Archivo de la categoría: poesía

jaula de oro

Es que se está aquí muy requetebién chaval

encerrado en la jaula de oro,

viviendo de papá y mamá, ya mayor de edad,

alejado del mundo y de todo,

teniendo cerca el alpiste, la sal, el acomodo,

el gran maná, el chocolate del loro,

es la cagada antisocial, la felicidad,

es desafinar en el canto del coro,

es huir de la libertad, la salud mental,

es la pura otredad de no ser otro,

es la cruda verdad, la puerta de atrás,

la inoportunidad, la virtud del nunca estorbo,

es tener el pan, la esperanza, la paz,

es no tener voluntad, la pereza del  polvo,

es celibato sexual, la fragilidad de cristal,

es vivir sin amar, es mojar en el morbo

las ganas que tenías de cachar por la mitad,

es el apetito de estar muy solo,

es el desnudo refugio y la yerma hospitalidad,

es el laberinto con un solo ojo,

es la querencia de estar lejos de la sociedad,

es el pajarito que come poco,

es apreciar las cosas que desprecia el otro,

es la paciencia y lo que llega y no está,

es dejar de subirse a por el agua de coco,

es dejar la coca y la ambigüedad,

es oro el barrote que siempre toco,

es un salto mortal a la cotidianidad,

es un me caes mal, es un traje que viene corto,

es lo que otros verán, es la caridad,

es cosecha otoñal, es hacerse el tonto,

es la soledad, y el mañana que Dios dirá,

es menguar confort, es la causalidad,

e irte a la cama pronto, muy pronto,

es sumar la fugacidad y restarte el monto,

es la soledad que yo escojo,  el dulce hogar,

es una decisión y no un antojo, es la hora de cerrar.

Esa es mi jaula a veces de alambre, otras oro.

ser un hombre

Si yo fuese un hombre como los demás ataría al esperma negro de mis sueños zarzas maleables de espino para que aquel que me ame no me impusiera su sueño y sí el mismo aire, pues respiro, yo de vuestro mismo aire respiro, y cuento con mis pesares si no pesáramos la sombra de mi destino; -sí, sí, de mi destino-, que no renuncia a sus avatares de hastío aunque sí al designio: inútil designio, almendra amarga, caminos abismales, sufrido sino, cosas a pares, brote de espigo, filosofías sentimentales, reproche y castigo, confortables hogares, luciérnagas del estío, hace calor y hace frío, cantar de los cantares, música que roza el delirio, artefactos de noches naturales, quién soy y quien he sido. Si yo fuese un hombre de esos que llaman normales iría echándote de menos por cualquier parte y no brotarían los crisantemos en la sequedad de la sangre, e iría echándote de menos siempre a raudales, sería como cuando el mar por tormenta embate, embate en este velero que me late; no crecería cabello en los corazones de los que para nada valen, rojos son los te quiero, y los besos no saben a nadie, ni tienen rastro, ni huella, y la velocidad los hace peces iguales, si yo besara tus labios olería la flor cortada de tu carne, si yo fuese un hombre de esos que parió una madre de esas que son un tanto vulgares haría con mucho orgullo de mis sollozos lastre, buscaría allí en mi ombligo lugares del desastre, desastres que partieron mis manos igual que se parten panes en dos mitades, haría de mis desastres lunas de papel para que cuando sea un hombre como tú con rabia envistan mis manos, torpes y fofas, suaves y vegetales; si fuese un hombre como tú pelaría las cebollas presionando los pulgares, y haría de sus capas jengibre efervescente y redondo, como refrescos bionaturales, si fuese un hombre como tú me llevaría a las chicas a pares, por aquellos tugurios y frecuentes bares donde guardan en algún lugar un catre donde amarnos haciéndonos un chance, allá por esos oportunos lugares donde habitan los Adanes, esos que pululan por las tardes vomitando la flema de las juventudes ocasionales. Esos que guardan la pena de haber pisado en fangales desde que los crearon dioses y diosas que fueron amantes.

Capplannetta y sus mitos muertos

…Necesito de la droga de fantasía que ofrecen los mitos muertos. En ellos despliego mi fantasía como si de una tienda canadiense se tratara. Necesito de sus pensamientos, de su música, de su interpretación, necesito de su ego, de su derrota, de su victoria y también de su efeméride. En mi habitación siempre he tenido pósters de mis mitos muertos, hay tres categorías de mitos, los de hielo, estos duran un rato de tu tiempo en tu sueño, aparecen y desaparecen, luego están los mitos de papel, estos te acompañan mientras los éstas viendo o cuando estás en tu habitación donde los tienes colgados por las paredes, estos duran más tiempo aunque también aparecen y desaparecen, y después están los marcados a fuego, estos te acompañan de por vida, abren tu sueño, lo dulcifican como edulcorante en el café, los hay de razas diversas, los hay que se eternizan cuando mueren y los hay que te acompañan de una única fotografía que suele ser la que les eternizó…

Capplannetta y la esperanza nueva

Y sabrán que estás encerrado en casa y pasarán de largo; lo hará tu hermano, lo hará tu padre, lo hará tu madre, y serás testigo de la cosa más sagrada, de la cosa más elemental, que cómo no te levantes tú de tu propia decadencia nadie, y digo bien: “nadie”, nadie vendrá a levantarte de tu inútil mortaja viviente, engordarás como una bestia, te vendrán a visitar los malos hábitos, te dejarás perder entre el tumulto, te gritarás a ti mismo la verdad, te dejarás derrotar por la barbarie, el amor para ti se esfumará hasta de los sueños más naturales, pero hay esperanza, hay esperanza futura, la esperanza radica en que quieras ser feliz simplemente siendo tú mismo, y no digas que te gustaría ser un hombre como los demás, un hombre que da brazadas de esfuerzo recogiendo las marras para volver a casa tras días de estancia en alta mar, hombres de oscuros pechos de abismo, hombres masticados por la deriva y escupidos en la ácida rutina de cada día como basura que no quiere nadie, esa es la esperanza. Si no lo quieres…, ese es el pan, si no lo comes ahora más duro se volverá con el tiempo.

Capplannetta camino al parnaso

Cuando me llegue la hora de la coronada victoria, ay, ni risas ni flagelos tengo yo como desquite, ni pavesas encendidas ni timbres de oro, ay, cuando me llegue el triunfo que jamás pedí de rodillas, cuando la gloria me lleve al parnaso y el corazón sea víctima de alegres cosquillas, No pretendo ser prepotente, petulante, presumido o pretencioso, tampoco déspota, cantamañanas al uso, iluso, cacaseno, epígono o jactancioso, ay, de mis quehaceres, en mi trinchera resisto, sé que en idioteces muchos su dinero han malgastado, también sé que eruditos y lameculos formaron secta plagada de ostracismos, pero vayamos al asunto in situ, cuando me colme de opio la endorfina del éxito aparecerás como una seta que no halló lugar mejor, ¿dónde estabas entonces cuando yo era pasto de agonías y pesares por las que mi cuerpo se estremecía? Jamás te vi sentado en mis medicinas, oculto tras mis décimas de fiebre, ni mis duchas calientes te encontraron salpicándoles el agua enjabonada, no vi ningún Whatsapp tuyo en la pantalla de mi móvil, menos aún correo electrónico que alegrara mi mañana, no escuché palabras de aliento, placer en el intento de sentir tu alegre sombra, solamente vi desprecio, pedantería y alguna grosería, te vi celebrando en bares tu egocentrismo y tu nepotismo, vi selfies tuyos en la pitanza y en la semblanza, haciendo alardes de pseudo amigos y otras lisonjas, y cuando te encontré venenoso viniste a mí dando limosna, No quiero plato donde comieron perros, ni a gusto vivo con tu insolente descaro, para ti solo fui un bulto con panza que no proclamó jamás ningún tipo de venganza, pero en pos de tu esputo está tu fruto y tu añoranza.

felicidades mamá

Felicidades mami, ¡eres tan importante para mí! Eres lo más grande, una madre es para siempre y yo te querré por toda la eternidad, estas palabras, que suenan cursi, no me importa, yo te quiero mucho, si supiera la gente lo que llevas luchado por mí un gran homenaje te harían con honores y aplausos, madre, madrecita María del Carmen, Manolo Escobar te canta, yo fuera de raya materna te lloro, lo sufrido en nuestras llagas pellegean, el lamento es un lingote de oro, tú conoces mis pasos, mis malos humos, y mis tropiezos, espero me perdones como perdona una gran madre, quisieras que tuviera miles de amigos, con tu sonrisa fresca lo bendecirías, pero me conformo con tres Juanes, a lo Juan o lo Juanillo.

un incendio

…En algún lugar de esta vida injusta siempre se comete un incendio, sí, en los hospitales, en las panaderías, en los economatos, entre el azar de una melodía estúpida que se hace lánguida, espesa y turbia, entre el volcán de nuestro aliento redondo, entre la llaga que no apaga su violín de roce quemadizo. En algún lugar hay un incendio, pudiera ser en la pasión ahogada como un asfixia sin oxígeno jamás encontrado, como una palabra que se deshace de débil, como un abril que persigue primaveras en el cantar de los pardillos en su celo. En algún lugar hay un incendio, lo saben los carteros, los floristas, las esteticistas, las burócratas del coito que se derrama, una promesa de amor de llama encendida devora el corazón de un hombre en cuestión de minutos, una prisa por la explosión de un disparate huérfano de sentido común, hay un incendio en la envidia lila aparentando un rosa inmediato, hay un incendio en las peluquerías y en los Nightclubs, en los viejos verdes implora un incendio, en los reaccionarios que amenazan con follarse a tu incendio en la noche, detrás de las cortinas bordadas de hilo, detrás de los armarios insólitos de balada de ébano, roble y castaño que están destinados a ser los príncipes de los incendios, entre brujas que arden e incendio de princesa encantada, en algún lugar se urge de un par de camiones de bomberos y aún así la tarde se daría la vuelta y el incendio sería una eyaculación de humo petrolero, que no hace nomás que plagar el incendio de asfixia, no sé, en algún otro lugar hay otro incendio, quizá sean cinco, cincuenta, cien, mil, tres mil, qué sé yo. Sólo sé que el incendio se hace existencia en el verano.

Arabia

A mí me apetece pernoctar en Arabia porque aquí en España hay un enorme fósil de rabia que se hace tela de araña cuando no se piensa como el señor lo manda, presos del domingo de ramos, Europa se protege la barba, si nos vamos no nos quedamos, Europa de barba larga, que sí, que me voy a Arabia, yo me quiero dejar la barba como un hipster de Holanda o Malcom X, Hemingway, Matusalén y el Ché Guevara, mahometanos, Fidel, Valle Inclán, Moises, Steve Jobs en hippielandia, Karl Marx, los veteranos, la ocasión la pintan calva, Europa le pone una silla a quienes no tienen la barba, España tiene a Rajoy Santurreando su Semana Santa, Rajoy duerme tranquilo y los presos de hoy los liberará la historia del mañana, no sé lo que contar por el mundo cuando chamullo sobre mi patria, mi patria es una quimera con una bandera de cuatro barras, mi patria algo tendrá que cuando sola ella tira la sujetan con las garras.

en el último invierno

…Todos recuerdan cuando pasabas con frío como un melancólico río queriendo volver para atrás, pero la carga y la duda pesan como unos ojos que de ensueño te embelesan, ahora vas por la calle sin amor y arrinconada de ciudad embutida en abrigo, recordarás en tu corazón quizás las caricias que se apagaron en el último invierno y verás que en la madrugada hasta el abandono tiene dueño, y cruzarás las calles apresurada tratando de volver cuando ya estabas yendo de ese mismo placer que ni muriendo te sabrá a la dulzura del último invierno, dulce en el paladar, simulacro del sueño, duende anfibio insignificante y a la vez tierno, menesteres en la cama como acicate, y yunta por juntar bueyes a la par con el traste, relojes que revientan a la hora señalada que tú elegiste, talleres de incomprensión y disparate, dale al cuerpo cien caladas empapadas en alpiste, oficina de inmigración y el payaso es el cisne, energías gastadas sin lugar para la ocasión, en el moublé de Antón nuestra pasión insiste, en el último invierno la ceguera viste y se desviste, en el último invierno la canción es miope y lleva el estribillo en ristre, en el último invierno la verdad te patea y unida ésta a la mentira patalean…

juerga en el parnaso

…Se reían el poeta Pedro y el sonetista Juan de la gran borrachera del laureado poeta Miguel, Miguel recitaba las Soledades de Don Luis de Góngora con pormenores y a cada verso era fiel, venía la noche con noséquién dando paso a unos bordones, borrachera que el tiempo erizó como un espigón y un brote de zarzal, cantaban la Zandunga abrazados Josep Lluis Montescull y Mari Mar, (resonaba allá al picat cançons del grup Manel, sonavan cap amunt i cap avall i li donavan trompa a Lluis Ricart, que el pobret estava malet i ninguna cançó li agradava i la inevitable engoixa el feia mal al cap), noche de charol y plata ennegrecida, noche sin camisón y sin contraseña en la guarida, tuya es mi vida, tuya es mi vida, oropeles como papel de aluminio y vida cruda, sentenciar el verbo y a darle chispa, a ritmo tremendón de la palabra desnuda, a voz y hasta sin voz con la garganta muda, se baila el tornasol, se baila la amable romancera en la cópula huesuda, bebemos de la cerveza que nos trae la vida que estornuda las páginas de Baudelaire como una boluda, animal pequeño e imberbe de placer mojado e insistente olor a interminable verso, se ha puesto en cuarentena a la verdad, y el llanto liviano se nos disimula, lluvia de risas, agasajos y besos, paraíso de sonrisas, improvisadas carcajadas y artefactos que se visten con la saliva, orgía de la alegría, puchero de carne gimiente y el oro puro en el vaho de la hermosura, el sol es el plano envolvente y la noche es una eterna travesura, donde se empeña en acudir la gente, parnaso de esta misma palabra que suda, ven al ruido de la milonga con tez testaruda, viene rota la balada rosa, en una copa con gotas de angostura, juerga en el parnaso, juerga y mercado de utopías, se sube el cromosoma de la lisura, con hoja al viento y sin aspaviento, frígida de espinas revienta la coraza mía, abrazo de amigo sabio y para la mujer buena un ramillete de verde ternura, donde se subirá la risa de ricura, donde la dicha ofrece su escondite en una parte oscura, y para el azul naciente, teatro, teatro y teatro y también una música que acurruca, ya cansados y exhaustos la paz los acurruca…