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El Bembé

Es un estigma en la memoria europea el haber esclavizado y torturado a millones de africanos, pero aún más el estigma es más profundo y arraigado para la comunidad afrodescendiente. En el Caribe y en América Latina los españoles, en Brasil los portugueses y en las Antillas y América del Norte franceses e ingleses. Es de cajón recordar el significado de la impronta que dejaron los europeos en cada grupo de esclavos africanos como los apellidos del patrón, caporal o mayoral, odio decir que fueron amos, nadie es amo de nadie, pero sí fueron jefes que les hacían trabajar a éstos esclavos comprados a un precio no muy elevado a cambio de nada, porque es conocido que éstos esclavos se alimentaban de los despojos de las reses sacrificadas y bebían el agua que se les daba a las bestias. Y digo bien, bestias, que es como trataban a la comunidad negra esclavizada. Es un estigma para la memoria mundial el que estas personas trabajaran de sol a sol a cambio de las miserias del patrón y su familia, ¿y qué dejaron ellos como huella hereditaria para la civilización de occidente? 

En Cuba y Brasil se hacía una fiesta religiosa llamada el bembé, de ahí han salido músicas como el guaguancó, la guaracha, la salsa, esto en Cuba y Puerto Rico, y en Brasil el africanismo dio lugar al tropicalismo que dio músicas como la samba y la bossa-nova, y danzas como la Capoeira. No hay que el olvidar en el norte de América por el río Mississippi salieron músicas como el jazz en Nueva Orleans, y el Blues en estados sureños como Alabama y Texas, de ahí fueron evolucionando hasta llegar a lo que es hoy día el RockandRoll por mediación también del Country y la música folk, que ésta era propia de blancos. También han evolucionado las músicas negras en Estados Unidos, como el Rap, Funky, y el Soul y se han globalizado por todo el mundo. Todas provenientes de la religiosidad como el Gospel. También en Venezuela se encuentra música como el Arrullo, son unas nanas que las madres esclavas africanas cantaban a sus hijos a modo de susurros. También Perú, emparejada con el vals peruano se encuentra el negroide, que es una fusión de tambores y cajas peruanas. Y esto es una mínima parte del tesoro otorgado a la humanidad a cambio de sufrimiento.

En esta fotografía muestro la puerta del no retorno, está en Senegal (África) que es de donde salían los esclavos para ser esclavizados y vendidos, tiene un aspecto tétrico y es un monumento histórico lamentable, yo como europeo siento vergüenza ajena. He intentado recrearla a mi manera haciendo un llamamiento en contra del racismo que sea, de la índole que sea, es una fatalidad y una sombra oscura del pasado. 

Vidas que importan (Juan A. Herdi)

Durante algunos meses entre 1929 y 1930, no llegó al año, Federico García Lorca vivió en Nueva York. La ciudad era ya en aquellos años un gran centro social y cultural, un polo atractivo y también contradictorio, sin duda, de ese mundo en construcción y que, en su caso, dadas las dimensiones y la tecnificación, acentuaba la dicotomía entre naturaleza y civilización, tema este a todas luces muy actual al que no fue ajeno el autor andaluz. Huía García Lorca del ambiente un tanto cerril de España, pero también necesitaba tomar distancias para pensar en sí mismo, en sus circunstancias, y nada mejor para ello que cierto retiro, aunque fuese en un lugar tan dinámico como esa ciudad gigantesca que tanto nos influye en lo cultural. Sea lo que fuere, tal vez por ese mismo dinamismo, le resultó imposible no atender a lo que le envolvía.

Vivió la gran crisis del 29 en su epicentro. Descubrió también la vida de los negros que no pudo menos que sorprenderle, con su vivacidad y su marginación, con sus contradicciones, sus esperanzas y su frustración colectiva. Escribió: «(…) No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos, / a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro, / a tu violencia granate, sordomuda en la penumbra, / a tu gran rey prisionero en un traje de conserje.» Es parte de un poema titulado El Rey de Harlem, de su libro Poeta en Nueva York, cuyo manuscrito entregaría a José Bergamín en 1936, el mismo año del asesinato de Lorca, y tras la guerra española se publicó simultáneamente en México y en Estados Unidos, en 1940.

Han pasado noventa años de su estancia en Nueva York y ochenta de la publicación de su libro. Hoy, como entonces, estamos en plena crisis, ya no sólo sanitaria, también económica, aunque no somos todavía tan conscientes de su envergadura, aun cuando haya voces que apuntan que va a ser casi tan grave como la del veintinueve. No sé tampoco hasta qué punto se repiten los fenómenos históricos, sea en forma de tragedia sea como miserable farsa, que diría Marx, Karl, aunque la frase hubiera sido también digna de Groucho; o, dicho de otro modo, si los ciclos de crisis actuales desembocarán, como desembocó aquella, en fascismo y en un nueva guerra mundial. Esperemos que no, a pesar de los signos que indican que por desgracia estamos ante la farsa miserable. Lo que no cambia es la situación de los negros en Estados Unidos. La muerte una vez más de un ciudadano a manos de la policía por una detención brutal ha desencadenado protestas en todo el país y no pocos enfrentamientos. Puede ser verdad que al día se dan cientos de operaciones policiales que no conllevan la muerte de nadie, pero no es la primera vez que ocurre y tampoco es la primera vez que quien muere es una persona negra.

¿Cuántas muertes se necesitan para que una estadística se convierta en un dato infame, cruento y repugnante?

No creo que haya que responder a la pregunta. Aunque fuera una sola vez, el hecho resultaría por lo menos inaceptable. Pero hay quien se fija sólo en la reacción, no en el hecho; hay quien pone el grito en el cielo por el vandalismo sin querer ver que la violencia la desata lo que es un nuevo asesinato o incluso, antes, una mirada recelosa, un gesto prejuicioso, esa línea muy tenue que coloca a cada uno en un lugar diferente de la escala social.

En 2013 se inició un movimiento que se conoció por su lema: Black lives matter (Las vidas negras sí importan) a raíz de la absolución de quien mató a un adolescente negro por un disparo. A partir de entonces el lema se ha ido repitiendo cada vez que moría alguien afroamericano por actuación policial o se producía alguna detención policial cuestionable, y no han sido pocas tales ocasiones. Estamos acostumbrados a verlo en películas o en series y no nos damos cuenta de que, otra vez, como dijera Oscar Wilde, la realidad supera la ficción.

En Europa tales muertes y las protestas que provocan tienen un enorme eco, abren informativos y ocupan las portadas de los diarios. Se ven como una característica muy propia de los Estados Unidos, esas cosas que pasan allí, es fácil simpatizar con las víctimas del racismo y de los abusos del poder cuando se dan lejos. Quizá domine la idea de que eso no puede pasar ya aquí. Pero surge aquí una nueva extrema derecha que vocifera lemas xenófobos y algunos datos calculan en 20.000 los muertos en el Mediterráneo desde 2014 (https://news.un.org/es/story/2020/03/1470681), nuestros muertos que no aparecen tanto en los informativos o apenas provocan protestas en Europa. Casi nos hemos olvidado con la pandemia que en Grecia miles de personas esperan sus peticiones de asilo mientras muchos países europeos les cerraron sus fronteras o gestionaron el problema a cuentagotas. Como hemos olvidado que en 2010 el Gobierno de Francia, por poner sólo un ejemplo, expulsó a comunidades gitanas, aun cuando algunas de ellas tenían ciudadanía de algún país de la Unión Europea.

Nos hemos insensibilizado a la crítica o a la exposición del problema. Es lo que hay, el mundo es así y como mucho servirá de argumento a futuras películas y series, o ser objeto de atención de algún poeta sensible. Todo volverá a su cauce hasta la próxima vez que ocurra algo así, que no parece que vaya a ser muy tarde.

FUENTE: http://www.cuadernodebidaxune.blogspot.com

Artículo sobre libro (Por Juan A. Herdi)

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Cecilio Olivero Muñoz

Cibernética Esperanza (capplannetta.com)

Senzala Colectivo Editorial

«Todo ocurre por una razón que no entendemos», afirma el narrador del relato en un momento dado, cuando ya tenemos una idea clara del camino recorrido por el protagonista, Casimiro Oquedo Medrado. Tal vez por ello, porque se nos escapa el porqué de las cosas, lo que motiva los hechos y quizá el sentido de la vida, no hay excusas o voluntad de justificarse, simple y llanamente hay una descripción de escenas que componen una vida, unos retazos que se van sucediendo de un modo aleatorio.

Tampoco hay por parte del protagonista un acto desesperado de rebeldía, no se rebela, no lanza una diatriba contra su vida ni por los hechos que se producen en ella, no hay un grito de angustia por todo ese sinsentido que le envuelve a él, a su narrador, pero también a su autor y en definitiva a todos nosotros, lectores y no lectores. Si le encierran en un centro psiquiátrico, vale; si le dan el alta y lo sacan de ahí, también vale. Así es la vida, al fin y al cabo. La vida de ahora, hay que precisar. A veces somos meras piezas de un rompecabezas que desconocemos y el componedor del rompecabezas va ensamblando las piezas que tampoco tienen un lugar único en el conjunto.

Por ello quizá haya que leer este libro -¿Novela?¿Colección de relatos o de retazos que tienen su independencia narrativa respecto al conjunto?¿Biografía?¿Confesión?¿Tratado de la realidad? Hay que recordar que estamos en el tiempo de la no definición–, porque muestra una nueva actitud ante la vida, ya no es el grito ante Dios o ante la Historia, es simple y llanamente la descripción de lo que ocurre sin más, ni siquiera hay un objetivo, o puede que el objetivo sea la propia escritura. Ya que no podemos entender la razón de las cosas, escribimos y leemos porque sí, sin más, sin ni siquiera la intención de buscar un cierto orden.

Estamos ante un nuevo modo de entender la realidad y por ende la escritura. La tecnología, sin duda, ha cambiado la forma de mirar y de sentir, nos ha individualizado aún más, pero no para ayudarnos a determinar más el yo, sea esto lo que fuere, sino para aumentar más nuestra soledad, la desnudez de nuestras vidas, la impotencia ante tanto caos. Sí, nos seguimos relacionando, es verdad que nos reunimos con otras personas para hablar de libros, de política o de fútbol, nos casamos, nos liamos, nos divorciamos, formamos familias u otras formas de relación o acabamos buscando salidas terapéuticas –psiquiatras, psicólogos, escritura, reflexión, arte–, como se ha hecho toda la vida, pero ahora todo es de forma diferente. Tal vez lo que nos falta es lo antes referido, el acto de rebeldía, ese acto de miedo o de revuelta de Caín ante su destino que, sin embargo, asume. Ya no creemos ni en la revolución, ni en la democracia, ni en la tribu, ni en nada. Estamos solos con nuestra propia soledad. Quizá nunca la soledad fue tan evidente como en nuestra época, cuando vivimos en grandes ciudades y tomamos el metro junto a miles de personas, pero cada cual atiende solo a su teléfono multifunciones. Cibernética soledad.

Tal vez por ello hay que leer este libro, el personaje que deambula por sus páginas es un reflejo de lo que somos, y esto es lo que une el relato a una luenga tradición, la de la literatura como espejo. Mientras, no es baladí, el título nos brinda la existencia de alguna esperanza pese a todo, aunque sea una esperanza cibernética.   

Capplannetta agradece a la Agencia literaria del Sur

Ilustración de Aimee Cozza

Llevo muchos años condenado al ostracismo literario. He intentado salir a flote de mil maneras y siempre he pagado un precio por el cual mis escritos tuviesen un poco de resonancia. Han tenido que ser los venezolanos los que me hayan publicado mis escritos sin ningún interés especulativo, nepotista, y sin caer bajo ningún tipo de agravio comparativo. Cierto es que todavía no puedo tirar cohetes, que recién estoy empezando a ser publicado, pero en un país socialista y “bloqueado” económicamente ha sido donde he encontrado la visibilidad artística que me hace sentirme realizado y completo. En mi país he sido siempre ninguneado, es un país elitista, es un país de mediocridad y es un país de envidia y mala leche. Mientras que muchos tristes buenos escritores van a soplarle la gaita al crítico de turno, crítico, todo hay que decirlo, que solamente le importa su obra propia y si te envidia te vapuleará y si le caes bien te hará una buena reseña en algún blog notable. Yo nunca he querido ser reseñado, yo quiero ser leído, y el boca a boca y una publicación rigurosa hacen el milagro de atraer lectores, una reseña está escrita desde la perspectiva del crítico, puede ser buena o menos buena, lo perjudicial sería una mala reseña. También están los concursos, yo no he gastado un duro en fotocopias para algún concurso, solamente he participado en uno, recuerdo, y no me fue nada bien y gasté tiempo y dinero en unas fotocopias tiradas a la basura, ya que no gané, eso, y porque he leído “Singularidades” de Vicente Luis Mora. Un libro que abre los ojos a todo poeta con un mínimo de ambición literaria, no me malinterpreten, no es un repelente contra concursos, más bien hace crítica de la poesía en España, o si se prefiere, en el territorio Apache de la justicia poética. En Caracas en cuestión de un mes me han publicado dos poemarios y una novela, todo se lo debo a la Agencia literaria del Sur, no me han pedido dinero, me han pedido que siga escribiendo. Y así lo haré.

Roberto Bolaño y la perdurabilidad

…Según Roberto Bolaño el mundo literario está plagado de tontos (dicho esto en la televisión chilena) ya que se cree un reducido grupúsculo de la gente o alguna gente corta de miras del mundillo literario que van a perdurar, y está la gran realidad que nos pone en evidencia que dentro de unos siglos más ni Cervantes ni Shakespeare estarán en el poso de la perdurabilidad, y hablo de escritores long sellers, por que sí hablamos de escritores menos perdurables (valga la redundancia) estaremos en un vacío más grande que el de la capa de ozono. Su novela 2666 habla de este tema (también habla sobre otros temas de interés, tanto para escritores como para lectores ávidos de libros que te enganchen hasta dejarte estupefacto, ya que es la obra maestra del siglo), del tema de la perdurabilidad en el aspecto temporal en toda su extensión, porque en el mundillo literario nada es eterno. Bien, digo esto y digo también que si el hombre tiene los días contados en el tema de lo perdurable o no perdurable: ¿durante cuánto tiempo más tenemos que seguir aguantando las publicaciones de Roberto Bolaño de literatura mala? Porque está comprobado que sus últimas novelas no son como las primeras (hecho que ocurre en la mayoría de escritores y/o poetas), y sí digo primeras digo también primerísimas, y si digo primerísimas, y hago hincapié en pecados de juventud, y cuando digo pecados me refiero a errores como escribir una novela mala y a cuatro manos nada menos, no me tiembla el pulso para decir o pensar que cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor, ésta novela a la que me refiero es Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, además de tener mal título la novela es mala de por sí, la escribió con Antoni García Porta (no diré que es mal o buen escritor porque sólo he leído esta novela breve) en sus primeros años después de llegar a Barcelona, años de precaria situación económica. Publicó la novela una editorial pequeña llamada Anthropos (Editorial del hombre) en una colección llamada Ámbitos literarios, y ahora el sello editorial Alfaguara la publica, no sé si bajo la pulidora de algún editor, el caso es que la publican bajo el subtítulo de Diario de bar, seguramente ha pasado por maquillaje, o en su caso, mesa de operaciones por algún cirujano plástico, ya que cuando yo la leí en su primera edición con la antigua editorial era un texto infumable, pero ahí andaba paseándose por las bibliotecas. Ahora se publica todo lo que huela a Roberto Bolaño. La famosa cantante y poeta Patti Smith le dedicó un poema llamado Hecatombe y se confiesa lectora de 2666, obra para ella preferible antes que Los detectives salvajes. Se hacen documentales, se organizan simposios, se publica en revistas literarias, se redactan artículos en suplementos de periódicos, y es que -todo hay que decirlo- Roberto Bolaño escribía en sus últimos textos muy bien, inmejorable. Imagínense si no hubiera muerto, por eso la vida resulta una broma macabra cuando tratamos de hablar sobre un tema como es la perdurabilidad y acabes siendo su hijo predilecto. Es normal que ahora las editoriales, gente del cine, periodistas, académicos, catedráticos, estudiantes, etcétera.. se interesen por él, digamos que él solo ha creado escuela e industria. Y en fin, ha acabado perdurando diciendo su última palabra. Nada ni nadie es eterno. Ya lo dice mucho mejor el Eclesiastés.

autoficción

…¿A qué podemos llamar autoficción? ¿Tiene sentido trocear partes de nuestra realidad para mezclarla con jirones de ficción? ¿Dónde empieza lo real y dónde la ficción? En este blog/web podéis encontrar de todo un poco, es mi tabla de ensayo, mi experimento poético, la parte digital de una novela con dos personajes esenciales que son yo y Capplannetta, Capplannetta y yo, Casimiro Oquedo Medrado o Cecilio Olivero Muñoz. La vida, creo, es mejor tomársela como partículas de autoficción en lugar de tomar aire embotellado a presión y al vacío como lo es la ficción. Uno llega a una cierta edad que ya no se cree la ficción y comienza a leer biografías, ensayo, libros de arte, y la autoficción es el ingrediente perfecto para sazonar a lectores ávidos de narrativa que no se parezca a un prospecto de farmacología, por ejemplo, o a un libro de cuentos infantiles, porque también se puede gozar de la literatura de viajes, o de la  novela histórica, aunque para eso mejor de lo mejor es la Biblia, la novela histórica por antonomasia, dicen quienes saben de ello que las mejores escritoras de poesía son por ahora las mujeres, y puede que sea verdad, y escritores de autoficción está Enrique Vila Matas, y americanos ya ni te cuento, Paul Auster es buen escritor, aunque no sé si de autoficción, porque ficción es Roberto Bolaño y es una narrativa estupenda. Los detectives salvajes y 2666 son libros que valen la pena, distraen, son buena literatura. Lo que sí detesto es la literatura isotérica, este tipo de lecturas me llevan a preguntarme: ¿Estamos inculcando a nuestros hijos ser buenos lectores con el fenómeno Harry Potter? La respuesta la tienen los que prefieren la magia de luces fluorescentes y ancianos magos barbudos a los clásicos de toda la vida. La respuesta también la tienen las féminas que se bajan unos puntos con Las cincuenta sombras de Grey

la Noche de Walpurgis


Mañana comienza todo. Debido a los akelarres prohibidos en las tierras de Navarra (en euskera Nafarroa) y en el país Vasco (en euskera Euskal Herria) por la Inquisición y otras razones, muchas brujas migraron para centro Europa, y decidieron (por causas que sólo ellas conocían, y por otros misterios que en esas vísperas se ocultan) que los akelarres tendrían lugar en las Montañas Hartz (en la Selva Negra alemana, lugar mágico) y serían para la noche entre el 30 de abril y el 1 de mayo (fecha de constelaciones especiales y grandes influencias astrales que datan desde la antigüedad más remota), a partir de la noche oscura y toda la madrugada hasta que amaneciese (por los lugareños y las brujas mismas pasaría a llamarse la Noche de Walpurgis), las brujas por aquel entonces no eran como la mente universal las tiene estereotipadas, las brujas eran una especie de curanderas que conocían el poder de las plantas y algunas de ellas tenían su propio recetario, la mayoría eran mujeres, sólo algunos hombres tenían el poder de oír la dirección por la que volaban las aves, de leer la buenaventura y de hacer algunos ungüentos con los que sanar a personas o animales. Existían brujas de todas las naciones, razas o etnias. Sobre la fecha que tendrá lugar mañana debo decir algo: es una fecha mágica donde la nostalgia tiene un gran poder influyente sobre los astros, es una fecha de santos, brujas, luceros personificados y demás mágicas criaturas nacidas en esa noche de los tiempos. Tengan magia, amor y abran sus corazones.

crónica de un hijo sin hijos

Infancia y destino 00

Hoy ser padres es cosa de valientes, porque como se quiere a un hijo no se quiere a nada más, y se le quiere, y se le cuida, y se le enseña, y se le aconseja, porque si algo le ocurriera a ese hijo sabe el padre que es su destrucción para y por siempre. Por eso se tiene miedo cuando se va ya sea al mar o a la montaña, al mar por si se ahoga, a la montaña por si se pierde, siempre existe algún motivo por el que preocuparse por un hijo. Nosotros loshijos vemos las preocupaciones de los padres como un incordio, aunque ellos lo comprenden eso, ellos no lo ven así. La vida está llena de peligros que los padres conocen y cuando te cuidan, te enseñan, te aconsejan, se nos protege, o eso es el fin de la cuestión en sí. Por eso ten paciencia cuando tus padres son cuidadosos contigo, si algo nos ocurriera jamás se lo perdonarían y sería el fin de sus vidas, porque aunque se recompusieran después de haber sufrido una terrible pérdida, siempre quedaría la llaga dolorosa adormecida por los años que pasaron desde la pérdida. Por eso enterrar a un padre o una madre es doloroso, pero es ley de vida, se dice, pero cuando es a la inversa, que un padre tenga que enterrar a un hijo es un dolor inmenso, ya que para el padre o la madre ya acabó la vida con la terrible pérdida. Por eso, hoy en día como está la vida de mal, es de valientes ser padres, cosa que admiro.

RECOMENDACIÓN-ESCRIBIR ES UN TIC-Francesco Piccolo

http://nevandoenlaguinea.blogspot.com/
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RECOMENDACIÓN

ESCRIBIR ES UN TIC- Francesco Piccolo

 

Quiero recomendar un libro para escritores. Un libro ameno, fácil de leer, y bastante interesante. Su autor: Francesco Piccolo, dice en el prólogo que se pasó años conservando citas y manías de escritores consagrados o conocidos y cuando las unió vio la luz este libro. El libro tiene un subtítulo que anuncia lo que los lectores se van a encontrar en él: los métodos y las manías de los escritores. Anuncia de manera exacta lo que el libro guarda entre sus páginas. El autor es italiano y ha escrito otros libros como son novelas y relatos, pero este en especial, es un libro que recomiendo leer a todas aquellas personas que se dediquen a la escritura, ya sea, profesionalmente o como refugio vital a su existencia o como terapia psicológica. El libro está ilustrado con unas iniciales que hacen referencia o guardan alguna similitud física con escritores conocidos para nosotros: los amantes de la buena literatura. Las ilustraciones vienen de la mano de Anthony Garner. El libro está publicado por la editorial Ariel en el año 2.008 y está traducido por Juan Vivanco. La traducción es bastante buena, osease, que merece la pena.

Lean “ESCRIBIR ES UN TIC”. Un libro muy bien escrito y sorprendente, en lo que se refiere, a las manías y paranoias que los escritores tenemos, y que sacia nuestra curiosidad, con respecto a escritores que han ganado el premio Nobel (salen bastantes de ellos) y que creíamos una actitud muy distinta a lo que nos tenían acostumbrados. Ya puede ser porque su seriedad, de cara al público lector, o su virilidad o su honestidad no son como nos lo han presentado o como nos lo hicieron hacer creer.

El libro habla de escritores como lo son: Gabriel García Márquez, Ernest Heminway, Kafka, Quevedo, Marcel Proust, Juan Ramón Jiménez, Miguel Delibes, Humberto Eco, Truman Capote, Gustave Flaubert, Kazuo Ishiguro, Pío Baroja, Baudelaire, Mario Benedetti, Fernando Pessoa, Isabel Allende y muchos otros…