un nombre que me atraía más que ninguno. Ese nombre era el de Félix Grande. 

Mi poemario tiene un apartado dedicado al flamenco, y Félix era un gran flamencólogo y poeta. Yo ya sabía que Félix hacía años que estaba muerto. Me interesé por su obra, tanto la relativa al flamenco como la poética y la ensayística. Entonces me di de bruces con su hija Guadalupe (fallecida este año 2021 a los cincuenta y cinco años). Me compré su poemario Hotel para erizos. Me dije que esta chica tan bella y culta debió de haber vivido entre literatos y gente de la cultura madrileña y española en toda su quinta esencia. 

Sentí al mismo tiempo frustración a la vez que una visión de la vida un tanto angustiosa. Félix Grande murió en el 2014 y justamente después de siete años moría su hija Guadalupe. 

Me decanté por enviar mi poemario a otros escritores y poetas, no diré nombres. Sin duda advertí que los escritores y los periodistas culturales son muy poco cercanos ante poetas como yo, desconocido y sin ningún padrino en quien buscar una mínima protección para mi credibilidad como poeta. 

Félix era un gran entendido del flamenco, al igual que Caballero Bonald. Me lo dije a mí mismo: la buena poesía está en Madrid, que es también donde se puede disfrutar del mejor flamenco. Desde que estoy empezando a publicar mis libros han muerto mucha gente importante del mundo de las letras hispanas. Grandes de la literatura en castellano. Hace poco murió Almudena Grandes, sin duda una gran pérdida. Me encantaba escucharla en las entrevistas y demás coloquios sobre su obra llevada al cine. Era una persona sencilla, muy buena escritora. Los grandes escritores son aquellos que crean un criterio propio de la vida y el mundo que les ha tocado vivir desde el rigor, y dan su voz (la literaria) como testigo fidedigno de los que amamos con pasión la literatura. Por suerte hay personas que nos dejan su legado. 

Capplannetta a propósito del 2022

Llevo ya unos meses en los que solamente hago una comida diaria aparte del desayuno. En total habré perdido unos 15 kg. Ahora no como ni mantecados ni el turrón de pistacho, que tanto me gusta. Tomo mucho menos café, que retiene líquidos. También quisiera dejar el tabaco. Pero paulatinamente iré haciendo bondad y me he propuesto dejarlo desde cuando empiece el año próximo. Muchas promesas se han hecho de cara al año nuevo. Pero yo lo quiero hacer por mí salud. El tabaco me gusta pero es un gasto caro que no me puedo permitir. Debo de hacerme ese favor contra vicios y malos hábitos antes de que me llegue la parca. La muerte a todos nos llega, y es inoportuna a la vez que trágica. No bebo alcohol, no pico entre horas, quiero dejar de fumar, y todos esos sacrificios no son fáciles de realizar. Envidio a la gente esa que logra quitarse del tabaco, ya que el tabaco me gusta. He dejado tóxicos peores pero el tabaco creo que me resultará más difícil de dejarlo. También me gusta comer pero poco a poco he ido absteniéndome de comidas saciables. Pienso que no es bueno llenar la andorga para luego dormir saciado, ya que el estómago se agranda y vienen los problemas de obesidad. Lo dicho, para este fin de año pienso moderarme y cuidarme más. Aunque (repito) es muy fácil pensarlo pero actuar es lo que realmente tiene verdadero mérito. No pretendo hablar por hablar, las promesas se las lleva el viento y es necesario poner un poco de voluntad. La salud es más importante que cualquier otra cosa. Luego vienen las sorpresas y no me gustan los hospitales. En ellos hay demasiada soledad y tristeza. Con la ayuda de enfermeras y demás personal sanitario que ofrecen un poco de esperanza leve, las negritudes de los hospitales se tornan más tenues. El tabaco es un veneno con la parsimonia vegetal de los fuegos lentos en los guisos. Empecé a fumar con dieciséis años y ya es hora de hacer un pensamiento. El tabaco ensucia la casa dejando un color amarillento por la nicotina. Pero vuelvo a repetir, he dejado cosas peores. Sin fuerza de voluntad y empeño no se deja el tabaco de la noche a la mañana. Dejarlo tiene mérito, cuando más lo echaré a faltar es a la hora de escribir. Pero tengo que hacerlo. Es importante para mi salud. 

Capplannetta y esto otro

Cierto es que nos intentan atomizar por medio de la tecnología, los virus de laboratorio, y la joya de la corona: la precariedad laboral contra el gran capital. Echo de menos los tiempos de gramola, cassettes y fumar en los lavabos del colegio. Ahora todo es más cómodo, más confortable, nos venden miedo para que contratemos seguridad privada. La era digital espero que no sea o sirva de expolio en África, ya que si los africanos se sacrifican desde sus países de origen y se unen para lograr una logística bien organizada y eficiente, puede que sea África la que protagonice la cuarta revolución industrial. Ahora la tecnología, y todo lo que eso significa, se puede traducir en resultados óptimos para la ciencia, la medicina, la biología y la ecología. 

Pero seamos coherentes. El pangeismo junto a la cooperación entre el mundo, partiendo desde la base al respecto de la unión mundial, esa quimera es fácil soñarla pero…

Yo estoy encantado con este tiempo que me ha tocado vivir en algunos aspectos. Pero el VHS, las cassettes, y el olor de los libros amarillentos es ya tiempo pasado. Ahora con las guerras biológicas y los satélites pretendemos olvidarnos de lo analógico y lo llamamos vintage. Es bonito coleccionar revistas, visitar a los anticuarios, pero ya estamos enfrascados en un proyecto de mundo que es realmente serio, pero al que no damos todavía con la pieza del puzzle que nosotros mismos hemos creado. Unos lo llaman utopía, éstos tienen esperanza; otros, lo llaman distopía, quizá tengan razón, pero a la vez nos están acondicionando hacia la misantropía, hacia los complejos debido a la mala televisión que se digiere. Veo el mañana con una visión de esperanza, de sosegado optimismo inocente que me mantiene. Para que no se lleven la música, tampoco la cinematografía y el teatro, la cultura, la cultura por amor al arte. Es bonito socializarse, pero entre virus de laboratorio, la alarma social que esto crea, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, y otras martingalas nos están dando ganas de movernos al unísono de un azar megalómano, como música de cascabeles. El reggaeton es una aberración, en calidad y en contenido, estamos en un lugar donde todo el mundo se mueve por dinero, por la superficial imagen, y por la televisión basura que te invita a soñar entre la vigilia y la soledad.

Capplannetta and the future

En años venideros, a medida que vayan perdiendo vigencia las obras de arte con copyright y derechos de autor, se incrementará la información gratuita proveniente del Internet de las cosas y otros avances posteriores. Avances como la computación cuántica, y otros/as derivados de la misma. Como bien dijo Richard Stallman, software free no significa gratis. A programadores, desarrolladores y gente del mundo de la cibernética les sería provechoso apostar por sistemas operativos como Linux y sus distintos programas y aplicaciones de OPEN SOURCE. Si las nuevas generaciones administran bien la diversa información, y los distintos avances digitales, serán generaciones que estén sobre informadas. Por eso se debe ser responsable de un conocimiento que en ocasiones sea válido, pero en otros momentos sea tóxico, por ejemplo como el nivel de toxicidad de FAKE NEWS. ¿Estamos en la era de la postverdad? Pienso que parte de la información, aunque ya haya que lo sea, se construya desde el conocimiento libre, o también llamarlo copyleft.

También tenemos que hacer énfasis en la información veraz, es deplorable que Julian Assange tenga que estar encerrado por informar de manera verídica al mundo. Tenemos muchos frentes abiertos en esta lucha interminable en pos de la paz, la justicia y el hecho de acabar con el hambre. Debemos, no preocuparnos tanto por lo que hay en la galaxia, ya que de nada puede servir un Planeta B si no hemos logrado hacer lo necesario con nuestra madre Tierra, la pachamama. Este post podría tener esperanza, tal vez una pizca tenga, pero en las Navidades solemos desearnos montones de mierdas que la gente amable por ser educada se desea, pero más nos valdría terminar la labor que está aquí, en el mundo. Todos esperamos el milagro, esperamos también no perder ni un ápice la esperanza. 

Capplannetta la psicosis y los troyanos

Los troyanos son como una visita no deseada. Todos van en busca de incautos y de analfabetos cibernéticos. Capplannetta vino a casa de sus padres porque se sintió indispuesto debido a una reacción tóxica por un producto de limpieza. Quería recuperarse, sólo le pedía a sus mayores que lo dejaran en paz, él mientras tanto escribiría para sus webs. Molestaría lo menos posible, y siempre oculto, como si de un hikikomori se tratara. Anocheció y durante una larga noche de invierno se quedó despierto como tantas veces hizo en su propio hogar. Le llevó su madre comida a la habitación, le dijo su madre: -come, que tienes mala cara. Le cerró la puerta con sigilo, no quería la mujer hacer demasiado ruido. Comió y se quedó dormido con la música encendida, la música se cortó como por arte de magia. Cuando despertó pudo comprobar que su móvil estaba invadido, infectado por un troyano. Le querían hacer phishing, entonces comenzó a actuar apagando y encendiendo su móvil y su laptop. Esa experiencia ya la vivió en su casa en otras condiciones. Le asaltó un cuadro de diálogo, una alerta informándole de una operación fraudulenta de su banca digital que él no había realizado. Apagó el celular, apagó también la laptop, y se fue sospechando de alguna casa aledaña, figuraciones como fantasmas que creaban en él una ansiedad junto a cierta impotencia, ya que no podía luchar contra eso, entró en una dinámica de tensión que contagió a la paz de sus padres. Se decía seguro de sí mismo: -en este lugar debe haber alguien que estaba infesto de troyanos. Le dijo a su madre: -Han estando intentando ejecutar operaciones bancarias sin mi permiso en mi móvil. Su madre le insinuó: -No, hijo. Eso es parte de tu enfermedad. No pienses mal de nadie. Y él contestó: -No mamá, estoy prácticamente seguro de que han estado intentando robar en mi cuenta bancaria. La madre dio a su hijo por enfermo, y no quiso hablar más del tema. Los locos siempre serán locos, se dijo afligido, siempre tienen la razón aquellas personas que no muestran ni una pizca de resentimiento aunque sean unas víctimas. No quiso crear más alarma, al final todo era como crear castillos en el aire. Se dio por vencido y se marchó, desconectó el wifi de casa y durmió todo el día, él hacía años vivía como ave nocturna.

Capplannetta y Cibernética esperanza

Hoy, como sorpresa en el desayuno, he comprobado que mi novela poética ya está en la Casa del Libro, aparte de estar en la mejor librería de Sabadell La llar del Llibre. A quienes quieran saber algo sobre esta novela poética les diría que tiene un poco de cada género y a la vez ninguno. Unos la llaman literatura experimental, yo tiemblo cuando escucho la palabra experimental, pero al final la pueden catalogar de cualquier manera, mientras se haga desde el respeto y la buena intención cualquier crítica es válida. No sólo habla del amor a ciegas a través de Internet, también habla de fe ciega, de decepciones, aunque también hay humor, todo en un ensamblaje de géneros entre monólogos y distintas maneras de escritura. Hoy he comprobado que los distribuidores de Ediciones Vitruvio son competentes. Espero que guste al lector. Él es quien tiene la última palabra, y no el que no ha leído ni el prefacio, que puede ser acertado o no. Un escritor como yo puede merecer de denominarse escritor (amateur), ya que aficionado he sido ya desde el año 1995, y de ahí hasta llegar ahora he pasado por toda una andadura como si de sexo habláramos. Es un ejemplo en el que hay días victoriosos y días de profundas decepciones. Pero, aunque de sexo también merodee esta novela poética, es a ratos sería y en otros momentos es un manojo de risas musicales, sin llegar a la carcajada malévola. No quiero ni pretendo dejar cabos sueltos en esta Presentación a medio camino entre el autobombo y el ego masturbador. Quisiera que al menos guste. Quiero dar las gracias a Pablo Méndez, y a Juan A. Herdi. A mis padres les dedico el libro. Ellos se lo merecen más que nadie. Quiero dar las gracias a los libreros y a todas las personas que han hecho posible este trabajo. Les invito a que vean en YouTube el vídeo de presentación que hicimos entre la editorial y yo. Les invito a que se diviertan, y que cada uno saque sus propias conclusiones. Capplannetta que soy yo, Casimiro Oquedo Medrado, insiste en que este paso por las páginas de un libro sea divertido y también ingenioso, que no ingenuo. Espero que disfruten de su lectura y añadir que escribir sobre Internet sin haber saboreado la experiencia a lo Gonzo, en toda su crudeza es como comer sin ganas. https://www.casadellibro.com/libro-cibernetica-esperanza/9788412374070/12699195

Capplannetta cuando cambian las cosas

Yo no sé en qué momento ni en qué lugar cambiaron la percepción que yo tenía del mundo. Intuía que el mundo guardaba un secreto en las criaturas noctámbulas. Pero jamás pensé que fuera la quinta esencia de la metafísica que hacía y daba justicia a la esclavitud de los hombres. Los hombres pueden ser esclavos de sí mismos. Recuerdo ahora a mi tío, trabajador incansable, toda su vida en una furgoneta porteando andamios y materiales de la construcción. Y aún así siempre tenía su chispa de alegría que con ella encendía los corazones ajenos. Mi tío era un hombre hecho a sí mismo. Tenía nombre de rey mago, debe ser por eso que se pasó la vida regalando lo metafísico y lo material. Siempre me acordaré de mi tío. Tenía unos ojos azules como un zafiro, e hizo el servicio militar en el Sahara. Eso me hace recordar mi otro tío, que hizo el servicio en Guinea Ecuatorial. Los dos grandes hombres. Trabajadores hasta la extenuación, generosos, y los dos tartamudeaban. Uno de mis tíos ha muerto el día de su cumpleaños, qué caprichoso puede llegar a ser el destino. Cuando cambian las cosas en tu interior también cambian a tu alrededor. Es la piedra filosofal de la vida. Que la tierra les sea leve, todo lo leve posible. Y que allí donde se encuentren hallen una vida de paz. Mi abuelo y mis dos tíos han muerto por la misma causa los tres, infarto de miocardio. Debe ser que tenían los tres un gran corazón. Es difícil acatar la muerte. Aunque fueron pobres y sencillos tuvieron una vida a veces no agradable. Pero eso es la vida para todos en general. Algo de lo que fueron en vida quedará en mí. Y siempre los recordaré con cariño.