2º Número de la revista Nevando en la Guinea.pdf

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2ndo Número de la revista Nevando en la Guinea.pdf

Rima-Pop (cancionero)

jaula de oro

Es que se está aquí muy requetebién chaval

encerrado en la jaula de oro,

viviendo de papá y mamá, ya mayor de edad,

alejado del mundo y de todo,

teniendo cerca el alpiste, la sal, el acomodo,

el gran maná, el chocolate del loro,

es la cagada antisocial, la felicidad,

es desafinar en el canto del coro,

es huir de la libertad, la salud mental,

es la pura otredad de no ser otro,

es la cruda verdad, la puerta de atrás,

la inoportunidad, la virtud del nunca estorbo,

es tener el pan, la esperanza, la paz,

es no tener voluntad, la pereza del  polvo,

es celibato sexual, la fragilidad de cristal,

es vivir sin amar, es mojar en el morbo

las ganas que tenías de cachar por la mitad,

es el apetito de estar muy solo,

es el desnudo refugio y la yerma hospitalidad,

es el laberinto con un solo ojo,

es la querencia de estar lejos de la sociedad,

es el pajarito que come poco,

es apreciar las cosas que desprecia el otro,

es la paciencia y lo que llega y no está,

es dejar de subirse a por el agua de coco,

es dejar la coca y la ambigüedad,

es oro el barrote que siempre toco,

es un salto mortal a la cotidianidad,

es un me caes mal, es un traje que viene corto,

es lo que otros verán, es la caridad,

es cosecha otoñal, es hacerse el tonto,

es la soledad, y el mañana que Dios dirá,

es menguar confort, es la causalidad,

e irte a la cama pronto, muy pronto,

es sumar la fugacidad y restarte el monto,

es la soledad que yo escojo,  el dulce hogar,

es una decisión y no un antojo, es la hora de cerrar.

Esa es mi jaula a veces de alambre, otras oro.

ser un hombre

Si yo fuese un hombre como los demás ataría al esperma negro de mis sueños zarzas maleables de espino para que aquel que me ame no me impusiera su sueño y sí el mismo aire, pues respiro, yo de vuestro mismo aire respiro, y cuento con mis pesares si no pesáramos la sombra de mi destino; -sí, sí, de mi destino-, que no renuncia a sus avatares de hastío aunque sí al designio: inútil designio, almendra amarga, caminos abismales, sufrido sino, cosas a pares, brote de espigo, filosofías sentimentales, reproche y castigo, confortables hogares, luciérnagas del estío, hace calor y hace frío, cantar de los cantares, música que roza el delirio, artefactos de noches naturales, quién soy y quien he sido. Si yo fuese un hombre de esos que llaman normales iría echándote de menos por cualquier parte y no brotarían los crisantemos en la sequedad de la sangre, e iría echándote de menos siempre a raudales, sería como cuando el mar por tormenta embate, embate en este velero que me late; no crecería cabello en los corazones de los que para nada valen, rojos son los te quiero, y los besos no saben a nadie, ni tienen rastro, ni huella, y la velocidad los hace peces iguales, si yo besara tus labios olería la flor cortada de tu carne, si yo fuese un hombre de esos que parió una madre de esas que son un tanto vulgares haría con mucho orgullo de mis sollozos lastre, buscaría allí en mi ombligo lugares del desastre, desastres que partieron mis manos igual que se parten panes en dos mitades, haría de mis desastres lunas de papel para que cuando sea un hombre como tú con rabia envistan mis manos, torpes y fofas, suaves y vegetales; si fuese un hombre como tú pelaría las cebollas presionando los pulgares, y haría de sus capas jengibre efervescente y redondo, como refrescos bionaturales, si fuese un hombre como tú me llevaría a las chicas a pares, por aquellos tugurios y frecuentes bares donde guardan en algún lugar un catre donde amarnos haciéndonos un chance, allá por esos oportunos lugares donde habitan los Adanes, esos que pululan por las tardes vomitando la flema de las juventudes ocasionales. Esos que guardan la pena de haber pisado en fangales desde que los crearon dioses y diosas que fueron amantes.

Capplannetta y sus mitos muertos

…Necesito de la droga de fantasía que ofrecen los mitos muertos. En ellos despliego mi fantasía como si de una tienda canadiense se tratara. Necesito de sus pensamientos, de su música, de su interpretación, necesito de su ego, de su derrota, de su victoria y también de su efeméride. En mi habitación siempre he tenido pósters de mis mitos muertos, hay tres categorías de mitos, los de hielo, estos duran un rato de tu tiempo en tu sueño, aparecen y desaparecen, luego están los mitos de papel, estos te acompañan mientras los éstas viendo o cuando estás en tu habitación donde los tienes colgados por las paredes, estos duran más tiempo aunque también aparecen y desaparecen, y después están los marcados a fuego, estos te acompañan de por vida, abren tu sueño, lo dulcifican como edulcorante en el café, los hay de razas diversas, los hay que se eternizan cuando mueren y los hay que te acompañan de una única fotografía que suele ser la que les eternizó…

Capplannetta y la esperanza nueva

Y sabrán que estás encerrado en casa y pasarán de largo; lo hará tu hermano, lo hará tu padre, lo hará tu madre, y serás testigo de la cosa más sagrada, de la cosa más elemental, que cómo no te levantes tú de tu propia decadencia nadie, y digo bien: “nadie”, nadie vendrá a levantarte de tu inútil mortaja viviente, engordarás como una bestia, te vendrán a visitar los malos hábitos, te dejarás perder entre el tumulto, te gritarás a ti mismo la verdad, te dejarás derrotar por la barbarie, el amor para ti se esfumará hasta de los sueños más naturales, pero hay esperanza, hay esperanza futura, la esperanza radica en que quieras ser feliz simplemente siendo tú mismo, y no digas que te gustaría ser un hombre como los demás, un hombre que da brazadas de esfuerzo recogiendo las marras para volver a casa tras días de estancia en alta mar, hombres de oscuros pechos de abismo, hombres masticados por la deriva y escupidos en la ácida rutina de cada día como basura que no quiere nadie, esa es la esperanza. Si no lo quieres…, ese es el pan, si no lo comes ahora más duro se volverá con el tiempo.

Capplannetta camino al parnaso

Cuando me llegue la hora de la coronada victoria, ay, ni risas ni flagelos tengo yo como desquite, ni pavesas encendidas ni timbres de oro, ay, cuando me llegue el triunfo que jamás pedí de rodillas, cuando la gloria me lleve al parnaso y el corazón sea víctima de alegres cosquillas, No pretendo ser prepotente, petulante, presumido o pretencioso, tampoco déspota, cantamañanas al uso, iluso, cacaseno, epígono o jactancioso, ay, de mis quehaceres, en mi trinchera resisto, sé que en idioteces muchos su dinero han malgastado, también sé que eruditos y lameculos formaron secta plagada de ostracismos, pero vayamos al asunto in situ, cuando me colme de opio la endorfina del éxito aparecerás como una seta que no halló lugar mejor, ¿dónde estabas entonces cuando yo era pasto de agonías y pesares por las que mi cuerpo se estremecía? Jamás te vi sentado en mis medicinas, oculto tras mis décimas de fiebre, ni mis duchas calientes te encontraron salpicándoles el agua enjabonada, no vi ningún Whatsapp tuyo en la pantalla de mi móvil, menos aún correo electrónico que alegrara mi mañana, no escuché palabras de aliento, placer en el intento de sentir tu alegre sombra, solamente vi desprecio, pedantería y alguna grosería, te vi celebrando en bares tu egocentrismo y tu nepotismo, vi selfies tuyos en la pitanza y en la semblanza, haciendo alardes de pseudo amigos y otras lisonjas, y cuando te encontré venenoso viniste a mí dando limosna, No quiero plato donde comieron perros, ni a gusto vivo con tu insolente descaro, para ti solo fui un bulto con panza que no proclamó jamás ningún tipo de venganza, pero en pos de tu esputo está tu fruto y tu añoranza.