Pegatina

Hay momentos momentáneos en que te despegas de ti mismo como una pegatina. Te despegas y no sabes ni cómo ni porqué. El hecho es que al levantarte te sacudes y cantas. Pero en otros momentos eres precario de equilibrio y maneras de mirar. La gente, ¿qué importa la gente? Tienes que ser un alma completa las veinticuatro horas del día. Cuando algo falla a tu alrededor también fallas tú. Porque caes derrotado en el reloj de las auroras y los crepúsculos. Cuando te despegas caes en derroteros que no te hacen bien. Es bonito vivir en paz. Con la verdad de las mujeres que se entregan totalmente. Las mujeres son una costilla tan necesaria que alumbran en la penumbra de los días y las sombras. No es menester vivir enfadado, resentido y diletante. Tienes que intentar ser feliz aunque te queden micras de esperanza. Levantarte y no desfallecer. Esto, que suena a retórica, a veces es un aliento que te hace suspirar mientras la vida se hace lenta. Vivir para ambos mundos es un buen plan. Respetar para que te respeten. Divagar en la hermosura de los días descansado. Bien comido y bien… mi pensamiento es de Mercurio. A veces se dispersa y otras se contrae o se completa. Ser amigo de tus amigos también es un buen plan. Ya no son los tiempos como antaño. Ya lo decía Bob Dylan. No es sorpresa encajar los golpes y resurgir de la vida con alegría y saber donde se encuentra la fiesta del vivir. Encontrarla y no despegarte de ella. Por más tropiezos que tengas. Es tan bueno vivir en paz como el pan de cada día. Lo malo es que algunos no hallan ese pan, que pasan hambre emocional. Quiero ensalzar la vida con la plenitud que dispongas.