dar la vida

…Yo te ofrecí mi leche, sólo una vaca tenía y todos los días la ordeñaba, para dártela fresca; yo te ofrecí después miel, el colmenar estaba en la colina pero así aún yo subía para ofrecerte la mejor miel, a veces incluso te daba jalea real; yo te ofrecí mango y maracuyá, porque decías que lo comías de pequeña, y me fui lejos, trepé montañas, crucé océanos, y conseguí traértelos bien troceados; yo te ofrecí risas, chistes y algarabías, me partí el pecho en dos mitades, pues una de ellas la tenía en sombra; yo te ofrecí comodidades, electrodomésticos, nuevas tecnologías, y esclavicé mi vida; yo te ofrecí una casa con calefacción y aire acondicionado, te ofrecí luz eléctrica y gas ciudad, te ofrecí un coche, un viaje, una mirada libre, tú de mí sólo querías lo que te ofrecí a manos llenas, pero no querías conocer al que te las daba, entonces perdí el juicio, enloquecí y jamás pude ser yo, y te fuiste con otro al que entregaste tu corazón, ahora eras tú la que ofrecía, yo ya te di la vida y no tuviste bastante…

contrariedades

En el mundo de las contrariedades las piezas que no encajan por un sitio puntual encajan por otro punto más azaroso u ocasional. Por ejemplo, lo que los estadounidenses descubrieron en su carrera hacia el espacio, los rusos lo carecían, pero esta carencia era causa y efecto por la que los rusos habían hecho grandes adelantos también en su otra carrera hacia el espacio, es como decir, que lo que el comunismo soviético ya hacía tiempo disfrutaba de alguna cuestión política, económica o social en la sociedad estadounidense capitalista era una completa carencia. Las contrariedades se abrazan al final del horizonte y se besan y fecundan su cópula paradójica. La paradoja teje misterios en el reflejo del espejo, no digo nada nuevo, muchos de vosotros conocéis la sensación, no digo nada nuevo, algunos de vosotros lo sabéis.

no me llames soledad

…Sigo el camino de verano seco de las hormigas negras y me despierto temprano, horror, y me despierto temprano caminando hacia este domingo sagrado, cada vez más y más largo, me meto en la cueva raquítica que tiene la pared del fondo carbonizada, carbonizada de haber quemado llantos y lamentos patibularios, no quiero la esperanza del sol, ni el canto del grillo en la madrugada, quiero la risa fermentada de la alegre guaracha, quiero mezclar este baile del corazón con el simulacro tonto de una balada blanca, quiero la alegría de los amigos en la víspera de la claridad del agua, y amor, amor de pactos sagrados que desgranan los besos como las granadas ácidas, un gemido a las tres de la tarde es más consuelo que un tonel de plegarias, he hecho Mixtura con el lugar de agobio desde la foto amarillenta de mis bisabuelos y no encuentro linaje, ni olvido, ni parentesco, oigo matar a gritos la vergüenza secreta de los actos oficiales y he visto el cinismo latente que con un interés de perro faldero pedía un desmayo y era patética como se evaporaba, sí, la burbuja de mi libre albedrío reventaba tras los cristales de mi mundo herido. Sigo el camino de verano seco de las lagartijas en los polletes de piedra y veo la humildad desierta entre los miedos infames que la sangre caliente ha desplazado, vengo a ver quién fue el cobarde que azuzaba jilgueros enjaulados en los promontorios donde el paisaje es un ahogado y comprendí que la soledad te acoge con los brazos abiertos y que cuando ya la has probado te persigue incluso en las mejores compañías…

próximo porvenir

…Desnúdate deprisa que vengo empapado de alcohol y al verte desnuda a mi lado se enciende la luz ella sola, se enciende la luz sola porque todo mi paisaje es oscuro como los bosques en la noche, como los veleros en la madrugada del mar en tormenta, como un desierto sin estrellas en la noche cegada. He navegado barcos donde fui patrón y marinero, cuando fui patrón se amotinaron los marinos, cuando fui marinero fui yo quien se amotinó, he huido de las nostalgias y estaban sentadas en mi portal, juntas las unas con otras, como en un piano de juguete, do, re, mi, fa, sol, la, si, he salido en pijama a buscar la última micra de Maná que quedaba en el populacho, he cambiado la sonrisa por un viaje al festival de la sorpresa y vísceras, despojos y otras barbaridades me hicieron volver a mi casa con la luz apagada, justo el día que cambiaron los muebles de sitio, con todo tropezaba, y yo tenía la certeza que era mi casa, donde yo nací, donde floreció mi frente, donde estaba el abrazo de mi padre y de mi madre, fue lo único que sí pude encontrar. Buscaré un próximo porvenir y utilizaré tu cuerpo desnudo como mapa, me guiarás por senderos de sexo, me advertirás de los peligros, ya que tu cuerpo desnudo está siempre al acecho de las lluvias torrenciales y las heladas en la noche, en él encuentro mi estrella, me acurruco en el invierno, conozco la mayoría de sus dulces secretos, él es el guía de mi próximo porvenir…

estar solo

…Se morirá tu tercer perro y seguirás en habitaciones huecas, donde solamente se amontona el eco partido de tu vacío. Los hombres normales plantarán murallas viendo extenderse la plaga horizontal de tu sequía. Tú sequía de lágrimas contrapuestas porque arde de plegaria la miseria de esta época. Cada cual sigue el rumbo de sus Epifanías más tempranas, y les impregnan de total huella por lustros, hasta que se acostumbra el hombre a ser más hombre, hasta que se acostumbra un zapato a la moldura de un pie deforme, ya está prevista la soledad del boxeador, la soledad del poeta, la soledad del artista, es un desahucio en pijama. El vigilante con su radio se amolda a su soledad pequeña y mientras tanto las mujeres se pueblan de olvido para representar a la flor marchita en su única función de escaparate. Quiero la alegría de los besos primeros, aquellos besos que pronostican la firme tarea de animal libre en un ciento por ciento. En nuestra soledad se ha hecho un murmullo oculto, y todo, para no despertar a los niños, y a las gaviotas que mascan toda la rosada apariencia de las auroras al amanecer. Morimos solos en nuestros rincones, solos, ante el espíritu esférico de los relojes en el ocaso, se prestan las agonías a ser nuestras lánguidas tragedias mientras escarbamos en la soledad, soledad de cementerios silenciosos e Iglesias que el mar no conoce…

fuegos artificiales

…Y cuando las caricias pervierten la aurora prematuro será el gemido en el bosque, y cuando las burbujas revolucionen el claustro a presión romperán fuegos artificiales que luminosos saldrán con su esputo caliente, fecundos y emergentes desde la columna griega parten el magma y la canción de la leche que dura siete segundos su singular maravilla, vámonos contentos que el orgasmo nos llama, a ver tan decidida la fuente de esperma, acomplejada la lágrima y la gota de sudor, es el suero pegajoso que preña y nutre el teatro del mundo, la vida es un despertar con los ojos vívidos de las cosas que tejen la rutina de la plaza, fuegos artificiales partirán desde lo oscuro hasta que se iluminen los cráneos de tiempo y de estrella, las luces encendidas por toda la casa acompañan al gemido y al sollozo de la mano, como cuando la recién parida vacía su vientre y la vida es el recíproco fruto del mañana, tres cosas iguales tiene ese fruto, vida, muerte, y milagros que se caen al suelo, fuegos artificiales son la vértebra de la verbena en el lecho de la pareja, los sueños suben los escalones para manchar el silencio, una madre lava y sonríe de alegre sí con rosas en la garganta de la semilla fecunda has logrado que tu hijo sea estampa de su padre, fecundidad para la vida que puebla, de nube y baba serán tu idioma callado, ser salvaje no es un problema, ser animal es la base de este poema…

buscando un mañana

…Los niños hacen cometas que suben al vuelo y en las líneas de extrarradio hacen cabañas donde esconden el aliento de perro y el humo del primer cigarrillo. No se sabe qué les preservará un mañana, un mañana tendido en la muela del juicio, se sabe que un hijo problemático fecundará la llaga que guarda en un pañuelo recogido en un puño prendida de sufrimiento. Madre, yo no sé de amores primeros, tan sólo sé que desmenucé las plumas del pájaro, ese terco pájaro que llaman corazón loco, las cosas que vieron un final de siglo crían moho de herrumbre en el alma, yo me entregué a los nuevos procesadores que trabajan el mañana, yo me di aires de tener un sol cogido por la solapa. Preguntamos a un Dios nuevo cual será la sintonía de los rincones del sueño, y no supo contestar, cuando de repente le dije, que el jazz de las bandas de melaza prieta se enerva en samplers que repiten un desmayo, un desmayo de estrellada aguja sobre el filamento de la noche redonda, él no supo qué contestarme, tan sólo se rascó la barriga y se marchó sonriente. Buscando un mañana sin voz, avalista de los patios sin memoria, donde los niños listos de la clase perfuman de pachuli sus esquinas con musgo, se ha entretenido bien tu pasado jugando a la pelota los sábados y todo para eso, y todo para abrir barriles y toneles la tarde de domingo, donde se exaltará el flash por minuto donde pasa vacío el carrusel deportivo, los astros del deporte siguen siendo un ejemplo, mientras los maestros y los pedagogos se ahogan en el trago de vinagre que el hombre egoísta puso en una pizca de tiña y todo por las guerritas de paz, respetando en los semáforos en rojo el gran gol que revienta en la atmósfera del orgullo, sintonizando el campo de césped un viejo arcoíris por la radio del coche, un viejo arcoíris que se cansa ebrio del blanco y el negro, un lejano arcoíris que ignora la verdad rotunda de las glorias que perdieron sus rótulas, mientras los papeles siguen impresos, y se desnuda el litigio de los clubs por un trocito de mañana luminosa…