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Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Cecilio Olivero

Poemas con nocturnidad

Ediciones Vitruvio

Uno a veces se pregunta qué sentido tiene escribir poesía en estos tiempos de Whatsapp y de redes sociales, pero también de mayor soledad. Al igual que el poeta aquí reseñado, y perdonen que me entrometa tanto, uno tampoco le encuentra mucha sensatez a esta vida cotidiana. No es baladí el comentario: la poesía en buena medida se nutre de cotidianidad y de rutinas con relación a un hipotético sentido global o parcial de la misma, de la poesía o de la vida, acaso sean lo mismo, y no son pocos los autores que han convertido la aparente normalidad, no sé si nueva o añeja, pero bien trillada en todo caso, en materia literaria con extraordinaria brillantez. 

Puede resultar en definitiva tópico y victimista esto del sentido de la poesía hoy, por seguir con la cuestión, en todo caso habría que asumir que lo de escribir y leer poemas sólo es cosa de los poetas y de cuatro amigos despistados, aunque puede que sea mejor dejar de preguntárselo, en el fondo no hay debate, e incorporarlo a la rutina sin más. «Escribo poemas y veo televisión», afirma el autor de este poemario, provocador y exagerado: esta es, al fin, la actitud, una poesía exenta de misticismos, atada a la tierra, a la vida cotidiana.

Así que quien se provea de este poemario se va a encontrar con una reflexión sobre lo cotidiano y un ejercicio de nostalgia –«ya no son de purpurina los sábados noche»–, una vaga reflexión sobre la vida y, sí, también un cierto ajuste de cuentas velado. Habrá quien piense que no es nada nuevo, y no, no lo es, pero desde los tiempos de Enheduanna, hace cuatro mil años, se repiten los temas, los llaman tópicos, y siguen teniendo para muchos un significado. O por lo menos sigue siendo motivo de reflexión y cada poeta aporta su mirada. Bienvenida sea. Respecto a la originalidad, obsérvese que este término no se refiere tanto a lo novedoso, sino al origen. Por algo será. 

De este modo, seguimos con el fracaso, el paso del tiempo, la muerte, la amistad, los recelos, la paternidad, la marginación social, la condición de hijo o la mirada sobre sí mismo, aspectos todos ellos en que se van desgranando los grandes temas de la vida. Hay incluso una reflexión sobre la necesidad de cambiar el mundo, aunque el autor presagia que cualquier intento en tal sentido lleve posiblemente a empeorarlo. Introduce para darle más empaque la anécdota del transportista de una empresa de distribución cuyo acto de rebeldía apenas rompe las reglas de juego, rebeldía fugaz aunque sin duda feliz.

Es una propuesta más, pero interesante, un nuevo intento de restablecer el orden que brinda toda poesía meditada, un libro que requiere, como todos los poemarios, una lectura pausada y cómplice. Vale la pena enfrentarse a él, poco a poco, sin prisas, con paciencia. La vida misma.

capplannetta y poemas con nocturnidad

Cecilio Olivero Muñoz

Ediciones Vitruvio, 2020.

Escribir un poema a veces duele, imagínense un poemario. Aunque todo no son tristezas, también hay momentos de ironía, momentos satíricos, poemas que tienen una clave de alegría. Este poemario Poemas con Nocturnidad es la justificación perfecta para encauzar la noche rodeado de musas que inspiran con plenitud (no quiero ser pedante). En él hay muchos poemas rimados, algunos mejores y otros peores, también hay poemas en prosa (no rimados) y un poema en prosa rimado y satírico. Hay sonetos endecasílabos y sonetos polimétricos, también hay un par de esdrújulos. Algunos de ellos cuentan una historia, otros simplemente se ríen de lo absurdo del mundo en el que vivimos hoy. Otros son toda una crítica hacia cosas interesantes en la vida, otras son denuncias con toda la fuerza de la verdad. Yo encuentro que algunos poemas desearían ser canciones, de ahí la manera de rimar, que es en serventesio. Estilo que da al poema cierta musicalidad, que está mal que yo lo diga. Trato de huir de la cacofonía, aunque a veces se me salte alguna como en algún pareado, o como si fuera ésta la rana que salta como un anfibio que es el poema rimado. Anfibio porque linda entre el sonido y la imagen expresiva o la metáfora repleta de fantasía. Me gusta la rima. Aunque antes de escribir un poema no predigo si va a ser rimado o no, yo improviso, y escogiendo un tema empieza a manar el poema y él solo me dice si quiere ser rimado o un poema blanco, o libre, como ustedes prefieran llamarlo. Yo escribo porque me veo en la necesidad de decir algo que dé con la tecla del misterio y a la vez el simbolismo impregnado en la educación clásica de las personas lectoras.

Recomendación literaria

Quiero recomendar esta novela que a través de su personaje protagonista Capplannetta comprobarán que la literatura tiene mucho que agradecerle bastante a Internet, y éste personaje que es testigo, dando fe de ello, demuestra que la esperanza es una forma de mantenerse vivo desde una óptica donde se entrelazan varios aspectos de nuestra cotidianidad, aspectos como las drogas, el confinamiento voluntario, las enfermedades psiquiátricas y las relaciones mantenidas por Internet, así como lo que es o significa Internet para nuestros mayores, son aspectos que se resuelven todos a la vez en esta novela.

La novela se llama Cibernétic@ Esperanza publicada en la editorial Avant y ya está disponible en todas las librerías de España y algunas de Latinoamérica. El autor se llama Cecilio Olivero Muñoz. Para más información: www.avanteditorial.com 

reseña literaria (Juan A. Herdi)

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Cecilio Olivero Muñoz

Cibernética Esperanza

Avant Editorial, 2019

Es evidente que estamos en un momento de mestizaje, si es que hubo alguna época que no lo fuera. Y a todas luces este relato lo es, mestizo, pero a conciencia, asumiendo su autor que no elige una forma, un género, un estilo, lo mezcla todo a voluntad, le resulta incluso inevitable. Así, no es posible decir que este libro que presentamos sea propiamente una novela, una colección de cuentos hilvanados por el personaje principal, narrador y protagonista al mismo tiempo, unas memorias o un tratado de la realidad o de la vida. Tampoco es que haga mucha falta catalogarlo.

Porque hay una frase que brilla por sí misma y justifica todo el relato: «Todo ocurre por una razón que no entendemos». Esta es, sin duda, la base de toda literatura, buscar las razones a la vida entera o a cada una de sus porciones, razones que no entendemos, que se nos escapan, y entonces necesitamos escribir para entender. Mientras haya posibilidad de escribir hay esperanza, poco importa el momento de escritura y menos aún el modo. Pero con la escritura se intenta poner orden en el caos y, con ello, entre líneas, intenta uno encontrar el sentido de las cosas.

Claro que estamos también en una época de nuevos recursos tecnológicos (el título no es inocente) y eso cambia algo las cosas, aunque no lo esencial. Sea lo que fuere, el autor se expone más a la vista de todos, juega con el lector retándole a que discierna lo que es realidad y es ficción, si es que la ficción no forma parte de lo real o esa misma realidad no sea en el fondo una ficción más, a menudo no estamos tan seguros de la línea que separa ambas. Sospechamos que en este contexto hipertecnológico todo se confunde, y esto sin duda ayuda a desinhibirse.

El narrador del libro se desnuda, cuenta sus continuadas caídas y levantadas para explicarse a sí mismo y entregarse al juicio general, como un Caín moderno que sabe que ha traicionado a todos y a sí mismo, pero pese a lo cual ha de seguir adelante. Sin duda, todos, de ponernos a tal ejercicio de confesarnos, llegaríamos a sentirnos igual, aun cuando las anécdotas sean diferentes. Tampoco caben comparaciones, al fin y al cabo. Y mucho menos juicios de valor.

Cibernética esperanza es sobre todo eso, una invitación a pensar en lo que es la vida. El narrador, al describirnos cada trozo de vida que le pertenece, en la medida en que la propia vida pertenezca a alguien, ni siquiera a su portador, nos reta a que juzguemos en base a la propia experiencia y a que nos demos cuenta de que no se puede juzgar nada ni a nadie. La escritura es lo que tiene: nos iguala a todos. 

Artículo sobre libro (Por Juan A. Herdi)

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Cecilio Olivero Muñoz

Cibernética Esperanza (capplannetta.com)

Senzala Colectivo Editorial

«Todo ocurre por una razón que no entendemos», afirma el narrador del relato en un momento dado, cuando ya tenemos una idea clara del camino recorrido por el protagonista, Casimiro Oquedo Medrado. Tal vez por ello, porque se nos escapa el porqué de las cosas, lo que motiva los hechos y quizá el sentido de la vida, no hay excusas o voluntad de justificarse, simple y llanamente hay una descripción de escenas que componen una vida, unos retazos que se van sucediendo de un modo aleatorio.

Tampoco hay por parte del protagonista un acto desesperado de rebeldía, no se rebela, no lanza una diatriba contra su vida ni por los hechos que se producen en ella, no hay un grito de angustia por todo ese sinsentido que le envuelve a él, a su narrador, pero también a su autor y en definitiva a todos nosotros, lectores y no lectores. Si le encierran en un centro psiquiátrico, vale; si le dan el alta y lo sacan de ahí, también vale. Así es la vida, al fin y al cabo. La vida de ahora, hay que precisar. A veces somos meras piezas de un rompecabezas que desconocemos y el componedor del rompecabezas va ensamblando las piezas que tampoco tienen un lugar único en el conjunto.

Por ello quizá haya que leer este libro -¿Novela?¿Colección de relatos o de retazos que tienen su independencia narrativa respecto al conjunto?¿Biografía?¿Confesión?¿Tratado de la realidad? Hay que recordar que estamos en el tiempo de la no definición–, porque muestra una nueva actitud ante la vida, ya no es el grito ante Dios o ante la Historia, es simple y llanamente la descripción de lo que ocurre sin más, ni siquiera hay un objetivo, o puede que el objetivo sea la propia escritura. Ya que no podemos entender la razón de las cosas, escribimos y leemos porque sí, sin más, sin ni siquiera la intención de buscar un cierto orden.

Estamos ante un nuevo modo de entender la realidad y por ende la escritura. La tecnología, sin duda, ha cambiado la forma de mirar y de sentir, nos ha individualizado aún más, pero no para ayudarnos a determinar más el yo, sea esto lo que fuere, sino para aumentar más nuestra soledad, la desnudez de nuestras vidas, la impotencia ante tanto caos. Sí, nos seguimos relacionando, es verdad que nos reunimos con otras personas para hablar de libros, de política o de fútbol, nos casamos, nos liamos, nos divorciamos, formamos familias u otras formas de relación o acabamos buscando salidas terapéuticas –psiquiatras, psicólogos, escritura, reflexión, arte–, como se ha hecho toda la vida, pero ahora todo es de forma diferente. Tal vez lo que nos falta es lo antes referido, el acto de rebeldía, ese acto de miedo o de revuelta de Caín ante su destino que, sin embargo, asume. Ya no creemos ni en la revolución, ni en la democracia, ni en la tribu, ni en nada. Estamos solos con nuestra propia soledad. Quizá nunca la soledad fue tan evidente como en nuestra época, cuando vivimos en grandes ciudades y tomamos el metro junto a miles de personas, pero cada cual atiende solo a su teléfono multifunciones. Cibernética soledad.

Tal vez por ello hay que leer este libro, el personaje que deambula por sus páginas es un reflejo de lo que somos, y esto es lo que une el relato a una luenga tradición, la de la literatura como espejo. Mientras, no es baladí, el título nos brinda la existencia de alguna esperanza pese a todo, aunque sea una esperanza cibernética.   

Roberto Bolaño y la perdurabilidad

…Según Roberto Bolaño el mundo literario está plagado de tontos (dicho esto en la televisión chilena) ya que se cree un reducido grupúsculo de la gente o alguna gente corta de miras del mundillo literario que van a perdurar, y está la gran realidad que nos pone en evidencia que dentro de unos siglos más ni Cervantes ni Shakespeare estarán en el poso de la perdurabilidad, y hablo de escritores long sellers, por que sí hablamos de escritores menos perdurables (valga la redundancia) estaremos en un vacío más grande que el de la capa de ozono. Su novela 2666 habla de este tema (también habla sobre otros temas de interés, tanto para escritores como para lectores ávidos de libros que te enganchen hasta dejarte estupefacto, ya que es la obra maestra del siglo), del tema de la perdurabilidad en el aspecto temporal en toda su extensión, porque en el mundillo literario nada es eterno. Bien, digo esto y digo también que si el hombre tiene los días contados en el tema de lo perdurable o no perdurable: ¿durante cuánto tiempo más tenemos que seguir aguantando las publicaciones de Roberto Bolaño de literatura mala? Porque está comprobado que sus últimas novelas no son como las primeras (hecho que ocurre en la mayoría de escritores y/o poetas), y sí digo primeras digo también primerísimas, y si digo primerísimas, y hago hincapié en pecados de juventud, y cuando digo pecados me refiero a errores como escribir una novela mala y a cuatro manos nada menos, no me tiembla el pulso para decir o pensar que cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor, ésta novela a la que me refiero es Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, además de tener mal título la novela es mala de por sí, la escribió con Antoni García Porta (no diré que es mal o buen escritor porque sólo he leído esta novela breve) en sus primeros años después de llegar a Barcelona, años de precaria situación económica. Publicó la novela una editorial pequeña llamada Anthropos (Editorial del hombre) en una colección llamada Ámbitos literarios, y ahora el sello editorial Alfaguara la publica, no sé si bajo la pulidora de algún editor, el caso es que la publican bajo el subtítulo de Diario de bar, seguramente ha pasado por maquillaje, o en su caso, mesa de operaciones por algún cirujano plástico, ya que cuando yo la leí en su primera edición con la antigua editorial era un texto infumable, pero ahí andaba paseándose por las bibliotecas. Ahora se publica todo lo que huela a Roberto Bolaño. La famosa cantante y poeta Patti Smith le dedicó un poema llamado Hecatombe y se confiesa lectora de 2666, obra para ella preferible antes que Los detectives salvajes. Se hacen documentales, se organizan simposios, se publica en revistas literarias, se redactan artículos en suplementos de periódicos, y es que -todo hay que decirlo- Roberto Bolaño escribía en sus últimos textos muy bien, inmejorable. Imagínense si no hubiera muerto, por eso la vida resulta una broma macabra cuando tratamos de hablar sobre un tema como es la perdurabilidad y acabes siendo su hijo predilecto. Es normal que ahora las editoriales, gente del cine, periodistas, académicos, catedráticos, estudiantes, etcétera.. se interesen por él, digamos que él solo ha creado escuela e industria. Y en fin, ha acabado perdurando diciendo su última palabra. Nada ni nadie es eterno. Ya lo dice mucho mejor el Eclesiastés.

LA FELICIDAD Y EL SUICIDIO (Bruguera, 2007) Luis Antonio de Villena

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

LA FELICIDAD Y EL SUICIDIO

(Bruguera, 2.007)

Luis Antonio de Villena

 

Pocos libros tienen tanta fuerza narrativa y están tan bien documentados como este de Luis Antonio de Villena. Este libro nos habla de dos cuestiones que preocupan al hombre desde la antigüedad, que son: la felicidad y el suicidio. La felicidad, es el sentimiento más sobrevalorado, y al mismo tiempo, anhelado de toda la existencia. En este ensayo se desata toda esa madeja de experiencias del propio autor para entender el cómo, el cuándo, y el porqué de un sentimiento tan arraigado al hombre, como también desvinculado a él, para hacer una prosa interesante y llena de especulaciones amenas y nada ajenas a sus circunstancias internas, que son parte y sombra de todas las preocupaciones que nos aportan dudas a todos los seres. La segunda parte (más extensa que la primera y más rica en referencias) engloba toda una perfecta explicación sobre el término suicidio, desde sus periféricos actos como pueden serlo la autodestrucción y la eutanasia, siempre desde perspectivas literarias o sobre literatos conocidos, y pintores y artistas en decadencia. Es todo un punto de referencia, en lo que a suicidio se refiere, ya que aporta todo un VADEMECUM sobre el suicidio, y en menor orden, sobre lo que la felicidad es en sí. Lean este estupendo ensayo. Perfecto para poetas y escritores, por que aporta muchos datos sobre literatos en crisis existenciales y en gran medida es un disfrute con el que el lector va situándose en lugares de reflexión y preguntas donde las respuestas van acomodándose son facilidad azarosa. Lean a Luis Antonio de Villena.